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sábado, 25 de agosto de 2012

Sicilian's mistress- cap -22


Al notar que Nick la apartaba de él,Destiny comenzó a temblar.Se quedó mirando avergonzada a la mujer que los observaba desde la puerta.
 -¡Yo no soy Miley ! -se oyó decir a sí misma con torpeza ya que no conseguía respirar con normalidad-. Soy  Destiny  .
-¡Sigues estando prometida! -dijo Davina al tiempo que se volvía hacia  Nick -. Está enfadada y confundida, ¿por qué no la deja en paz?
Por un momento, Destiny  se encontró en su propio mundo. No podía asimilar la aterradora intensidad de lo que  Nick  le había hecho sentir. Se acababa de comportar como una cualquiera al arrimarse a él con ese ansia. Si eso la hacía sentirse mortificada, se lo tenía merecido. Pero, como muy bien había dicho Davina, no estaba en condiciones de saber qué sentía exactamente...
-Creo que va siendo hora de que  Destiny  sepa la verdad sobre su compromiso con  Jason  -murmuró  Nick  con sequedad.
-No tengo la menor idea de qué está hablando -dijo Davina.
Nick miró a  Destiny  torciendo el gesto.
-Al casarse contigo,Jason se convertirá en socio de pleno derecho de la empresa familiar.
Destiny se quedó mirándolo perpleja ante tal afirmación.
-Eso no es cierto.
-Esa noticia iba a ser nuestro regalo de bodas para  Jason  y para ti -a Davina le temblaba la mandíbula al pronunciar esas palabras.
Nick lanzó una carcajada llena de sarcasmo.
-¿Por qué no le cuenta la verdad, señora Jennings? ¡Ustedes se lo prometieron a Benson incluso antes de que le pidiera a  Destiny  que se casara con él!
-¡Eso es mentira!- Destiny  tenía los puños apretados mientras esperaba la respuesta de Davina, deseosa de que rebatiera las humillantes acusaciones de  Nick  .
El rostro de la señora Jennings se enrojeció de vergüenza.

-Señor Uckermann, aquello solo fue un acuerdo de negocios; Jason  es el lógico sucesor de mi marido.
-Esas asociaciones tan gratuitas no son muy comunes en el mundo de los negocios -rebatió  Nick  duramente-. Además, deberían haberle advertido a Benson que no se lo contara a su madre; ella se ha asegurado de que toda la ciudad sepa por qué motivos  Jason  está dispuesto a hacerse cargo del hijo de otro hombre.
Destiny deseaba con todas sus fuerzas que Davina le asegurara que todo aquello era mentira, pero no parecía que fuera a hacerlo, así es que la joven alzó la cabeza y se dirigió hacia la puerta. Solo  Jason  podría decirle lo que realmente había sucedido. Solo él podía prometerle que no había necesitado un soborno para convencerla de que se casara con él.
-¿Dónde demonios vas? -le preguntó Davina.
-A ver a  Jason  - Destiny  miró a  Nick  sin poder ocultar el profundo odio que en esos momentos sentía por él-. ¡Eres un auténtico bastardo! ¡Y no necesito recordarlo para saber por qué te dejé!

Negándose a cambiar de opinión, Destiny  se fue a ver a  Jason  a Jennings Engineering. Por el camino, pensó en los meses que llevaba saliendo con  Jason  .Desde el principio había sido cariñoso y atento con ella, «¿el novio perfecto para una madre soltera?», le preguntó una cínica voz interior. Ahora se daba cuenta de cuánto la habían animado sus «falsos padres» a empezar aquella relación pero, ¿por qué no iban a hacerlo? Como amigo de la familia y trabajador de la empresa, Jason  les había parecido el novio ideal.Dejó el coche en el aparcamiento de la fábrica, algo aliviada porque Robin Jennings todavía estuviera en casa. No quería que nadie más se entrometiera en su conversación con Jason 
.Se convenció a sí misma de que estaba perfectamente a pesar de los terribles descubrimientos de las últimas horas. Nick  había intentado destruirla, pero mientras pudiera contar con  Jason  sería capaz de hacer frente a todo lo demás. Intentó acallar una vocecita interior que le decía que estaba al borde del precipicio aferrada a su última posibilidad de no caer. Jason  estaba en su despacho, donde recibió su visita con sorpresa. La tensión de la discusión de la noche anterior se reflejaba en la frialdad con la que la saludó.
-Te iba a llamar esta tarde -le dijo como defendiéndose.
-Necesitaba verte y hablar contigo. Esta mañana me he enterado de algo y me gustaría que me lo contaras tú abiertamente.
-Al contrario que la tuya, mi vida es un libro abierto -replicó  Jason  -. Yo nunca te he ocultado nada.
-¿Y qué hay del hecho de que te conviertas en socio de la empresa el día que te cases conmigo? -preguntó  Destiny  con la esperanza de que le dijera que eso era a versión muy retorcida de la verdad.
Jason se puso en tensión.
-Tus padres me dijeron que querían que fuera una sorpresa, por eso no lo hablé contigo.
Destiny notó cómo las piernas le empezaban a flaquear.
-¿Me habrías pedido que me casara contigo si ese trato no hubiera existido? Por favor, sé sincero.
El rostro normalmente pálido de  Jason  adquirió un tono rojizo.
-Esa pregunta es muy injusta.
-Pero no niegas que el trato estuviera encima de la mesa antes de que decidieras pedírmelo, ¿no?
Jason la observó con un resentimiento que ni siquiera trataba de ocultar.
-No sé por qué eso te causa tanto problema. La generosa oferta de tu padre significaba que íbamos a tener un futuro económicamente estable, claro que influyó en mi decisión.
Destiny empezó a sentir náuseas.
-¿Y el amor tiene algo que ver en todo esto?
 -Yo te tengo mucho cariño, pero mentiría si no admitiera que también me preocupaban mucho los riesgos de empezar una relación estable contigo.

Sicilian's mistress- cap -21


-Al principio, estabas muy enferma, luego, cuando saliste del coma, no recordabas nada -le recordó Robin-. Nuestra hija no tenía ninguna marca de nacimiento que nos ayudara a asegurarnos. En aquel momento, no había nada que desentonara. Te habías hecho mayor y naturalmente habías madurado y habías cambiado.
Nick observó el desconcierto en el rostro de Miley y le dijo murmurando:
-Lo que están tratando de decirte es que ellos no son tus padres.
-No son mis padres -repitió Miley como un niño obediente. No podía creerlo, simplemente no podía creerlo-. Eso es una locura... ¿por qué me decís algo así?
-Hemos llegado a quererte mucho -le explicó su padre, que, según Nick , no era su padre-. De hecho, al darnos cuenta de la persona tan maravillosa en la que se había convertido nuestra hija, nos sentimos tremendamente felices.
-Pero con el tiempo empezamos a descubrir cosas sobre ti que no encajaban y que no podíamos pasar por alto, pero que tampoco podíamos explicar. Tú cantas muy bien, mientras que nuestra hija era incapaz de entonar siquiera. Hablas francés casi como un nativo... nuestra hija no pudo ni aprobar el francés del instituto, era un desastre con los idiomas.
Repentinamente encerrada en su propio mundo, Miley recordó la noche en la que su padre llevó a cenar a un cliente francés. En el momento en que aquel hombre dijo una frase en francés, sin darse cuenta, ella le contestó en el mismo idioma sin titubear un segundo. Ahora se acordaba de los sorprendidos que se quedaron sus padres. Entonces, no se dio cuenta. Todo lo contrario, estaba encantada porque aquel señor le dijo que hablaba muy bien francés. Por aquel entonces tenía la sensación de no poseer ningún talento que le pudiera ser de alguna utilidad, así que fue muy agradable descubrir que no era así.
-Todas las cosas que no concordaban ya las que al principio no prestamos atención, empezaron a venírsenos encima. Tu letra es muy diferente -dijo Robin Jennings con un suspiro-. Te encantan los gatos,Miley era alérgica. Desesperados, empezamos a intentar encontrar cosas de ti que nos recordaran a nuestra hija, pero no había ninguna.
-Pero, la pulsera... yo llevaba la pulsera de la abuela.
-Nuestra hija debió venderla. Es cierto que se la llevó cuando se marchó de casa, pero en realidad no le gustaba demasiado. Quizás tú la compraste, o te la regaló alguien. Fuimos unos tontos en fiarnos tanto de una simple joya -admitió Davina apesadumbrada.
-No es posible -dijo Miley muy despacio. De pronto la pulsera que ella había tenido como un talismán acababa de perder toda su importancia.
Nick le hizo un gesto tranquilizador
-A nosotros nos encantaría que no quisiera creerlo -anunció Davina Jennings a la vez que lanzaba a Nick una amarga mirada de desprecio-. Para todos los efectos ella es nuestra hija, la queremos y no queremos perderla. Ni Robin ni yo queremos que nada cambie, ya se lo dijimos anoche.
-Y yo les pregunté qué pensaban hacer si aparecía la verdadera Miley -le recordó Nick sin titubear.
Davina se puso a la defensiva.
-No es muy probable que eso ocurra después de diez años.
-No me puedo creer que esto esté sucediendo de verdad -intervino Rob después de un tiempo-. Me estáis diciendo que no soy vuestra hija, que nunca lo he sido... que la vida que vivo en realidad pertenece a otra mujer.
-Tu nombre es Destiny Hope  Henner y tienes veinticuatro años -le informó Nick -. Y mientras yo esté aquí, no tienes nada que temer.
«Destiny», pensó aturdida. Me llamo Destiny . Intentó con gran esfuerzo concentrarse en algunos pensamientos que se cruzaban por su mente como relámpagos. Observó con dolor y total desorientación a las dos personas que había creído sus padres.
-¿Cuánto tiempo hace que sabéis que no soy vuestra hija?
El silencio era ensordecedor. Parecía que ninguno de los dos quería contestar. Pero a Nick no le ocurría lo mismo.
-Hace unos dieciocho meses que lo saben, solo entonces se admitieron el uno al otro lo que los dos por separado sospechaban.
-Estuvimos toda la noche hablando -interrumpió de golpe Robin Jennings-. Pero no sabíamos qué hacer. Tú nos habías aceptado y nosotros os queríamos mucho a Lucas y a ti. Para todo el mundo tú eras nuestra hija.
-Era preferible guardar el secreto antes de tener que hacer frente a la vergüenza de admitir que habíais cometido un error tan atroz -los acusó Destiny , que deseaba desesperadamente seguir siendo Miley y que, en ese momento, odiaba a todos los que se encontraban en la habitación. Todos ellos sabían quiénes eran y cuál era su sitio, sin embargo ella era una intrusa incluso para sí misma.
-Éramos felices con las cosas tal y como estaban -explicó Davina con vehemencia-. ¡Seguimos creyendo que nada tiene por qué cambiar!
Destiny los observó sintiéndose cada vez más cansada.
-Yo voy a hacer todo lo que esté en mi mano para encontrar a su verdadera hija -les prometió Nick -. Pero  Destiny  no se puede quedar aquí por más tiempo.
-Claro que puede si ella quiere -afirmó Robin Jennings tajantemente.
-Podrá mantener el contacto con ustedes, incluso visitarlos. ¡Pero lo hará como la persona que realmente es y no como la que a ustedes les gustaría que fuera! - Nick   tenía la atención puesta en el rostro de  Destiny  y en sus ojos horrorizados-. Ella tiene otra vida y tiene que conocer esa otra vida antes de tomar ninguna decisión.
-¡Por amor de Dios, pero si está prometida... se va a casar dentro de nada! --exclamó Davina.
-¿Y cómo crees que va a reaccionar Jason ante este engaño? -gruñó su marido-. Yo me encargaré de eso, quedaré con él y se lo explicaré todo.
Destiny estudió la situación en medio de una terrible sensación de irrealidad. Nick  se mantenía de pie apartado de los demás, con su característica autodisciplina. Sus brillantes ojos la miraban sin poder ocultar la compasión que hacía que  Destiny  solo deseara morir. Se puso en pie y salió de la habitación.Cuando Davina se levantó dispuesta a seguirla, Nick  la detuvo agarrándola por el brazo.
-Señora Jennings, en esto no puede ayudarla. Al menos, no ahora. Se siente traicionada por las dos personas en las que más confiaba. Necesita tiempo para asimilarlo.
-¿Y cuáles son sus planes para ella, señor Uckermann? -le preguntó Davina con amargura.
Nick miró a la pareja con hostilidad. Quizás quisieran a  Destiny  , pero le habían hecho mucho daño. Tres años antes le habían negado la ayuda profesional que necesitaba; no hicieron nada para ayudarla a recuperar la memoria. Y, lo que era totalmente imperdonable, cuando se dieron cuenta del error que habían cometido, fueron demasiado egoístas como para resolverlo. Prefirieron no considerar el hecho de que la desconocida que habían identificado como su hija debía de tener otra vida en algún lugar. Destiny  estudió su imagen en el espejo de su dormitorio.
«¿Quién soy? ¿Quién es  Destiny  Hope Henner?»
Esa no era su casa, allí no era donde ella había crecido. Esas personas que estaban abajo no eran sus padres. Nada de lo que creía suyo lo era realmente.Al sentir que el mundo que ella había creído real con tanta inocencia se venía abajo, Destiny  experimentó una ráfaga de auténtico terror.
- Destiny  ... vuelve al hotel conmigo.
Se dio la vuelta y miró a  Nick  . El más profundo odio recorrió su cuerpo. Él había provocado todo aquello, le había destrozado la vida.
-Te odio... -consiguió decir temblando.
-Lo superarás -le prometió  Nick  sin atisbo de duda.
-Yo quiero a Jason -admitió ella mirando hacia otro lado.
-También eso lo superarás -afirmó ásperamente.
-¡No puedes quitármelo! -exclamó  Destiny  con repentina violencia-. ¡Me puedes quitar todo lo demás, pero a Jason no!
-No es posible que lo ames -la mirada de  Nick  era oscura como una noche sin luna y su tono de auténtico desdén-. Es imposible. ¡Él no es nadie, no es nada!
Destiny apretó los dientes con fuerza.
-¡Es el hombre al que quiero!
Nick respiró hondo, sus ojos dorados tenían un brillo amenazador.
-¡No es posible que estés enamorada de un tipo calculador como ese!
-¡Lo mío con Jason no es asunto tuyo! ¿Es que no has causado ya bastante daño?
Él la observó un instante y luego, sin previo aviso, se acercó a ella, la rodeó con sus brazos y la besó. De pronto, ella se dio cuenta de que su cuerpo ardía en cada punto que se encontraba en contacto con el de él. El ardiente ataque de aquella boca grande y sensual fue como una revelación. Nunca nada le había parecido tan necesario. Un ansia irreprimible se estaba apoderando de ella con tal fuerza que la cabeza le daba vueltas. Arrastrada por la más poderosa excitación, se pegó a su masculino cuerpo a la vez que sus labios expulsaban un gemido que expresaba su rendicion.
-¡Miley ! -interrumpió Davina alarmada.

Sicilian's mistress- cap -20


-No... -respondió, retorciendo el borde de su camisa con nerviosismo.
-Estoy empezando a creer que tu pérdida de memoria es una estrategia para ocultar un oscuro pasado -le dijo Jason en tono de burla.
-Eso es horrible.Yo no puedo evitarlo -murmuro Miley muy dolida.
-Nick Uckermann... o sea que te movías por círculos algo extraños -señaló con malicia, lo que provocó un escalofrío en ella-. ¿Qué clase de relación teníais?
El enfado de Jason era mucho mayor de lo que ella había previsto ingenuamente, el desdén con que la estaba tratando era una desagradable sorpresa. «Ahora no le puedo decir toda la verdad, no puedo», pensó desesperada.
-Creo que tu futuro esposo tiene derecho a saberlo. ¡Si no me lo cuentas tú, se lo preguntaré a él!
-Me dijo... me dijo que yo era su amante -admitió con voz tenue. Estaba demasiado cansada para hacer frente a tanta presión.
El silencio pareció prolongarse durante horas y horas.Finalmente,Miley reunió fuerzas para levantar la mirada.
El rostro de Jason estaba enrojecido y la observaba como si fuera un monstruo.
-Estoy muy avergonzada.
-Así que esta es la persona con la que me voy a casar... la fulana de Nick Uckermann. Gracias por decírmelo.
Totalmente lívida,Miley se levantó y tomó a su hijo en brazos. .
-No creo que tenga mucho sentido seguir con esta conversación -le respondió con frialdad-. Estás alterado y lo comprendo, pero es mi pasado, no mi presente.
-Alteración no es suficiente para describir lo que siento ante una relación tan sórdida -la atacó Jason con asco-. ¡Si esto se hace público, seré el hazmerreír de todos !
-No es probable que Nick vaya a ir por ahí contándolo. Te lo dije solo porque no es algo que pueda guardarme para mí sola -aunque ahora era consciente de que habría sido mejor hacerlo.

Jason lanzó una malévola carcajada.
-Una vez mi madre me dijo que no sabía en lo que me podía estar metiendo contigo. ¡Obviamente debería haberle hecho caso!
-¿Quieres que te devuelva tu anillo? -preguntó Miley carente de expresión.
Jason se quedó inmóvil con los ojos llenos de resentimiento.
-¡Claro que no! Dios mío, ¿es que no puedo ni desahogarme un poco?
-Llamarme «fulana» es algo más que desahogarte -replicó Miley al mismo tiempo que la asaltaba la duda de si, una vez casados,Jason sacaría a relucir su pasado cada vez que se enfadara con ella-. También deberías saber que fui su amante durante dos años y... lo amaba.
Jason la miraba sin dar crédito a lo que acababa de escuchar. Aunque quizás no fuera intencionado, con esa última frase,Miley lo estaba desafiando.
-Miley -empezó a decir bruscamente.
-Lo único que quiero ahora mismo es irme a casa. ¿Podrías abrirme la puerta por favor?
Rob se marchó consciente de que lo más probable era que Jason no la volviera a ver del mismo modo después de aquello. ¿Podía culparlo por ello? A él siempre le había preocupado mucho lo que los demás pudieran pensar; de hecho, a muchos les sorprendió que le pidiera a una madre soltera que se casara con él. Seguramente ahora Jason se estaba cuestionando tal decisión. ¿Era lo que sentía por ella lo bastante fuerte como para aguantar aquellas noticias?Cuando llegó a casa, encontró todas las luces encendidas, pero estaba demasiado ensimismada como para pensar en ello y lo que hizo fue llevar a Lucas a la cama a toda prisa. Hasta que no volvió al piso de abajo, no se dio cuenta de que la casa tenía un aspecto de lo más extraño. En la cocina había restos que indicaban que su madre había empezado a preparar la cena antes de decidir salir.Miley empezó a recoger, sorprendida de que Davina hubiera salido dejando algunas patatas a medio pelar y la radio encendida.¿Dónde habrían ido sus padres con tanta prisa? Su padre había anulado una cita de negocios y su madre debería haber ido a la actuación del coro de la iglesia. No era su aniversario, ni el cumpleaños de ninguno de ellos. Aquel comportamiento no tenía ningún sentido, pero Miley estaba demasiado cansada como para buscar una explicación. En su lugar, decidió acostarse y tratar de librarse de todas sus preocupaciones.Acostumbrada a despertarse con Lucas saltando sobre su cama, a Miley le sorprendió encontrar la casa en total silencio al despertarse esa mañana. Todavía medio dormida, echó un vistazo al despertador. ¡Eran más de las diez! ¿Por qué no la había despertado su madre?De camino al baño,Miley observó que la cama de Lucas  ya estaba perfectamente hecha. Se lavó a toda prisa y se puso una falda marrón y un suéter de color burdeos. Esa mañana le tocaba a ella abrir temprano la tienda para recoger los pedidos. Bajó las escaleras a toda prisa, todavía algo perpleja.Se quedó atónita al encontrar a su padres sentados en silencio en el sofá del salón. Tenían un aspecto muy raro, parecían inmóviles y preocupados y también extrañamente envejecidos.
Robin Jennings se levantó de golpe al verla.
-Pensamos que debíamos dejarte dormir, así es que he llamado a Belinda muy temprano y le he dicho que no te encontrabas bien. Luego, he llevado a Lucas a la guardería como todos los días. Verás tenemos que hablar contigo y creímos... bueno, el señor Uckermann creyó que sería mejor mantener al niño al margen de todo esto.
-¿El señor... ? ¿Nick ? -repitió Miley cada vez más confusa-. ¿Cómo... quiero decir... conocéis a Nick ?
-Siéntate, por favor -le pidió su padre.
Sintió un repentino calor febril en el rostro, tuvo la sensación de que sabía lo que estaba ocurriendo. En ese momento, odió a Nick Uckermann con todas sus fuerzas. Obviamente había desoído sus peticiones y había ido a hablar con sus padres. Seguramente por eso habían salido la noche anterior. Habían estado con él. Sus pobres padres tenían el aspecto de haberse quedado destrozados con lo que habían descubierto sobre ella.
-¡Nick no tenía derecho a entrometerse! -exclamó furiosa.
Su padre hizo un gesto de dolor.
-Mia, el señor Uckermann...
En ese momento,Miley vio algo moverse por el rabillo del ojo, lo que le hizo darse la vuelta rápidamente. Se quedó mirando estupefacta.Nick estaba de pie en la puerta del salón. Movió la cabeza negándose a aceptar lo que veía. La rabia y el resentimiento la obligaron a hablar.
-¿Qué estás haciendo tú aquí? ¿Cómo te atreves a entrometerte de este modo? ¿Cómo te atreves a hablar con mis padres a espaldas mías?

-Vale,Miley -le dijo Robin Jennings tajantemente.
-¿Por qué le habéis dejado entrar? -preguntó furiosa.Nick se acercó a ella con calma.
-Siéntate y tranquilízate -ordenó Nick mirándola con la mirada impenetrable y gesto de gravedad-. Yo les pedí estar presente. Robin y Davina tienen una cosa muy importante que confesarte, pero es necesario que los escuches.
¿Confesar? ¿Confesar qué? La confusión más absoluta hundió a Miley en el sofá. Seguía mirando a Nick con mirada acusadora; él dominaba la habitación con su imponente estatura y su presencia. No encajaba allí, era como si estuviera fuera de su decorado habitual.Rob no conseguía entender cómo sus padres se habían dejado convencer ante una petición suya.Llevaba un traje gris, de un diseño elegante y perfecto. Su mirada chocó con aquellos ojos oscuros y profundos y de pronto fue incapaz de pensar con lógica.
-Miley ... -empezó a decirle su padre después de tomar aire.
Miley miró a sus padres algo avergonzada.
-¿Qué ocurre?
-Cuando te identificamos en el hospital hace tres años, no dudamos ni por un momento de que tú fueras nuestra hija. Llevabas la pulsera que nosotros regalamos a nuestra hija cuando cumplió dieciséis años, eras pelinegra con ojos azules y medias unos centímetros más que cuando te marchaste, estabas mucho más delgada, pero no era extraño, al fin y al cabo, siete años es mucho tiempo.
-¿Por que me estás contando todo esto? -preguntó Rob frunciendo el ceño.
Su madre se acercó un pañuelo a la cara y miró hacia otro lado sollozando.
-No puedo soportarlo.
-Lo que Robin está intentando explicarte es que su mujer y él cometieron un desgraciado error -avanzó Nick midiendo todas y cada una de sus palabras.
-Estábamos tan emocionados de haberte encontrado -le dijo Davina Jennings con voz entrecortada-. Pasó más de un año antes de que yo misma admitiera que tenía alguna duda sobre tu identidad...
Miley estaba inmóvil como una estatua, sus brillantes ojos eran lo único que parecía conservar algo de vida en su cuerpo.
-No entiendo qué estáis intentando decirme...

miércoles, 18 de julio de 2012

Sicilian's mistress- cap -19


A tan corta distancia,Nick era capaz de hipnotizarla. Se le aceleró la respiración y la boca se le quedó seca. Una fuerte excitación se hizo con el control de todo su cuerpo. Sentía cómo se le aflojaban los músculos mientras que en los pechos sentía todo lo contrario: una enorme tensión y una sensibilidad extrema en los pezones.
Apenas podía respirar al notar la intensa mirada de Nick clavada en ella. Él levantó la otra mano y posó un dedo en la curva de su boca. Solo al roce de su piel sintió un intenso calor por todo el cuerpo y, sin darse cuenta, emitió un traicionero suspiro. Como Lucas estaba jugando demasiado cerca,Nick desplazó la mano y acarició suavemente la mejilla de Rob a la vez que sonreía con dulzura. Ella tuvo que aferrarse al árbol para no perder el equilibrio. Aquella sonrisa la había dejado sin defensas y le había provocado una ansiedad tan fuerte que le hacía daño.
-¡Pobre Jason! -exclamó Nick con satisfacción a la vez que retiraba la mano del rostro de Miley -. Todo esto acabará explotándole en la cara, deberías dejarlo marchar antes de que sea demasiado tarde.
-¡No metas a Jason en todo esto! -le ordenó con toda la fuerza de su propio remordimiento.

-Pero si ya está metido hasta el cuello -respondió Nick con frialdad-. Así es que ¿por qué alargar su sufrimiento? No tiene nada que hacer, ¿no?
-No sé de... de qué estás hablando -dijo Miley con voz entrecortada, aunque temía que sí sabía a qué se estaba refiriendo.
-He de decir que no siento demasiada compasión por él, pero seré justo porque es cierto que él no sabía que estaba entrando en mi territorio.
-¿Tu territorio? -repitió Miley sin dar crédito a lo que oía.
Nick recorrió el cuello de ella con la yema del dedo mientras la observaba muy de cerca.
-Cara,
tú todavía eres mía. No te puedes resistir a mí, nunca has podido. Quiero que vuelvas conmigo, Destiny.
-¿Cómo se te ocurre? Tú ya no tienes nada que ver conmigo,¡lucas es nuestro único vínculo! -afirmó Miley furiosa mientras se apresuraba a buscar al niño para marcharse por donde habían venido.
-Se está haciendo de noche... es hora de irnos a casa.
-¿Y los patos? -preguntó lucas lloriqueando.
-Los patos se han ido a dormir -contestó su madre con prisa, pero todavía pudo oír la risa de Nick ante su respuesta.

Una vez que consiguió que lucas olvidara sus quejas y se metiera en el coche, Rob se dio cuenta de que lo había hecho de nuevo. Había llegado hasta la saturación y se había escapado cuando ya no aguantaba más. Un vez más,Nick Uckermann había conseguido sobrepasar los límites y la había obligado a adentrarse en aguas turbulentas.«Su territorio». Recordó su afirmación con un escalofrío. ¡Nick quería que volviera con él! Esa sola exigencia la había devuelto al estado de shock. Justo cuando estaba empezando a aceptar la idea de que fuera el padre de lucas , salía con algo que ni siquiera se le había pasado por la cabeza.No oyó ni vio acercarse la limusina, por eso pegó un salto del susto cuando una mano tocó en el parabrisas de su coche para llamar su atención. Al volver la cabeza reconoció rápidamente aquella corbata de elegante seda negra, fue una descarga instantánea de adrenalina.
Nick abrió la puerta del coche y le lanzó una fulminante mirada de reprobación.
-¿Qué estás haciendo? -preguntó Miley a la defensiva.
-Estás metida en un coche sin cerrar y en mitad de un parque desierto. Tienes la cabeza demasiado llena de cosas, ¿por qué no me dejas que te lleve a casa? -dijo Nick con suavidad, provocando en ella un extraño escalofrío.
-¿Y de quién es la culpa de que yo tenga tantas cosas en la cabeza? ¿Por qué no me dejas en paz ni cinco minutos?
-No deberías estar aquí sola -afirmó con masculina seguridad, sabía que Miley no podía rebatirlo. Nick se agachó para echar un vistazo al asiento trasero, luego volvió a mirarla a los ojos-.lucas también parece muy triste.
-¡Papi!-exclamó emocionado de pronto el niño.
En un gesto de desesperación, Miley apoyó la cabeza en el volante y luego miró a Nick  con odio.
-Vete, Nicholas...
-Solo si prometes que te irás directamente a casa y te meterás en la cama, estás agotada.
Miley se puso aún más nerviosa. No quería irse a casa, no se sentía con fuerzas para enfrentarse a sus padres, que, probablemente, se enfadarían mucho cuando se enteraran de que había aparecido el padre de lucas . Se sentía atrapada por su pasado y tenía la sensación de que nadie sería capaz de escapar al desastre que se avecinaba.
Levantó la cabeza y puso en marcha el coche.
-Te llamaré mañana. Ahora voy a llevar al niño a cenar a algún sitio -anunció desafiante a la vez que cerraba la puerta de un golpe.
lucas lloriqueó un poco al ver que se alejaban y eso hizo que Miley se disgustara aún más. ¿Cómo era posible que se hubiera encariñado ya con él? Se detuvo a los pocos minutos para llamar a casa desde una cabina y disculparse por haber vuelto a faltar a una comida familiar. Fue su padre el que contestó al teléfono.Cuando explicó por qué iba a llegar tarde a cenar, su padre le contestó con voz tranquila:
-No te preocupes, nosotros también vamos a salir a cenar y seguramente volvamos tarde. Por cierto, Jason ha vuelto.
-¿Sí? -exclamó Miley sorprendida.
-Sí, tomó un vuelo esta mañana y se pasó por la fábrica justo cuando yo estaba a punto de irme -le explicó su padre.

Miley llevó a lucas a un restaurante donde lo observó comer con gusto, mientras ella mordisqueaba una patata sin poder olvidarse de la angustia que sentía. Nick tenía ciertos derechos que ella no podía negarle. Era curioso, pensó Rob, muchos padres con hijos fuera del matrimonio se pasan la vida intentando eludir su responsabilidad, sin embargo el padre de su hijo había estado tres años intentando localizarlo. Parecía estar deseando formar parte activa de la vida de lucas , pero eso también significaba causarle a ella muchos problemas.Jason ya estaba en su casa, así es que Miley sabía a dónde tenía que ir. Su prometido, más que nadie, tenía derecho a ser el primero en enterarse de las noticias. Él era un hombre tranquilo, seguramente todo aquello no le iba a hacer feliz, pero lo que sí haría sería tomárselo con calma, o al menos de eso se trataba de convencer a sí misma.Condujo hasta la enorme casa de principios de siglo en la que vivía su prometido con su madre. Al caer en la cuenta, Miley agradeció enormemente que aquella fuera una de las noches de bridge de la señora Benson. Lucas estaba medio dormido cuando lo sacó en brazos del coche sintiéndose la peor madre del mundo por tener a su hijo fuera de casa bien pasada ya su hora de acostarse.
Jason abrió la puerta y la observó con cara de sorpresa.
-¿Miley ?
Ella se mordió el labio inferior.
-Papá me dijo que habías regresado temprano y necesitaba verte... así que aquí estoy.
-¿Pero por qué no has dejado a lucas en casa?
-Mamá y papá iban a cenar fuera.
-¿Estás segura? ¿Seguro que tu padre está con tu madre? Cuando entré en su despacho esta tarde, Robin estaba cancelando una cena de negocios -siguió hablando su prometido con todo reprobatorio-. Y, créeme, Bill Smith es un cliente demasiado importante como para anular una cita con él con tan poca antelación.
A medio camino de dejar a lucas , ya totalmente dormido, en el sofá que había en el rincón de la fría habitación, Miley río hizo ningún comentario sobre lo que le acababa de contar Jason. Estaba demasiado agobiada por lo que le tenía que contar .
-Verás, ha ocurrido algo inesperado -empezó a decirle afectada.
-Parece que hoy todo el mundo se está comportando de forma bastante inesperada. La manera tan evasiva en la que me ha tratado tu padre ha sido de lo más extraña -dijo con seriedad, sus ojos azul claro reflejaban su enfado ante lo que había entendido como un desaire.
-Escucha,Jason , esto es muy importante.
Jason se quedó apoyado en la chimenea mirándola con un irritante aire de condescendencia.
-¿Qué ocurre? ¿Las invitaciones de la boda no van a estar listas a tiempo?
-Es algo que nunca, nuca pensé que pudiera ocurrir. ¡Ha aparecido el padre de lucas , Nick Uckermann! -confesó Miley de un solo golpe.
Jason se puso muy tenso. Ahora sí le estaba prestando atención. De repente, empezó a agobiarla con preguntas, como si estuvieran en un juicio y ella hubiera sido acusada de algún crimen.
-Nick Uckermann... -repitió Jason con incredulidad-. A ver, ¿me estás diciendo que Nick Uckermann, el famoso magnate, es el padre de lucas ?
-Sí, a mí me también me sorprendió mucho -admitió Miley con pesar.
-¡Deja ya de comportarte como si todo esto le hubiera ocurrido a otra persona! -la atacó Jason de pronto-. Créeme, no me hace ninguna ilusión escuchar todo esto. No es precisamente lo que yo esperaba. ¡Nick Uckermann! ¿Cómo demonios conociste tú a un hombre así?
-No lo recuerdo,Jason .
-¿Trabajabas para él?
______________________________
Bueno hasta aquí el mini maratón 

Sicilian's mistress- cap -18


Ella se quedó desconcertada.
-No puedo.
-¿Por qué no? -replicó Nick 
-El no te conoce... es demasiado pronto.
-No te me permitiré que hagas creer a mi hijo que soy un extraño. ¡Soy su padre! No creo que vaya a sufrir un trauma a su edad.
Rob lo miró con ojos angustiados. No se había preparado para tal petición. Había sido una ingenua al pensar que le bastaría con ver a lucas .
-¡Porca miseria!
-exclamó de pronto con rabia a la vez que se acercaba a ella con ojos amenazadores-. ¿Es que llama «papá» a tu prometido?
Miley se alejó de él atemorizada.
-¡No, claro que no!
Nick se tranquilizó un poco y se quedó pensativo observando a la madre de su hijo: una figura delicada y temblorosa, el pelo, de nuevo recogido en una trenza y los ojos confundidos y asustados. Esa vez llevaba una espantosa chaqueta marrón, zapatos planos y una falda vaquera sin forma alguna; parecía una niña abandonada. Ya estaba desapareciendo el repentino ataque de rabia que le había provocado el ver a su hijo y darse cuenta de que ni siquiera sabía de su existencia. También se dio cuenta de que había algo que no había cambiado. Sin su ayuda, ella seguía siendo un auténtico desastre para elegir su vestuario; seguía dando más importancia a la comodidad que a la elegancia.
-No te preocupes, cara -susurró Nick con tranquilidad-
-No sé qué estoy haciendo aquí -dijo Miley con toda sinceridad.
-A lo mejor no era el lugar más adecuado, pero desde luego este encuentro es un paso adelante en la dirección adecuada -le explicó con tono conciliatorio. Para dar mayor fuerza a sus palabras le puso el brazo sobre los hombros después de asegurarse de que lucas seguía absorto en sus juegos-. Respira hondo y desahógate.
-Puede que me caiga redonda... -intentó bromear, pero le salió una voz demasiado tenue. Nick la despojó del refugio que le prestaban sus brazos y, al hacerlo, Miley se dio cuenta de lo cálido y reconfortante que le había resultado. Sintió mariposas revoloteándole en el estómago.
-No si yo estoy cerca.
-De verdad no sé por qué te di un nombre falso confesó Miley ante su propio asombro-. Me resulta muy extraño haber hecho algo así, siempre me he considerado una persona honesta.
Nick se contuvo para no contestar de inmediato. Por supuesto, ella daba por sentado que su verdadero nombre era falso. Era lógico teniendo en cuenta que ella creía que los Jennings eran sus padres. Pero, antes de que acabara el día, tendría que hacer frente también a ese problema. Parecía ser que lo de tomarse las cosas de una en una era una tarea imposible.
-Llévame hacia donde está lucas-le pidió él.
Miley se quedó sorprendida de que no hiciera ningún comentario sobre lo que le acababa de decir, quizás no fuera el momento más adecuado para una confesión así; lógicamente, lo único que le interesaba en esos momentos era su hijo.Empezaron a caminar hacia lucas.Miley  estaba confusa pues se daba cuenta de que desde que había tenido ese recuerdo había cambiado mucho el modo de ver a Nick , había dejado de ser un extraño, tenía demasiado presente que lo había amado. Pero no creía en absoluto que él también la hubiera amado.
Al verlos acercarse a él; lucasse quedó sentado en el columpio, esperándolos.
-¡Qué grande eres! -le dijo a Nick , que se echó a reír, a la vez que se agachaba hasta quedarse a la altura de su hijo.
-Creo que tú también vas a ser muy grande. -lucas... este es... -Miley se detuvo para volver a empezar una vez que el niño dirigió la mirada hacia ella-. Este es tu padre, lucas.
lucas se quedó perplejo.
-Es tu papá -repitió ella con tono más dulce.
-¿Mi papá? -dijo el niño al reconocer la palabra, estaba confundido. Entonces abrió sus grandes ojos negros y miró a Nick maravillado-. ¿Como el de Peter?
Miley se agachó también.
-Eso es... igual que Peter tiene un papá... este es el tuyo -le explicó a su hijo.
-¿Quién es Peter? -preguntó Nick algo confundido.
-Su amigo de la guardería -le respondió en voz baja-. Va mucho a su casa a jugar.
-¿Juegas a la pelota? -intervino lucas alborotado.
-Hace mucho que no juego -contestó Nick relajándose un poco-. ¿Por qué no se me habrá ocurrido traer algún juguete?
-¿Juegas con coches? ¡Prooom, prooom! -preguntó lucas sacándose un cochecito del bolsillo.
-¡Me encanta jugar con coches!
lucas soltó una carcajada y le tendió los brazos para que lo levantara.
Nick lo tomó en brazos al tiempo que se le iluminaba la cara y sus ojos oscuros comenzaban a brillar de emoción. Sujetaba a lucas con torpeza, manteniéndolo lejos de él, obviamente tenía miedo a tomarse demasiadas confianzas y estropear el momento.Consciente de ser el centro de atención, el niño extendió los brazos imitando a un avión en caída libre.
-¡Compórtate, lucas ! -ordenó Miley  asustada. Al ver su error, Nick sujetó al niño con más fuerza y más cerca de sí mismo.
-¡Papi! -exclamó lucas al tiempo que abrazaba a su padre y le daba un sonoro beso en la mejilla-. ¡Mi papi!

 Miley estaba sorprendida. Incluso a tan temprana edad, su hijo había notado la diferencia entre él y su amigo Peter. Nunca lo había sospechado, siempre había pensado que era demasiado pequeño como para notar la ausencia de un padre en su vida, incluso había llegado a pensar que la presencia de su padre, el abuelo del niño, llenaría esa ausencia. Por desgracia, Robin Jennings pasaba muchas horas trabajando y, para cuando llegaba a casa, lucas ya llevaba tiempo en la cama. Por su parte Jason encontraba excesiva la energía de un niño tan pequeño, incluso había admitido que se encontraría más relajado una vez que lucas fuera algo mayor.Sin embargo, a Nick le brillaban los ojos, Jason nunca había mirado a su hijo con tanto orgullo y tanta emoción. Claro que no tenía ningún motivo, puesto que lucas no era hijo suyo.
-¡Abajo! -pidió el niño.
Una vez en el suelo, lucas  se puso a cuatro patas y gritó:
-¡Guau, guau!
-Esa es su imitación de un perro. Te va a enseñar todo su repertorio -explicó Rob-. Te está demostrando todo lo que sabe hacer.
-Está tan lleno de vida... es tan guapo -señaló Nick en voz baja, agachándose de nuevo para estar cerca de su hijo, sin importarle que sus carísimos zapatos italianos se estuvieran llenando de barro.
lucas  en seguida se aburrió de hacer el perro.
-¡Patos! -le recordó a su madre.
Nick miró a Miley como pidiéndole una traducción de las palabras de su hijo.
-En el lago, le encanta mirar a los patos del lago.
El niño ya había salido corriendo hacia allí y sus padres lo siguieron. La luz del día estaba empezando a debilitarse, los árboles del camino proyectaban enormes sombras. Entonces, un hombre apareció en su camino y Miley gritó asustada.
Nick se puso a hablar con él en italiano y fue entonces cuando ella identificó al hombre que antes había visto hablando por teléfono.
-¿Qué ocurre? -preguntó algo nerviosa cuando terminaron de hablar-. ¿Quién era ese hombre?
-Es que me sorprendió mucho recibir tu mensaje, especialmente cuando me dijeron que era de parte de «Destiny» -admitió Jason.
-Me pareció lo más discreto -explicó Miley ruborizada.
-Por desgracia, mis empleados de seguridad pensaron que era una trampa.
¿Empleados de seguridad? ¡Entonces esos hombres trabajaban para él!
-El parque está lleno de ellos, han estado una hora asegurándose de que todo estuviera en orden, les encantan estas cosas -admitió divertido-.
-¿Y por qué iba a ser una trampa?
-Normalmente nadie me pide que quedemos en sitios tan públicos. Pensé que a lo mejor la prensa había conseguido averiguar algo sobre nosotros y que quizás tú hubieras recibido un mensaje parecido. La prensa del corazón daría una fortuna por una foto de nosotros tres juntos.
-¿La prensa del corazón? -preguntó asustada
-Vamos, cara, despierta. La noticia de que Nick Uckermann tiene un hijo sería una exclusiva de lo más suculenta. Y tarde o temprano se acabará sabiendo. La Única forma que tendría de protegerte sería manteniéndome alejado de mi hijo y no estoy dispuesto a hacerlo. No me comportaré como si lucas fuera un secreto vergonzoso.Rob estaba horrorizada por lo que estaba escuchando. Era lógico que la prensa estuviera interesada en la vida privada de un hombre tan rico y poderoso, pero solo pensar en tal falta de intimidad hacía que se pusiera enferma. Algo así destrozaría a sus padres y ella sería la responsable una vez más.Mientras que lucas jugaba con la arena,Miley  se detuvo y se quedó descansando apoyada en un árbol.
-A ti no te importa lo más mínimo, ¿Verdad? No te importa lo que eso pueda afectarme a mí o a mi familia, tú seguirás adelante exigiendo tener libre acceso al niño.
-Soy culpable de todos los cargos -admitió tajantemente-. Ya me he visto privado de mi hijo durante suficiente tiempo.
-Eres tan insensible. ..
Nick se acercó y puso una mano en el tronco sobre el que ella estaba apoyada, la miró con los ojos brillantes.
-¿De verdad crees eso? -preguntó con extrema dulzura.
Aquellas palabras provocaron en Miley multitud de pequeños escalofríos que le recorrieron la espina dorsal. Por un instante, deseó alejarse de él, pero luego ya no supo ni lo que quería. A medida que se debilitaba su sentido común, otras sensaciones mucho más físicas se apoderaban de ella.

Sicilian's mistress- cap -17


No había ningún cliente en la tienda, Bel estaba limpiando el polvo de las estanterías mientras canturreaba. Entonces se dio la vuelta y vio a su socia.
-¿Qué te ha pasado?
Rob se puso rígida, como un gato intentando defenderse.
-Nada... no me ha pasado nada.
-¿Qué te has hecho en el pelo? ¡Dios, nunca me había dado cuenta de que lo tuvieras tan largo!
-Me dolía mucho la cabeza... me duele mucho la cabeza -se corrigió con torpeza-. Lo siento, debería haberte llamado para avisarte de que iba a tardar tanto.
-No te preocupes y vete a casa ahora mismo, tienes un aspecto horrible -le dijo Bel tajantemente.
Aliviada por el consejo de su amiga, salió de la tienda y se dirigió hacia la vieja granja que sus padres compraron y reformaron cuando ella era solo una niña. Al llegar allí, el olor del barniz del porche y el sonido del antiguo reloj de pie la envolvieron y le hicieron sentirse mejor.Lucas salió corriendo de la cocina para recibirla.
-¡Mamá! -dijo alegremente.
Rob se agachó y tomó a su hijo en brazos. Lo abrazó con tanta fuerza, que el niño protestó. Aflojó los brazos rápidamente y lo besó para disculparse. De pronto sentía un amor irreprimible, pero, por primera vez, detrás de ese amor había una punzada de miedo e inseguridad.Era un niño precioso. La combinación de pelo castaño, ojos marrones brillantes y piel dorada era del todo inusual. Pero de pronto Lucas había dejado de ser solo suyo; también era el hijo de un hombre muy rico que quería compartirlo. ¿Hasta qué punto querría compartirlo?
Su madre salió también de la cocina.
-¿Te vas a tomar el resto de la tarde libre? -preguntó y luego frunció el ceño en un gesto de desaprobación-. Cariño, ¿qué te has hecho en el pelo?
-He perdido el lazo.
 Davina Jennings era una mujer bajita y regordeta de pelo corto y canoso, siempre muy activa y animada.
-Deberías tomarte tiempo libre más a menudo. Cariño, pareces muy cansada.
-¿De verdad? -preguntó mirando hacia otro lado.
Hablaría con sus padres esa misma noche después de la cena, cuanto antes mejor; Nick podría presentarse en la casa en cualquier momento. Quizás su forma de reaccionar contra Nick no hubiera sido demasiado inteligente. Lo cierto era que le había hecho sentirse mejor, pero desde luego también habría aumentado la hostilidad de Nick hacia ella. Al fin y al cabo, él no tenía la culpa de que ella fuera su amante. Ella era una mujer adulta, capaz de tomar sus propias decisiones.
-Bueno, Como ya estás en casa, creo que me voy a pasar por la iglesia a asegurarme de que todo está en orden para la actuación de la coral de esta noche -la informó su madre-. Ya sé que Janet Markham dijo que se encargaría de todo, pero a veces las más jóvenes del comité no son del todo fiables.
Rob sabía que su madre estaría fuera toda la tarde. A Davina le encantaba estar ocupada. Subió a su dormitorio a cambiarse mientras Lucas jugaba con un camión de juguete que hacía un ruido tremendo. Cuando se hubo puesto un jersey y una falda vaquera muy cómoda, salió al jardín con el niño.
Hacía una tarde muy agradable, pero no conseguía sentirse tan tranquila Como solía hacerlo siempre que estaba en el jardín. Se preguntaba qué sería lo próximo que haría Nick y pensó que lo único que estaba haciendo ella era sentarse a esperar. Culpable ante tanta pasividad, fue a la cocina a llamar por teléfono. Pensó que lo más lógico era intentar concertar una cita con él para así poder hablar. Lo que menos deseaba es que se presentara allí sin avisar...
El recepcionista del hotel parecía no saber si Nick Uckermann estaba allí alojado o no. Aun así, le pidió su nombre y dirección antes de darle tan privilegiada información. Exasperada,  Miley decidió dejarle un mensaje.
-Dígale por favor que Destiny desearía verlo. Estaré... estaré en el parque a las cuatro -le dictó el mensaje con frialdad y colgó inmediatamente.
No quería dar su verdadero nombre si no era totalmente necesario. Le permitiría ver a Lucas y que averiguara lo que quisiera. Tenía que tener cuidado porque era un hombre rico y poderoso que ya sentía bastante hostilidad hacia ella, así es que sería una tontería llevarle la contraria sin tener una buena razón.
Una hora después, Miley estaba llegando al parque. Allí no había ninguna limusina, por lo que dedujo que Nick todavía no había llegado. Llevando a Lucas de la mano, se dirigió hacia la zona donde estaban los columpios y el lago, siguiendo el camino que atravesaba las explanadas llenas de flores. El corazón le latía de tal modo que parecía que se le iba a salir del pecho.
De pronto vio a un hombre con un traje oscuro hablando por teléfono. Se puso muy nerviosa al percatarse de que estaba en un lugar muy solitario, a una hora en la que lo más probable era que aquello estuviera desierto. El hombre se quedó callado al cruzarse con ella.Lucas se soltó de su mano y corrió hacia los columpios donde estaba el tobogán que tanto le gustaba.
-¡Mira, mamá! -gritó sin aliento al llegar, estaba radiante de satisfacción.
Fue en ese preciso instante cuando llegó Nick , venía paseando por el mismo camino que ella acababa de recorrer. Algo muy parecido a la emoción recorrió el cuerpo de Rob y la dejó inmóvil. El hombre del teléfono estaba hablando con él, pero Nick le hizo un gesto para que se callara porque tenía toda su atención puesta en el pequeño que se encontraba en lo alto del tobogán, agarrándose bien con sus pequeñas manos.
Mientras tanto Miley no podía apartar la mirada de Nick. Vio cómo respiraba hondo y movía la cabeza en un gesto que casi denotaba vulnerabilidad. Observaba a Lucas con tal intensidad y dulzura que hizo que Miley se estremeciera.«¿Alguna vez me miró a mí del mismo modo?», pensó ella en un momento de debilidad. Nunca habría creído que Nick Uckermann pudiera sentir tanta emoción como la que estaba demostrando. Sus ojos intensos y fieros brillaban con enorme fuerza y no paraba de mover las manos con inquietud, como si no supiera qué hacer con su cuerpo.
Lucas gritaba de alegría mientras se deslizaba por el tobogán una y otra vez completamente ajeno a los adultos que lo observaban.
-Es castaño ... -dijo Nick en voz muy baja pero sin mirarla ni un instante-. Por alguna razón nunca me lo había imaginado Castaño.
Miley tenía un nudo en la garganta.
-Pero tiene los ojos y las cejas muy oscuros, y la piel siempre bronceada -señaló algo inquieta-. Y es muy alto para su edad, eso obviamente no lo ha heredado de mí.
-Es increíble -afirmó con marcado acento extranjero, mucho más marcado de lo que le había parecido por la mañana.
Hacía solo doce horas, pero en ese corto espacio de tiempo nick Uckermann había cambiado su vida.
De repente giró la cabeza buscando los ojos de Miley .
-Me he perdido dos años y medio de la vida de mi hijo. Eso me lo debes... -murmuró con agresividad.
Miley se quedó pálida.
-Yo no lo sabía... no me acuerdo.
-Pero sí lo sabías cuando desapareciste -le recordó él sombríamente-. Ahora ve y trae a Diego para que sepa quién soy.
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Un mini maraton dedicado a Camy aqui esta