—Hola, Smile. —Nick sale del baño con pantalones vaqueros y sin
camisa. Me besa en la mejilla. Realmente, realmente espero que no
me
esté sonrojando.
—Te prometí alcohol, ¿no? Katie, ve a buscarle algo.
—No, realmente estoy bien.
—De ninguna manera, Smile, teníamos un plan.
Kate ya se ha marchado de la habitación.
—¿Dónde están tus padres?
No lo pregunto porque me preocupe que nos atrapen bebiendo, no
imagino si les preocuparía, sino que me pregunto si Kate estará
sola
esta noche.
—En alguna cena. Regresarán antes de que nos vayamos.
—¿Qué pasa con Kate?
—Nuestra ama de llaves está aquí.
Kate llega con dos botellas de cerveza en la mano. Nada lujoso,
sólo Bud
Light. Nick destapa una y me la da, empiezo a beber obedientemente.
No sabía que se podía destapar este tipo de botellas. Tomo mi
cerveza.
Nick se pone una camisa. Kate se sube de nuevo a su cama y se
pone bajo las sábanas como si estuviera preparándose para dormir.
Nick se inclina, le da un beso, y le lanza el mando a distancia.
—Nada de ver películas de terror.
Kate arruga la nariz.
—Puedo ver lo que quiera.
—Sí, pero, ¿a quién despiertan a las tres de la mañana cuando
alguien
no puede dormir?
—A ti —dice Kate con orgullo—. Pero ese es totalmente tu trabajo.
—¿Lo es?
—Sí. Búscalo en la Guía del Hermano Mayor.
Nick sonríe.
—Lo haré, enana. Buenas noches.
—¡Buenas noches! —dice Kate.
En el ascensor, Nick dice:
—A ella le gusta mi habitación.
—¿Por qué?
—No sé. La suya tiene todas esas medicinas, pero le gustaba más la
mía
desde mucho antes. Creo que es porque es más desordenada. Nunca
desordena la suya, pero le gusta la mía.
Sonrío, porque la entiendo perfectamente.
***
Nick sabe exactamente cuándo llegar a lo de Brent Fisher, de modo
que ya esté lleno, pero no abarrotado. Nos sentamos en un sofá de
cuero en lo que parece el estudio de los padres de Brent y bebemos
cerveza. El apartamento huele a humo, y alguien dice que es algo
bueno
que los padres de Brent no regresen hasta dentro de una semana; lo
cual dará tiempo para que se ventile.
—¡Cole! ¡Sternin! —nos llama Mike Cohen desde el otro lado de la
habitación—. Lo hicieron.
Nick asiente, sonriendo.
—¿Quieren cerveza? —grita. Nick y yo levantamos nuestras bebidas
mostrándole que ya tenemos cerveza.
—¿Esta no es la fiesta de Fisher? —susurro, sintiéndome lo
suficientemente fría para referirme a Brent por su apellido.
—A Mike Cohen le gusta jugar al anfitrión en todas las fiestas, no
importa quién la esté dando.
Asiento.
—Ya veo.
—Ya te acostumbrarás a eso —dice Nick, y me gusta la implicación
de que esta es la primera de muchas de este tipo de fiestas.
Todo el mundo viene donde Nick, y ya que estoy sentada a su lado,
casi siempre hay alguien que se dirige a mí también. La cerveza me
acalora.
Él me mira, silenciosamente enfadado.
Veo a Brent a través de la habitación, inclinándose más cerca para
besar el cuello de Marcy McDonald. Marcy revisa la habitación,
claramente disfrutando su papel como la señora de la casa. Echo un
vistazo a Nick para ver si la ha notado. Sé que no soy su cita ni
nada,
pero me preocupa que le altere verla. Tengo la sensación de que,
sea lo
que sea por lo que hayan roto, tiene algo que ver con Kate. Es la
única
cosa que puedo imaginar que consiga molestar a Nick.
Nick la está mirando. Me mira, discretamente enojado.
—¿Quieres otra bebida? —pregunta.
—Claro —digo, aunque sé que me estoy emborrachando y estoy un poco
preocupada por cómo terminará esto.
—Está bien. —Inhala y se levanta, va en dirección opuesta a donde
Brent y Marcy están de pie. Con un poco de suerte, se habrán
movido
para el momento en que él vuelva a aparecer.
En efecto, se mueven, pero hacia mí. De esa forma, Marcy se sienta
a
mi lado. Se acomoda en el sofá, alegre y con la espalda recta. Me
hundo
con mis brazos desnudos sudando contra el cuero. Es como si fuera
la
Cenicienta, la chica sucia cubierta de hollín, y ella, una de las
otras
pretendientes del príncipe; experimentada y serena, ágil, criada
para ser
la chica que él elija.
—Así que, Miley, tú y Nick, ¿eh?
No debería sorprenderme que sepa mi nombre, a pesar de que
realmente nunca hemos sido presentadas, la conozco, pero ella a mí
no.
Trato de sentarme también, y de inmediato lamento el intento;
estoy
hundida tan profundamente en el sofá que tengo que usar el brazo
del
sofá para empujarme hacia arriba, como si fuera un desastre que ni
siquiera se puede sentar por su cuenta.
—¿Qué? —digo, tan avergonzada que he olvidado lo que dijo.
—Es un buen tipo. Así, que ya sabes, quédate con su lado bueno.
Su respiración cuelga en el aire entre nosotras, huele a
cigarrillos y
licor. Supongo que el mío también huele así.
—Marcy, no sé lo que quieres decir.
—Ya lo averiguarás —dice, y hace un gran espectáculo al cruzar las
piernas y asentir. No quiero participar en esta conversación, y
creo que
si me quedo en silencio, ella se irá. Con Nick desaparecido, nadie
más viene a hablar conmigo.
Ahora está de regreso. Oh, mierda. Quiero hundirme en el sofá.
Realmente, preferiría que Marcy se hundiera en el sofá, todo el
trayecto
hacia el otro lado, y que Nick pudiera sentarse justo donde ella
está
sentada ahora, alargarme una cerveza, y todo estará bien.
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Espero que les guste ahora con lo que sigue. :D