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sábado, 27 de octubre de 2012

The Beautiful Between - Capitulo 20

Capítulo 20

—Hola, Smile. —Nick sale del baño con pantalones vaqueros y sin
camisa. Me besa en la mejilla. Realmente, realmente espero que no me
esté sonrojando.
—Te prometí alcohol, ¿no? Katie, ve a buscarle algo.
—No, realmente estoy bien.
—De ninguna manera, Smile, teníamos un plan.
Kate ya se ha marchado de la habitación.
—¿Dónde están tus padres?
No lo pregunto porque me preocupe que nos atrapen bebiendo, no
imagino si les preocuparía, sino que me pregunto si Kate estará sola
esta noche.
—En alguna cena. Regresarán antes de que nos vayamos.
—¿Qué pasa con Kate?
—Nuestra ama de llaves está aquí.
Kate llega con dos botellas de cerveza en la mano. Nada lujoso, sólo Bud
Light. Nick destapa una y me la da, empiezo a beber obedientemente.
No sabía que se podía destapar este tipo de botellas. Tomo mi cerveza.
Nick se pone una camisa. Kate se sube de nuevo a su cama y se
pone bajo las sábanas como si estuviera preparándose para dormir.
Nick se inclina, le da un beso, y le lanza el mando a distancia.
—Nada de ver películas de terror.
Kate arruga la nariz.
—Puedo ver lo que quiera.
—Sí, pero, ¿a quién despiertan a las tres de la mañana cuando alguien
no puede dormir?


—A ti —dice Kate con orgullo—. Pero ese es totalmente tu trabajo.
—¿Lo es?
—Sí. Búscalo en la Guía del Hermano Mayor.
Nick sonríe.
—Lo haré, enana. Buenas noches.
—¡Buenas noches! —dice Kate.
En el ascensor, Nick dice:
—A ella le gusta mi habitación.
—¿Por qué?
—No sé. La suya tiene todas esas medicinas, pero le gustaba más la mía
desde mucho antes. Creo que es porque es más desordenada. Nunca
desordena la suya, pero le gusta la mía.
Sonrío, porque la entiendo perfectamente.
***
Nick sabe exactamente cuándo llegar a lo de Brent Fisher, de modo
que ya esté lleno, pero no abarrotado. Nos sentamos en un sofá de
cuero en lo que parece el estudio de los padres de Brent y bebemos
cerveza. El apartamento huele a humo, y alguien dice que es algo bueno
que los padres de Brent no regresen hasta dentro de una semana; lo
cual dará tiempo para que se ventile.
—¡Cole! ¡Sternin! —nos llama Mike Cohen desde el otro lado de la
habitación—. Lo hicieron.
Nick asiente, sonriendo.
—¿Quieren cerveza? —grita. Nick y yo levantamos nuestras bebidas
mostrándole que ya tenemos cerveza.
—¿Esta no es la fiesta de Fisher? —susurro, sintiéndome lo
suficientemente fría para referirme a Brent por su apellido.
—A Mike Cohen le gusta jugar al anfitrión en todas las fiestas, no
importa quién la esté dando.
Asiento.
—Ya veo.


—Ya te acostumbrarás a eso —dice Nick, y me gusta la implicación
de que esta es la primera de muchas de este tipo de fiestas.
Todo el mundo viene donde Nick, y ya que estoy sentada a su lado,
casi siempre hay alguien que se dirige a mí también. La cerveza me
acalora.
Él me mira, silenciosamente enfadado.
Veo a Brent a través de la habitación, inclinándose más cerca para
besar el cuello de Marcy McDonald. Marcy revisa la habitación,
claramente disfrutando su papel como la señora de la casa. Echo un
vistazo a Nick para ver si la ha notado. Sé que no soy su cita ni nada,
pero me preocupa que le altere verla. Tengo la sensación de que, sea lo
que sea por lo que hayan roto, tiene algo que ver con Kate. Es la única
cosa que puedo imaginar que consiga molestar a Nick.
Nick la está mirando. Me mira, discretamente enojado.
—¿Quieres otra bebida? —pregunta.
—Claro —digo, aunque sé que me estoy emborrachando y estoy un poco
preocupada por cómo terminará esto.
—Está bien. —Inhala y se levanta, va en dirección opuesta a donde
Brent y Marcy están de pie. Con un poco de suerte, se habrán movido
para el momento en que él vuelva a aparecer.
En efecto, se mueven, pero hacia mí. De esa forma, Marcy se sienta a
mi lado. Se acomoda en el sofá, alegre y con la espalda recta. Me hundo
con mis brazos desnudos sudando contra el cuero. Es como si fuera la
Cenicienta, la chica sucia cubierta de hollín, y ella, una de las otras
pretendientes del príncipe; experimentada y serena, ágil, criada para ser
la chica que él elija.
—Así que, Miley, tú y Nick, ¿eh?
No debería sorprenderme que sepa mi nombre, a pesar de que
realmente nunca hemos sido presentadas, la conozco, pero ella a mí no.
Trato de sentarme también, y de inmediato lamento el intento; estoy
hundida tan profundamente en el sofá que tengo que usar el brazo del
sofá para empujarme hacia arriba, como si fuera un desastre que ni
siquiera se puede sentar por su cuenta.
—¿Qué? —digo, tan avergonzada que he olvidado lo que dijo.
—Es un buen tipo. Así, que ya sabes, quédate con su lado bueno.
Su respiración cuelga en el aire entre nosotras, huele a cigarrillos y
licor. Supongo que el mío también huele así.


—Marcy, no sé lo que quieres decir.
—Ya lo averiguarás —dice, y hace un gran espectáculo al cruzar las
piernas y asentir. No quiero participar en esta conversación, y creo que
si me quedo en silencio, ella se irá. Con Nick desaparecido, nadie
más viene a hablar conmigo.
Ahora está de regreso. Oh, mierda. Quiero hundirme en el sofá.
Realmente, preferiría que Marcy se hundiera en el sofá, todo el trayecto
hacia el otro lado, y que Nick pudiera sentarse justo donde ella está
sentada ahora, alargarme una cerveza, y todo estará bien.
___________________________________________________________________________
Espero que les guste ahora con lo que sigue. :D 

The Beautiful Between - Capitulo 19

Capítulo 19

Tres días más tarde y estoy buscando algo para llevar a la fiesta. Me
pregunto si la familia de Nick estará ahí esta noche. Nunca he
conocido a sus padres. Creo que Kate estará ahí. No ha ido a la
escuela durante un par de semanas, y tanto como quiero verla, también
estoy asustada. Sé que se verá diferente. Su cabello podría haber
desaparecido ya.
Me ocupo de vestirme, no porque quiera lucir demasiado guapa para
Nick, sino porque creo que estaré más cómoda en la fiesta si me
gusta la forma en que me veo. Pero no quiero ir demasiado acicalada.
Quiero decir, es sólo una fiesta en casa de alguien. Sé que los chicos no
irán arreglados y las chicas no estarán elegantes, sino atrevidas, con la
esperanza de atraer la atención de los chicos lejos del alcohol. Ojala
Nick fuera una chica para poder llamarla y preguntarle lo que llevaba
puesto.
Tomo un taxi hasta la casa de Nick. No me detengo en el vestíbulo,
pero le asiento amistosamente al portero en dirección al ascensor. No
importa que no sepa el piso, porque hay un operador en el ascensor que
lo sabe. La señal de que un edificio es realmente agradable en Nueva
York no es aquel donde la seguridad es tan fuerte que no te dejan
entrar, sino aquel donde te permiten entrar y te llevan sin tener que
decir una palabra.
El ascensor se abre directamente en el apartamento, y no tengo idea de
qué camino tomar. No hay nadie a la vista y el apartamento es enorme.
Silenciosamente, narro mi entrada: La chica campesina entra al castillo,
temerosa de los sonidos que sus zapatos hacen en el piso de mármol.
¿Alguien vendrá a buscarla, o la dejarán esperando de pie en el
vestíbulo para siempre? No se atreve a hacer ningún sonido hasta que
alguien venga a recibirla. Demasiado asustada, y tal vez un poco
demasiado terca para moverse, se queda de pie como una estatua,
hasta que eso sea lo que todo el mundo piense que es. Los días
pasarán, incluso semanas y meses. Los sirvientes la desempolvarán.
Oigo pies arrastrándose en mi dirección, alejo la pesadilla. Kate camina
hacia mí, deslizando sus zapatillas en el piso, en pijama y lo que debe
ser una vieja camiseta de Nick, o tal vez de su padre. Me siento
aliviada de verla, alguien que impide que me convierta en una estatua.
Y estoy aliviada porque a pesar de que su pelo esta corto, no parece
estar enferma. Tiene el mismo aspecto.

—Hola, Miley, estás aquí.
Ahora que he sido reconocida, puedo moverme. Empiezo con mi boca.
—Sip, estoy aquí.
Creo que debe estar harta de que la gente le pregunte cómo se siente,
aún más enferma de la gente que le dice que le gusta su corte de pelo.
Así que meto la mano en mi bolso.
—Te traje un libro.
Kate luce sorprendida.
—¿En serio?
Sonrío.
—Es uno de mis favoritos. —Le entrego el libro. Es mi propia copia, y
creo que nunca antes he regalado un libro.
Kate lo hojea.
—Está todo subrayado.
Sonrío.
—Lo sé. Subrayé mis partes favoritas. Puedes hacer caso omiso a eso.
Kate sonríe abiertamente.
—Nah, prestaré atención. Apuesto que descubriré mucho acerca de ti
por las partes que subrayaste.
Sonrío. Suena como algo que Nick diría.
—¿Dónde está tu hermano?
—En su habitación. Vamos, te la mostraré.
A pesar de que Kate está en zapatillas y pijama, me siento mal vestida
así, vestida más como un adulto lo haría. Mis negras botas
puntiagudas, de tacón alto, resuenan fuerte en el piso, y considero ir de
puntillas.
—¿Te entusiasma la fiesta? —pregunta Kate mientras caminamos por el
pasillo.
Me encojo de hombros.
—Más o menos.


Kate deja de caminar, así que yo también.
—¿Por qué sólo estás «más o menos» entusiasmada por la fiesta?
Me muerdo el labio.
—Nunca he estado en una fiesta como esta.
—No te preocupes. Serás la reina de la fiesta.
Comienza a caminar de nuevo, pero me tomo un segundo antes de
seguirla. No puedo creer que dijera eso, como si tal vez creyera en los
cuentos de hadas también.
Kate abre la puerta de la habitación de Nick sin llamar, lo que
supongo que es normal entre hermanos. La habitación de Nick es un
desastre, aunque soy una maniática del orden, encuentro reconfortante
el desorden.
—Ni-bert, Miley está aquí.
—Hola, Con, toma asiento —dice él.
Debe estar en el baño, su voz llega de una puerta al otro lado de la
habitación. Kate se sube a la cama sin hacer, e imagino que debo
sentarme al borde, a su lado. Sigo de pie. Soy sumamente consciente
que soy una chica y Nick, obviamente, no lo es. Probablemente, hay
cosas aquí que no se supone que una chica deba ver.
—Ew, Nick —dice Kate en dirección a la puerta cerrada—. Dejaste tu
ropa interior en el suelo.
—Ups —dice Nick, pero no hay vergüenza en su voz.
Kate se gira hacia mí.
—Los chicos nunca recogen nada.
Me encojo de hombros.
—No lo sé.
Da unas palmaditas en la cama, junto a ella.
—Siéntate.
Me siento. Kate dice:
—Te ves bien. Nunca te he visto vestida para algo más que la escuela.


—¿En serio? —digo, sintiéndome aliviada—. ¡Me gustaría que hubieras
estado ahí para decírmelo cuando me estaba preparando! Necesitaba
algún consejo serio.
Kate sonríe.
—Bueno, hiciste la elección correcta.
Kate dice exactamente lo correcto. Y sé que tiene razón, porque
seguramente Kate ha visto docenas de chicas venir aquí buscando a
Nick antes de una fiesta, así que sabe de lo que está hablando. 

The Beautiful Between - Capitulo 18


***
El miércoles, Nick se sienta a mi lado en el almuerzo, y después de
unos minutos, un par de sus amigos se sientan al otro lado. Retrocedo
en mi silla de plástico. Siempre veo a los chicos geniales, pero nunca lo
he hecho tan de cerca.
—Amigo —dice Mike Cohen—. La fiesta de Fisher va a ser alucinante.
Mike se refiere a Brent Fisher, el nuevo novio de Marcy.
—Sí —dice Nick.
No hay duda sobre si Nick irá o no, incluso yo lo sé. Las escuelas
secundarias de Nueva York son tan incestuosas, que si te niegas a ir a
una fiesta que estaba afiliada de alguna manera con tu ex, rápidamente
eras desinvitado de la fiesta. Además, el príncipe está por encima de
esas pequeñeces. Un príncipe debe hacer su aparición en todos los
contratos superiores.
—¿De todos modos, dónde están sus padres? —continúa Mike—. ¿En el
maldito Madagascar?
—Madrid, idiota —corta Ellis White, sentado junto a Mike.
—Lo que sea, hombre. Fisher va a tener un barril de cerveza.
No entiendo eso, ya que realmente no bebo, pero creo que todos los
chicos de la secundaria ven la disponibilidad de un barril como una
especie de cofre del tesoro muy abierto, todas las riquezas de ahí para
tomar. Incluso Nick, que puede llegar a degustar todos los vinos más
finos y bebidas mezcladas en las fiestas de su familia, se giró ante la
idea.
—Eso es, hombre —dice Nick.
Luego Mike me mira alrededor de Nick.
—¿Vienes, Sternin, verdad?
Ni siquiera sabía que me había visto ahí, sentada al otro lado de
Nick. No me había reconocido hasta ahora. Acabo de tomar un
bocado de mi bocadillo, así que tengo algo de tiempo para masticar


antes de contestar. Estoy emocionada de que la pregunta no sea si me
invitan o no. Soy amiga de Nick ahora, supongo. Las personas se han
dado cuenta de que nos sentamos aquí casi todos los días. Por lo que
sé, le pudo haber dicho a la gente que estudiamos y fumamos cigarrillos
juntos, aunque estoy bastante segura de que no lo hizo.
Por suerte, Mike habla antes de que pueda responder.
—Está bien, Sternin. Será una moda.
No sé lo que realmente significa «será una moda», pero sé que no puedo
preguntar. Por lo menos puedo decir que es una cosa buena, así que
sonrío y digo: 
—Suena increíble. —Espero que mi uso de «increíble» no sea demasiado
pasado de moda.
La mantequilla de maní de mi sándwich se pega en mi paladar. Me
siento mucho más joven de lo que soy, ¿así es cómo Kate se siente
cuándo sale con los amigos de Nick? No me puedo imaginar que se
sienta tan incómoda. Ella sabe decir las cosas correctas.
Después de que Mike y Ellis dejan nuestra mesa, Nick se gira hacia
mí y me susurra: 
—¿Qué diablos significa «será una moda»? —Siento mis labios
ensancharse en una sonrisa. Nick no tiene ni idea de lo feliz que me
ha hecho.
***
Más tarde, cuando estamos fumando, Nick interrumpe el silencio
diciendo:
—¿Vas a venir el sábado? Quiero decir, no tienes que hacerlo si no
quieres.
Estoy sentada frente a la maceta fuera del edificio. Al enderezarme, la
piedra se engancha en mi suéter y siento tirar de un hilo. Espero que
mi suéter no se haya arruinado.
—¿Crees qué no debería? —pregunto, decepcionada, pero entonces,
quizá, Nick sabe que no… que no sabría qué hacer en una fiesta
como esa. Él sabe mejor que yo si tengo alguna posibilidad de encajar
ahí. Pero quiero ir, porque a veces siento como si me estuviera
perdiendo una parte de la secundaria.
—No, claro que no, si tú quieres. Yo simplemente no quiero que pienses
que tienes que venir conmigo. Estoy bien, sabes… no hace falta que
seas mi niñera.


Me echo a reír. Nick se ve herido.
—Lo siento, Nick, es sólo que... Dios, ¡tú eres él que sería mi niñera! Vas
a esas fiestas todo el tiempo, no es como si no supieras lo que va a
haber allí.
Nick también se ríe.
—Quiero decir, tal vez piensas que me emborracho estúpidamente para
ahogar mis penas o algo así.
—Maldición, ¿quién soy yo para decir qué no es lo que tienes que
hacer?
—Buen punto. Tal vez emborracharnos sea algo bueno.
—Nunca he bebido mucho.
—No te preocupes, chica, me aseguraré de que llegues bien y entera.
Ven antes de la fiesta y te llevaré allí.
—Haremos de canguro el uno al otro —digo, emocionada porque voy a
la fiesta, emocionada y aliviada de que Nick se haya ofrecido a ser mi
guía.
—Absolutamente.
Me encanta que entienda que no hubiera querido ir sola. Me recuesto
contra la maceta una vez más, miro a Nick exhalar el humo en
dirección opuesta. Él siempre es cuidadoso con no echarme el humo,
igual que sabe, que a pesar de que fume aquí con él, no me gustan
mucho los cigarrillos. 

The Beautiful Between - Capitulo 17

Capítulo 17

Intento actuar indiferente, pero siento mis músculos tensarse, mientras
le contesto:
—No sé, supongo que no estamos muy unidas. Respetamos la
privacidad de la otra. Ella no pregunta lo que estoy haciendo, saliendo
todas las noches a las once.
—Bueno, eso también es raro.
—Bueno, somos una pareja extraña, ¿qué puedo decirte? Lo que
hacemos, funciona para nosotras —Ahora estoy exasperada—. Sería
normal para ti si tu esposo muriera. —Inmediatamente lamento haber
dicho eso, porque Kate está enferma, y por lo que sé, Nick podría
tener que averiguar lo que será de su familia después de su muerte.
—Lo siento, Nick, no quise… —Busco la palabra. No puedo pensar en
alguna sin que haga referencia a la enfermedad de Kate.
—No, está bien. Estaba siendo grosero. No es de mi incumbencia cómo
tu familia hace frente a su pérdida.
—Sé que somos extrañas ―Estoy tan cerca de decirle que no sé nada de
mi padre, pero la vergüenza se hace cargo—. La mayoría de las familias
no son como la nuestra.
—Ni como la mía tampoco.


Sonrío, pensando en los millones de dólares, en su poder y prestigio.
Las familias reales son una rareza, por supuesto, no hay muchas como
la suya.
Nick se pone derecho, presiona la palma de su mano en la frente.
—Quiero decir, mi madre apenas reconoce lo que está sucediendo. Va
de compras, a sus almuerzos y a sus reuniones de la Junta de
Beneficencia y lo que sea. Aun cuando Kate está en el hospital. Quiero
decir, la visita y se queda con ella también, no es una mala madre. Pero
Kate fue diagnosticada hace meses, y aún es como si ella no pudiera
soportar que la interrumpan... no sé, su lugar en la sociedad. Y mi
padre… él sigue yendo a sus reuniones de la junta, incluso fue a un
viaje de negocios el mes pasado. Como si no pensaran que deberían
pasar juntos cada segundo que puedan, ya sabes, por si acaso.
—Tal vez tus padres saben algo que tú no —digo con cuidado.
—¿Qué?
—Bueno, tal vez los médicos les han dicho algo que tú no sabes todavía.
Nick sonríe, pero es una especie de sonrisa desesperada. Supongo
que si había alguna noticia prometedora, sus padres no se lo habrían
escondido exactamente.
—Yo fui el único —Hace una pausa, traga duro—. Nadie se lo dijo, lo
que tenía, lo enferma que estaba. Como si fuera más fácil para ella de
esa manera. Finalmente le dijeron lo que tenía, pero no todo lo
relacionado con eso. Yo fui el único… tenía que decirle la verdad. Mis
padres siguieron caminando alrededor como si fuera una solución fácil.
Pero cuando me preguntó, le dije la verdad. No era justo. Es decir, ella
estaba ahí, buscando en Google su enfermedad, intentando averiguar
qué significaba. Si se tratara de mí… habría estado más asustado, ya
sabes, sin saber lo grave que era.
—Nick —digo, sintiéndome valiente—. ¿Qué le pasa a Kate? Quiero
decir, nunca me lo dijiste… ¿de qué está enferma?
Nick mira al suelo.
—Tiene leucemia. Igual que tu padre.
Igual que papá. Mi padre tenía leucemia. Siempre pensé en eso como
algo que sólo les pasa a los niños, pero, por supuesto, los adultos
también pueden tenerla. Por supuesto que sí.
Me pongo a llorar. Sin la advertencia habitual, no hay nudo en mi
garganta, ni lágrimas que se acumulen poco a poco. De repente, estoy
llorando más fuerte de lo que jamás recuerdo haber llorado. No sé si
estoy llorando por papá; por mamá, sin saber dónde o con quién está


afuera; por Kate, la dulce princesa que está enferma; por Nick, quien
podría perder la hermana que ama; o por mí.
Y si estoy llorando por mí, tampoco sé por qué. ¿Debido a que extraño a
mi padre? ¿Cómo puedo hacerlo cuando ni lo recuerdo? ¿Estoy llorando
porque Nick me dijo lo que mi familia no pudo? ¿Porque me siento
aliviada de que la búsqueda haya terminado? ¿Mi búsqueda ha
terminado? ¿Estoy llorando porque extraño a mi madre, a pesar de que
la veo todos los días?
No le veo moverse, pero sólo así, Nick se ha deslizado a través del
piso de madera y está abrazándome fuerte. Debe tener algo de hermano
mayor incorporado es su capacidad para abrazar tan rápido como eso.
Mi hombro, donde apoya su barbilla, está mojado, así sé que él también
está llorando, y que ni siquiera intentamos detenernos. No intento
ocultar o pretender que no es nada. Los dos estamos llorando muy
fuerte y desordenadamente. Hay mocos en mi rostro, y ni siquiera me
avergüenzo cuando los limpio de su camisa porque sé que en el rostro
de Nick también hay. ¿Quién sabía que un príncipe podía llorar
tanto?
No sé cuánto tiempo pasa, pero al final ambos paramos y estamos sin
aliento.
—¿Te puedo preguntar algo? —Quiero su permiso primero.
—Claro.
—¿Cómo está Kate… ahora, quiero decir?
—Está de nuevo en casa, pero no es... se cortó el cabello, Con. Amaba
su cabello, pero se lo cortaron de modo que no se complique cuando
empiece a caer. Lloraba todo el tiempo. Le tomé la mano y lloraba. Mi
madre contrató un famoso peluquero para que lo hiciera, y Kate bromeó
que sería un desperdicio en un buen corte cuando sólo era temporal —
Sonríe, recordando su broma—. Y yo le dije que nada era un desperdicio
en ella. Fue tan difícil, sabes, porque tenía que fingir que no era gran
cosa cuando yo estaba tan molesto como ella.
Pienso en ese largo, rubio y ondulado cabello; el tipo de cabello que toda
niña desearía tener.
—Debe haber sido horrible.
—Soy lo bastante estúpido para pensar que debió haber sido más difícil
para mí y mis padres de lo que fue para ella. Porque tal vez vayamos a
perderla.
Entonces, Nick me sonríe como si acabara de recordar algo.


—¿Cigarrillo? —dice, y yo también sonrío. Se siente bien tener esta
rutina, fumando juntos, aún en este momento.
—Suena bien —digo, y me levanto del piso. Estamos como
normalmente: ni muy cerca, ni demasiado lejos, sino igual que hace
una hora, sin ningún tipo de intimidad de sobra.
En la planta baja, Nick dice:
—Sabes, Sternin, realmente he empezado a esperar con muchas ganas
estos cigarrillos de antes de dormir.
—Yo también —digo, y me pregunto cómo me veo. El rostro de Nick
esta turbio por el llanto, y sé que el mío debe estarlo más. Estoy usando
un suéter voluminoso y una bufanda. ¿Cómo es que los chicos nunca
parecen tener frío?
—Sternin, sé que no tengo que decirte esto, así que no estés dolida ni
nada, pero por favor, no hables de esto en la escuela, ¿de acuerdo?
—Por supuesto que no. Es asunto de tu familia, de nadie más.
—Gracias, Sternin. —Nick se ve aliviado—. Y no voy a decirle a la
gente, ya sabes, que sé lo de tu padre. Sé que todo el mundo piensa que
tus padres están divorciados.
—Sí —digo—. Es un poco mi culpa.
—¿Sí? —dice, sin ningún tipo de descarga o juicio.
—Eso es lo que siempre he dicho. Que vive en Arizona.
—¿Por qué?
Me encojo de hombros.
―Supongo que pensé que sería más fácil.
—¿Lo ha sido?
Exhalo hasta que mi pecho se siente hueco.
—Supuse que lo era.
Nick tira su cigarrillo y parece que está muy concentrado pensando.
Entonces mira hacia atrás, a mí.
—Sí, pero ¿por qué Arizona?
Me echo a reír y Nick me sonríe, orgulloso por hacerme reír. Quiero
darle las gracias. Por hacer una broma, por no juzgar mi mentira, y


también por haberme informado sobre el cáncer, por haberme confiado
el secreto de su familia y, sin saberlo, ayudado a entender el mío.
No nos abrazamos como despedida. Nick me da un beso en la mejilla
y se mete en un taxi. De repente estoy muy cansada. Es como si llorar
tomara todo de mí. Me quedo dormida sin ningún tipo de fantasía, y no
recuerdo nada de mis sueños cuando me despierto.