jueves, 1 de noviembre de 2012

The Manual Of The Forbidden - The Day Before - Capitulo 95


15. Como una dolorosa canción
Las olas
vienen y van.

Conozco ese ritmo.
Lo conozco muy bien.

Como la rabia,

He sentido
tristeza,
negación.
estas pasadas semanas
que me he estado conteniendo,
diciéndome que
me lo aguantara,
todo vuelve.



Camino más lejos,
el agua casi
Más grande.

Más fuerte.
a la altura de las rodillas.

Mis ojos se cierran
por un momento
y mi corazón desea
que yo pudiera tirarlo todo
a la marea,
como una botella
con una nota garabateada dentro.

Y entonces,
sin advertencia,
una gran ola viene
y me salpica,
como para mostrar un argumento.

Las olas nunca se detienen.
no importa cuanto
yo desee que lo hagan,
las olas

vienen y van
vienen y van
vienen y van.

The Manual Of The Forbidden - The Day Before - Capitulo 94


14. Olas matutinas
Luego de tomar
mi taza de té, me dirigí
a la playa.
Espuma blanca se desliza a través
de la brillante azul pista de baile.
Me susurran:
¡Únetenos, baila!

Cierro mis ojos,
respiro profundamente aire de mar,
y giro alrededor y alrededor,
la arena fría pero tranquilizadora
bajo mis pies descalzos.

Cuando me detengo,
el mundo está girando,

y jadeo por cuan
familiar es.

Todo gira sin control.

Cuando mi equilibrio está de vuelta,
corro, cada vez más rápido,
saltando sobre algas
esparciendo la arena
como hebras
del cabello de una sirena.

Corro pasando a un viejo hombre
en una caminata de mañana,
despertando con el olor
 salado en lugar de
café recién hecho.

Dentro del agua camino,
mis pantalones enrolló
hasta mis rodillas.

Me paro quieta
Y dejo a las frías olas
chocar sobre mis pies.


Se siente bien.
Finalmente algo se siente bien.
 

The Manual Of The Forbidden - The Day Before - Capitulo 93


13. Extrañándote, Selena
Aunque el océano 
nunca duerme, 
la ciudad de Newport sí,  y ahora, 
en las primeras horas de la mañana, 
está apenas despierta.

El conductor me deja 
en un café. 
Dentro, ordeno té caliente 
y una dona, y tomo un asiento 
con vista.

Dos mujeres mayores 
 sentadas en el otro extremo de la sala, 
bebiendo y charlando, 
una de ellas alta y delgada 
con el cuello como de jirafa, 
la otra tan gordita, 
que tiene tres barbillas 
y nada de cuello.

Vaya par.

Me hace pensar 
en Selena, 
y mi pecho responde 
con un dolor sordo.

Somos tan diferentes 
como la música country  y el hip-hop. 
Ella es linda y dulce 
con cabello oscuro ondulado. 
Yo soy áspera 
con tintura roja sangrando 
entre mi cabello naturalmente marrón. 
Le gustan los colores del arcoíris. 
Me gustan los colores tenebrosos. 
Canta en los musicales, 
toco en una banda de rock. 
Tiene otras amigas, 
tengo otros amigos.


Excepto por Selena.
Porque las cosas que nos importan, 
es lo que tenemos en común. 
Nos gusta pasar el tiempo en la ciudad, 
comer sushi, hablar de libros, 
política, y del drama de la escuela, 
amándolo cuando lo vemos cara a cara 
e incluso queriéndolo más cuando no.

El arte nos hace reír,  nos gusta
y en los días de verano cuando 
no hay nada que hacer, 
somos Monet y Picasso, 
la calle nuestro lienzo 
y la tiza nuestro pincel 
elegido.

Ella es una amiga de un millón, 
y soy afortunada de que sea mía.
Pensé en pedirle 
¿Cómo puedo vivir sin ella?
que viniera conmigo hoy. 
Pensé que, tal vez 
podría hacerla prometer 
que mantenga una sonrisa en ese 
adorable rostro 
sin importar qué pase.

Pero cuando más lo pensaba, 
más decidía que sería pedirle 
algo imposible.

Como pedirle a un soldado 
que no sienta miedo 
antes de dirigirse a la batalla. 
Ya me he escapado una vez, 
y soy la que más tiene que ganar 
al mantener mi propia promesa.


Es mejor así.
Un poco solitaria. 
Pero mejor.
  

The Manual Of The Forbidden - The Day Before - Capitulo 92





12. Llena mi alma
Mi iPod, 
escondido 
en mi mochila, 
es mi único 
y verdadero compañero en este día.

Por supuesto, 
trae consigo 
la música 
que amo con todo 
mi corazón.

Cuando me pongo 
los auriculares, 
encuentro a P!nk 
todavía cantando 
sobre querer 

una noche interminable.

Me recuesto 
en el asiento de cuero fresco, 
cierro los ojos, 
y dejo que la música llene 
todos los espacios vacíos 
con brillo.
  

The Manual Of The Forbidden - The Day Before - Capitulo 91


11. Como tiene que ser
Estas últimas semanas, 
mamá se ha mantenido cerca,  la siento.
Kellt siempre procura que pasemos más tiempo juntas,
pidiéndome que la ayude 
con esta cosa, 
con aquella, 
y con esa otra.


Es una llorona. 
Al mirar películas 
—algo nuestro— 
ella llorará 
si es un final feliz 
o uno triste.

Hoy, no puedo ayudarla.

Hoy, tenía que evitarlo.
Si estuviéramos juntas, 
me temo que hubiera sido un 
largo, 
doloroso 
y miserable día 
de llanto. 

Llamará a su papá adoptivo llorando. 
Le dirá que me he ido. 
Él vendrá, junto con su mamá.
Dejarán que Kelly se quede en casa 
en vez de ir a la escuela. 
Serán una familia unida, 
sin mí.


Hoy, tendrán que
ayudarse a sí mismos.
Y para su sorpresa, 
sobrevivirán.

The Manual Of The Forbidden - The Day Before - Capitulo 90


10. Lo siento, Kelly
Mientras manejamos
por la carretera arbolada 
hacia mi destino, 
espero por lo inevitable.

Cuando mi teléfono suena, 
puedo ver el pánico en sus ojos, 
escuchar el miedo en su voz, 
sentir el anhelo en su corazón. 
Son mis amigos: 
pánico, miedo, anhelo.

La envío 
al correo de voz 
para poder hablarle a mis nuevos amigos 
del día de hoy:
alegría, felicidad y aventura.

Este es mi día. 

—Hola Kelly.
Lamento haberme ido tan temprano.
No quería lágrimas esta mañana.
Ya habrá bastantes mañana.
Espero que entiendas.
Este es el último día
de mi “antes”.
El día anterior a que todo cambie.
Para siempre.
Prometo que llamaré
si algo surge.
Pero estaré bien.
Intenta no extrañarme mucho.

Después de todo,
es
sólo
un
día.
Te quiero.
Miley. 

The Manual Of The Forbidden - The Day Before - Capitulo 89


9. No hoy

Me limpio una lágrima 
y me recuerdo 
que no estoy 
en un coche fúnebre. 
Es una limo. 
Mi limo. 
Y este día
se supone que es 
mi día.

Agarro mis gomitas, 
saco una, 
y la lanzo en mi boca 
sin mirar.

Juego “adivina el saber” 
siempre cuando pienso 
demasiado,
mucho tiempo,


o como hoy, 
en nada.

Porque cuando 
pones algo 
en tu lengua, 
tu mente se centra 
en ello casi 
al instante.

Primero.
Algodón de azúcar.

Y luego otra.
Cereza.

Me trae
de nuevo al presente, 
y quiero vivir 
el momento con todo lo que he conseguido.
Agarro un vaso 
y lo lleno con 
agua con gas 
porque eso es todo lo que hay, 


y además, 
el alcohol y yo 
no nos mezclamos.  

Uno te lleva a dos 
y ese a muchos más. 
Tiendo a inclinarme
al extremo 
y no me gusta 
donde termino 
cuando empiezo a iniciar
 ese camino.

Levanto mi vaso 
y brindo con nadie 
y con todo el mundo.


Bebo el agua, 
—Por un buen día —digo en voz alta.
las burbujas de gas 
saltando
en mi lengua.


Eso me gusta más.