-¿Qué hay que escuchar, qué hay que entender? -demandó nick, acorralándola contra la pared-. ¡Te has abierto de piernas para ese niñato!
-¡Eso no es verdad! No seas grosero...
-¿Lo hiciste en nuestra cama?
-¡Yo no he hecho nada! Ni siquiera he mirado a otro hombre...
-Olvidas que te vi saludando a Campbell anoche -le recordó él.
-¿Qué estás diciendo? Es el primo de mandy, tenía que saludarlo...
-¿Qué tiene él que no tenga yo? ¿Es mejor en la cama?
-nicolas...
-¿Es más inventivo, más excitante, más sucio? ¿Qué te hacía él que no te hiciera yo? ¿No te he satisfecho siempre? Dímelo, tengo derecho a saberlo -le espetó nick, con un brillo de ferocidad en los ojos.
-¡No hay nada que contar! -exclamó miley, desesperada.
La tensión era electrizante. Al principio, no entendía aquel cosquilleo entre las piernas...
-Y ahora mismo es a mí a quien deseas -dijo él, con gesto de satisfacción, levantando la mano para tocar sus pezones, marcados claramente bajo la bata.
miley dejó escapar un gemido, arqueando la espalda. Todo su cuerpo estaba ardiendo, más sensibilizado que nunca. Reconocer su propia excitación sexual la atormentaba.
-Sí, pero...
-De hecho, lo estás suplicando -la interrumpió nick, buscando su boca con una pasión fiera, abrumadoramente erótica.
miley se derritió como el azúcar, rindiéndose ante la invasión de su lengua. Él la tomó en brazos para llevarla a la cama y, después de tumbarla en ella, se echó hacia atrás. Aún perdida en la fiebre de su propio deseo, miley se agarró a sus hombros.
Con frío desdén, nick apartó sus brazos. Alto, orgulloso, con la cabeza levantada, la miró con helado desprecio.
-Se acabó. En cuanto dejaste que Campbell te tocase, se terminó. Yo espero que mi amante reserve todo su afecto exclusivamente para mí.
-Yo nunca he sido tu amante...
Desde la puerta, nick soltó una carcajada que la golpeó como una bofetada.
-Claro que lo eras. ¿Qué otra cosa podrías haber sido para mí?
Dolida más allá de lo imaginable, miley se quedó mirando al vacío. No quería mirarlo a él. Oyó sus pasos en el pasillo, el ruido de la puerta al cerrarse. Se había terminado, nick había desaparecido sin que le importase nada. Nunca le había importado, pensó, con el corazón encogido
miley cubrió sus párpados enrojecidos con maquillaje para ocultar que, de nuevo, había estado llorando.
-Sonríe -se decía a sí misma, intentando practicar ante el espejo.
Habían pasado siete semanas desde que se fue a vivir con mandy. Su amiga se portaba de maravilla, pero miley sabía que tener al lado a una persona triste era incómodo para los demás. mandy le había dicho que tenía una semana para llorar y lamentarse por romper con nick, pero que después debía seguir adelante. Y desde que terminó esa primera semana, miley intentaba fingir que estaba recuperándose.
Desgraciadamente, no era así. Mantener esa fachada era tan estresante que, durante esas semanas, las náuseas habían sido cada día más frecuentes. Afortunadamente, empezaban a desaparecer y, aparte de un deseo absurdo de comer aceitunas, se encontraba más o menos bien.
El verdadero problema era su estado emocional. nick había sido el centro de su universo durante dos años y, ahora, cada día le parecía una eternidad. Pero decidida a animarse, se concentró en un plan de trabajo. Había visitado varios bancos para pedir un préstamo y, aunque por el momento no había tenido éxito, se decía a sí misma que estaba a la vuelta de la esquina. Para pagar las facturas, trabajaba en una tienda y vendiendo sus bolsos en ferias de artesanía.
-¿Seguro que no quieres comer? -le preguntó mandy desde la cocina.
miley salió de la habitación.
-Seguro. He comido algo antes -mintió para no preocupar a su amiga.
mandy, que comía como un caballo y jamás engordaba un kilo, entró en el salón.
-¿Qué tal ha ido la visita al banco esta mañana?
Ella hizo una mueca.
-Dijeron que se pondrían en contacto conmigo, pero no me hago ilusiones.
-¿Por qué no dejas que te financie joe? Tus bolsos son un negocio más seguro que los caballos de carreras que compra.
miley sonrió, pero la sonrisa era un poco tensa. Porque, si la ruptura con nick le había enseñado algo, era la importancia de la discreción y el sentido común.
-No creo que sea buena idea.
-¿Por qué no? Cinco bancos te han negado un préstamo -le recordó la chica-. A joe le sale el dinero por las orejas y quiere ayudarte. En tu posición, yo no me lo pensaría dos veces.
-joe es tu primo, tú lo ves desde una perspectiva diferente.
miley había aprendido de la forma más dura que nada era gratis. Vivir sin pagar alquiler en el lujoso ático de nick había sido un tremendo error. En lugar de vivir una vida independiente, se había dejado seducir por el deseo de complacerlo convirtiéndose, ante sus ojos, en una mantenida. Como resultado, nick no podía verla como una igual. La veía como a su amante, un objeto de su propiedad más que una persona a la que amaba y respetaba. miley había entendido cómo veían los hombres ricos a las mujeres que no gozaban de la misma situación económica. Al mismo tiempo, empezaba a valorar la amistad de joe y no quería estropearla pidiéndole dinero prestado.
mandy sonrió.
-Ah, ya entiendo. joe es mi primo, pero está loco por ti. Me alegro de que empiece a cansarse de esas frívolas con las que ha salido hasta ahora y se haya fijado en una mujer de verdad.
-No creo que joe esté loco por mí -protestó miley-. Le caigo bien y, aunque no debería, se siente culpable por haber sido la razón de mi ruptura con nick.
-No, joe no es tan buena persona. En realidad, está encantado de haber fastidiado a nicolas jonas. Además, las dos sabemos que nick se portó como un auténtico cerdo. Y lo digo en serio, joe quiere tener una oportunidad contigo...
-Aunque fuese verdad, que no lo es -la interrumpió miley-. a tu primo le encanta divertirse, mandy. Y a mí no me apetece ahora mismo.
Su amiga la miró, exasperada.
-joe no estará interesado para siempre, cariño. Y nick no va a volver a tu vida. Lo vuestro es historia, convéncete de una vez.
miley se puso pálida.
-Ya lo sé...
-No, no lo sabes. ¿Tú sabes lo preocupada que he estado por ti? En lugar de seguir viviendo en tu mundo, deberías enfrentarte a la realidad...
-Yo creo que me he enfrentado a la realidad más que suficiente -la interrumpió miley.
-nick te acusó de serle infiel y ni siquiera dejó que te defendieras...
-Porque creyó las mentiras de su hermana. Ya sabes que están muy unidos...
-Yo creo que no es sólo eso. Creo que estaba decidido a cambiar de chica y las mentiras de su hermana le dieron una buena excusa.
jueves, 24 de febrero de 2011
~Soy Tu Amante???~capitulo 17
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~Soy Tu Amante???
~Soy Tu Amante???~capitulo 16
Con el pelo negro cayendo sobre sus hombros, miley concentró sus ojos en la puerta, deseando haber tenido tiempo para vestirse y arreglarse un poco.
nick entró en la habitación y con un gesto melodramático muy poco acorde con su carácter, tiró unos papeles sobre la cama.
-¡Eres una mentirosa! ¡Has estado en el apartamento de Campbell en numerosas ocasiones! Incluso has pasado la noche allí... ¡Llevas meses acostándote con él!
Atónita por la agresión, miley se quedó paralizada. ¿De qué demonios estaba hablando?
-Yo nunca he estado en el apartamento de joe. Ni siquiera sé dónde vive...
-¿Cómo que no? Aquí tengo las pruebas -la interrumpió nick, con los dientes apretados.
-¿Qué pruebas? -murmuró ella, tomando los papeles-. ¿Qué es esto?
-Sorpresa, sorpresa. Has estado bajo la vigilancia de un equipo de seguridad durante el último año. Ése es el informe de tus actividades recientes...
-¿Seguridad? ¿Quieres decir que has estado vigilándome?
-Cuidando de ti es una mejor forma de describirlo.
-¿Quién ha estado vigilándome? -preguntó miley, asqueada por la idea de que unos extraños hubieran estado siguiendo sus pasos sin que ella lo supiera.
-Uno de mis equipos de seguridad. Profesionales que saben hacer su trabajo sin ser detectados y sin interferir con tu libertad. Ellos no cometen errores -dijo nick, con ferocidad -, así que no pierdas el tiempo intentando mentirme.
miley lo miró, atónita.
-Me horroriza que hayas desconfiado de mí de esa manera. Has pagado a gente para que me espiase... es horrible.
nick tuvo el detalle de parecer ligeramente avergonzado.
-No es eso. He recibido amenazas anónimas...me preocupaba que, por tu asociación conmigo, tú pudieras estar en peligro. Era mi obligación protegerte y eso es lo que he hecho. Fin de la historia.
Miley no le escuchaba. Estaba perpleja por la revelación.
-La idea de que unos extraños me espíen es asquerosa. Yo había creído que tenía derecho a mi vida privada... pero veo que no era sí.
nick estaba cada vez más furioso. ¿Cómo se atrevía a concentrarse en un hecho trivial e ignorar lo importante, que le había sido infiel? ¿Qué valía su derecho a la intimidad comparado con su detestable traición? ¿De dónde sacaba valor para mirarlo a los ojos con gesto de reproche?
-Hasta anoche, jamás le había pedido al servicio de seguridad que me diera un informe de tus movimientos. He respetado tu intimidad al cien por cien -le informó, cortante-. Pero quería tener pruebas de tu infidelidad. El número de visitas que has hecho al apartamento de Campbell corrobora la acusación que mi hermana hizo contra ti.
miley seguía estudiando los papeles que tenía en la mano. Y al ver la dirección que aparecía en esos papeles, dejó escapar un suspiro. Era un absurdo malentendido...
-Este apartamento es de joe, sí, pero hacía tantas fiestas, que los vecinos se quejaron... desde hace un año quien vive ahí es mandy, su prima.
nick no reaccionó. Duro como el granito, seguía mirándola con gesto de condena.
-No te creo. Pero estoy seguro de que tu mejor amiga ratificará esa mentira por ti.
En ese sentido, no podría haber estado más equivocado. Habiendo crecido con unos padres que frecuentemente se engañaban, mandy despreciaba la infidelidad. Era la última persona que mentiría para esconder la infidelidad de una amiga.
-mandy vive en ese apartamento –repitió-. Apenas conozco a joe Campbell y no te he sido infiel. Supongo que todo esto parecen pruebas irrefutables, pero después de haber estado dos años contigo deberías conocerme mejor.
-Te equivocas -dijo mandy, saliendo del dormitorio.
-¡Espera! -lo llamó miley.
Él se volvió, pero su expresión era tan dura como antes.
No haberle contado lo que vio en casa de selena había sido un error. Era un error tener miedo a decir la verdad. Desgraciadamente, miley no agradecería que le contase la verdad. Incluso la odiaría más por hablar mal de su hermana. Pero miley estaba decidida a defenderse. Después de todo, podría no tener otra oportunidad.
-Deja que te cuente mi versión de lo que pasó anoche. Fui yo quien pilló a tu hermana besándose con un hombre que no era su marido.
nick apretó los dientes.
-No digas una palabra más.
-selena fue detrás de mí y me dijo que, si contaba algo, destrozaría mi vida...
-¿Cómo te atreves a hablar así de mi hermana?
-No tenía intención de contárselo a nadie...
-Ya has dicho lo suficiente como para convertirme en tu enemigo. Has insultado el honor de la familia jonas -le espetó él-. Es una ofensa que quieras ensuciar el honor de selena en un absurdo intento de salvar el tuyo. Si fueras un hombre, no te habría dejado hablar así de mi hermana. No te aproveches del hecho de que eres una mujer.
-¡Eres tú el que se está aprovechando! -protestó miley, acalorada-. Me has llamado mentirosa, me has insultado... te niegas a escuchar mi versión de la historia...
nick entró en la habitación y con un gesto melodramático muy poco acorde con su carácter, tiró unos papeles sobre la cama.
-¡Eres una mentirosa! ¡Has estado en el apartamento de Campbell en numerosas ocasiones! Incluso has pasado la noche allí... ¡Llevas meses acostándote con él!
Atónita por la agresión, miley se quedó paralizada. ¿De qué demonios estaba hablando?
-Yo nunca he estado en el apartamento de joe. Ni siquiera sé dónde vive...
-¿Cómo que no? Aquí tengo las pruebas -la interrumpió nick, con los dientes apretados.
-¿Qué pruebas? -murmuró ella, tomando los papeles-. ¿Qué es esto?
-Sorpresa, sorpresa. Has estado bajo la vigilancia de un equipo de seguridad durante el último año. Ése es el informe de tus actividades recientes...
-¿Seguridad? ¿Quieres decir que has estado vigilándome?
-Cuidando de ti es una mejor forma de describirlo.
-¿Quién ha estado vigilándome? -preguntó miley, asqueada por la idea de que unos extraños hubieran estado siguiendo sus pasos sin que ella lo supiera.
-Uno de mis equipos de seguridad. Profesionales que saben hacer su trabajo sin ser detectados y sin interferir con tu libertad. Ellos no cometen errores -dijo nick, con ferocidad -, así que no pierdas el tiempo intentando mentirme.
miley lo miró, atónita.
-Me horroriza que hayas desconfiado de mí de esa manera. Has pagado a gente para que me espiase... es horrible.
nick tuvo el detalle de parecer ligeramente avergonzado.
-No es eso. He recibido amenazas anónimas...me preocupaba que, por tu asociación conmigo, tú pudieras estar en peligro. Era mi obligación protegerte y eso es lo que he hecho. Fin de la historia.
Miley no le escuchaba. Estaba perpleja por la revelación.
-La idea de que unos extraños me espíen es asquerosa. Yo había creído que tenía derecho a mi vida privada... pero veo que no era sí.
nick estaba cada vez más furioso. ¿Cómo se atrevía a concentrarse en un hecho trivial e ignorar lo importante, que le había sido infiel? ¿Qué valía su derecho a la intimidad comparado con su detestable traición? ¿De dónde sacaba valor para mirarlo a los ojos con gesto de reproche?
-Hasta anoche, jamás le había pedido al servicio de seguridad que me diera un informe de tus movimientos. He respetado tu intimidad al cien por cien -le informó, cortante-. Pero quería tener pruebas de tu infidelidad. El número de visitas que has hecho al apartamento de Campbell corrobora la acusación que mi hermana hizo contra ti.
miley seguía estudiando los papeles que tenía en la mano. Y al ver la dirección que aparecía en esos papeles, dejó escapar un suspiro. Era un absurdo malentendido...
-Este apartamento es de joe, sí, pero hacía tantas fiestas, que los vecinos se quejaron... desde hace un año quien vive ahí es mandy, su prima.
nick no reaccionó. Duro como el granito, seguía mirándola con gesto de condena.
-No te creo. Pero estoy seguro de que tu mejor amiga ratificará esa mentira por ti.
En ese sentido, no podría haber estado más equivocado. Habiendo crecido con unos padres que frecuentemente se engañaban, mandy despreciaba la infidelidad. Era la última persona que mentiría para esconder la infidelidad de una amiga.
-mandy vive en ese apartamento –repitió-. Apenas conozco a joe Campbell y no te he sido infiel. Supongo que todo esto parecen pruebas irrefutables, pero después de haber estado dos años contigo deberías conocerme mejor.
-Te equivocas -dijo mandy, saliendo del dormitorio.
-¡Espera! -lo llamó miley.
Él se volvió, pero su expresión era tan dura como antes.
No haberle contado lo que vio en casa de selena había sido un error. Era un error tener miedo a decir la verdad. Desgraciadamente, miley no agradecería que le contase la verdad. Incluso la odiaría más por hablar mal de su hermana. Pero miley estaba decidida a defenderse. Después de todo, podría no tener otra oportunidad.
-Deja que te cuente mi versión de lo que pasó anoche. Fui yo quien pilló a tu hermana besándose con un hombre que no era su marido.
nick apretó los dientes.
-No digas una palabra más.
-selena fue detrás de mí y me dijo que, si contaba algo, destrozaría mi vida...
-¿Cómo te atreves a hablar así de mi hermana?
-No tenía intención de contárselo a nadie...
-Ya has dicho lo suficiente como para convertirme en tu enemigo. Has insultado el honor de la familia jonas -le espetó él-. Es una ofensa que quieras ensuciar el honor de selena en un absurdo intento de salvar el tuyo. Si fueras un hombre, no te habría dejado hablar así de mi hermana. No te aproveches del hecho de que eres una mujer.
-¡Eres tú el que se está aprovechando! -protestó miley, acalorada-. Me has llamado mentirosa, me has insultado... te niegas a escuchar mi versión de la historia...
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~Soy Tu Amante???
~Soy Tu Amante???~capitulo 15
-Otras mujeres lo han hecho -contestó él, con los dientes apretados-. joe Campbell se ha cargado varios matrimonios con su carita de niño bueno. Es famoso por ir detrás de mujeres casadas...
-Pero a mí no me gusta siquiera... nunca me ha gustado. Imagino que la mitad de Londres ha tenido que soportar a joe cuando está borracho... No es exactamente selectivo -replicó miley. Para ella, joe no era más que el primo díscolo de mandy-. Si no me crees, pregúntale a él si ha pasado algo esta noche.
Indignado por la sugerencia, nick soltó una carcajada amarga.
-¿Y por qué iba a rebajarme a eso? Si fueras mi mujer, me habría enfrentado con él. Le habría partido la cabeza por atreverse a tocarte -exclamó con tono áspero-. Pero no eres mi mujer, eres mi amante y, como tal, puedo prescindir de ti cuando quiera.
Pálida, miley tuvo que tragar saliva antes de hablar:
-¡Yo nunca he sido tu amante!
-Entonces, ¿qué eres? -preguntó nick.
-Una mujer que se enamoró de ti y que nunca se detuvo a hacer cálculos -respondió ella-. Algunas personas me juzgarían duramente o me llamarían tonta. Pero eso no me convierte en tu amante...
-Muchas mujeres han dicho que me querían -la interrumpió él con desprecio-. Pero lo único que quieren es lo que yo puedo darles.
-Pero yo nunca te he permitido que me hicieras regalos caros -le recordó miley-. Con la excepción de este apartamento, tu dinero no ha tenido nada que ver con nuestra relación. No intentes cargarme con los pecados de otras mujeres, nick, cuando yo siempre he sido honesta contigo. ¡Y deja de insultarme! ¡Deja de hablarme con ese ridículo tono de superioridad! ¡Ya estoy harta!
-Si dejo de hablarte en este tono, podría perder los nervios -le advirtió él, abriendo la puerta-. Adiós, miley.
-No pienso dejarte ir hasta que me hayas escuchado -replicó ella, poniéndose en su camino-. Esto es una pesadilla y no pienso dejar que destroce nuestra relación...
-No hay ninguna relación -la interrumpió él. Y luego, la apartó de su camino y salió dando un portazo.
-Pero a mí no me gusta siquiera... nunca me ha gustado. Imagino que la mitad de Londres ha tenido que soportar a joe cuando está borracho... No es exactamente selectivo -replicó miley. Para ella, joe no era más que el primo díscolo de mandy-. Si no me crees, pregúntale a él si ha pasado algo esta noche.
Indignado por la sugerencia, nick soltó una carcajada amarga.
-¿Y por qué iba a rebajarme a eso? Si fueras mi mujer, me habría enfrentado con él. Le habría partido la cabeza por atreverse a tocarte -exclamó con tono áspero-. Pero no eres mi mujer, eres mi amante y, como tal, puedo prescindir de ti cuando quiera.
Pálida, miley tuvo que tragar saliva antes de hablar:
-¡Yo nunca he sido tu amante!
-Entonces, ¿qué eres? -preguntó nick.
-Una mujer que se enamoró de ti y que nunca se detuvo a hacer cálculos -respondió ella-. Algunas personas me juzgarían duramente o me llamarían tonta. Pero eso no me convierte en tu amante...
-Muchas mujeres han dicho que me querían -la interrumpió él con desprecio-. Pero lo único que quieren es lo que yo puedo darles.
-Pero yo nunca te he permitido que me hicieras regalos caros -le recordó miley-. Con la excepción de este apartamento, tu dinero no ha tenido nada que ver con nuestra relación. No intentes cargarme con los pecados de otras mujeres, nick, cuando yo siempre he sido honesta contigo. ¡Y deja de insultarme! ¡Deja de hablarme con ese ridículo tono de superioridad! ¡Ya estoy harta!
-Si dejo de hablarte en este tono, podría perder los nervios -le advirtió él, abriendo la puerta-. Adiós, miley.
-No pienso dejarte ir hasta que me hayas escuchado -replicó ella, poniéndose en su camino-. Esto es una pesadilla y no pienso dejar que destroce nuestra relación...
-No hay ninguna relación -la interrumpió él. Y luego, la apartó de su camino y salió dando un portazo.
miley no podía creer que se hubiera ido, como no podía aceptar lo que había pasado. Sólo unas horas antes, cuando fueron a la fiesta, se había sentido tan feliz, tan segura... Aceptar que nick la había dejado para siempre... y por una mentira era más de lo que podía soportar en aquel momento.
Como alguien perdido en una tierra extraña, caminó por el vacío apartamento. selena había contado unas mentiras horribles sobre ella... Ese comportamiento era tan inexplicable que, durante unas horas, estuvo planeando cómo ponerse en contacto con selena para convencerla de que debía retractarse de tan falsa acusación. Pero incluso su lado más optimista sabía que eso sería imposible.
Después de todo, incluso antes de haber tenido la desgracia de ver a selena en circunstancias comprometedoras, ella había dejado claro que la despreciaba. La hermana de nick tenía demasiado que perder si decía la verdad y había triunfado con sus mentiras. Había conseguido destruir la fe de nick en ella y, por lo tanto, su relación, consiguiendo así hacerla desaparecer de la vida de su hermano.
miley apretó los puños. Debería haberle contado a nicko que había visto a selena con otro hombre. Debería haberse defendido...Pero, ¿qué posibilidades había de que nick se pusiera de su lado? Habría tenido que acusar a selena de mentirosa y de serle infiel a su marido. Imposible. Él adoraba a su hermana y era muy protector con ella. Jamás la habría creído. Cualquier ataque contra selena lo habría enfurecido aún más.
No había nada que hacer. nick se había ido para siempre. ¿Cómo podía seguir respirando?, se preguntó. No podía imaginar la vida sin él...
Sus ojos se llenaron de lágrimas y, por primera vez esa noche, pudo llorar. Se tiró sobre la cama y lloró hasta que empezó a dolerle la garganta, los ojos, el alma. En el silencio que siguió a sus sollozos, se sintió abrumada por una terrible sensación de soledad.
Como alguien perdido en una tierra extraña, caminó por el vacío apartamento. selena había contado unas mentiras horribles sobre ella... Ese comportamiento era tan inexplicable que, durante unas horas, estuvo planeando cómo ponerse en contacto con selena para convencerla de que debía retractarse de tan falsa acusación. Pero incluso su lado más optimista sabía que eso sería imposible.
Después de todo, incluso antes de haber tenido la desgracia de ver a selena en circunstancias comprometedoras, ella había dejado claro que la despreciaba. La hermana de nick tenía demasiado que perder si decía la verdad y había triunfado con sus mentiras. Había conseguido destruir la fe de nick en ella y, por lo tanto, su relación, consiguiendo así hacerla desaparecer de la vida de su hermano.
miley apretó los puños. Debería haberle contado a nicko que había visto a selena con otro hombre. Debería haberse defendido...Pero, ¿qué posibilidades había de que nick se pusiera de su lado? Habría tenido que acusar a selena de mentirosa y de serle infiel a su marido. Imposible. Él adoraba a su hermana y era muy protector con ella. Jamás la habría creído. Cualquier ataque contra selena lo habría enfurecido aún más.
No había nada que hacer. nick se había ido para siempre. ¿Cómo podía seguir respirando?, se preguntó. No podía imaginar la vida sin él...
Sus ojos se llenaron de lágrimas y, por primera vez esa noche, pudo llorar. Se tiró sobre la cama y lloró hasta que empezó a dolerle la garganta, los ojos, el alma. En el silencio que siguió a sus sollozos, se sintió abrumada por una terrible sensación de soledad.
En la limusina que lo llevaba al dúplex, nick se tomó dos copas de coñac. Lo que selena había visto no admitía posibilidad de error. Los absurdos intentos de miley por demostrar su inocencia sólo habían conseguido enfurecerlo más. nick se concentró en esa furia, dejando que se convirtiera en una nube roja ante sus ojos, una nube que suprimía cualquier otro pensamiento.
Y probaría que estaba mintiendo, decidió. Llamó a su jefe de seguridad y, disculpándose apresuradamente por lo tarde de la hora, le pidió un informe completo sobre los movimientos de miley durante los últimos meses.
Y probaría que estaba mintiendo, decidió. Llamó a su jefe de seguridad y, disculpándose apresuradamente por lo tarde de la hora, le pidió un informe completo sobre los movimientos de miley durante los últimos meses.
miley había conseguido quedarse dormida al amanecer, pero tuvo un sueño poblado de pesadillas. Cuando despertó, se sentó en la cama y, al recordar lo que había pasado la noche anterior, su estómago dio un vuelco. Llevándose una mano a la boca, miley corrió al cuarto de baño para vomitar.
Con o sin nicolas, su vida debía seguir adelante, se dijo a sí misma. No tenía sentido portarse como una cobarde. Tenía que encontrar la fuerza necesaria para concentrarse en las cosas prácticas de la vida. Para empezar, debía encontrar un apartamento.
Y también era hora de intentar conseguir un préstamo que le permitiera abrir su negocio. Cuando por fin estuviese en posición de diseñar y producir sus bolsos, trabajaría día y noche. Sí, trabajaría tanto, que no podría pensar en nick.
Se fijó entonces en una bolsita dorada que había sobre la consola del pasillo. No la había visto, pero seguramente nick la habría dejado allí el día anterior. Y, como siempre, serían bombones, los mejores del mundo, de los que se deshacían en la boca, comprados en París o en Ginebra. Cuando abrió la bolsita, comprobó que no se había equivocado, eran bombones. Pero también había un colgante dorado, un amuleto de la suerte que nick había incluido como sorpresa. Aunque no lo era en realidad porque, uno por uno, le había regalado toda una colección de colgantes de oro para su pulsera favorita. Aquel en particular tenía grabado su nombre en piedrecitas... Menudo amuleto de la suerte, pensó, sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas. Parpadeando para controlarse, se dio cuenta de que la tristeza le había quitado las ganas de comer chocolate. En lugar de eso, le apetecía comer... aceitunas. ¿Aceitunas? Sorprendida, miley frunció el ceño. A ella nunca le habían gustado las aceitunas.
Con o sin nicolas, su vida debía seguir adelante, se dijo a sí misma. No tenía sentido portarse como una cobarde. Tenía que encontrar la fuerza necesaria para concentrarse en las cosas prácticas de la vida. Para empezar, debía encontrar un apartamento.
Y también era hora de intentar conseguir un préstamo que le permitiera abrir su negocio. Cuando por fin estuviese en posición de diseñar y producir sus bolsos, trabajaría día y noche. Sí, trabajaría tanto, que no podría pensar en nick.
Se fijó entonces en una bolsita dorada que había sobre la consola del pasillo. No la había visto, pero seguramente nick la habría dejado allí el día anterior. Y, como siempre, serían bombones, los mejores del mundo, de los que se deshacían en la boca, comprados en París o en Ginebra. Cuando abrió la bolsita, comprobó que no se había equivocado, eran bombones. Pero también había un colgante dorado, un amuleto de la suerte que nick había incluido como sorpresa. Aunque no lo era en realidad porque, uno por uno, le había regalado toda una colección de colgantes de oro para su pulsera favorita. Aquel en particular tenía grabado su nombre en piedrecitas... Menudo amuleto de la suerte, pensó, sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas. Parpadeando para controlarse, se dio cuenta de que la tristeza le había quitado las ganas de comer chocolate. En lugar de eso, le apetecía comer... aceitunas. ¿Aceitunas? Sorprendida, miley frunció el ceño. A ella nunca le habían gustado las aceitunas.
De camino al aeropuerto para tomar un vuelo con destino a Nueva York, nick estudiaba los informes del equipo de seguridad que detallaban los movimientos de miley. La sensación inicial fue de completa incredulidad... que luego dio paso a una furia ciega. Sabía que, si le pedía al piloto de su jet privado que esperase, no llegaría a tiempo a la reunión, pero por una vez, la emoción se antepuso al deber profesional y le pidió al chófer que diese la vuelta.
miley tiró la lata vacía de aceitunas a la basura y volvió a su dormitorio. Quizá las náuseas que sufría últimamente le estuvieran destrozando el paladar, pensó.
En ese momento, oyó que se abría la puerta y se le puso el corazón en la garganta pensando que nick había vuelto, que se había arrepentido... Claro, eso tenía que ser. Se había dado cuenta de que ella nunca podría serle infiel.
-¡Estoy en el dormitorio! -gritó cuando lo oyó llamarla, con la impaciencia típica de su carácter.
miley tiró la lata vacía de aceitunas a la basura y volvió a su dormitorio. Quizá las náuseas que sufría últimamente le estuvieran destrozando el paladar, pensó.
En ese momento, oyó que se abría la puerta y se le puso el corazón en la garganta pensando que nick había vuelto, que se había arrepentido... Claro, eso tenía que ser. Se había dado cuenta de que ella nunca podría serle infiel.
-¡Estoy en el dormitorio! -gritó cuando lo oyó llamarla, con la impaciencia típica de su carácter.
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~Soy Tu Amante???
~Soy Tu Amante???~capitulo 14
-Pues sí. Para empezar, había una docena de personas alrededor. joe no estaba coqueteando conmigo, estaba sencillamente... borracho.
-¿No me digas?
-Por favor, nick.....joe me rodeó con sus brazos porque tenía que hacerlo para no caerse. Estaba bebido. No hay nada más. De hecho, me resulta increíble que estemos manteniendo esta conversación.
-Estamos manteniendo esta conversación porque cinco minutos después de que david te viera abrazando en público a joe, selena te sorprendió siendo... bastante más amistosa en privado.
miley abrió la boca, convencida de que había oído mal.
-¿Qué has dicho?
-No creo que tenga que repetirlo -dijo nick, sin disimular su desdén-. Te fuiste a una habitación con joe Campbell.
-No estuve a solas con joe en ningún momento...
-¡Esto es asqueroso! -exclamó nick entonces, sin disimular su rabia-. Al menos, admítelo. Cuando hay testigos, es absurdo negar la verdad.
-Pero es que no es la verdad -contestó miley- ¿Y qué se supone que estaba haciendo con joe?
-Estabas besándolo.
-¿Qué? Tu hermana está...
-No me ofendas más cuestionando la integridad de mi hermana. Ella vio lo que vio. Has abusado de su hospitalidad y la has avergonzado...
-¡Yo no he hecho nada de eso! -exclamo miley, incrédula.
Cuando por fin entendió lo falsa y manipuladora que era selena jonas, sintió náuseas. Que alguien a quien no conocía pudiera contar una mentira como ésa la dejaba atónita.
-selena estaba muy disgustada y no sabía qué hacer. Pero después de hablarlo con su marido, decidió que yo tenía derecho a saber que te estabas comportando como una cualquiera a mis espaldas -dijo nick, como si mordiera cada palabra.
-¡Pero no es verdad! Nada de eso es verdad...
-Quiero que lo admitas antes de marcharme. Me debes eso, al menos -la interrumpió él.
Su mundo se hundía, pero miley estaba fascinada al comprobar cómo selena había llevado a cabo su venganza mucho antes de lo que nadie hubiera podido esperar.
-He sido una idiota –murmuró-. Siempre intento no ver los errores de los demás, no juzgarlos porque sé que tampoco yo soy perfecta. Pero se me había olvidado una cosa... tu hermana parece haber decidido que yo soy una amenaza para su seguridad.
-Eso son tonterías. Ten la decencia de dejar a selena fuera de esto.
-No puedo hacerlo -replicó miley.
Pero se preguntaba cómo iba a conseguir que nick la creyera. selena había inventado esa mentira, con el apoyo de su marido, además. El increíble testimonio de david hacía que las pruebas pareciesen irrefutables. Por otro lado, la historia podría ser creíble para un extraño, pero ¿no debería nick creerla a ella por encima de todo?
-¿No me conoces? ¿No sabes que yo no sería capaz de hacer eso?
La pregunta golpeó a nick como una explosión de dinamita. No quería mirarla, pero no podía apartar los ojos de su rostro. Había confiado en ella. Hasta que su hermana destruyó todas sus ilusiones, no tenía ni idea de cuánto había confiado en miley. Y la verdad era un duro golpe. Pero, claro, confiar tanto en una amante era buscarse problemas, pensó amargamente. Llevaba con ella demasiado tiempo. Había dejado que su infantil sensiblería se le contagiase como un virus y que borrase las fronteras de lo que compartían: sexo, nada más. Y eso podía encontrarlo en cualquier otro sitio.
-¿nick? -murmuró miley, con un tumulto de emociones revolviéndose en su interior-. ¿De verdad crees que yo haría algo así?
-¿Por qué no? Lo hiciste conmigo aquella noche, en el granero.
Ella palideció. Esa frase era como una bofetada. Evidentemente, su amor por nick se volvía contra ella. No la respetaba, eso estaba claro, nunca la había respetado. Virgen o no, había sido una conquista demasiado fácil para él y ahora veía aquella noche de entrega como si fuese la señal de que podía hacerlo con cualquiera. Era increíblemente cruel echarle eso en cara... porque miley había guardado el recuerdo como un tesoro en su corazón: su primera vez, la noche que se había enamorado de él... le parecía la misma esencia del romanticismo.
Pero nick se lo echaba en cara como si hubiera sido algo sucio.
La sorpresa, el disgusto, el horror, la impedían llorar.
-Esa noche... aunque no fuera especial para ti, sí lo fue para mí.
nick se encogió de hombros, en un gesto tan despreocupado como hiriente.
miley volvió a intentarlo:
-Tienes que escucharme...
-No tengo por qué.
-No he hecho nada con joe Campbell, no lo he besado -insistió ella, con vehemencia.
-Espero que encuentres un apartamento antes de que acabe el mes. Lo nuestro ha terminado -dijo nick entonces.
miley se dio cuenta de que estaba a punto de marcharse y el horror disolvió la parálisis en la que estaba sumida.
-¡No puedes irte así!
-¿No?
-Quiero que te pares un momento y pienses en la persona que soy. Pregúntate si tiraría por la borda lo que hay entre tú y yo por un beso de joe Campbell.
-¿No me digas?
-Por favor, nick.....joe me rodeó con sus brazos porque tenía que hacerlo para no caerse. Estaba bebido. No hay nada más. De hecho, me resulta increíble que estemos manteniendo esta conversación.
-Estamos manteniendo esta conversación porque cinco minutos después de que david te viera abrazando en público a joe, selena te sorprendió siendo... bastante más amistosa en privado.
miley abrió la boca, convencida de que había oído mal.
-¿Qué has dicho?
-No creo que tenga que repetirlo -dijo nick, sin disimular su desdén-. Te fuiste a una habitación con joe Campbell.
-No estuve a solas con joe en ningún momento...
-¡Esto es asqueroso! -exclamó nick entonces, sin disimular su rabia-. Al menos, admítelo. Cuando hay testigos, es absurdo negar la verdad.
-Pero es que no es la verdad -contestó miley- ¿Y qué se supone que estaba haciendo con joe?
-Estabas besándolo.
-¿Qué? Tu hermana está...
-No me ofendas más cuestionando la integridad de mi hermana. Ella vio lo que vio. Has abusado de su hospitalidad y la has avergonzado...
-¡Yo no he hecho nada de eso! -exclamo miley, incrédula.
Cuando por fin entendió lo falsa y manipuladora que era selena jonas, sintió náuseas. Que alguien a quien no conocía pudiera contar una mentira como ésa la dejaba atónita.
-selena estaba muy disgustada y no sabía qué hacer. Pero después de hablarlo con su marido, decidió que yo tenía derecho a saber que te estabas comportando como una cualquiera a mis espaldas -dijo nick, como si mordiera cada palabra.
-¡Pero no es verdad! Nada de eso es verdad...
-Quiero que lo admitas antes de marcharme. Me debes eso, al menos -la interrumpió él.
Su mundo se hundía, pero miley estaba fascinada al comprobar cómo selena había llevado a cabo su venganza mucho antes de lo que nadie hubiera podido esperar.
-He sido una idiota –murmuró-. Siempre intento no ver los errores de los demás, no juzgarlos porque sé que tampoco yo soy perfecta. Pero se me había olvidado una cosa... tu hermana parece haber decidido que yo soy una amenaza para su seguridad.
-Eso son tonterías. Ten la decencia de dejar a selena fuera de esto.
-No puedo hacerlo -replicó miley.
Pero se preguntaba cómo iba a conseguir que nick la creyera. selena había inventado esa mentira, con el apoyo de su marido, además. El increíble testimonio de david hacía que las pruebas pareciesen irrefutables. Por otro lado, la historia podría ser creíble para un extraño, pero ¿no debería nick creerla a ella por encima de todo?
-¿No me conoces? ¿No sabes que yo no sería capaz de hacer eso?
La pregunta golpeó a nick como una explosión de dinamita. No quería mirarla, pero no podía apartar los ojos de su rostro. Había confiado en ella. Hasta que su hermana destruyó todas sus ilusiones, no tenía ni idea de cuánto había confiado en miley. Y la verdad era un duro golpe. Pero, claro, confiar tanto en una amante era buscarse problemas, pensó amargamente. Llevaba con ella demasiado tiempo. Había dejado que su infantil sensiblería se le contagiase como un virus y que borrase las fronteras de lo que compartían: sexo, nada más. Y eso podía encontrarlo en cualquier otro sitio.
-¿nick? -murmuró miley, con un tumulto de emociones revolviéndose en su interior-. ¿De verdad crees que yo haría algo así?
-¿Por qué no? Lo hiciste conmigo aquella noche, en el granero.
Ella palideció. Esa frase era como una bofetada. Evidentemente, su amor por nick se volvía contra ella. No la respetaba, eso estaba claro, nunca la había respetado. Virgen o no, había sido una conquista demasiado fácil para él y ahora veía aquella noche de entrega como si fuese la señal de que podía hacerlo con cualquiera. Era increíblemente cruel echarle eso en cara... porque miley había guardado el recuerdo como un tesoro en su corazón: su primera vez, la noche que se había enamorado de él... le parecía la misma esencia del romanticismo.
Pero nick se lo echaba en cara como si hubiera sido algo sucio.
La sorpresa, el disgusto, el horror, la impedían llorar.
-Esa noche... aunque no fuera especial para ti, sí lo fue para mí.
nick se encogió de hombros, en un gesto tan despreocupado como hiriente.
miley volvió a intentarlo:
-Tienes que escucharme...
-No tengo por qué.
-No he hecho nada con joe Campbell, no lo he besado -insistió ella, con vehemencia.
-Espero que encuentres un apartamento antes de que acabe el mes. Lo nuestro ha terminado -dijo nick entonces.
miley se dio cuenta de que estaba a punto de marcharse y el horror disolvió la parálisis en la que estaba sumida.
-¡No puedes irte así!
-¿No?
-Quiero que te pares un momento y pienses en la persona que soy. Pregúntate si tiraría por la borda lo que hay entre tú y yo por un beso de joe Campbell.
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~Soy Tu Amante???
miércoles, 23 de febrero de 2011
~Soy Tu Amante???~capitulo 13
Mientras la hacía bajar la escalera prácticamente corriendo, el deseo sexual que había en sus ojos la hizo sentir un cosquilleo. De repente, todo lo que la había disgustado le parecían niñerías. Lo amaba a morir y eso era lo único importante. Con un gesto espontáneo, se puso de puntillas para darle un beso y respiró el olor de su colonia como una adicta.
-Espera un momento, nick -oyeron una voz femenina a sus espaldas-. Tengo que hablar contigo.
Él ayudó a miley a entrar en la limusina y se disculpó con una sonrisa.
-Dame cinco minutos. Me despediré de todo el mundo en tu nombre.
La aparición de selena había puesto nerviosa a miley, pero agradeció no tener que enfrentarse de nuevo con una persona tan desagradable. Le había sorprendido el tono inocente y humilde de la hermana de nick, tan diferente del que había usado con ella, hasta que se le ocurrió que quizá quería confiarle su secreto: que no todo iba bien en su matrimonio. Se alegraba por nick. Después de todo, quería mucho a su hermana y a sus sobrinos. Era un cínico con respecto al amor, pero miley estaba convencida de que haría lo que pudiese por mantener unida a su familia.
Quizá selena, que se casó siendo muy joven, había dejado que un coqueteo se le fuera de las manos. Y, en cualquier caso, no era asunto suyo. Aunque, sin duda, la situación pondría a nick de mal humor. Él no toleraba infidelidades. Más de una vez le había oído hacer juicios poco compasivos al respecto.
nick tardó quince minutos en reunirse con ella. Bajo la luz artificial del interior de la limusina, parecía inusualmente pálido y sus ojos más oscuros más que nunca.
Convencida de que selena le había contado la verdad, a miley no le sorprendió su silencio mientras volvían a casa. nick era tan fieramente leal a su familia que nunca le había hablado de su hermana.
Pero parecía tan tenso, tan furioso... Entonces empezó a dudar. ¿La habría acusado selena de espiarla? No, era absurdo. nick era demasiado sensato como para creer esa tontería.
Sin embargo, mientras subían en el ascensor, se encontró con unos ojos más fríos que las aguas del Atlántico en invierno.
-¿Qué ocurre?
-¿Por qué lo preguntas? -murmuró él, con tono helado.
Nunca le había hablado así. Cuando entraron en casa, se quitó los zapatos, como era su costumbre...
-¿miley?
Ella se volvió. nick seguía al lado de la puerta. Tan alto, con aquel esmoquin, estaba más guapo que nunca y, como siempre, le robaba el aliento. Sin embargo, la sensación de estar bajo una amenaza era tan intensa, que se le hizo un nudo en la garganta.
Él se acercó lentamente, con los ojos brillantes como el oro viejo.
-¿Ha ocurrido algo esta noche de lo que quieras hablarme?
miley tragó saliva. ¿Por qué actuaba nick como si hubiera hecho algo malo? No quería contarle lo grosera que había sido selena y tampoco lo que había presenciado en aquella habitación. Pero si sabía que había visto a su hermana con otro hombre, ¿por qué hacia un misterio de aquel momento embarazoso?
-No, no se me ocurre nada -contestó ella, sintiéndose absurdamente culpable por ocultarle lo que había presenciado.
-Te han visto con joe Campbell -dijo nick con tono helado. Pero había, además, una dureza desconocida en su expresión.
Desconcertada por la referencia a joe Campbell, miley carraspeó, incómoda. Pero no veía razón alguna para dar explicaciones.
-Sí, he hablado con joe un momento.
-david, mi cuñado, te vio con él. Estabas en sus brazos.
miley frunció el ceño. ¿Algo tan inocente podía ser culpable de tanta tensión? Ella ni siquiera conocía al marido de selena. Pero estaba segura de que alguien capaz de leer algo sospechoso en un encuentro como el suyo con joe no era precisamente una buena persona.
-Me temo que el pobre había bebido de más...
nick levantó una ceja.
-¿Ah, sí?
miley intentó entender su misterioso comportamiento. Él nunca había mostrado signos de ser una persona celosa o poco razonable. Y ahora, de repente, actuaba como un extraño.
--------------------------------------------------------------------------------
siento la demora esque eeh estado en examenes pero hoy terminee ya con las evaluaciones
-Espera un momento, nick -oyeron una voz femenina a sus espaldas-. Tengo que hablar contigo.
Él ayudó a miley a entrar en la limusina y se disculpó con una sonrisa.
-Dame cinco minutos. Me despediré de todo el mundo en tu nombre.
La aparición de selena había puesto nerviosa a miley, pero agradeció no tener que enfrentarse de nuevo con una persona tan desagradable. Le había sorprendido el tono inocente y humilde de la hermana de nick, tan diferente del que había usado con ella, hasta que se le ocurrió que quizá quería confiarle su secreto: que no todo iba bien en su matrimonio. Se alegraba por nick. Después de todo, quería mucho a su hermana y a sus sobrinos. Era un cínico con respecto al amor, pero miley estaba convencida de que haría lo que pudiese por mantener unida a su familia.
Quizá selena, que se casó siendo muy joven, había dejado que un coqueteo se le fuera de las manos. Y, en cualquier caso, no era asunto suyo. Aunque, sin duda, la situación pondría a nick de mal humor. Él no toleraba infidelidades. Más de una vez le había oído hacer juicios poco compasivos al respecto.
nick tardó quince minutos en reunirse con ella. Bajo la luz artificial del interior de la limusina, parecía inusualmente pálido y sus ojos más oscuros más que nunca.
Convencida de que selena le había contado la verdad, a miley no le sorprendió su silencio mientras volvían a casa. nick era tan fieramente leal a su familia que nunca le había hablado de su hermana.
Pero parecía tan tenso, tan furioso... Entonces empezó a dudar. ¿La habría acusado selena de espiarla? No, era absurdo. nick era demasiado sensato como para creer esa tontería.
Sin embargo, mientras subían en el ascensor, se encontró con unos ojos más fríos que las aguas del Atlántico en invierno.
-¿Qué ocurre?
-¿Por qué lo preguntas? -murmuró él, con tono helado.
Nunca le había hablado así. Cuando entraron en casa, se quitó los zapatos, como era su costumbre...
-¿miley?
Ella se volvió. nick seguía al lado de la puerta. Tan alto, con aquel esmoquin, estaba más guapo que nunca y, como siempre, le robaba el aliento. Sin embargo, la sensación de estar bajo una amenaza era tan intensa, que se le hizo un nudo en la garganta.
Él se acercó lentamente, con los ojos brillantes como el oro viejo.
-¿Ha ocurrido algo esta noche de lo que quieras hablarme?
miley tragó saliva. ¿Por qué actuaba nick como si hubiera hecho algo malo? No quería contarle lo grosera que había sido selena y tampoco lo que había presenciado en aquella habitación. Pero si sabía que había visto a su hermana con otro hombre, ¿por qué hacia un misterio de aquel momento embarazoso?
-No, no se me ocurre nada -contestó ella, sintiéndose absurdamente culpable por ocultarle lo que había presenciado.
-Te han visto con joe Campbell -dijo nick con tono helado. Pero había, además, una dureza desconocida en su expresión.
Desconcertada por la referencia a joe Campbell, miley carraspeó, incómoda. Pero no veía razón alguna para dar explicaciones.
-Sí, he hablado con joe un momento.
-david, mi cuñado, te vio con él. Estabas en sus brazos.
miley frunció el ceño. ¿Algo tan inocente podía ser culpable de tanta tensión? Ella ni siquiera conocía al marido de selena. Pero estaba segura de que alguien capaz de leer algo sospechoso en un encuentro como el suyo con joe no era precisamente una buena persona.
-Me temo que el pobre había bebido de más...
nick levantó una ceja.
-¿Ah, sí?
miley intentó entender su misterioso comportamiento. Él nunca había mostrado signos de ser una persona celosa o poco razonable. Y ahora, de repente, actuaba como un extraño.
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siento la demora esque eeh estado en examenes pero hoy terminee ya con las evaluaciones
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~Soy Tu Amante???
sábado, 19 de febrero de 2011
~Soy Tu Amante???~capitulo 12
Ojala se hubiera quedado en casa. Había creído que acudir a esa fiesta sería un paso adelante en su relación con nick, pero estaba siendo todo lo contrario. No le había presentado a nadie, ni siquiera le había hecho un gesto de complicidad delante de la gente...
Encontrándose sola en un tranquilo corredor, miley apoyó la oreja en una puerta y, cuando estuvo segura de que no se oía nada, empujó el picaporte.
Pero dentro se encontró con un espectáculo que no esperaba: selena, la hermana de nick, besando apasionadamente a un hombre que no se parecía en absoluto a su marido, david henrrie.
La consternación paralizó momentáneamente a miley. Nerviosa, volvió a cerrar la puerta e iba a darse la vuelta cuando selena salió como una fiera.
-¡No te atrevas a contárselo a nick! -le espetó, furiosa-. Si me hermano se entera de esto, te destrozaré la vida.
Incrédula, miley murmuró:
-No tienes por qué amenazarme...
-¿Cómo que no? ¿Qué hacías espiando? ¿Me has seguido hasta aquí?
-Claro que no -protestó ella, incrédula-. Y no estaba espiando. Sólo buscaba un sitio tranquilo para sentarme. Pensé que no había nadie en la habitación y...
-¿Ah, sí? -la interrumpió selena, irónica.
-Mira, no tengo intención de contárselo a nadie. Yo sólo me meto en mis asuntos...
-¡Espero que así sea... gorda! -le gritó la furiosa morena.
miley se alejó con la espalda muy recta, pero cegada por las lágrimas. Aquella fiesta se había convertido en una auténtica pesadilla... Entonces chocó contra alguien y, cuando levantó la cabeza para disculparse, vio que era joe Campbell.
-¿Qué te pasa? -preguntó el joven, con un tono ligeramente achispado.
-Nada -contestó ella, refugiándose en el guardarropa. Con manos temblorosas, sacó el móvil y marcó el número de mandy.
-¿Sí?
-mandy, soy yo. Estoy en la fiesta de selena y... todo es horrible. ¡selena me odia!
-Me alegro. Seguro que está preocupada.
-¿Por qué? -miley se tragó un sollozo.
-selena es una millonaria caprichosa y muy posesiva con su hermano. Debe saber que llevas dos años con él y estará preocupada. ¿Te ha dicho alguna grosería?
-Varias -contestó miley-. ¿Por qué?
-Porque podrías usarlas como munición contra ella. Hace una semana te habría dicho que no lo hicieras, pero... has conseguido que nick te invite a la fiesta del año y eso es un paso adelante -contestó la chica-. Ahora estoy convenci¬da de que tienes más influencia sobre nicolas jonas de la que yo había creído.
-¿Lo dices de verdad? -murmuró miley, desesperada por encontrar algo a lo que agarrarse, aunque fueran falsas esperanzas-. Pero yo no quiero causar problemas entre nick y su hermana. No creo que con eso consiguiera...
-miley, si selena quiere ser tu enemiga, no creo que tengas más remedio -la interrumpió mandy.
-No seas tan pesimista. Quizá cree que no soy suficiente para su hermano...
-¡Por favor, no empieces a inventar excusas! -gritó su amiga, irritada.
Encontrándose sola en un tranquilo corredor, miley apoyó la oreja en una puerta y, cuando estuvo segura de que no se oía nada, empujó el picaporte.
Pero dentro se encontró con un espectáculo que no esperaba: selena, la hermana de nick, besando apasionadamente a un hombre que no se parecía en absoluto a su marido, david henrrie.
La consternación paralizó momentáneamente a miley. Nerviosa, volvió a cerrar la puerta e iba a darse la vuelta cuando selena salió como una fiera.
-¡No te atrevas a contárselo a nick! -le espetó, furiosa-. Si me hermano se entera de esto, te destrozaré la vida.
Incrédula, miley murmuró:
-No tienes por qué amenazarme...
-¿Cómo que no? ¿Qué hacías espiando? ¿Me has seguido hasta aquí?
-Claro que no -protestó ella, incrédula-. Y no estaba espiando. Sólo buscaba un sitio tranquilo para sentarme. Pensé que no había nadie en la habitación y...
-¿Ah, sí? -la interrumpió selena, irónica.
-Mira, no tengo intención de contárselo a nadie. Yo sólo me meto en mis asuntos...
-¡Espero que así sea... gorda! -le gritó la furiosa morena.
miley se alejó con la espalda muy recta, pero cegada por las lágrimas. Aquella fiesta se había convertido en una auténtica pesadilla... Entonces chocó contra alguien y, cuando levantó la cabeza para disculparse, vio que era joe Campbell.
-¿Qué te pasa? -preguntó el joven, con un tono ligeramente achispado.
-Nada -contestó ella, refugiándose en el guardarropa. Con manos temblorosas, sacó el móvil y marcó el número de mandy.
-¿Sí?
-mandy, soy yo. Estoy en la fiesta de selena y... todo es horrible. ¡selena me odia!
-Me alegro. Seguro que está preocupada.
-¿Por qué? -miley se tragó un sollozo.
-selena es una millonaria caprichosa y muy posesiva con su hermano. Debe saber que llevas dos años con él y estará preocupada. ¿Te ha dicho alguna grosería?
-Varias -contestó miley-. ¿Por qué?
-Porque podrías usarlas como munición contra ella. Hace una semana te habría dicho que no lo hicieras, pero... has conseguido que nick te invite a la fiesta del año y eso es un paso adelante -contestó la chica-. Ahora estoy convenci¬da de que tienes más influencia sobre nicolas jonas de la que yo había creído.
-¿Lo dices de verdad? -murmuró miley, desesperada por encontrar algo a lo que agarrarse, aunque fueran falsas esperanzas-. Pero yo no quiero causar problemas entre nick y su hermana. No creo que con eso consiguiera...
-miley, si selena quiere ser tu enemiga, no creo que tengas más remedio -la interrumpió mandy.
-No seas tan pesimista. Quizá cree que no soy suficiente para su hermano...
-¡Por favor, no empieces a inventar excusas! -gritó su amiga, irritada.
Después de colgar, miley guardó el móvil en el bolso. No se había atrevido a contarle que selena la había llamado «la pu*ta de mi hermano». Temía, en el fondo, que mandy pensara lo mismo.
Cuando salió del guardarropa, vio que joe Campbell estaba esperándola, apoyado en la pared.
-A ver, cuéntame, ¿quién te ha robado la sonrisa? Quiero que me digas qué te pasa. mandy me mataría si no acudo al rescate.
Colorada al ver que otras mujeres la miraban, envidiosas, miley intentó hacerle callar.
-No me pasa nada. Por favor, baja la voz...
joe la envolvió en sus brazos, tanto para evitar que se fuera como para no perder el equilibrio. Estaba más borracho de lo que había pensado.
-¿Quieres que te lleve a casa?
-Gracias, pero no...
-Tengo todas las mujeres que quiero -la interrumpió joe mientras ella intentaba escaparse del abrazo-. ¿No crees que pueda seducirte, arrancarte de los brazos de ese millonario griego?
-Nadie podría hacerlo... nunca -contestó miley, con fervor.
-Nunca digas nunca jamás -la retó él. Luego le dio un fraternal beso en la frente-. Tú eres demasiado buena para alguien como nicolas.
Cuando salió del guardarropa, vio que joe Campbell estaba esperándola, apoyado en la pared.
-A ver, cuéntame, ¿quién te ha robado la sonrisa? Quiero que me digas qué te pasa. mandy me mataría si no acudo al rescate.
Colorada al ver que otras mujeres la miraban, envidiosas, miley intentó hacerle callar.
-No me pasa nada. Por favor, baja la voz...
joe la envolvió en sus brazos, tanto para evitar que se fuera como para no perder el equilibrio. Estaba más borracho de lo que había pensado.
-¿Quieres que te lleve a casa?
-Gracias, pero no...
-Tengo todas las mujeres que quiero -la interrumpió joe mientras ella intentaba escaparse del abrazo-. ¿No crees que pueda seducirte, arrancarte de los brazos de ese millonario griego?
-Nadie podría hacerlo... nunca -contestó miley, con fervor.
-Nunca digas nunca jamás -la retó él. Luego le dio un fraternal beso en la frente-. Tú eres demasiado buena para alguien como nicolas.
nick seguía siendo el centro de atención de un nutrido grupo de gente. Estaba aburrido; incluso a distancia se notaba. Pero la vio cuando se dirigía hacia él y abandonó a su audiencia para tomarla del brazo.
-¿Dónde demonios has estado? -preguntó en voz baja.
-Cuando la conversación trata sobre el precio del petróleo, no me encuentro en mi elemento.
-Vámonos de aquí, pedi mu -dijo él, llevándola hacia el vestíbulo-. No deberíamos haber salido de la cama...
-¿Dónde demonios has estado? -preguntó en voz baja.
-Cuando la conversación trata sobre el precio del petróleo, no me encuentro en mi elemento.
-Vámonos de aquí, pedi mu -dijo él, llevándola hacia el vestíbulo-. No deberíamos haber salido de la cama...
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aqui esta el maraton que prometi tenia pensado subir maas pero voy a
hacer mi tarea asi que alomejor el lunes o martes subo doble capi voy
a tratar de subir un poco mas segui aun que no creo poder por que ya
emperazon lo examenes asi que a estudiar
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~Soy Tu Amante???
~Soy Tu Amante???~capitulo 11
Riendo, nick se volvió hacia miley como si fuera a presentarle a su hermana, pero en ese momento un hombre se dirigió a él en griego.
-Perdonad un momento -se disculpó, impaciente.
-Hola, selena, yo soy miley -se presentó ella, ofreciéndole su mano-. Estaba deseando conocerte.
Con una sonrisa cínica en los labios, selena contestó con desprecio:
-Eres la pu*ta de mi hermano. ¿Por qué iba yo a querer conocerte?
Cuando se alejó, sin perder la sonrisa, miley intentó esconder su asombro. Y su horror. Con la cara ardiendo, intentó contener las ganas de llorar. Que la hermana de nick, una mujer a la que ni siquiera conocía, la hubiese atacado de esa forma la dejaba helada. Pero se dijo a sí misma que no debía pensar en la barbaridad que le había dicho. Le hacía muchísima ilusión acudir a esa fiesta y nick quería tanto a su hermana... No podía contarle lo que acababa de pasar. Si lo hacía, crearía un problema entre ellos.
Al otro lado de la sala, un hombre con el pelo negro y facciones angelicales, en contraste con unos ojos vidriosos, levantó la mano para saludarla. Agradeciendo ver una cara conocida en un mar de extraños, miley sonrió.
-¿Sabes quién es? -le preguntó nick.
-joe Campbell... es primo de mandy-contestó ella, intentando olvidar el insulto de selena.
nick fulminó al joven con la mirada. Campbell tenía fama de organizar fiestas salvajes y de ser un mujeriego. Le sorprendía que miley lo conociese.
-No quiero que hables con él.
Ella lo miró, incrédula. ¿Desde cuándo nick le hablaba como si sus palabras fueran órdenes que debían ser obedecidas de inmediato?
-Y eso significa que, a partir de ahora, no lo conoces.
-¿Qué?
¿Cómo no iba a saludar a joe? Si no lo hacía, ofendería a su mejor amiga. Y, además de otras consideraciones, sería completamente ridículo. Aunque apenas se conocían, se habían visto varias veces en casa de mandy.
Una mujer cubierta de diamantes se acercó para hablar con nick en ese momento. Sin mirarla a ella siquiera, fue la primera en una larga procesión de gente que se acercaba para hablar con él. En comparación, miley se sentía tan interesante como una silla y no le habría sorprendido que le colocasen abrigos encima.
Con la autoestima destrozada, se alejó un poco del grupo. Desde aquel puerto seguro, podía ver al contingente femenino rodeándolo como si fuera una estrella de cine. Los hombres lo escuchaban con admiración, deseando saber su opinión sobre cualquier tema, las mujeres coqueteaban descaradamente con él.
«La pu*ta de mi hermano». Aquel insulto terrible tuvo el mismo efecto que un hacha manejada por un loco.
Una pu*ta era una mujer promiscua, una mujer que recibía dinero a cambio de sexo. Una mujer que se esforzaba por complacer sexualmente a los hombres. ¿Podría describirse a sí misma en esos términos?
nick no le daba dinero, pero vivía en un apartamento digno de una princesa, decorado lujosamente por profesionales, con cuadros fantásticos y muebles de diseño. Aunque trabajase cien años, no podría pagar algo así con su dinero. Pero ella no era promiscua. Cuando conoció a nick, era virgen. Sólo se había acostado con él. Él le había enseñado todo lo que sabía... pero nick siendo nick o exigía perfección en todos los campos y se había ocupado de que aprendiera exactamente todo lo que le complacía en la cama. ¿Eso la convertía en una pu*ta?
Sintiéndose claustrofóbica en aquella sala y atormentada por sus propios miedos, miley entró en otra de las habitaciones. Sólo entonces se dio cuenta de que tenía los ojos llenos de lágrimas. Nerviosa, fue de una habitación a otra, temiendo que alguien se diera cuenta. Conteniendo los sollozos, buscó un sitio tranquilo para desahogarse...
-Perdonad un momento -se disculpó, impaciente.
-Hola, selena, yo soy miley -se presentó ella, ofreciéndole su mano-. Estaba deseando conocerte.
Con una sonrisa cínica en los labios, selena contestó con desprecio:
-Eres la pu*ta de mi hermano. ¿Por qué iba yo a querer conocerte?
Cuando se alejó, sin perder la sonrisa, miley intentó esconder su asombro. Y su horror. Con la cara ardiendo, intentó contener las ganas de llorar. Que la hermana de nick, una mujer a la que ni siquiera conocía, la hubiese atacado de esa forma la dejaba helada. Pero se dijo a sí misma que no debía pensar en la barbaridad que le había dicho. Le hacía muchísima ilusión acudir a esa fiesta y nick quería tanto a su hermana... No podía contarle lo que acababa de pasar. Si lo hacía, crearía un problema entre ellos.
Al otro lado de la sala, un hombre con el pelo negro y facciones angelicales, en contraste con unos ojos vidriosos, levantó la mano para saludarla. Agradeciendo ver una cara conocida en un mar de extraños, miley sonrió.
-¿Sabes quién es? -le preguntó nick.
-joe Campbell... es primo de mandy-contestó ella, intentando olvidar el insulto de selena.
nick fulminó al joven con la mirada. Campbell tenía fama de organizar fiestas salvajes y de ser un mujeriego. Le sorprendía que miley lo conociese.
-No quiero que hables con él.
Ella lo miró, incrédula. ¿Desde cuándo nick le hablaba como si sus palabras fueran órdenes que debían ser obedecidas de inmediato?
-Y eso significa que, a partir de ahora, no lo conoces.
-¿Qué?
¿Cómo no iba a saludar a joe? Si no lo hacía, ofendería a su mejor amiga. Y, además de otras consideraciones, sería completamente ridículo. Aunque apenas se conocían, se habían visto varias veces en casa de mandy.
Una mujer cubierta de diamantes se acercó para hablar con nick en ese momento. Sin mirarla a ella siquiera, fue la primera en una larga procesión de gente que se acercaba para hablar con él. En comparación, miley se sentía tan interesante como una silla y no le habría sorprendido que le colocasen abrigos encima.
Con la autoestima destrozada, se alejó un poco del grupo. Desde aquel puerto seguro, podía ver al contingente femenino rodeándolo como si fuera una estrella de cine. Los hombres lo escuchaban con admiración, deseando saber su opinión sobre cualquier tema, las mujeres coqueteaban descaradamente con él.
«La pu*ta de mi hermano». Aquel insulto terrible tuvo el mismo efecto que un hacha manejada por un loco.
Una pu*ta era una mujer promiscua, una mujer que recibía dinero a cambio de sexo. Una mujer que se esforzaba por complacer sexualmente a los hombres. ¿Podría describirse a sí misma en esos términos?
nick no le daba dinero, pero vivía en un apartamento digno de una princesa, decorado lujosamente por profesionales, con cuadros fantásticos y muebles de diseño. Aunque trabajase cien años, no podría pagar algo así con su dinero. Pero ella no era promiscua. Cuando conoció a nick, era virgen. Sólo se había acostado con él. Él le había enseñado todo lo que sabía... pero nick siendo nick o exigía perfección en todos los campos y se había ocupado de que aprendiera exactamente todo lo que le complacía en la cama. ¿Eso la convertía en una pu*ta?
Sintiéndose claustrofóbica en aquella sala y atormentada por sus propios miedos, miley entró en otra de las habitaciones. Sólo entonces se dio cuenta de que tenía los ojos llenos de lágrimas. Nerviosa, fue de una habitación a otra, temiendo que alguien se diera cuenta. Conteniendo los sollozos, buscó un sitio tranquilo para desahogarse...
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~Soy Tu Amante???
~Soy Tu Amante???~capitulo 10
AL entrar en la impresionante mansión que selena jonas y su marido, david henrrie , habían reformado sin reparar en gastos, miley se estiró el vestido negro con manos sudorosas.
La fiesta estaba en todo su apogeo porque a nick no le gustaba llegar temprano a ningún sitio. miley estaba muy nerviosa e intentaba contener el deseo de pegarse a él. Le había dado tanto miedo ponerse un vestido que no fuera adecuado, que optó por un color seguro, el negro, pero las mujeres llevaban todos los colores del arco iris y se sentía un poco sosa. Además, su plan de pasar todo el día arreglándose había sido interrumpido cuando nick llegó al apartamento tres horas antes de lo previsto.
Por lo visto, se había cancelado una reunión. Y el dolorcillo entre sus piernas era el testigo de su entusiasmo... del que nick se había aprovechado para disfrutar de ese tiempo extra con ella.
Una joven rubia se acercó a miley, sorprendida.
-Eres tú, ¿no? Tú eres la chica que vende bolsos en el mercadillo de Camden, ¿verdad?
-Me parece que se equivoca -contestó nick con un tono que habría dejado mudo a cualquiera.
miley carraspeó. La chica se había puesto colorada.
-Sí, soy yo -le dijo, con una sonrisa en los labios.
-A mi madre le encantó el bolso. Se lo regalé por su cumpleaños y sus amigas están locas por comprar uno parecido. Te llamaré dentro de unos días -le prometió la joven.
Antes de que miley pudiera decirle que ya no vendía en el mercadillo de Camden, nick había puesto una mano en su espalda para obligarla a seguir andando. El vestíbulo era enorme y estaba lleno de invitados.
-¿Es verdad? ¿Has estado vendiendo en un mercadillo? -le preguntó en voz baja.
-Sí. En realidad, estaba haciendo un estudio de mercado para saber a qué grupos de edad le interesaban mis bolsos. Me ayuda a saber...
-Vendiendo en un mercadillo -repitió nick, furioso-. Vendiendo en la calle como si fueras una mendiga. ¿Cómo te atreves a ofenderme de esa forma?
miley se quedó paralizada.
-No se me ocurrió pensar que fueras tan esnob.
-No soy un esnob.
-Me temo que sí, pero con tu privilegiada familia es comprensible...
-Teos... ¿qué tiene que ver mi familia con esto? -la interrumpió nick, más furioso aún al ver su expresión comprensiva-. ¿Por qué no me habías dicho que vendías por la calle?
-Por favor... no «vendo por la calle», tenía un puesto en el mercado de Camden -suspiró miley-. Aunque ya no lo tengo.
-No deberías haberte rebajado a eso. A partir de ahora, tendrás que respetar las normas para preservar tu dignidad -dijo nick, apretando los dientes.
-La dignidad es algo que no me preocupa demasiado -replicó ella.
Quizá no fuera el mejor momento para decirle que había dejado el mercadillo... para acudir a las ferias de artesanía, pensó, irónica.
A veces, ser inmensamente millonario hacía que nick fuese muy poco práctico. Después de todo, ella no tenía dinero. Durante los dos últimos años, había vivido de la beca de estudios y, cuando terminó el curso, el dinero que sacaba vendiendo sus bolsos la ayudaba a pagar los gastos, pero era una batalla llegar a fin de mes. Sólo al no tener que pagar alquiler había podido salir adelante. ¿Sabría nickque ella pagaba las facturas de gas, luz y teléfono?
-Pero a mí sí me preocupa. Si no lo haces por ti, hazlo por mí -dijo él entonces, con cortante claridad.
Se sentía herido en su orgullo al pensar en miley atendiendo a los clientes. Y debería saber eso sin que él tuviera que decírselo, pero era demasiado ingenua para hacer discriminaciones... ¿Cuántas familiaridades, cuántas groserías habría soportado sin quejarse? ¿Qué otras cosas hacía que no le había contado? Su confianza en ella empezaba a resquebrajarse. Por primera vez, se dio cuenta del problema que representaba estar tanto tiempo lejos de Londres. Si hubiese estado más tiempo con ella, habría sabido lo del mercadillo y lo habría cortado de raíz. En el futuro, tendría que interesarse mucho más por sus actividades.
miley conocía a nick demasiado bien y sabía que estaba disgustado. Él nunca entendería que alguien tuviese que ganar dinero como fuera... era demasiado orgulloso. Pero la frialdad de sus ojos le resultaba insoportable.
En ese momento, se dio cuenta de que la multitud se había apartado para dejarlos pasar y se sintió incómoda al descubrir que todos estaban mirándolos. Todas las cabezas se habían vuelto en su dirección. La gente la miraba con curiosidad, pero enseguida se centraban en nick. Él era la mayor atracción y todos se apartaban como si perteneciese a la realeza. Aunque nick era indiferente a la atención que despertaba.
Una joven muy guapa de ojos oscuros y largo pelo negro, su delgada figura envuelta en un vestido rosa de diseño, se acercaba a ellos. miley, que había visto muchas fotografías de selena en las revistas, reconoció a la hermana de nick enseguida. Tenía los nervios agarrados al estomago. Deseaba tanto caerle bien... selena besó a su hermano en ambas mejillas mientras se quejaba porque había llegado tarde.
La fiesta estaba en todo su apogeo porque a nick no le gustaba llegar temprano a ningún sitio. miley estaba muy nerviosa e intentaba contener el deseo de pegarse a él. Le había dado tanto miedo ponerse un vestido que no fuera adecuado, que optó por un color seguro, el negro, pero las mujeres llevaban todos los colores del arco iris y se sentía un poco sosa. Además, su plan de pasar todo el día arreglándose había sido interrumpido cuando nick llegó al apartamento tres horas antes de lo previsto.
Por lo visto, se había cancelado una reunión. Y el dolorcillo entre sus piernas era el testigo de su entusiasmo... del que nick se había aprovechado para disfrutar de ese tiempo extra con ella.
Una joven rubia se acercó a miley, sorprendida.
-Eres tú, ¿no? Tú eres la chica que vende bolsos en el mercadillo de Camden, ¿verdad?
-Me parece que se equivoca -contestó nick con un tono que habría dejado mudo a cualquiera.
miley carraspeó. La chica se había puesto colorada.
-Sí, soy yo -le dijo, con una sonrisa en los labios.
-A mi madre le encantó el bolso. Se lo regalé por su cumpleaños y sus amigas están locas por comprar uno parecido. Te llamaré dentro de unos días -le prometió la joven.
Antes de que miley pudiera decirle que ya no vendía en el mercadillo de Camden, nick había puesto una mano en su espalda para obligarla a seguir andando. El vestíbulo era enorme y estaba lleno de invitados.
-¿Es verdad? ¿Has estado vendiendo en un mercadillo? -le preguntó en voz baja.
-Sí. En realidad, estaba haciendo un estudio de mercado para saber a qué grupos de edad le interesaban mis bolsos. Me ayuda a saber...
-Vendiendo en un mercadillo -repitió nick, furioso-. Vendiendo en la calle como si fueras una mendiga. ¿Cómo te atreves a ofenderme de esa forma?
miley se quedó paralizada.
-No se me ocurrió pensar que fueras tan esnob.
-No soy un esnob.
-Me temo que sí, pero con tu privilegiada familia es comprensible...
-Teos... ¿qué tiene que ver mi familia con esto? -la interrumpió nick, más furioso aún al ver su expresión comprensiva-. ¿Por qué no me habías dicho que vendías por la calle?
-Por favor... no «vendo por la calle», tenía un puesto en el mercado de Camden -suspiró miley-. Aunque ya no lo tengo.
-No deberías haberte rebajado a eso. A partir de ahora, tendrás que respetar las normas para preservar tu dignidad -dijo nick, apretando los dientes.
-La dignidad es algo que no me preocupa demasiado -replicó ella.
Quizá no fuera el mejor momento para decirle que había dejado el mercadillo... para acudir a las ferias de artesanía, pensó, irónica.
A veces, ser inmensamente millonario hacía que nick fuese muy poco práctico. Después de todo, ella no tenía dinero. Durante los dos últimos años, había vivido de la beca de estudios y, cuando terminó el curso, el dinero que sacaba vendiendo sus bolsos la ayudaba a pagar los gastos, pero era una batalla llegar a fin de mes. Sólo al no tener que pagar alquiler había podido salir adelante. ¿Sabría nickque ella pagaba las facturas de gas, luz y teléfono?
-Pero a mí sí me preocupa. Si no lo haces por ti, hazlo por mí -dijo él entonces, con cortante claridad.
Se sentía herido en su orgullo al pensar en miley atendiendo a los clientes. Y debería saber eso sin que él tuviera que decírselo, pero era demasiado ingenua para hacer discriminaciones... ¿Cuántas familiaridades, cuántas groserías habría soportado sin quejarse? ¿Qué otras cosas hacía que no le había contado? Su confianza en ella empezaba a resquebrajarse. Por primera vez, se dio cuenta del problema que representaba estar tanto tiempo lejos de Londres. Si hubiese estado más tiempo con ella, habría sabido lo del mercadillo y lo habría cortado de raíz. En el futuro, tendría que interesarse mucho más por sus actividades.
miley conocía a nick demasiado bien y sabía que estaba disgustado. Él nunca entendería que alguien tuviese que ganar dinero como fuera... era demasiado orgulloso. Pero la frialdad de sus ojos le resultaba insoportable.
En ese momento, se dio cuenta de que la multitud se había apartado para dejarlos pasar y se sintió incómoda al descubrir que todos estaban mirándolos. Todas las cabezas se habían vuelto en su dirección. La gente la miraba con curiosidad, pero enseguida se centraban en nick. Él era la mayor atracción y todos se apartaban como si perteneciese a la realeza. Aunque nick era indiferente a la atención que despertaba.
Una joven muy guapa de ojos oscuros y largo pelo negro, su delgada figura envuelta en un vestido rosa de diseño, se acercaba a ellos. miley, que había visto muchas fotografías de selena en las revistas, reconoció a la hermana de nick enseguida. Tenía los nervios agarrados al estomago. Deseaba tanto caerle bien... selena besó a su hermano en ambas mejillas mientras se quejaba porque había llegado tarde.
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~Soy Tu Amante???
~Soy Tu Amante???~capitulo 9
Él abrió los brazos, suspirando.
-¡Pero eres parte de mi vida!
-Si eso es verdad, ¿por qué no conozco a tus amigos? ¿Te avergüenzas de mí?
-Cuando estamos juntos, prefiero tenerte para mí solo, pedi mu. No voy a pedir disculpas por eso -contestó nick-. Cálmate. Te estás poniendo nerviosa...
-No estoy nerviosa. Sencillamente, estamos teniendo una discusión -replicó ella, buscando dentro de sí la tranquilidad que le hacía falta.
-No pienso discutir contigo.
-¿Otra cosa más que te niegas a hacer?
En ese momento, empezó a sonar el teléfono y miley se alegró de la interrupción.
-Dile a nick que se ponga... -oyó la voz de Lupita.
-Un momento, por favor.
Si selena no encontraba a nick en el móvil, no tenía ningún problema en llamar al ático. Los jonas estaban muy unidos desde que sus padres murieron, cuando selena era una adolescente, y todavía se apoyaba mucho en su hermano. Pero no parecía saber quién era miley, porque siempre le hablaba como si fuera alguien del servicio.
nick tomó el teléfono.
-¿Sí? -murmuró. Pero miraba a miley. Estaba furioso con ella. ¿Por qué quería estropear lo que había entre ellos? El diálogo telefónico continuó en griego. miley entendía algo porque llevaba varios meses estudiando ese idioma para darle una sorpresa. selena estaba recordándole a su hermano que daba una fiesta en su casa la semana siguiente.
Por supuesto, nick no la invitaría a esa fiesta. Él no tenía prisa por incluirla en su círculo familiar o de amistades. ¿Era porque sólo la utilizaba para el sexo?
Sexo fácil, sin complicaciones, con una mujer que había sido lo suficientemente tonta como para entregarse desde el principio. ¿Cómo iba a quejarse si nick nunca le había prometido nada y ella no le había exigido promesa alguna?
Angustiada, miley se apartó. Tenía ganas de llorar, pero no quería hacerlo delante de él.
Sin embargo, no podía dejar de darle vueltas a la situación. nick era un hombre muy apasionado, con un deseo insaciable. Pero le interesaba más su trabajo que el placer y una mujer que exigía poco era una necesidad para él. Sin duda, se lo había puesto en bandeja. No le exigía nada, no le montaba una escena cuando llegaba tarde, había aceptado un papel secundario en su vida...
¿Por que? Porque nick era todo lo que ella no era, lo que no sería nunca. No tenía un problema de autoestima, simplemente no podía ignorar el hecho de que nicolas jonas la superaba en todos los sentidos. Era guapísimo, sofisticado, rico, el producto de un mundo privilegiado. Si llovía durante un día de verano, por ejemplo, la llevaba en su avión privado a alguna playa soleada. Tenía la capacidad de cambiar las circunstancias a su antojo. Había recibido una educación superior y era una persona muy inteligente, un perfeccionista obsesivo, raramente satisfecho con los resultados, por buenos que fueran.
¿Qué tenía ella que ofrecer, en comparación? Estudios primarios, una familia de clase media, una inteligencia normal y un físico también normal. ¿Cómo se había atrevido a soñar que algún día nicolas jonas se enamoraría de ella? ¿Cómo había podido creer que un día iba a casarse con un hombre así? Sin embargo, había soñado precisamente eso. Amaba a nick, lo amaba con todo su corazón, de forma obsesiva. Y, desde el principio, ése había sido el problema. Lo amaba tanto, que era incapaz de usar el sentido común para controlar su relación con un hombre tan impresionante.
miley levantó la barbilla, orgullosa. Quizá nick estuviera satisfecho con su relación, pero ella no. Ella quería una relación con futuro. Se ponía enferma sólo de pensar en decirle adiós, pero si para él sólo era una compañera de cama ocasional, tendría que hacerlo.
Costase lo que costase.
Por otro lado, ¿no habría elegido el peor momento para mencionar un tema que para nick era controvertido? Quizá la palabra «aniversario» lo horrorizara. Quizá estaba sacando las cosas de quicio, quizá sólo se estaba dejando llevar por las palabras de mandy...
Allí estaba, discutiendo con nick por primera vez desde que se conocieron en aquella carretera solitaria, poniendo en peligro su relación. miley tuvo que apretar los puños para contener las lágrimas. ¿Qué le pasaba? Sentía tantas emociones dentro de ella, que no podía contenerlas... Nerviosa, respiró profundamente, intentando recuperar la tranquilidad que había sido siempre parte de su naturaleza.
-mili... -nick entró en el salón en ropa interior y la encontró frente a la ventana. Acercándose de dos zancadas, tomó su cara entre las manos-. ¿Te gustaría ir a la fiesta de mi hermana la semana que viene?
Atónita, ella levantó la mirada.
-¿Lo dices en serio? ¡Claro que me gustaría ir!
Al ver el brillo de felicidad en sus ojos verdeazulados y esa sonrisa tan generosa que iluminaba su cara, nick se alegró. Había hecho bien. Un fin de semana en París habría comprometido sus principios en lo que se refería a aniversarios. Que selena apenas fuera a fijarse en miley entre tantos invitados era irrelevante. No había razón para que no fuese a la fiesta, pero no tenía intención de convertir esa invitación en una costumbre.
Algún día, para cumplir con su obligación como heredero de la familia jonas, tendría un heredero. Por eso, debía hacer una distinción clara entre su vida pública y su vida privada. Y ser discreto. A miley le dolería, naturalmente, pero cuanto más tiempo formase parte de su vida, más difícil le resultaría separarse de él y más fácilmente se acostumbraría a aceptar las inevitables restricciones, pensó nick, decidido.
Con el corazón acelerado, miley apoyó la cabeza en su pecho. Se sentía como una tonta por su falta de fe. Evidentemente, debería haber hablado antes con él. Quizá nick sólo necesitaba un empujoncito en la dirección adecuada.
-Y ahora... -dijo él, levantando su cara con un dedo. Su mirada oscura la mareaba. Se excitó incluso antes de que besara sus labios abiertos con un ansia devastadora, antes de que la tomase en brazos para llevarla de vuelta al dormitorio
-¡Pero eres parte de mi vida!
-Si eso es verdad, ¿por qué no conozco a tus amigos? ¿Te avergüenzas de mí?
-Cuando estamos juntos, prefiero tenerte para mí solo, pedi mu. No voy a pedir disculpas por eso -contestó nick-. Cálmate. Te estás poniendo nerviosa...
-No estoy nerviosa. Sencillamente, estamos teniendo una discusión -replicó ella, buscando dentro de sí la tranquilidad que le hacía falta.
-No pienso discutir contigo.
-¿Otra cosa más que te niegas a hacer?
En ese momento, empezó a sonar el teléfono y miley se alegró de la interrupción.
-Dile a nick que se ponga... -oyó la voz de Lupita.
-Un momento, por favor.
Si selena no encontraba a nick en el móvil, no tenía ningún problema en llamar al ático. Los jonas estaban muy unidos desde que sus padres murieron, cuando selena era una adolescente, y todavía se apoyaba mucho en su hermano. Pero no parecía saber quién era miley, porque siempre le hablaba como si fuera alguien del servicio.
nick tomó el teléfono.
-¿Sí? -murmuró. Pero miraba a miley. Estaba furioso con ella. ¿Por qué quería estropear lo que había entre ellos? El diálogo telefónico continuó en griego. miley entendía algo porque llevaba varios meses estudiando ese idioma para darle una sorpresa. selena estaba recordándole a su hermano que daba una fiesta en su casa la semana siguiente.
Por supuesto, nick no la invitaría a esa fiesta. Él no tenía prisa por incluirla en su círculo familiar o de amistades. ¿Era porque sólo la utilizaba para el sexo?
Sexo fácil, sin complicaciones, con una mujer que había sido lo suficientemente tonta como para entregarse desde el principio. ¿Cómo iba a quejarse si nick nunca le había prometido nada y ella no le había exigido promesa alguna?
Angustiada, miley se apartó. Tenía ganas de llorar, pero no quería hacerlo delante de él.
Sin embargo, no podía dejar de darle vueltas a la situación. nick era un hombre muy apasionado, con un deseo insaciable. Pero le interesaba más su trabajo que el placer y una mujer que exigía poco era una necesidad para él. Sin duda, se lo había puesto en bandeja. No le exigía nada, no le montaba una escena cuando llegaba tarde, había aceptado un papel secundario en su vida...
¿Por que? Porque nick era todo lo que ella no era, lo que no sería nunca. No tenía un problema de autoestima, simplemente no podía ignorar el hecho de que nicolas jonas la superaba en todos los sentidos. Era guapísimo, sofisticado, rico, el producto de un mundo privilegiado. Si llovía durante un día de verano, por ejemplo, la llevaba en su avión privado a alguna playa soleada. Tenía la capacidad de cambiar las circunstancias a su antojo. Había recibido una educación superior y era una persona muy inteligente, un perfeccionista obsesivo, raramente satisfecho con los resultados, por buenos que fueran.
¿Qué tenía ella que ofrecer, en comparación? Estudios primarios, una familia de clase media, una inteligencia normal y un físico también normal. ¿Cómo se había atrevido a soñar que algún día nicolas jonas se enamoraría de ella? ¿Cómo había podido creer que un día iba a casarse con un hombre así? Sin embargo, había soñado precisamente eso. Amaba a nick, lo amaba con todo su corazón, de forma obsesiva. Y, desde el principio, ése había sido el problema. Lo amaba tanto, que era incapaz de usar el sentido común para controlar su relación con un hombre tan impresionante.
miley levantó la barbilla, orgullosa. Quizá nick estuviera satisfecho con su relación, pero ella no. Ella quería una relación con futuro. Se ponía enferma sólo de pensar en decirle adiós, pero si para él sólo era una compañera de cama ocasional, tendría que hacerlo.
Costase lo que costase.
Por otro lado, ¿no habría elegido el peor momento para mencionar un tema que para nick era controvertido? Quizá la palabra «aniversario» lo horrorizara. Quizá estaba sacando las cosas de quicio, quizá sólo se estaba dejando llevar por las palabras de mandy...
Allí estaba, discutiendo con nick por primera vez desde que se conocieron en aquella carretera solitaria, poniendo en peligro su relación. miley tuvo que apretar los puños para contener las lágrimas. ¿Qué le pasaba? Sentía tantas emociones dentro de ella, que no podía contenerlas... Nerviosa, respiró profundamente, intentando recuperar la tranquilidad que había sido siempre parte de su naturaleza.
-mili... -nick entró en el salón en ropa interior y la encontró frente a la ventana. Acercándose de dos zancadas, tomó su cara entre las manos-. ¿Te gustaría ir a la fiesta de mi hermana la semana que viene?
Atónita, ella levantó la mirada.
-¿Lo dices en serio? ¡Claro que me gustaría ir!
Al ver el brillo de felicidad en sus ojos verdeazulados y esa sonrisa tan generosa que iluminaba su cara, nick se alegró. Había hecho bien. Un fin de semana en París habría comprometido sus principios en lo que se refería a aniversarios. Que selena apenas fuera a fijarse en miley entre tantos invitados era irrelevante. No había razón para que no fuese a la fiesta, pero no tenía intención de convertir esa invitación en una costumbre.
Algún día, para cumplir con su obligación como heredero de la familia jonas, tendría un heredero. Por eso, debía hacer una distinción clara entre su vida pública y su vida privada. Y ser discreto. A miley le dolería, naturalmente, pero cuanto más tiempo formase parte de su vida, más difícil le resultaría separarse de él y más fácilmente se acostumbraría a aceptar las inevitables restricciones, pensó nick, decidido.
Con el corazón acelerado, miley apoyó la cabeza en su pecho. Se sentía como una tonta por su falta de fe. Evidentemente, debería haber hablado antes con él. Quizá nick sólo necesitaba un empujoncito en la dirección adecuada.
-Y ahora... -dijo él, levantando su cara con un dedo. Su mirada oscura la mareaba. Se excitó incluso antes de que besara sus labios abiertos con un ansia devastadora, antes de que la tomase en brazos para llevarla de vuelta al dormitorio
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