miércoles, 23 de noviembre de 2011

HaPpY bRiNdAy MILEY CYRUS :D-Y VALE LEELO SI PUEDES













hoy es diaa super mega especial en este diaa mi diosa nacio :') aww que orgullosa me siento de ella gracias a sus papis por tarer al mundo y  criar a una hija tan bellis graiias papis e miley okay no verdad pero aww que orgullosis me siento de miley por haber logrado tanto a una corta edad me siento orgullosa de ella por que lucha y sigue luchando y POR TENER  AUN NOVIO TAAAN SEXYY OSHII Q SII AWW QUIEN COMOE LLA DISFRUTANDO DE SU BONBONCIITO JJEJEJE OKIS SHAA SOLO DECIR ESAS BELLIS PALABRAS PARA MI DIOSA Y DECIRLES Q NO BA HABER MARATON LO SIENTO TENGO DEMASIADA TAREA Y AUN NO SE ACOMPLETAN LOS COMENTARIO ASHI Q JOJOJO Q MALA Q SOY HAHAHA Y VALE NOSE XQ NO PUEDO COMENTAR EN TU BLOG PERO LA NOVE STUVO GENEAL NENIIS Y MMM NUESTRAS INICIALES AHH Y LA NOVEE AWW QUIERO Q SEA MAS DRAMATIKA Y MAS PERVE OKYA NO YA MI MENTE COCHINA jajaja ya mero la voy a lavar haha okay no verdad haha toy feliz okay yaa ahora sii xaoo y la de amor de dioses quedan tres capis para el final si es muy corta la nove 
 y gracias a mi amore por dar en su blog premios a todas las verdaderas smiler las reglas son poner las 5 canciones q mas me gusten de miley q son stay take me along before the storm, scars, robot, whons ons my heart y muchas mas a ary solo dijo 5 ¬¬ ahora las razones por las cuales admiro y AMO  miley por que simplemente yoo la considero perfecta la admire desde el primer momento me encanta todo de ella :D  amo su vooz :D y simplemente la amooo a elllaa y todoo lo q tenga <3 y contestar que sorpresas espero para los siguientes 5 años muchas canciones chismes famas amor casamiento hiso okay no es muy joven aun irme a vivir con ella conocerla aww y mas y otra saben las razones del por 5 saben lo que paso ase 5 años obiiiiiii SU SERIA LA CONOCI LA AMEE Y MAAS AHORA SHIII SHAAAAA Y VALE AWW TE ESXTRAÑO NENA XAOOO
v&s
a&c

martes, 22 de noviembre de 2011

Amor de dioses-niley-capi-19



—¡Tú, insolente estúpido!
nick alzó la mirada al enfurecido Cronos. No es que pudiera hacer otra cosa. Sus muñecas estaban encadenadas a los postes, obligándolo a permanecer sobre sus rodillas.  El mismo collar que le había quitado a miley estaba ahora alrededor de su cuello.
Había sabido que esto sucedería, pero no le había importado. Aún no le importaba. miley estaba libre y eso era todo lo que importaba.
—¿No tienes nada que decir a tu favor?
—No.
—Un Griego puede levantar un ejército. Ese ejército puede cercarnos. Arruinarnos. Te lo dije y, sin embargo, me desafiaste.
—miley no lo hará —dijo confiadamente.
Confiaba en que desapareciera. Incluso tan enfurecida como lo estaba con él, no se pondría en peligro para salvar a gente que nunca le había gustado en realidad.
Cronos golpeó su puño contra el apoyabrazos de su trono, siempre como un niño petulante.
—¡No puedes saberlo! No eres mi Ojo-que-todo-lo-ve.
nick arqueó una ceja, negándose a ser intimidado.
—¿Te arriesgarías a ser encarcelado de nuevo por ayudar a tus amigos Titanes? No seré capaz de ver todos los secretos de los cielos y el infierno, sin embargo sé que no lo harías.
El rey no tuvo respuesta ante esto, pero no lo detuvo de gruñir.
—Desobedeciste una orden directa y serás castigado.
—Lo entiendo.
Ofreció la declaración sin vacilación. Era la verdad. Entendía que el rey de los dioses tenía que dar ejemplo con él. De otra manera, otros lo verían débil. Le desobedecerían como lo hizo nick.
—Creo que realmente lo haces —algo de la furia de Cronos disminuyó—. Esta mañana vi un retrato tuyo. Un retrato pintado por mi Ojo. En este, ella me mostró exactamente cómo castigarte —el rey sonrió malvadamente y miró a la fantasmal chica aún quieta a su lado—. Sabes qué hacer, dulce Sienna.
Sienna se adelantó y un cuchillo apareció en su mano. Se detuvo frente a nick y cayó de rodillas, colocándose a la altura de sus ojos. Así que este sería, pensó él. El final. Como un inmortal, nunca había pensado en alcanzar este punto. Sin embargo. Encontró que sólo se arrepentía de no haber tenido más tiempo con miley, de no haber tenido la oportunidad de disculparse por sus crueles palabras la última vez que habían estado juntos y de que nunca tendría la oportunidad de confesar su amor.
Con absolutamente ninguna emoción en su rostro, la chica clavó la punta de la daga en su muñeca y cortó el sensor, en vez de cortarle la cabeza. En ese momento fue cuando se dio cuenta de que Cronos tenía la intención de encerrarlo en vez de matarlo. Bien. Más tiempo para pensar en miley y en lo que podría haber sido.
Pero después, Sienna movió la daga hacia su pecho, presionando, cortando. Escoció, pero eso no fue lo que lo hizo luchar contra sus atenciones. No, fue el hecho de que ella empezó a desgravar el nombre de miley de su pecho. Rugió en voz alta y por largo tiempo, peleando con todo lo que tenía. Llamaron a los guardianes y duras manos se colocaron sobre él, presionándolo hacia abajo, manteniéndolo quieto. Con todo peleaba, pero al final, ellos se las arreglaron para quitarle las cuatro letras.
Al alejarse de él, se echó un vistazo a través de sus ardientes y aguados ojos. La sangre se derramaba por su pecho y cuatro heridas abiertas lo miraban, los músculos desgarrados, la piel completamente desaparecida. Podría haber odiado la marca en algún punto de su vida, pero había llegado a amarla tanto como a la mujer que se la había dado. Más que eso, había sido la última evidencia que le quedaba de su presencia.
Sus manos se cerraron en puños y su espalda se enderezó. Sangre y sudor se mezclaron, escociendo más. Otro rugido estalló de sus labios y  fue lanzado hacia el cielo raso. No se detuvo hasta que su garganta estuvo hecha trizas por el esfuerzo.
—¿Has terminado? — le preguntó Cronos.
Su mirada entrecerrada se dirigió al estrado.
—Os destruiré por esto —prometió quebradamente—. Un día moriréis por mi mano.
—Poco probable. Lleváoslo al Tártaro  —dijo
 despreocupadamente el rey a sus guardias—. Donde se pudrirá
 durante toda la eternidad.
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espero que les guste mañaniis marton por el cumplee de mi
 diosaaa aww como creceen :') aww las amoo chikas y ustedes
 eligen de que noves quieren maraton asii q dejenlo en su comnt
 asii capi dedikado a mi maniwiiis 


v&s
a&c

domingo, 20 de noviembre de 2011

one shot niley -una cena y algo mas..parte.-2- happy brinday anitha



Quite su falda de camino a la habitación. Me sorprendió contemplando su trasero, pero esta vez no se sonrojó.
La senté al borde de la cama y con mucha lentitud y delicadeza fui quitando sus medias.
-He pasado la noche pensando en este momento –mencioné sin dejar de besar sus largas piernas.
-Haces que me ruborice, nick.
-Me encanta el rubor de tus mejillas. ¿Sabes? Sacas de mí el lado cursi, ese lado que creía desaparecido hace años.
Una vez quité sus medias ella tomó mi mano y me acercó a ella, a la vez que se recostaba en la cama.
Su tanga blanca hizo estragos en mí, perdí el control.
Me abalancé sobre ella, arranqué la molesta tanga y quité mi bóxer en casi un simple y único movimiento.
Mi miembro estaba erecto y palpitante, preparado para el asalto.
Ella me miro, tímida y nerviosa, tierna y sexy.
Abrí sus piernas con impaciencia y me instalé en sus muslos. El calor que emanaba su cuerpo lograron incendiar lo más oscuro de mi ser.
Me estremecí pensando lo mucho que deseaba a esa mujer. No, no era sólo deseo.
-miley cyrus, estoy enamorado de ti –dije contundente y sin titubeo alguno.
Ella cogió mi cara entre sus manos y me beso de la manera más tierna, jamás me habían besado así.
Nuestras bocas seguían pegadas cuando di la primera embestida. Ella se quedó sin aliento durante escasos segundos y su respiración reanudó agitada y complaciente.
Sus muslos se amoldaron a mi pelvis como si hueves nacido para estar juntos. Era la primera vez que no echaba de menos mi pistola pegada a la cintura.
Sus piernas se enzarzaron alrededor de mi cintura y rodó sobre mí.
Quedó sentada sobre mi miembro, ofreciéndome la más preciosa de las vistas.
Sus senos se elevaban como dos montañas, desabrochó su sujetador y los pechos cayeron al peso de la gravedad.
Sus pezones rosados y duros me miraban fijamente.
Intenté levantarme para saborearlos pero ella me dio un fuere tirón hacia atrás.
Me cabalgó incansable durante eternos minutos en los que me regodeé de mi suerte.
Ella se mordía el labio mientras su ritmo feroz a golpe de cadera me dejaba estupefacto.
Llegó al clímax, pero parecía insaciable… estaba tan húmeda, tan cálida y jodidamente tierna que yo tampoco quería ni podía parar.
Había deseado esto con demasiada frecuencia y durante demasiado tiempo.
La aparté casi de un empujón y volví a estar, por fin, entre sus dulces muslos.
La embestí con fuerza y tenacidad, sin remilgo alguno.
Mi pene entró en ella como un buque de guerra en territorio enemigo, sin piedad alguna.
Sentí como su cavidad se abría por completo para mí. Era mía, ahora me pertenecía.
Mi punto álgido estaba al llegar, pero no quería acabar. Salí, quedándome a escasos centímetro y jugando con mis dedos en su vagina.
Exploré sus labios, su vulva, su interior. Empapándome de ellos y memorizando cada recoveco.
Que a gusto me sentía.
Estaba preparado para una nueva embestida. Esta vez lo hice con más calma.
Rocé con la cabeza su exterior y luego entré apacigüadamente.
Hice unos cuantos movimientos de pelvis y enseguida noté como el calor comenzaba a fluir por mi cuerpo, el agotamiento se apoderaba de mí.
No lo contuve más, estallé dentro de ella uniendo nuestros fluidos pasionales en uno solo.
Nuestros cuerpos cayeron pesados sobre la cama. Ella enredó sus piernas a las mías y yo jugaba con los dedos en sus pechos.
Al día siguiente tocaría trabajar juntos y soportar la tortura de tenerla cerca y no poder tocarla.
Reviviría en mi mente una y otra vez esta noche hasta que pudiera volver a poseerla.
A pesar del cansancio… ella volvió a levantar a mi amigo
.

one shot niley -una cena y algo mas..parte.-1


Cuánto hacia que trabajábamos juntos?
miley y yo hacía ya varios años que estábamos en el Jeffersonian, ella me atrajo desde el primer momento.
Su frialdad, su falta o corta de sentimientos, su profesionalidad, el temperamento… pero su físico no pasaba desapercibido.
Sus cálidos y expresivos ojos, el contoneo de sus duras caderas… Dios! Esa mujer podía conmigo, sacaba de mí el lado más salvaje.
¿Cuántas veces me había erectado al mirarla o al sólo pensarla? Había perdido ya la cuenta.
En los últimos meses la tensión sexual había crecido, yo sabía que a ella también le gustaba.
Son las nueve de la noche, estoy sentado en el sofá, tamborileando con mis dedos en la rodilla. Impaciente a que ella golpeé la puerta.
Hoy por fin hemos quedado a solas, ayer di el gran paso de invitarla a cenar.
Nada de velas ni música romántica, eso la ahuyentaría y no es su estilo, tampoco el mío, en absoluto.
Cena china. Si, sé que es lo mismo de siempre, pero es lo que nos une; a ambos nos gusta.
Tres suaves toques a la puerta y mi corazón se paraliza, mis dedos dejan de tamborilear y debo calmar a mi miembro para que no se erecte sólo al sentir su perfume.
-Hola, nick–dice ella, puedo sentir su nerviosismo.
-Hola, miley –es la primera vez que la llamo por su nombre, se me hace extraño pero delicioso.
Una falda por encima de la rodilla en color negó; una camisa rosa pastel entalladísima, con los últimos botones abiertos, enseñando la cumbre de sus pechos. Sus medial color piel me hacen divagar en lo lentamente que se las quitaría si me dejara.
-De las pocas veces que he venido a esta casa, es la primera vez que parece que hay vida humana –dijo sonriente, quitándome de mis pensamientos obscenos.
-He comprado Chino, no quería arriesgarme…
-Me encanta –me interrumpió, quitándome toda duda de que me había equivocado en la elección.
Una cena tranquila, sin sobresaltos. miley hablo de algunos casos pendientes y yo le conté las nuevas travesuras de Parker.
Nada del otro mundo.
Nick había traído helado de postre, después de eso pasamos al café… todo muy típico.
-Es café de Colombia, lo traje de mi último viaje –dije mientras ella saboreaba su café.
-Exquisito –murmuro aun con la taza en sus labios.
Nos sentamos en el sofá. Por un breve e incomodo periodo nos quedamos en silencio, sin saber que decir. Era evidente que las citas no era lo nuestro o más bien lo suyo.
Yo estaba acostumbrado, pero no con alguien como ella. Ella era… especial. Conseguía ponerme nervioso.
-Gracias por la cena –dijo titubeando.
-Espero que te haya gustado –ella asentía deliberadamente.
Nuevamente me quede sin saber que decir, pero ella irrumpió en el silencio.
-Bueno… esto es… una cita ¿verdad? –esta vez me dejo más que mudo, atónito.
Me quedé en blanco.
-Eso parece –imbécil! Me dije una y otra vez después de decir esa estupidez-. Al menos eso pretendía –intente arreglar la situación.
miley se cruzó de piernas, en un movimiento inconsciente pero sumamente sensual. Mi lívido se disparó y mi miembro comenzó a latir dentro de mi pantalón.
-nick… sabes que a mí esto no se me da bien. Las relaciones interpersonales no son lo mío, pero… hace mucho que me he dado cuenta que siento algo por ti. Me refiero a algo fuera del plano profesional y yo…
No podía soportarlo, me estaba abriendo su corazón por primera vez.
Tuve que interrumpirla, necesitada besarla.
Sus labios y los míos colisionaron en la maravillosa danza de la pasión.
Estreché su cintura en mis manos, pegué su cadera a la mía.
Su pecho y el mío se elevaban juntos al respirar. Nuestras lenguas mantenían una intensa lucha y nuestros ojos se buscaban, impacientes.
-Te quiero… miley –murmuré pegado a su boca.
Ella no respondió, tan solo me dedico un largo y aliviado suspiro.
Mis dedos se aferraban a la tela de su camisa, a ese trozo que me separaba de su pálida piel.
Mi miembro comenzaba a cobrar vida, era algo inminente y ya no había marcha atrás. Quería la libertad y yo no podía negársela.
El perfume de su piel me embriagaba, me sentía mareado, pletórico.
Mi boca fue a parar al lóbulo de su oreja derecha. La colmé de besos.
Devoré toda la zona de su cuello. Ella gruñía plácidamente.
Mis sentidos estaban por para ella.
Sus manos se enredaron en mi pelo, pegando mi boca a su clavícula.
Era inevitable que nuestros cuerpos por fin se conocerían. Decidí acelerar el proceso y quitar su camisa.
Separé mi piel de su boca para poder contemplar su torso semidesnudo.
Aquello era algo que no me esperaba. Unos perfectos senos decorados con un precioso sujetador blanco, sencillo pero muy sexy.
Mis ojos se abrieron de par en par. La sangre subió a sus mejillas, haciendo que parezca una niña tímida, pero nada más lejos de la realidad.
Sus manos traviesas comenzaron a jugar con el cinturón de mi pantalón.
Me levanté para ir en busca de algo que beber, mi garganta estaba seca de tanto calor. Ella tiró de mi pantalón y me impidió irme.
Caí sobre ella, pero no le importo. Abrí las piernas y me quede en su regazo.
Quitó mi camisa con maestría y recorrió mis abdominales con dedos trémulos.
Esta vez sí, me levanté y tiré de ella.

one shot niley -the reunion with my friend


Hacía casi 6 años de la última vez que nick y miley se habían visto.
Ella sabía que lo había extrañado muchísimo y que su corazón no soportaría una desilusión más. Se había prometido no volver a caer en sus redes, pero le había sido inevitable sucumbir a los encantos y palabras aduladoras de nick.
Él, por su parte, llevaba años preguntándose porque había dejado de hablar con miley. No entendía como por el simple hecho de que a ella sus padres no la dejaran viajar a Nueva York permitió que perdieran el contacto.
Pero un buen día, después de casi 6 años ella lo contactó. Comenzaron contándose sus vidas. El había tenido una hija y su pareja había fallecido. Ella estaba en pareja cuando le escribió el primer mensaje, pero al cabo de un tiempo decidió poner fin a aquello.
nick por fin dio un paso adelante. Iría a Roma a visitar a miley.
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Celeste lo esperaba ansiosa en el aeropuerto, ya no tenía uñas que morderse.
Comentaron vagamente los cambios que notaban el uno en el otro y emprendieron el camino a casa de ella.
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Acabaron de cenar y se tumbaron en el sofá. Hablaban sin parar y cada vez que sus miradas se encontraban parecía concentrarse la electricidad en el salón.
A miley ya no le cabía duda que sus sentimientos al cabo de 6 años seguían intactos. Pese a su cambio físico seguía enamorada de aquel chico que ahora era musculoso y de pelo corto chino, al contrario que una casi década anterior.
-mils, tengo que ser sincero contigo y conmigo.
-Quédate tranquilo nick, sabes que no voy a pedirte nada. Estas aquí de viaje y yo como buena amiga voy a llevarte a conocer la ciudad, sin pedirte nada a cambio.
-Lo último que quiero es que sólo seamos amigos. Miley, yo te quiero.
Ella se quedó petrificada, helada ante algo tan inesperado como esa declaración de sentimientos por alguien que no había dudado en dejar de hablarle por el simple hecho de que sus padres no la dejaran estar con él y cruzar un océano para hacerlo.
-Mira yo -balbuceaba sin saber que palabras escoger sin humillarse demasiado- … sufrí mucho y no quiero volver a hacerlo.
nick se acercó despacio para no asustarla o enfadarla. Tomó su jovial rostro entre sus manos, la miró a los ojos y permitió que por vez primera ella viera el fondo de su alma.
-He sido un imbécil y me hago cargo de ello, pero te quiero nena.
miley volvió a quedar muda y él le dedicó una melancólica mirada, ella entornó sus ojos y se dejó llevar por el momento y los sentimientos.
Sus caras se acercaron a la vez y sus bocas se dieron un beso que fue torpe y tosco al principio, como si no recordaran como se hacía aquello.
Se alejaron un poco para retomar el aliento y sobre todo las riendas de ese beso.
Con una mano en la nuca y la otra en el mentón nick la acercó hacia sus ansioso y carnosos labios.
El beso los remontó a aquel pasado que parecía tan lejano, los devolvió a la realidad y los dejó pensar en un futuro.
pensaron ambos y decidieron disfrutar de ese mágico momento sin otra preocupación que pudiera interrumpirlos.
La lengua de miley pronto se abrió pasó en la de él, hasta que por fin se reencontró con aquella vieja amiga.
Sus lenguas jugaron durante eternos segundos mientras nick no cesaba de acariciar el rostro de aquella a quien tanto quería y deseaba.
Ella notó enseguida la protuberancia que asomaba por el pantalón y eso logró ponerla un tanto nerviosa.
Se acariciaban y besaban sin que casi corriera el aire entre ambos.
-Quiero que seas mía –pidió.
miley se pegó más a él, incitándolo a recostarse en el sofá.
-Aquí no, odiaría hacerte el amor por primera vez en un sofá –dijo él en tono meloso.
Ambos se levantaron sin dejar de besarse y sin apartar sus cuerpos.
Llegaron a la habitación y notaron que estaban nerviosos como dos quinceañeros que van a perder la virginidad. No, ellos no eran vírgenes, pero jamás se habían visto desnudos y mucho menos habían mantenido relaciones.
Comenzaron a desvestirse el uno al otro.
Él contempló embelesado la pálida desnudez de su amor y miley quedó sin palabras al ver su perfecto cuerpo trabajado.
-Te quiero –dijeron al unísono, como si se hubiesen leído los pensamientos del otro.
Las grandes manos masculinas se posaron en los pechos respingones de miley.
Saboreó los pezones con la jugosa lengua y dibujó su cuerpo con las manos. Ningún rincón quedó sin ser explorado.
La tendió en la cama y bajó hacia su pubis perfectamente depilado. La boca se le hizo agua al ver esos sonrosados pliegues que se abrían para él.
La feminidad de miley se contraía en leves espasmos, su cuerpo se movía sin parar antes las intensas e insistentes caricias que él le dedicaba a su clítoris, la vulva, los pechos. No podía cree como tocaba cada parte de su cuerpo.
Una extraña sensación se adueñó de ambos; no sólo era deseo, era miedo, era como una pequeña regresión al pasado.
El miembro de nick estaba en su punto álgido, su cabeza latía y estaba sumamente cálida.
Abrió cuidadosamente los muslos de su amante y apoyó su pelvis entre aquellas sedosas piernas.
Jugó un rato con su pene en la puerta de aquel monte de Venus, acariciaba el clítoris con la cabeza de su virilidad haciendo que miley gimiera su nombre una y otra vez.
Por fin la penetró. Con cautela, paciencia y demostrando un infinito respeto y amor.
Sus embestidas eran dulces y pausadas.
-No sabes cuantas noches… he soñado con este momento –dijo ente jadeos.
miley creyó derretirse ante esas palabras.
Con una fuerza desconocida, ella consiguió ponerse encima. Cabalgó ese pasional semental como una profesional jinete.
Ella se revolvía la larga melena, arqueaba su espalda. Él acariciaba sus pechos y besaba los dedos de sus finas manos.
Sentían como estaban a punto de llegar al final.
El útero de ella se contrajo, apretando la masculinidad de él, atrapándola.
Juntos terminaron y juntos se durmieron, pensando en que pasaría entre ellos a partir de esa noche

one shot niley-MI jefe


Sus manos acariciaban mi cuerpo con esmero. Mi cuerpo se arqueaba con cada contacto de sus yemas.
Mi respiración era entrecortada y mi sexo se humedecía cada vez más.
No sabría precisar el momento en el que comencé a sentir que mi cuerpo se elevaba hacia otra realidad, una realidad en la que sólo existíamos nosotros dos.
Sus dedos jugaban con mi feminidad, que se abría para él.
Notaba su erección en mi pelvis y eso me hizo enloquecer.
-Poséeme, nick –gemí.
Su aliento chocó directamente con mi oreja y con dulzura susurró -: ¡No tengas prisa amor mío!
Nuestros cuerpos desnudos se revolcaban por la cama, haciendo una maraña de harapos las sabanas. El sudor pegaba nuestra piel.
Nuestras salivas se calentaban mutuamente y las lenguas danzaban sin cesar.
-Hazme el amor –supliqué una vez más.
Esta vez no me hizo esperar.
Su virilidad entró en mi como una ráfaga del desierto, caliente y contundente. Densa como la espuma.
-Eres exquisita, Miley –dijo pegado a mi boca.
Su pelvis se meneaba hacia dentro y hacia fuera. Su masculinidad entraba jugosa en mi sexo.
Apretaba mis pechos con ferocidad.
Se llevó uno de mis pezones a la boca, el placer me arrancó una blasfemia.
Tiritábamos de pura lujuria, empapados y embriagados.
Su miembro comenzó a latir con impaciencia, el punto álgido de su clímax estaba al llegar.
Aceleró el ritmo, pero desaceleró de golpe.
-Date la vuelta –pidió y yo obedecí.
Me puse a cuatro patas y me embistió una vez más.
Con una mano saciaba mi humedad, colmándola de caricias, jugando con mis labios y mi clítoris.
-¡Dios! –gemí-. Estoy a punto de…
No pude acabar la frase. El orgasmo me dejó sin habla.
Era como un rayo que atravesaba mi cuerpo de pies a cabeza.
Su ritmo se convirtió en algo frenético e incontrolable hasta que por fin su esencia fue volcada en mi abdomen.
-Es… el mejor… orgasmo… de mi vida –dijo complacido y agotado.
Esa sería la primera tarde de muchas más. A partir de ese momento, cada día a la misma hora teníamos nuestra lujuriosa cita.
A las dos de la tarde salía de mi despacho para encontrarme con mi jefe a “comer”. Con él probé los más deliciosos manjares y lo que se convirtió en algo esporádico acabó por ser algo cotidiano; fuera de la aburrida rutina. Y asi seguiría siendo.--
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espero que te guste anita y talves no hablamos muxoo peroo disfruta tuu dia al maxiimoo happY BRINDATY  muack besoos 
:)

v&s
a&c
A vale valiis sis amante no se q pasa q no puedo comentar en tu bloog lo siento nena y sabes q te quiero y extraño muxio y a katti tambien madree waaaaa mm asi a jens jenii oerdon por no conectarme temprano lo q pasa esq dabes q hoy desfile y fui a ver a mi abue al hospitel mm creo q ya besotes las amoo y estraño muxiiioo corazones <3

martes, 15 de noviembre de 2011

Amor de dioses-niley-capi-18-FELIIZ ANIVERSARIO MIMI


—Sólo tómala.
Ella frunció el ceño al aceptarlo.
Aún en silencio, él tiró de ella por el mismo camino que acababa de tomar. El mismo camino que habían seguido aquellos cuatro días atrás. Nadie trató de detenerlo esta vez. De hecho, al pasar por la estación del guardia, los dos dioses de turno pusieron los ojos en blanco.
Fuera, con las nubes alrededor de él, se giró hacia miley. Aún quería besarla, pero sabía que si lo hacía, no sería capaz de dejarla ir. Y tenía que dejarla ir.
—nick —dijo ella con una sonrisa seductora. Trató de envolver sus brazos alrededor de su cuello—. ¿Otra salida? Estoy contenta.
Él sacudió la cabeza y depositó sus dedos en las muescas designadas en el collar. El frío metal encontró su toque. Luego se inclinó hacia abajo y encajó sus labios en el centro.
Su sonrisa desapareció. Un temor la atravesó.
—¿Qqqqué estás haciendo?
—Quédate quieta —inspiró un profundo aliento, sosteniéndolo… manteniéndolo… y luego liberándolo lentamente. Cuando el aliento se deslizó por dentro del collar, el metal se aflojó… partiéndose por el centro y, finalmente, cayendo al suelo.
Con los ojos abiertos de par en par, ella levantó la mano y se palpó el cuello desnudo.
—No entiendo qué está sucediendo —dijo.
Eran las mimas palabras que había dicho antes. Él no le había respondido entonces. Ahora lo haría. La amaba, pero nunca podría decírselo.
—Vete —le dijo—. Transpórtate a algún lado. Tal vez a la tierra. Y hagas lo que hagas, mantente oculta. ¿Me entiendes?
—nick… no —sacudió su cabeza violentamente, incluso cerró un puño en su camiseta—. No, no puedo. Cuando descubran que me he ido para siempre, y lo harán, serás acusado de un crimen. Serás encerrado, junto con los Griegos a los que odias. O, si tienes suerte, serás asesinado.
Ella se sentía, se percató él, sorprendida y entristecida al mismo tiempo. Se preocupaba por él, lo que quería decir que sufriría sin él. Por algún motivo, eso sólo incrementaba su determinación por salvarla. Ella no se merecía una vida entre rejas.
Se obligó a endurecer su expresión. Se obligó a apartarse de ella.
—Ya no soporto mirarte.  Te he tenido y ya me he aburrido de ti.
Sus brazos cayeron como si cargaran rocas, pero ella pronto los volvió a levantar alrededor de su cintura.
—Entonces mantenme encerrada y apártate de mí. No debes hacer esto.
¿Deseaba renunciar a su libertad para estar cerca de él? Maldita sea. Él se sentía un poco más enamorado de ella.
—¡Vete! Ya no puedo soportar tu presencia. ¿No lo entiendes? Me das asco, miley.
—Cállate —las lágrimas llenaron sus ojos. Reales y malditas lágrimas—. No quieres decir eso. No puedes querer decir eso —lo último fue suspirado quebradamente.
Su corazón se encogió dolorosamente. Hazlo. Termínalo.
—Prefiero que me asesinen o me maten que verte un momento más. Porque cada vez que te veo, recuerdo lo que hicimos y yo… quiero vomitar. Te estaba usando, esperando castigarte, pero llevé las cosas demasiado lejos. Incluso para mí —odiándose, él se giró—. Así que, haznos un favor a ambos y vete.
Durante un lago momento, ella no habló. Él sabía que tampoco se había transportado, ya que no había escuchado ningún crujido de ropa. Pero entonces, escuchó un gemido. Un sollozo. Debían estar cayendo más de aquellas lágrimas.
Dioses, no podía hacerlo. No podía enviarla lejos de esta manera. Se giró con la intención de agarrarla y contarle la verdad, obligarla a escuchar. Hacer que se fuera de otra manera. Pero ella se había ido antes de que sus ojos pudieran encontrarse y sus manos agarraron el aire.

Amor de dioses-niley-capi-17-aniversario con ternuriis


Lo amaba, pensó miley. De nuevo. Soy un caso perdido.
Él sólo… había estado tan asombroso. La había sacudido, dándole todo lo que ella ansiaba: comida, agua y su cuerpo. Dioses, le había dado ese delicioso cuerpo. Lo había saboreado en todo momento. Degustando su sabor, su toque, la sensación de él penetrando en ella.
Cuatro días habían pasado desde entonces, pero ansiaba más. Siempre ansiaba más. Había pasado el tiempo encerrada en su celda, yendo y viniendo, tratando de pensar maneras en las que ellos estuvieran juntos. Es decir, si él todavía la quería. nick había venido al menos una vez al día para asegurarse de que ella estaba apropiadamente alimentada y que su cuenco de agua estuviera lleno, pero nunca le había dicho ni una palabra. En realidad, no habían hablado desde que habían dejado la tienda.
En ese momento, se había sentido demasiado desnuda, demasiado expuesta. Había temido que sus sentimientos por él hubieran estado brillando en sus ojos, así que la mayoría seguramente se habrían filtrado en su voz. Él era todo lo que ella había querido alguna vez en una pareja. Su fuerza emparejaba la suya. Nunca tendría que preocuparse por la posibilidad de hacerle daño. Era ingenioso y encantador. Era protector, un guerrero. Era deliciosamente vengativo, lo sabía de primera mano.
Ella sonrió, deseando poder alcanzar sus omóplatos y sentir el nombre de él. Estaba segura que las letras estarían tan calientes como el mismo hombre. Pero…
¿Por qué no le había hablado?
¿Por qué no le hablaste tú a él?
Porque no había sabido qué decir. ¿Todavía la quería? ¿Sentía algo por ella? ¿Cómo reaccionaría si él no lo hacía, que era el caso más probable? Parte de ella quería tomar cualquier cosa que le diera. La otra parte sabía que su orgullo no le permitiría tal cosa. Pero al final, cuando volvieron al Tártaro y él había cerrado las rejas de su celda, ella había pensado que había vislumbrado arrepentimiento. Remordimiento porque tenía que encerrarla dentro. Pena por no poder pasar más tiempo juntos, en la cama y fuera de ella.
miley tiró de su collar y chilló. Maldita cosa. Ella era el epítome de la fuerza, sin embargo, estaba indefensa como un bebé. ¿Cómo podía ganar el corazón de un hombre cuando no podía si quiera ganar su propia libertad?
nick escuchó un chillido de frustración y supo inmediatamente quien lo había dado. miley. Su miley. Su hermosa miley. Había deliberado sobre qué hacer, cómo podían estar juntos durante cuatro días. Bien, parecía que el tiempo de pensar se había acabado. Ella estaba cerca de quebrarse. Había probado la libertad; el estar secuestrada tenía que ser ahora miles de veces peor que antes.
Odiaba que estuviera encerrada, y sabía que nunca podrían estar juntos mientras lo estuviera. También sabía que no podrían estar juntos si él la liberaba. Ella muy probablemente huiría, y él definitivamente sería castigado.
Tal vez lo amara, tal vez no. Tal vez, se quedaría con él. O lo intentaría. A ella le gustaba y se sentía atraída hacía él, llegaría incluso a decir. Después de todo lo que había acontecido entre ellos, no habría dormido con él de otra manera. ¿Pero amor? No estaba seguro.
Y realmente, no importaba. Él la amaba. Quizás siempre lo había hecho. Nunca había tenido sentimientos tan fuertes por una mujer. Nunca antes había querido pasar cada minuto despierto con alguien, nunca había querido acurrucar a alguien a su lado cada minuto que pasara dormido. Nunca había querido comer cada comida juntos. Hablar y reír todos sus días. Discutir, verbal y físicamente. Pero él lo quería con ella.
Y ya que ellos no podían estar juntos, no importaba de qué manera salieran las cosas, solo había una cosa que hacer.
Se arrastró pesadamente bajando las escaleras hasta su celda. Ella estaba golpeando la pared con el puño, formando volutas de polvo a su alrededor. Esa visión casi lo deshace. Quería besarla, poner sus dedos sobre toda ella, hundirse en ella. Endurece tu corazón. Haz lo que es necesario. Su mano estaba temblando al elevar el sensor.
Ella escuchó el deslizamiento de los barrotes y se giró. Un jadeo partió sus hermosos labios. Sin una palabra, él extendió su palma.
—¿Qué…?
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oohh mi ternurita espero q te guuste neniizz yaww perdon por lo 
de ayer encerio esq estos profes de ooy no dejan descansarrr

Amor de dioses-niley-capi-16-aniversario con ternuriis


Primero, parpadeó, como si no pudiera permitirse a sí misma creerle. Parecía tan vulnerable, tan —¿se atrevía a desearlo? —esperanzada. Luego, plantó un beso suave en sus labios e inspiró su aliento.
—No digas cosas como esas —susurró.
—¿Por qué no? Digo la verdad.
—Porque me a-afectan.
Palabras más emocionantes nunca fueron dichas.
—Terminemos con esto antes de que explote, cariño.
—Por favor.
Estaba sudando, jadeando mientras se ubicaba sobre su trasero, se inclinaba y la agarraba por el de ella. De un tirón la atrajo sobre su regazo, obligándola a envolver sus muslos alrededor de su cintura. Al mismo tiempo que las manos de miley se enredaban en su pelo, él la levantó, ubicando su centro ansioso sobre la punta de su erección.
—¿Lista? —preguntó roncamente.
Había llegado. El momento que sentía que había estado esperando desde siempre.
—Lista.
Él empujó hacia arriba y ella hacia abajo, y estuvo entonces completamente dentro de ella, rodeado por la misma cosa por la que había desafiado a su rey, su soberano, para poder poseerla. Era mejor de lo que recordaba, mejor de lo que pudo haber imaginado. No podía detenerse, no podía darle tiempo para ajustarse. Una y otra vez empujó hacia adentro y afuera, demasiado abrumado por el placer para hacer otra cosa que remontar la tormenta. Quizás era igual para ella. Sus uñas cortaban su espalda y sus gemidos resonaban en su oído. 
Dioses, estaba cerca. En llamas. Ardiendo. Desesperado. Maniobrando entre sus cuerpos, NICK presionó sobre su nuevo lugar favorito.
—nick —gritó miley, sus paredes internas lo ordeñaron de repente.
Estaba en pleno clímax, perdida para todo lo demás y la idea lo llevó a dar el último paso sobre el borde a él también. Eyaculó dentro de ella, perdido para todo lo demás, el orgasmo más intenso de toda su vida lo reclamaba.
Juntos cayeron hacia atrás, sobre la suavidad de las pieles. Él mantuvo sus brazos alrededor de ella, incapaz de soltarla. Ahora… ¿siempre?
Sí, siempre, pensó y sus ojos se agrandaron. La quería para siempre. Quería más de esto. Tenía que tener más de esto. ¿Cuándo le había perdonado completamente?, no lo sabía. ¿Cuándo se había ablandado?, no lo sabía. Sólo sabía que ella se había convertido en una parte importante de su vida. Tal vez siempre lo había sido, sólo que fue muy estúpido como para darse cuenta.
¿Qué diablos iba a hacer? Podían estar juntos todas las noches después de su turno, pero nunca tendrían privacidad y el orgullo de miley se vería afectado por sus atenciones amorosas, mientras que él se negara a dejarla en libertad. El sentiría lo mismo si la situación fuera al revés. Además, ella era demasiado valiosa para lastimarla de esa manera. Pero el problema era que no podía estar sin ella. Eso ya lo había probado 
Maldición, pensó seguidamente, de repente enfermo del estómago. ¡Maldición!