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viernes, 7 de septiembre de 2012
The Bodyguard- Capitulo 39
Miley volvió a intentar hablar pero esta vez Nick levantó su mano
extendiéndole le dedo índice.
—Espera. Estas habilidades se desarrollan entre los doce o trece
años, y jamás había encontrado a nadie a quien mis hermanos y yo
no pudiéramos controlar. Excepto a ti.
Miley lo miró más extrañada.
—Ninguno de nosotros ha podido lograr nada de ti. Porque si lo
hubiéramos logrado, jamás habría salido de tu departamento y
puesto en peligro como lo hiciste tan estúpidamente.
Miley se irguió a punto de replicarle agudamente cuando los ojos de
Nick comenzaron a brillar.
—Tus ojos…
—Sí. Mis ojos brillan, tampoco sabemos por qué, ni con qué objeto. Y
hasta ahora solo habían brillado de cólera. Cuando me dijiste que mis
ojos brillaban mientras te hacía el amor no podía creerlo, porque
jamás me había pasado. Ni a mí, ni a Kevin o Joe . Otra cosa que no
podemos entender ni explicar.
Nick retomó aire y Miley aprovechó ese segundo para preguntarle:
—¿Y esa cosa con tu cuerpo?
—No tengo la menor idea de qué cosa con mi cuerpo hablas. Sólo sé
que me respondes con tanto abandono como nadie jamás lo ha
hecho, y eso me hace feliz, muy feliz. —su tono pasó de ensoñador a
duro otra vez—. Así como no tengo la menor idea qué es eso de qué
estas embarazada. Considerando que hacen tres días que nos
conocemos. ¿Y qué pasó por esa maldita cabeza inescrutable que
tienes que saliste de tu departamento y viniste a buscarme?
Miley lo miró tomó aire y le respondió:
—Me haces algo con tu cuerpo, sólo tienes que tocarme y acepto
cualquier cosa que digas o hagas. Lo sé bien, me tocas, y me haces
sentir mareada y lo único… lo único… que…
Miley lo miró los ojos de Nick ya no brillaban pero concentraba toda
su atención en ella.
—¿Lo único qué…? —preguntó Nick .
—Lo único… que hago es… desearte. Y cuando me tocas… —su voz se
hizo casi un susurró, mientras sentía su rostro acalorado—, cuando
me tocas no puedo pensar y lo único que quiero es… Dios, Nick dijo
que era frígida y no me siento así cuando me tocas…
—¿Frígida? Bien supongo que esta es la primera y última vez que
mencionas al imbécil ese, sea quien sea, y que no me interesa saber,
pero si fueras un poco menos frígida supongo que me matarías. No sé
de qué mierda hablas de esa cosa de mi cuerpo. Pero si sé algo. Si
con solo tocarte puedo hacer que hagas cualquier cosa que quiera, es
maravillosa. Y la usaré. Ahora, dime: ¿qué te llevó a dejar tu
departamento?
—Lo siento, en verdad lo siento. Estaba enojada, te habías ido, me
habías entregado a tu hermano, y habíamos hecho el amor, y no
usaste condón y yo no me cuido.
Nick no salía de su asombro, había pasado por un infierno, sólo
porque la imaginación de su ratoncito se había desbocado.
—¿Y…? —le preguntó Nick impaciente.
—Y me dejaste, hicimos el amor y me dejaste y me enfurecí, ¿qué tal
si ya estaba embarazada?
—¿Viniste a reclamarme? —dijo un Nick sonriente.
—¡No te rías! Sólo quería decirte que no me importabas. No sabía que
los habían engañado. Cuando llegué, Cordelia estaba ocupada así que
me senté a esperar, no sabía que estaba coordinando mi búsqueda.
Lo siento. Debes creerme.
—Sé que lo sientes. ¿Cómo saliste del departamento? —Preguntó de
improviso, como si lo hubiera recordado en ese segundo.
—Salté por el balcón —fue su rápida respuesta.
—¡¿Qué?! ¿El balcón de un piso noveno? —Nick se puso de pie, de
golpe, corrió su silla hacia atrás y ésta cayó al suelo.
El corazón de Miley se encogió.
En un segundo Nick estaba sobre ella. —La próxima vez que hagas
algo tan loco como eso, te juro que voy a golpearte. ¿Lo has
entendido? —su voz era fría, colérica y sus ojos brillaban dándole un
aspecto atemorizador. Miley sólo levantó su mano derecha y
acarició su mejilla.
—No volveré a hacerlo, jamás, te lo prometo mi amor. Jamás. Pero…
si vas a enojarte como te enojaste sobre tu escritorio, puedes…
siéntete en libertad de hacerlo cuando creas que he sido
desobediente.
La voz de Miley había bajado hasta convertirse en un ronroneó. Así
que su ratoncito en realidad era toda una gatita. Una gatita incapaz
de ver el peligro en el que se había puesto.
Nick la miró y la abrazó, la estrujó contra su cuerpo. Apretándola,
con fuerza.
—No podría soportarlo Miley . Si algo… si algo te pasara, no podría
soportarlo.
La miró a los ojos y la besó. Suave y tiernamente. Un beso que
pronto se convirtió en un hambre que sabía no podía saciar solo con
besos. La alzó y la sentó en el escritorio, metiéndose entre sus
piernas.
—Lo ves, sólo tienes que tocarme y ya puedes controlarme.
—Si te sirve de consuelo, ratoncito, tú sólo tienes que mirarme y ya
puedes controlarme. Dime, ¿Te casarás conmigo? ¿O quieres ser
madre soltera?
Ella con una amplia sonrisa en su rostro lo miro y sello su respuesta con un largo beso
FIN
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Bueno chicas espero que les haya gustado esta historia que ya llego a su fin :))
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The Bodyguard- Capitulo 38
****
La reunión con los Windstone había sido muy clarificadora. Habían
logrado atar todos los cabos, cómo, cuándo y por qué había
comenzado esta pesadilla y detener a quiénes habían intentado matar
a Miley . Ahora solo les quedaba esperar los pocos días que
restaban para poner en conocimiento de todos la nueva droga. Robert
T. James no podía estar más satisfecho.
Cuando se abrió la puerta y apareció su hija, se puso de pie y la miró.
Miley se lanzó en sus brazos. La apretó con fuerza. Atravesar
corriendo de una punta a otra la ciudad pensando que era un
esfuerzo en vano y que jamás la volvería a ver le había hecho
comprender el tiempo desperdiciado dedicado solo al trabajo. Su hija,
su querida presencia, no valía una patente, nada lo valía. La abrazó
con fuerza y le susurró en su oreja: te amo hijita.
Miley empezó a llorar.
—Lo siento papá, no pensé que esos hombres te dirían eso. Yo… —se
separó de él y miró a Nick y luego a sus hermanos. Kevin estaba allí,
y considerando el parecido, el tercer hombre debía ser el tal Joe ,
era increíble su semejanza—. Lo siento, no debí…
En ese momento apareció Cordelia.
—Señor James, llamaron del FBI recordando su cita en media hora.
James soltó a su hija. Y miró a los hermanos Windstone,
—Les prometí una declaración en cuanto pudiera —les dijo.
Kevin y Joe se levantaron al unísono.
—Lo acompañaremos.
James besó a su hija, extendió la mano a Nick y salió
acompañado por Kevin y Joe .
Joe se detuvo, en su cara había una enorme sonrisa. Se acercó a
Miley y la besó, en la boca, un beso para nada casto y dulce.
—Tenía muchas ganas de conocerte —le dijo soltándola. —Dime, ¿de
dónde vienes?
Miley lo miró sorprendida. Su padre, Nick y Kevin la miraban, ella
jamás diría de la cama de Nick así que se soltó con un tirón y le
dijo…
—No creo que sea de tu incumbencia.
La sonrisa de Joe se hizo más amplia —Increíble —dijo—,
increíble—. Miró a Nick y a Kevin moviendo su cabeza de un lado a
otro.
—Joe… —la voz de Nick la distrajo un momento. Los Windstone eran
hombres muy raros. No había duda de ello.
—Sí, ya sé, ¿nos vamos señor James? —le dijo a su padre y encabezó
la salida.
Nick quedó allí, sentado. Mirándola. Miley se quedó parada,
aferrada con sus dos manos al respaldo de la silla en la que antes
había estado sentado su padre.
Un largo silencio se instaló entre ellos.
—Nick … —comenzó a decir Miley —. Él me be…
—Te amo Miley James.
La cara de Miley se congeló por largos segundos, luego se
transformó. Su sonrisa iluminó sus ojos.
—Siéntate, ratoncito. Hay algunas cosas que debes saber —la
expresión adusta de Nick contrastaba notablemente con la felicidad
de Miley .
Así que Miley se sentó, justo frente a él.
—Ninguno de nosotros sabe por qué, pero debe ser algo genético.
Desde hace más de 7 generaciones solo nacen varones entre los
Windstone. Así que si esperas un bebé, mi bebé, acostúmbrate a la
idea de que será varón.
Miley intentó hablar, pero Nick la detuvo con un gesto de su mano
y continuó hablando
—Y este varón, y todos lo que vengan, vienen con ciertas habilidades
que no sabemos cómo se originaron. Somos… capaces de sugestionar
a quien nos escuche, y hacerle pensar exactamente lo que queramos.
Eso implica ser capaces de hacernos invisibles, solo con mirar a
quiénes nos ven y convencerlos de que allí no hay nada o cualquier
cosa. En la universidad todos los que me vieron solo veían una
planta, Miley , nada más. Todos, menos tú. También podemos sentir
el peligro, nuestra madre decía que somos hijos del viento por eso
entendemos su lenguaje. No lo sé. Es sólo una especie de radar que
nos advierte cuando algo va a pasar. A veces a tiempo y otras no.
Como dejarte subir a tu auto sin frenos y con una bomba.
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The Bodyguard
The Bodyguard- Capitulo 37
Cuando Miley salió de su baño cuarenta y cinco minutos después su
ropa estaba sobre la cama. Se vistió tal como había llegado, ¿ayer?
Unos vaqueros, una camiseta de algodón de mangas cortas y una
chaqueta de corderoy en tonos celestes y azules. Su cabello aún se
veía húmedo pero estaba suelto.
Cuando salió sintió ruidos en otro cuarto, cuando caminó hacia él, se
dio cuenta que era una cocina, no muy grande pero indudablemente
completa, en el centro junto a una isla se encontró con una mujer
que la saludó con una sonrisa. Estaba arreglando un desayuno sobre
la mesa. Cordelia Chase, la secretaria de Nick .
—Buenos días, señorita James, ¿logró descansar? —le preguntó
cálidamente a pesar de su voz de fumadora. Y pareció no darse
cuenta de los súbitos colores que afloraron en Miley .
—Miley , llámeme Miley , y sí, gracias —la cara de Miley seguía
roja.
La mujer la miró y le dijo
—Bien, Miley , ¿nos tomamos un café? —le dijo con una sonrisa,
mientras se daba vueltas para tomar la cafetera eléctrica enchufada
detrás suyo y luego comenzó a servir las dos tazas que ya estaban
sobre la mesa. Miley se sentó y ante el olor del café se dio cuenta
que estaba hambrienta. Demasiado sexo y nada de comida. Si sus
colores no se habían ido seguro regresaron ante este pensamiento.
—¿Dónde está Nick ? —le preguntó buscando también cambiar de
tema en su cabeza.
—Con su padre y sus hermanos en una reunión abajo. Poniéndose al
día con los últimos acontecimientos. Tienen mucho de hablar. Nick
me pidió que la despertara. Golpeé pero estaba en el baño.
—¿Usted dejó mi ropa?
Cordelia asintió mientras le ponía azúcar a su café. Cuando Miley
tomó el primer sorbo, su cara se distendió en una sonrisa que
encontró los ojos de Cordelia.
—Días duros ¿verdad? —le preguntó Cordelia.
Miley la miró buscando la respuesta.
—Vertiginosos, pero interesantes. ¿Dígame, cuánto hace que conoce
a Nick ?
—Tutéame, Miley . Todos aquí lo hacen. Lo conocí cuando él tenía
solo 19 años y estaba ingresando al FBI. Mi esposo lo entrenó. Sus
padres habían muerto y nosotros no teníamos hijos, así que los
hermanos Windstone llegaron como un regalo del cielo. No los amaría
más si los hubiera parido. Cuando mi esposo falleció salvando la vida
de Kevin , Nick me trajo como secretaria, jamás había trabajado fuera
de casa, sólo Nick creía que podría hacerlo. Y sin siquiera
planteármelo sigo aquí, pero por poco, estoy buscando una
secretaria.
Miley la miró y le sonrió cálidamente. Por supuesto que podría,
seguro que Nick hizo eso con su voz y la convenció de ello en un
segundo.
—Los he cuidado desde entonces, y… jamás había visto a Nick como
lo vi ayer.
—¿Ayer? —le preguntó Miley ladeando su cabeza buscando
entender la importancia de su comentario.
—Sí. Ayer. Dime Miley , ¿sabes qué pasó ayer?
Miley movió su cabeza negativamente. —Supongo que algo que me
involucra, Nick estaba algo… molesto.
La risa de Cordelia fue fuerte y sincera.
—Algo… Sí… —su risa cortó su frase—. Yo diría que estaba enfurecido,
complemente. ¿Y sabes algo? Jamás lo he visto así.
—¿Qué pasó? —preguntó ya intrigada.
—Al parecer los que te seguían convencieron a tu padre que estabas
en su poder. Y…
—¿Secuestrada? —le preguntó Miley , sin creerlo. ¿Pero por qué
estaba enojado?— ¿Pero por qué estaba enojado?
—¿No lo entiendes, verdad? Esos hombros habían intentado matarte
cuántas veces… tres, cuatro…? ¿Qué crees que pensó Nick cuando
llamaron avisando que te tenían?
Miley pensó unos segundos y de repente lo comprendió todo. Su
fuga había ocasionado un gran, gran lío. Nick debió pensar que la
habían matado… y su padre también. Dejó la taza de café y le dijo a
Cordelia…
—Tengo que hablar con mi padre. Y pedirle disculpas a Nick . No
pensé que esos hombres podrían llamarlo… soy lo único que tiene.
—Déjame que levante estas tazas y bajamos.
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The Bodyguard
sábado, 25 de agosto de 2012
The Bodyguard- Capitulo 36
—Miley … tenemos que hablar —cuando ella no contestó. Nick la
miró y supo que otra vez se había dormido. Por unos largos segundos
la contempló. Allí, sobre su cuerpo, su carita de duende le daba todo
el aspecto de una niña inocente. Pero no había nada inocente en la
manera en su coño aún lo aferraba. Las manos de Nick , tomaron el
ruedo de su remera y comenzó a subirla, al llegar a sus axilas,
levantó sus brazos y se la sacó, la dejó descuidadamente a un lado
del sofá. Miley ni siquiera se movió. Nick acarició con sus manos
sus senos. ¡Que hermosos! Quería amantarse pero Miley parecía
dormir. Los masajeó suavemente y tampoco se movió, ni cuando la
izó para sacarla de su pene, aún semi rígido. Había puesto sus
grandes manos bajo sus axilas y la levantó un poco más, lo suficiente
como para poder levantarse con ella en brazos.
Una vez más la llevó a su cama.
La acostó. Y la tapó.
Luego se dirigió al baño, necesitaba bañarse, afeitarse, hablar con
sus hermanos, y decirle a su ratoncito que también la amaba.
****
Cuando Mileydespertó, estaba tapada hasta la cabeza. Así que
movió las mantas y miró donde estaba. La misma habitación. Una
cama evidentemente extra grande, con un hermoso respaldar de
madera, altos ventanales, semi velados por gruesas cortinas en color
crema, que contrastaban con las paredes marrones. Y el perfume de
Nick , Su cama. Ante la certeza una perezosa sonrisa apareció en su
cara, pero pronto desapareció, estaba en su cama sola. Te amo,
Nick Windsonte. Se lo había dicho. Dos veces pero Nick no le
había contestado. Oh Dios, las dudas hicieron correr la adrenalina
fuertemente por su cuerpo. Así que se dio vuelta e intentó salir de su
cama. La zona entre sus piernas le dolía, se sentía hinchada y
pegajosa. Quitó las mantas y sin mirarse se irguió, Una de esas
puertas debía llevar un baño. Necesitaba bañarse. Su segundo
intento la introdujo a un baño casi tan grande como el cuarto. Un
jacuzzi ofensivamente enorme ocupaba uno de los extremos del
cuarto. Increíblemente estaba lleno de plantas altas y verdes, sin
duda amaban ese lugar, no crecerían tan ampulosamente si no lo
hicieran. El baño con ellas parecía un jardín, y el jacuzzi de un tono
celeste parecía una pileta esperando por ella.
Caminó hasta abrir el agua y luego miró buscando algunas sales. La
primera que abrió olía a Nick . Así que esa eligió. La echó en el agua y
levantó su cabeza, del otro lado se veía un espejo de cuerpo entero
que ocupaba una buena parte del sector. Sus cabellera era un nido,
salvaje y desordenado, se dio nuevamente vuelta hacia la repisa de
vidrio que contenía un montón de botellas buscando enjuague, desde
ese lugar alcanzó a reconocer una marca. Nick tenía el cabello largo,
era lógico que allí hubiera enjuague. Se volvió a mirar al espejo, tenía
los labios hinchados y el gusto de Nick aún en su boca, su coño se
sentía hinchado y pegajoso; sus caderas tenían moretones, la sesión
del escritorio, una lenta y perezosa sonrisa apareció en su labios, Oh,
si la sesión del escritorio. Nick había logrado hacerla sentir salvaje y
completamente desenfrenada, ¿alguna vez había pensado que era
frígida? Su sonrisa se amplió aún más. Bueno esas marcas
representaban uno de los momentos más memorables de su vida, sus
medallas de pasión, medallas, que además, jamás pensó que tendría.
Nick no había sido muy cuidadoso y su piel se marcaba fácilmente.
Luego de terminado el balance se dio vuelta y se metió al jacuzzi, se
recostó cuidadosamente sintiendo como el agua caliente y perfumada
calmaba su dolorido cuerpo. Cerró los ojos y pensó en Nick .
Definitivamente tenía mucho que decirle.
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The Bodyguard- Capitulo 35
Cuando Miley despertó no sabía dónde estaba. Miró el cuarto
arropada bajo las mantas. De repente recordó lo sucedido. Nick había
estado muy enojado con ella, muy, muy enojado. Había intentado
castigarla con sexo y si era honesta consigo misma no lo había
hecho. Nick … y sus ojos brillando. Sus ojos habían brillado y eso
ameritaba alguna explicación. Tendría que dársela, ya no podría
hacer como si no hubiera pasado, lo había visto, claramente a plena
luz del día. Tenía que hablar con él.
Cuando intentó levantarse, no fue fácil. Le dolía el cuerpo. Cuando se
miró se encontró completamente vestida de la cintura para arriba,
solo eso. Una remera de mangas cortas y nada más. Se puso de pie y
miró buscando sus pantalones. No estaban allí. Tal vez fuera del
cuarto.
Así que buscó la puerta y salió del cuarto, descalza. Su largo cabello,
parecía un remolino en tonos marrones y dorados. Levantó sus
manos y lo recogió detrás de su cabeza y luego lo soltó. Se sintió rara
caminando así, semidesnuda. Tenia que hablar con Nick .
El primer cuarto que encontró era un pequeño pasillo al que daban
cuatro puertas, la del cuarto de donde acababa de salir, y dos puertas
más cerradas. El pequeño pasillo, tenía unas espléndidas fotos del
desierto montadas en marcos dorados, destacando con el tono
marrón oscuro dado a las paredes. Frente a ella se encontraba la
única puerta abierta así que se asomó cuidadosamente a ella.
La puerta daba a una sala, grande y espaciosa, enormes sillones
frente a una chimenea apagada más allá en una elevación del piso, se
veía una mesa elegante con diez sillas. Evidentemente el espacio era
bastante amplio, pues todos los muebles eran grandes, sólidos y de
madera.
Sobre uno de los sillones estaba Nick , los ojos cerrados, la cabeza
apoyada sobre el respaldar. Se veía absolutamente desolado.
Entonces Miley avanzó hasta ubicarse frente a él. Presintiendo su
presencia Nick abrió los ojos y la miró. Miley le sonrió y avanzó
sobre él, abrió sus piernas y se sentó sobre él. Su sexo, desnudo y ya
mojado se ubicó sobre su polla.
—Miley , dios… lo siento. En verdad lo siento…
Miley solo lo miró. Apoyó sus manos sobre sus antebrazos, y sus
rodillas en el sillón a los costados de las piernas de Nick . Nick no se
veía bien. Así que hizo lo que el instinto le dictó. Bajó una de sus
manos, tomó la polla de Nick y la acarició a todo lo largo. Como si
tuviera mente propia su polla se irguió respondiendo a su contacto
mientras sus ojos estaban fijos en ella. Miley se irguió
sosteniéndose sobre sus rodillas y se elevó lo suficiente como para
introducir su polla en su centro. Y sin apartar sus ojos de los suyos,
se bajó, lentamente, mientras intentaba conseguir el aire que sus
pulmones parecía haber perdido. Cuando estuvo firmemente
asentada hasta su empuñadora. Le dijo…
—Te amo, Nick Windstone.
Nick solo podía mirarla, hasta que su cerebro comprendió lo que
ella acababa de decirle. Acababa de pasar la peor hora de su vida,
pensando que la había perdido, que cuando despertara se iría tan
rápido que ni siquiera tendría tiempo de explicarle o pedirle perdón. Y
ahora ella estaba allí, mirándolo con esos ojos miel llenos de ¿amor?
Te amo, Nick Windstone.
—Repítelo. Por favor, repítemelo Miley —le dijo Nick poniendo sus
grandes manos en sus caderas para ayudarla a moverse.
—Te amo, Nick Windstone —dijo Miley comenzando a moverse,
lentamente sobre él. Arriba y abajo, arriba y abajo. Mientras su boca
se acercaba a besarlo. Miley ladeó su cabeza al poner su boca sobre
la suya, sus labios buscaron los suyos hambrientos, sus lenguas se
unieron en la misma danza de sus cuerpos. Miley tomó su lengua y
la chupó de la misma manera en que su coño lo chupaba. Sintió la
respiración de Nick agitarse, sus manos apretarla y gimió. Su gemido
cambió las manos de Nick , ahora se posaron en sus nalgas, y allí se
quedaron abiertas, sosteniéndolas, llevándola a un ritmo más y más
rápido, mientras su boca lo repetía con el mismo apetito.
Unos minutos después, Miley sintió barrer su cuerpo con una ola de
placer que la hizo dejar su boca para gritar:
—¡Sí! ¡Sí! Sus gritos se convirtieron en sollozos, mientras repetía una
y otra vez, si, si, si… Cuando su cuerpo explotó, apoyó su cabeza en
su pecho y dejó que el viento la llevara.
Nick solo la movió con más fuerza y su orgasmo hizo eclosionó
detrás de ella.
Cuando la cabeza de Miley tocó su pecho, Nick solo quería
conseguir algo de aire para respirar. Inspiró profundamente,
inhalando el vital elemento, mientras sentía correr el corazón de
Miley al mismo enloquecido ritmo que el suyo. La dejó sobre su
pene y sus brazos la rodearon, esperando aquietar sus respiraciones.
Cuando pudo regresar a sí mismo, Nick , levantó la cabeza de Miley
de su pecho con sus dos manos, ella tenía los ojos cerrados, y una
honda sonrisa en sus labios.
—¿Estas despierta? —le preguntó Nick .
Miley solo movió su cabeza negativamente.
—Sólo muerta y en el cielo —agregó con voz somnolienta. Luego de
unos segundos abrió sus ojos, y lo miró. Los ojos de Nick aún
brillaban. —Y tus ojos brillan. Brillan cuando estás enojado y cuando
haces el amor. Oh dios, ¿qué cosa eres? —le preguntó sin esperar
respuesta, solo se movió para acomodar otra vez su cabeza en su
pecho. Sus brazos subieron a su cuello y lo abrazaron.
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The Bodyguard- Capitulo 34
Ya no pudo decir nada más. Nick atrapó su mano, la atrajo hacia su
cuerpo, la golpeó contra él, la tomó con sus dos manos, la dio vuelta
y en un segundo sus manos estaban aflojando el cierre de sus
vaqueros.
Miley no comprendía nada sólo podía percibir la furia que dominaba
a Nick , así que lo dejó hacer, él abrió el cierre de sus pantalones, y
los bajó hasta sus pies.
Nick colocó un pie entre sus piernas, apretó el pantalón y la levantó
sacándoselo, limpiamente. Miley sólo emitió un gemido mientras
intentaba sostenerse agarrándose de los brazos que la levantaban.
Antes de entender que estaba pasando, Miley sintió más que vio,
el ruido de una cremallera y Nick puso una mano sobre su espalda,
reclinándola con fuerza hacia delante. Sólo pudo afirmar sus manos
sobre el escritorio de Nick . Sabía lo que venía, su coño mojado ya lo
sabía, y en vez de estar asustada, se sentía regocijada. El miedo
había dejado su lugar a la lujuria, pura y llana. Sabía lo que pasaría y
su cuerpo respondía como siempre que él la tocaba. Se sentía
mareada y necesitada.
Sin ningún preliminar, Nick se introdujo en ella. Una fuerte estocada
que la lanzó con fuerza sobre el escritorio. El dolor y el placer se
unieron en un gemido y un grito
—¡¡Nick !!
Nick solo se perdió en ella, duros empujones, fuertes. Tomó sus
caderas con sus manos y empujó dentro de ella, una y otra y otra
vez, no veía nada más que el placer de sentirla, de saberla viva, de
estar dentro de ella. Sintió que sus gemidos se convirtieron en
sollozos, y ni aún así paró.
Miley se sintió explotar. Todo alrededor suyo se perdió, se evaporó,
solo esa increíble onda de placer El firme escritorio recibió la mitad de
su cuerpo desmadejado, mientras Nick seguía empujándose dentro
suyo con una fuerza aplastante. Miley solo se dejó ir y la oscuridad
la ganó.
Cuando Miley cayó sobre el escritorio, Nick se sintió explotar, su
semen se disparó dentro de ella, como jamás lo había hecho, chorro
tras chorro mientras sentía como su coño lo apretaba, mientras el
sonido mojado de su jugos combinados entraban dentro de la nube
de pura lujuria en la que había estado inmerso desde el mismo
instante en que se introdujo en ella. Cuando se dio cuenta estaba
caído sobre una Miley desmayada sobre su escritorio. Respiró
intentando recuperar el control que había perdido completamente,
intentó equilibrarse en el lugar pero las piernas le fallaron, se sentía
tan débil que pensó que no podría erguirse. Volvió a inhalar buscando
aire y control. Buscó fuerza, se apoyó en el escritorio y salió con
cuidado de Miley . Ella seguía sobre el escritorio.
Se irguió y miró hacia arriba, buscó algo de tranquilidad dentro suyo
y bajó hasta tomar a Miley en sus brazos. La alzó y se dirigió con
ella hacia la puerta del ascensor que lo dejaba en su departamento
en el piso de arriba de las oficinas. Miley tenía los ojos cerrados,
parecía dormida. Su cabeza apoyada en su hombro. Se veía tan llena
de confianza, tan segura, que el remordimiento por lo que le había
hecho comenzó. Cuando la puerta de su piso se abrió, caminó con
ella en brazos, y la llevó a su cuarto.
Se dirigió hacia la cama y la acostó. Luego vio las marcas que habían
dejado sus manos en sus caderas, profundos moretones, que
seguramente mañana se verían horribles.
Nick la miró dormida, miró las marcas que le había dejado y se
levantó. Se dirigió al baño, trajo una toalla mojada y la limpió. La
tapó con una manta y salió del cuarto.
Su bragueta aún estaba abierta. Se miró a si mismo, ni siquiera
intentó abrocharla, miró su bar y se dirigió hacia él, llenó una copa y
tragó todo el contenido, luego se sirvió otro y con la copa en la mano
se dirigió a su sillón. Allí cayó.
Tenía mucho en que pensar.
Acaba de perder el último atisbo de control que alguna vez hubiera
tenido. Acaba de violar a Miley . Acababa de lastimar a la mujer que
amaba. Cuando despertara la esperarían muchos horrores, sus ojos,
ser violada… su completo descontrol.
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viernes, 10 de agosto de 2012
The Bodyguard- Capitulo 33
—Sólo unos minutos señorita James, solo unos minutos y el señor
Windstone hablará con usted.
El sonido muerto le indicó que ya había cortado. Maldito
prepotente,
imbécil, mandón, estúpido engreído, ¿Qué se cree? ¡hombre!
Miley miró su escritorio y buscó algo que romper, demonios,
no
había demasiado allí, y no tiraría al suelo esa exquisita
estatua de
cristal de tres lobos juntos, pero si el portalápices lleno, así
que lo
agarró y lo estampó contra la pared. Cuando lo tiró miró la
ventana.
Sin balcón, maldición, maldición, maldición ¿Cómo se le
ocurrió la
estúpida idea de venir a verlo? ¿Y dónde andaba? Buscó fotos de
alguna mujer y no encontró nada, así que se sentó en su sillón y
comenzó a revisar sus cajones. En eso estaba cuando la puerta se
abrió de golpe. Y se cerró con tanta fuerza que la puerta
chirrió bajo
su marco.
La sorprendió el aspecto de Nick , su traje, el mismo que ya le
había
visto el día anterior, estaba arrugado, se lo veía barbudo, y
sus ojos
parecían de nuevo ¿brillar? Ahora era de día, la iluminación era
espléndida así que lo vio perfectamente, ¡sus ojos brillaban!
Inmediatamente Miley saltó de su sillón.
—¡Tus ojos brillan!
Nick no podía creerlo, allí estaba, sana y salva, había puesto
en
marcha a toda su compañía, todo el mundo había salido en su
búsqueda, Probablemente hasta Joe la hubiera visto sentada si
hubiera pasado por la sala de espera, y ahora ella estaba aquí, en
su
oficina,
revisando sus cajones, preocupada por que sus ojos brillaban.
Sintió que la furia lo consumía.
—¡Ven aquí! —rugió más que ordenó.
Ante su grito, Miley retrocedió unos pasos.
—¡Tus ojos brillan! ¿Cómo puede…
—¡Ven aquí
Miley ! —tronó
Nick .
Miley miró la puerta detrás de
Nick , no podría alcanzarla.
Tenia que
tranquilizarlo, no sabía qué le pasaba pero ella no tenía la
culpa.
—
Nick , por favor —le dijo intentando sacar su voz desde sus
entrañas—. ¿Qué te pasa? Estás… enojado, y tus ojos brillan de
una
manera tan…
—¿Enojado? No tienes ni idea ¿verdad? No sabes que todo el mundo
anda buscándote, pensando que… ¡Ven aquí, ahora!! —La voz de
Nick intentaba ser fríamente controlada a pesar de que la ira lo
sobrepasaba. Estaba furioso, jamás se había sentido como en las
últimas horas, siguiendo a su padre por las calles de Chicago,
sin
saber qué unos imbéciles estaban solo tomándole el pelo, y
pidiendo
a todos los dioses que estuviera bien, que pudiera encontrarla
antes
de que alguien le hiciera daño. Borró de su cabeza su imagen sin
vida
en algún lugar. Jamás había estado tan asustado, completamente
fuera de control. Él, que nunca perdía el control, se encontró
de
repente, sin ideas, sin planes, sin saber qué hacer. Cuando
escuchó a
James que alguien tenía a Miley , tuvo que hacer un esfuerzo para
controlarse, quería romper todo, empezando por Joe , cómo
ponía
a dos ineptos a cuidarla. Si Joe hubiera estado cerca hubiera
conocido por primera vez lo que eran los golpes.
—¿Buscándome? Si es eso, pues no tienes porque estar tan
enojado,
no me ha pasado nada y…
—Ven-aquí-Miley —le repitió con voz pausada y enérgica. Nick
intentaba serenarse, tomar aire y alejar a furia que había
puesto su
cuerpo tan tenso como una flecha a punto de dispararse.
Miley solo dijo no con su cabeza. Y retrocedió. —No sé por qué
estás enojado, y tus ojos brillan, y yo sólo vine porque… porque
me
dejaste y… puedo estar, ya sabes, embarazada y me dejaste con…
—¿¡Qué!? —la
sorpresa en el tono de
Nick se reflejó en su grito.
Miley adquirió repentinamente valor así que avanzó hacia él,
decidida, extendió su mano y lo apuntó con el dedo, y cuando lo
golpeó con él le gritó…
—¡Eres cómo todos los hombres…
______________________________________
Bueno aquí termina el mini maratón de esta nove ahora la que sigue :))
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The Bodyguard- Capitulo 32
James se bajó de su auto corriendo y se dirigió al teléfono
público de
la esquina, apenas llegó empezó a sonar y levantó el tubo.
Escuchó
unos segundos y volvió a subir a su auto.
—¿En su auto? —Comentó Nick a su hermano mientras arrancaba su
moto—, muy raro.
—Si. Aquí pasa algo que no sabemos. Le preguntaré a Kevin por
dónde
va.
Kevin no había conseguido una moto, así que usó su propio auto. A
toda velocidad se dirigió hacia dónde supuestamente se
encontraban
los hombres de Haskell. El tránsito era infernal a esa hora, y
Kevin
puteaba contra todo el que se pusiera adelante.
Veinte minutos más tarde, Kevin descendía para acercarse
sigilosamente a una casa de un tranquilo barrio. Sin pérdida de
tiempo se dirigió hacia la puerta, la golpeó y simplemente dijo:
—Soy Haskell, abran.
Su voz hizo lo suyo. La puerta se abrió y lo dejó entrar.
—Hola muchachos, supongo que tienen algo para mí. ¿Dónde está la
preciosa señorita James?
Los hombres se miraron sorprendidos.
—La vimos salir. Estará estudiando con alguna compañera, como
siempre.
La cara de Kevin reflejó el mismo desconcierto. Tomó el teléfono
y
llamó a Joe .
—Dal, Haskell no tiene a Miley , nunca la ha tenido,
—¿Qué? ¿Y entonces dónde mierda está? ¿Quién la tiene?
—No lo sé. Avisa a Nick .
Miró a su alrededor y vio sobre la mesa donde supuestamente
habían
estado sentados, considerando los vasos y cigarrillos, un mapa y
unos
teléfonos celulares.
—A ver. ¿Quién me cuenta que está pasando acá? —les preguntó
Kevin mirando a los tres hombres que ni siquiera sabían quién en
realidad les estaba hablando.
Nick había realizado tres cambios de recorrido siguiendo a
James
cuando su teléfono sonó.
—Sí —dijo mientras intentaba no perder a James.
—Ni Haskell ni los suyos la tienen, Nick . Todo es una enorme
broma
de mal gusto.
—¿De qué hablas?
—Los hombres de Haskell se están aprovechando de James, lo están
haciendo recorrer la ciudad pero no tienen a Miley . La
perdieron
cuando salió de su departamento. Así que inmediatamente pusieron
en marcha un plan que Haskell había planeado como una broma de
pésimo gusto para convencer a james de que debía hacer lo que
querían. Simplemente llamaron y se sentaron a llevarlo por todos
lados, mientras dos más esperan en su edificio que ella
reaparezca.
—¿Dónde esta ella? —preguntó Nick tratando de asimilar lo
que
estaba pasando.
—No lo sé. Salió por sus medios del departamento pero no sé
dónde
pudo ir.
—Espera, Joe llama —le informó Kevin . Escuchó lo que le decía
y
colgó. Levantó de nuevo el teléfono que lo comunicaba con Nick .
—Nick , será mejor que te agarres. Cordelia llamó al helicóptero.
Miley te está esperando en tu oficina desde hace más de dos
horas.
—¡En mi oficina!! ¿Qué demonios hace allí? Voy para allá. Dile a
Dal
que avise a
James. ¡Voy a matarla!
Miley ya no quería estar allí. Su enojó había ido
desvaneciendo
con el tiempo transcurrido. Recordaba las palabras de Marcia, ¿y
si
era cierto? Y si Nick no se interesaba, ¿Qué hacía aquí? ¿Había
ido a
reclamar por un abandono cuando jamás hubo entre ellos más que
un
intenso sexo casual? ¿Estaba loca? Evidentemente los últimos
acontecimientos la habían trastornado. ¿Cómo se le había
ocurrido ir
a reprocharle un abandono y posible embarazo? Ninguna de las dos
cosas eran ciertas. Imbécil, eres una imbécil. Tenía que
salir de allí,
ahora mismo. Así que se levantó e intentó abrir la puerta de la
oficina
de Nick , donde esa amable secretaria la había traído. Pero la
puerta
no se abrió. Lo intentó y tampoco pudo. Así que comenzó a
golpear,
cuando nadie respondió, se alejó de la puerta y miró el
teléfono. Lo
levantó y apretó el intercomunicador. La ronca voz de Cordelia
le
respondió:
—¿Si…?
—Disculpe, soy Miley James, me temo que me he quedado
encerrada en la oficina del señor Windstone. ¿Sería tan gentil
de
abrirme?
Un silencio demasiado largo le respondió así que lo intentó de
nuevo.
—¿Me oyó?
—Perfectamente señorita James, pero Nick me ha pedido que no
la deje salir hasta que llegue en unos minutos.
¿Pedido? Sí, seguro, como pide todo. —Señora Chase, verá… el señor
Windstone tiene una manera algo rara de pedir las cosas, la
gente
tiende a hacerle caso. Pero usted no parece de esas personas que
se
dejan manejar… podría abrir para que… conversemos. Verá… tengo
algo que
decirle “personalmente”.
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The Bodyguard- Capitulo 31
—¿Es un amigo? —preguntó.
Evidentemente no era nativo. Irlandés seguramente. Kevin lo miró
y le
respondió…
—Por supuesto, déjame pasar y le alegraré la noche. Soy su mejor
amigo durante esta noche.
El empleado se hizo a un costado para dejarlo entrar, cerró la
puerta
y se dirigió hacia la que evidentemente era la sala principal de
la
casa. Se acercó a un hombre como de unos cincuentas años,
anteojos, y algo de barba. Tenía el pelo castaño y ondulado. El
empleado le murmuró algo al oído y éste se dio vuelta hacia Kevin con
una sonrisa mientras se ponía de pie.
—¡Tomás Gotter, viejo amigo! ¿No estabas en Miami?
Kevin se adelantó se fundió con él con un abrazo, y lo palmeó con
fuerza en la espalda.
—Vine a tu fiesta. Me habías invitado ¿recuerdas?
Kevin como sus hermanos podían sugestionar con su voz pero
también
podían convencer a quien quisieran que estaban viendo lo que
ellos
querían ver. Haskell si tenía un amigo, así que enfrente suyo,
no
estaba el desconocido Kevin Windstone, sino Tomás Gotter, su
mejor
amigo. El resto de la ilusión lo daba la voz de Kevin .
—¿Hablamos a solas? Hace mucho que no nos vemos y tienes
muchas cosas que contarme.
La sonrisa de Haskell se hizo inmensa.
—¡Claro que sí! Tengo muchísimo que contarte
******
Joe había recibido el mensaje de Nick y se había concentrado
en
preparar el
seguimiento. Lo primero fue reorganizar a sus hombres.
Myles y Ruppert ya estaban camino al helipuerto de Wind &
Stone.
Ellos acompañarían a Joe en su vigilancia del padre de
Miley .
Nick acompañaría a James mientras Joe los seguía por aire.
Solo
necesitaba el celular de Nick encendido y Joe podría
triangularlo
donde estuviera.
Cuando Myles y Ruppert llegaron la oficina de Joe era un vivo
pandemonio. Ambos avergonzados se acercaron a Joe cuando éste
los miró. Simplemente preguntó:
—¿Qué pasó?
Ninguno de los dos tenía la menor oportunidad de mentir ante su
tono de voz, ni de exagerar o tergiversar la verdad. Así que
simplemente dijeron lo que había pasado. Joe los escuchó en
silencio.
—¿Cómo logró salir? —les preguntó Joe
—No lo sabemos. No fue por la puerta.
—Eso nos deja el balcón —dijo Joe—. Así que la señorita James
tendrá algunos secretos para contarnos en cuanto la rescatemos.
—¿Rescatemos…?¿Qué quiere decir con rescatemos? —preguntó
Myles blanco como un papel, no solo avergonzado de que una
pequeña mujercita se les hubiera escapado de las manos, sino
preocupado por lo que pasaría si alguien la lastimaba mientras
estaba
a cargo de la seguridad de Wind &Stone, algo así jamás había
pasado.
—Llamaron a su padre, parece que la tienen.
En ese momento el celular de Joe sonó. Sin mirar el
identificador
dijo
—Nick . Ya salimos ¿podrás esperar que tomemos posiciones?
—Ya nos dieron la primera cita, Hubber Street, lo estoy
siguiendo en
moto, así que lo esperaré allí, el tránsito puede hacerlo
demorar unos
diez
minutos, pienso llegar en cinco.
Mientras conversaban se dirigieron hacia el ascensor que lo
llevaba a
la terraza donde estaba el helipuerto y su helicóptero ya listo.
Dos
empleados lo esperaban arriba, uno de ellos tenia unos enormes
rifles
con teleobjetivos, que fueron entregando a Joe , Myles y
Ruppert a
medida que iban subiendo a la nave.
Una vez arriba el piloto le indicó que tenía una llamada.
—Espera Nick , Creo que es Kevin . A Hubber Street, Mike. Primera
parada —le indicó al piloto mientras recibía su teléfono,
—¿Kevin , qué pasa?
—Tengo a mi amigo Haskell aquí presente. Según parece no es la
patente lo que quieren sino todo. Tiene hombres vigilando a
Miley
James, pero dice que no ha dado órdenes de capturarla. Estoy
saliendo para hablar con ellos. ¿Qué sabes de Nick ?
—Ya le indicaron la primer parada, lo sigue en moto. Estamos a
un
minuto del lugar.
—Bien Joe , si consigo una puta moto puede que logre llegar
antes
que él.
—Mantenme informado hermanito.
—¿Acaso no lo hago siempre? —Fue la respuesta de Kevin y cortó.
—¿Dal? —Una voz sonó desde el intercomunicador que Joe tenía
en la mano.
—Dime Nick .
—Ya estoy aquí, ¿dónde estás?
—Arriba. ¿Me ves?
—No —dijo Nick mirando hacia arriba y vigilando el teléfono
que
estaba seguro sonaría en unos minutos.
—Excelente —contestó Joe —. Así es como debe ser. Está
llegando
James a una
cuadra del lugar de la cita.
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