domingo, 6 de noviembre de 2011
Fire in Two Hearts--cap--5
-Lo siento -dijo Joe, sorprendido por su imprevisto arrebato de genio-, no pretendía.
-Ya lo sé -lo interrumpió Nick secamente-. Sé perfectamente lo que piensas de todo este asunto -añadió mientras Joe enrojecía hasta las orejas.
Sabía que tanto su familia, como la de Joe , habían desaprobado su matrimonio con Miley desde un principio. Sabía que todos deseaban un final rápido. Pero se equivocaban si suponían que Miley había sido la causa del desastre matrimonial. De ninguna manera. Joe se engañaba si pensaba que él estaba dispuesto a divorciarse porque ya no le importaba el futuro bienestar de Miley . Era posible que prefiriera volver a casarse con una mujer menos complicada, pero...
-Penséis lo que penséis de mi matrimonio con Miley , quiero dejar bien claro, desde ahora mismo, que ella se merece todo mi respeto. ¿Entendido?
-Desde luego -aceptó su interlocutor. Joe doblaba en edad a Nick y, además, era su padrino, pero en ese momento tuvo que comportarse como habría hecho un simple asalariado, guardándose para sí sus propias opiniones-. Nunca quise decir. ..
-Por favor, infórmate de cuál es su situación antes de que tengamos que reunimos con ella -lo interrumpió Nick , echando una ojeada al reloj y dando por finalizada la conversación.
Joe se puso de pie, se despidió con una ligera inclinación de cabeza y salió del despacho para cumplir su cometido. Nick esperó hasta que la puerta se cerró detrás de él antes de volver a acomodarse en su sillón, pensativo. Sabía que había reaccionado irracionalmente. La conversación mantenida con Joe hacía dos semanas sobre la propuesta de divorcio había sido breve y concisa. Pero en aquellos momentos todavía pensaba que Miley era una bruja indeseable. Sin embargo, con el paso de los días, su opinión se había ido moderando hasta llegar a una conclusión mucho más razonable: Había sido él quien había «atrapado» a una Miley demasiado joven y la había lanzado sobre las fauces de la puritana alta sociedad griega sin previo aviso. Sin embargo, su imprevisto ataque de ira le preocupaba. ¿Qué le había pasado? ¿Estaba inseguro? ¿Cómo reaccionaría ante Miley si esta llegaba en una silla de ruedas? Soltó un juramento en voz baja mientras sonaba el teléfono. Era Selena . Llamaba para recordarle amablemente que su madre se inquietaría si esa noche llegaba tarde a cenar. El agradable sonido de su voz tuvo la virtud de relajarlo y permitirle olvidar todos los problemas. Cuando colgó el teléfono se sentía mucho mejor.
»Sí», se dijo, Selena era la mujer adecuada para él. Tenía la habilidad de reconducir su mente hacia los temas que realmente importaban con toda la calma del mundo.
-Con ese traje das la impresión de ir pidiendo guerra -dijo Monique Tisdale con su franqueza habitual.
Miley se miró en el espejo.
-¿Por qué? ¿Qué pasa?
Llevaba un traje marrón, con la chaqueta abotonada hasta el cuello y una falda larga que le cubría por completo las rodillas. Debajo, una respetable blusa de color crema. Se había recogido el cabello en la nuca con un prendedor de concha y el ligero toque de maquillaje pasaba prácticamente desapercibido.
-Lo que pasa es que ese traje te sienta tan bien que ningún hombre podrá evitar los deseos de ponerte las manos encima, y menos que nadie, tu apasionado esposo.
-No puedo evitar tener buen tipo. Lo he heredado de ti, al igual que los ojos Celestes y el cabello Castaño.
-Y un temperamento endiablado -añadió Monique -. Das la impresión de querer demostrarle lo mucho que va a perder divorciándose de ti.
-iQué dices! ¿Tengo que recordarte que fui yo la que lo abandoné hace ya tres años? -contestó ella con disgusto-. No tengo tiempo para seguir discutiendo, no quiero llegar tarde a la reunión.
-Sería mejor que no volvieras a verlo cara a cara -insistió Monique .
-iNo empecemos de nuevo, por favor! -suplicó Miley, observando cómo su madre se desplazaba muy despacio por la habitación con la ayuda de un andador.
-Siempre he creído que tendrías que haber dejado todo el tema en manos de los abogados, ya lo sabes. Y ahora, al verte así vestida, estoy más convencida aún de que ponerte delante de sus ojos va a ser la mayor equivocación de tu vida.
-Siéntate, por favor -rogó Miley. Te tiemblan los brazos y los médicos te han advertido que no te esfuerces demasiado.
Monique había sido una mujer impresionante, al igual que su hija, hasta que un desgraciado accidente automovilístico la había reducido a una silla de ruedas. Sin embargo, era tozuda y, con la ayuda de un fisioterapeuta, estaba recuperando poco a poco la movilidad de las piernas. Afortunadamente, su mente seguía tan lúcida como siempre.
Miley chasqueó la lengua con impaciencia mientras acercaba una silla y la colocaba detrás de su madre. Monique se inclinó con cuidado y se sentó sin emitir protesta alguna, lo cual indicaba claramente lo cansada que estaba de estar de pie. Miley la besó en la tersa mejilla como despedida-: De acuerdo -admitió-, me he vestido así por algo, pero no tiene nada que ver con el deseo de que Nick se arrepienta de su propuesta de divorcio. Durante el año que estuvimos juntos, no paró de criticar mi forma de vestir, y yo fui lo suficientemente testaruda como para no aceptar ni una sola sugerencia por su parte. Ahora quiero demostrarle que sigo siendo igual de cabezota, pero que he madurado y soy capaz de vestirme de una forma totalmente convencional si me da la gana.
-Eres pretenciosa -comentó su madre con preocupación.
-Quiero demostrarle que soy capaz de cualquier cosa.
Unos contenidos golpes en la puerta interrumpieron la conversación. Tenía que ser Lucas Grabeel , el abogado de Miley . Ella dirigió una sonrisa a madre y se preparó para partir, pero Monique insistió-:
-No permitas que vuelva a hacerte daño.
-Fuera lo que fuera lo que Nick hizo conmigo, jamás tuvo la intención de hacerme daño -protestó Miley con una furia que dejó a su madre aturdida y confusa-. Estábamos enamorados, pero no había armonía entre nosotros. Nos resultó muy duro reconocer que la convivencia era imposible.
Monique decidió respetar el dolor de su hija y contuvo la lengua mientras aceptaba un segundo beso en la mejilla. Miley estaba sorprendida de sus propias palabras. ¿Qué demonios pretendía defendiendo a un hombre que era indefendible? ¿Estaría más nerviosa de lo que se atrevía a aceptar? ¿Era posible que Nick conservara todavía la capacidad de hacerle daño? «No», se dijo, ese hombre no volvería a herirla nunca más, la historia se había acabado.
-¿Qué vas a hacer mientras yo esté fuera? -le preguntó a su madre antes de abrir la puerta para marcharse en compañía de Lucas Grabeel.
-Lucas ha alquilado un coche, iremos a dar un paseo para admirar las vistas de la ciudad.
«Lucas», recordó Miley. Ese era otro problema con el que tendría que enfrentarse. Lucas Till era fisioterapeuta, vecino y buen amigo. Y, según Miley sospechaba, estaba a la espera de que ella le diera permiso para empezar a cortejarla. Lucas se las había arreglado para invitarse al viaje a Atenas, posiblemente alentado por su madre. Y ella se había enterado al encontrárselo en el vestíbulo del hotel esa misma mañana. Lucas había sonreído ante su gesto de disgusto, antes de comentar con tono inocente:
-Estoy aquí por tu madre. Deberías alegrarte por la sorpresa, ingrata.
Pero ella no se había alegrado de verlo ni había sentido gratitud alguna. No le gustaba la gente que se creía con derecho a interferir en su vida. Por eso necesitaba finalizar la relación con Nick de una vez por todas, sabía que no existía ni la menor posibilidad de que él deseara revivir la locura de su ya lejana relación amorosa, pero el divorcio era necesario para poder mirar hacia el futuro de frente, sin viejas ataduras. No era que lo odiara, pero sí lo despreciaba por cómo había sido tratada. Él había herido de muerte su alma y había destrozado la inocente confianza que tenía en sí misma, algo muy difícil de recuperar.
Miley abandonó la habitación y se dio de bruces con Lucas Grabbel . Él la miró de arriba abajo con sorpresa y a Miley le quedó bien claro que su atuendo no iba a pasar en absoluto desapercibido.
.A lo mejor había cometido un error al vestirse de ese modo, pero ya era tarde para rectificar, por lo que alzó la barbilla, saludó a su abogado con una inclinación de cabeza y continuó su camino hacia los ascensores, seguida de cerca por el joven letrado. Se trataba de un hombre emprendedor que ella había localizado a través de las páginas amarillas de la compañía telefónica. Se sentía capaz de hacerse cargo de los trámites del divorcio ella sola, pero no podía negar que la presencia de Grabeel la tranquilizaba. Había llegado el día de liquidar las cuentas pendientes con Nick. Estaba dispuesta a recobrar todo lo que ese hombre le había robado y a salir de la reunión satisfecha consigo misma. No quería su dinero ni sus bienes. Y ella no poseía nada que él pudiera desear recobrar, a no ser que pensara discutir por el anillo de boda o por un conjunto de joyas que le había regalado. Eran reliquias de la familia, había dicho su hermana Demi, antes de añadir con soma: «Demasiado elegantes para ti, ¿no crees?».
Pero ni la madre ni la hermana de Nick habían estado presentes cuando ella había hecho el amor con él, adornada exclusivamente con esas preciosas reliquias. Las joyas llevaban tres guardadas en la caja fuerte de un banco ateniense y Nick podría recuperarlas sin problemas. Iba a ser interesante estudiar su propuesta, saber qué propiedades estaba dispuesto a entregarle antes de dejarle claro que no quería llevarse absolutamente nada. Y a continuación, le devolvería sus preciosas joyas para poder salir de la reunión con la cabeza bien alta y la dignidad intacta.
Etiquetas:
Fire in Two Hearts
Fire in Two Hearts--cap--4
Aunque ya no era de su incumbencia, la idea de tener una rival en el corazón de Nick puso una nota de tristeza en su estado de humor. Al principio, había amado a ese hombre con una pasión tan desmedida que temió haberse vuelto loca. Los dos eran jóvenes, demasiado jóvenes..., pero la pasión había sido tan salvajemente arrebatadora. ...
«Olvida la pasión del pasado», se dijo antes de releer la carta.
El abogado Joe Lucas planteaba la posibilidad de que se desplazara a Atenas para reunirse con su marido, en presencia de los abogados de ambos, naturalmente, con el fin de llegar a un acuerdo que facilitara un divorcio rápido y sin complicaciones. Según él, con un par de días sería más que suficiente. Además, Nick Jonas correría con todos los gastos de transporte y alojamiento de ella y de su letrado, como gesto de buena voluntad, ya que él no podía viajar a Londres.
Miley se paró a pensar por qué razón Nick no estaba dispuesto a tomar un avión para resolver el tema, ya que el hombre que ella recordaba vivía prácticamente atado a una maleta. Era extraño pensar que no deseara moverse, en realidad era extraño pensar en él, fueran cuales fueran las circunstancias. Recordó, por primera vez en mucho tiempo, que se habían conocido en una exposición de automóviles que se celebraba en los recintos fériales de la capital inglesa. Ella había acudido como fotógrafa profesional de una prestigiosa revista y, a sus veintidós flamantes años, se sentía la dueña del mundo. Y él era apuesto, gallardo y moreno... Un verdadero Apolo de piel cetrina.
Habían charlado desenvueltamente bajo los focos, entre los prístinos destellos de los prohibitivos automóviles de último modelo. Ella había analizado su atuendo y decidido que era el representante de unas de las marcas expositoras, ya que todos ellos llevaban relucientes trajes que parecían haber costado una fortuna. En aquel momento no pensó en la posibilidad de que fuera el dueño de varios de los coches. La verdad sobre Nick llegó después..., cuando ya era demasiado tarde.
Después de la sesión de fotos, habían quedado para cenar y, finalmente, habían terminada en la cama. Cuando él descubrió que Miley era virgen, su pasión se redobló. Estaba encantado de poder desempeñar el papel de maestro, la enseñó a entender y aceptar los placeres de su propio cuerpo y dejó bien claro cuáles eran sus gustos. Cuando llegó el momento de regresar a Grecia, Nick se negó a partir sin ella. Se casaron en una precipitada ceremonia civil y salieron corriendo hacia el aeropuerto.
Miley empezó a hacerse preguntas desde el mismo instante en que puso los ojos sobre el avión privado que llevaba el logotipo dorado de la familia Jonas. Él se rió a carcajadas al comprobar que ella no sabía que acababa de casarse con un importante magnate griego, la arrastró hacia la pequeña cabina privada e hicieron el amor durante todo el viaje. Ese había sido el momento más feliz de la vida de Miley. Pero ahí había terminado la historia. En cuánto llegaron a la casa de Nick en Atenas, él había puntualizado:
-No puedes ir así vestida para conocer a mi madre.
Era la primera crítica que oía de sus labios, pero había sido suficiente para que en su mente se encendieran las primeras luces de alarma, presagiando futuros antagonismos.
-¿Por qué? ¿Qué tiene de malo mi ropa?
-La falda es demasiado corta, se asustará cuando te vea. Además, podrías recogerte un poco el pelo en señal de respeto hacia las personas mayores
Ni se recogió el pelo ni se cambió la falda. Pero pronto descubrió que no era tan fácil mostrarse rebelde y cabezota ante un hombre que bebía los vientos por ella que ante la mirada de reprobación de su familia.
Desde ese día, las cosas habían ido de mal en peor. Y sí, se dijo a sí misma mientras echaba una tercera mirada a la carta, había llegado el momento de poner el punto final a una historia de desamor que no conducía a ninguna parte.
De hecho, Miley solo veía un problema en los términos de la carta. No pensaba dejar a su madre sola en Londres ni un solo día.
-¿a que Hora llega su vuelo -inquirió Nick , desde la mesa de su lujoso despacho en Atenas.
En las dos últimas semanas se había deshecho .de la actitud tranquila y perezosa característica de su vida en San Esteban para convertirse en el millonario griego de mente ágil e implacable que era.
¿Estaba contento de ello? No, no lo estaba, pero sabía que había muchas personas pendientes de las decisiones que él tomara y que su profesionalidad de cara a la alta sociedad griega estaba en juego. La mesa de su despacho estaba llena de pilas de documentos y, al parecer, todos ellos requerían una solución urgente. Se pasaba el día de reunión en reunión, sin apenas tiempo para tomarse un respiro entre una y otra. Su vida social había pasado de las pacíficas cenas en los restaurantes de la playa de San Esteban a una apretada agenda de compromisos que agotaban sus fuerzas.
Además, como cabeza de familia, debía acompañar a su madre en todos los actos sociales previos a la inminente boda de su hermano Troy . Habría deseado que Troy y Maite se casaran en secreto, sin armar tanto revuelo. El único buen recuerdo que tenía de su malogrado matrimonio era la sonrisa que le había dedicado Miley cuando él había puesto el anillo en su dedo anular delante del juez, mietras murmuraba con deleite: «Te amo tanto...» Ese momento había sido totalmente suyo. Nick no necesitaba casarse delante de quinientos testigos para demostrar que su amor era verdadero. Su corazón brincó dolorido por el recuerdo de lo que había poseído y luego perdido.
-Esta tarde -contestó Joe Lucas , sacándolo de su ensimismamiento-. Pero ha insistido en buscar alojamiento por su cuenta. Estará en el hotel Apolo, cerca del Pireo.
-Ese hotel es una basura -comentó Nick frunciendo el ceño-. ¿Por qué prefiere estar allí y no en la suite del Ateneo?
Joe se encogió de hombros, dando a entender que carecía de respuesta.
-Lo único que sé es que ha rechazado nuestra invitación y, a cambio, ha reservado tres habitaciones, no solo dos, en el Apolo, una de las cuáles debe ser accesible en silla de ruedas.
¿Acceso para una silla de ruedas?, se preguntó Nick atónito.
-¿Por qué? ¿Le ha pasado algo? ¿Está enferma...?
-Aún no sé si esa habitación es para ella -contestó Joe.
-¡Pues infórmate! -le espetó Nick , sintiéndose mareado al pensar que su mujer podría estar impedida-. Si es cierto, tendremos que cambiar nuestra propuesta y tener en cuenta esa discapacidad física.
-Creo que nuestra propuesta es válida tal y como está redactada -comentó Joe con cinismo.
-No me conformo con una propuesta «válida» -contestó Nick súbitamente enojado-. Se trata de mi mujer... -se interrumpió brevemente al oír sus propias palabras-. Si necesita un complemento para sobrellevar una discapacidad, vamos a dárselo. No quiero terminar este matrimonio con una sensación de triunfo. Al contrario, necesito saber que la he tratado con justicia hasta el último momento.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
holaaa nenas como estan espero q duperss awww las extrañoo mucho nenas y muchas gracias por todos sus coments nena y a las personas q leen gracias por leer asi solo les digo que esta nove hoy la subo completis nenas y a jens corazon no te pude comentar no me dejo y no sep por que y me despere mejor yop pero gracias por la dedikatoria me encanto asii todooooos los capis q subire se los dediko a mis siiis licii q la extrañoo muchoo nena y subee nove pleasee me encanta a my favorithe girl q me dejo plantada ayer y a mi swittin q la extrañoooooo
v & s
a& c
Etiquetas:
Fire in Two Hearts
sábado, 5 de noviembre de 2011
sleeping with someone who hates me-cap-46
nick no pudo evitar preguntarse si se
habría sentido atraída hacia él porque se parecía a Joe. Hasta entonces, no se
había parado a pensarlo. Joe la había engañado con otra. Tal vez miley
siguiera enamorada de él.
-¿Qué te pasa? -preguntó ella al ver
que nick no hablaba.
-Te debería haber dicho que mi
parentesco con Joe es un secreto. Mayra tuvo sus razones para decirle a mi
padre que Joe era hijo de otro hombre. Joe se murió sin saber la verdad. Su
madre no quiere que nadie lo sepa.
-No se lo he contado a nadie -le juró miley-. Para serte sincera, después de lo
que tuve que aguantar por él y por Mabel, te aseguro que no es mi tema de
conversación favorito.
Nick intentó recordar todo lo que miley
le había dicho de Joe, qué palabras había empleado aquella noche mientras
cenaban, pero se dio cuenta de que, como había creído que todo era mentira, no
había prestado demasiada atención.
-¿Me vas a decir de una vez dónde vamos
de viaje de novios? -le preguntó miley horas después a bordo de su avión
privado.
-A Grecia -contestó nick preguntándose
por qué la llevaba al lugar donde más recuerdos había de Joe e Mayra.
miley sonrió.
-¿Me vas a llevar a tu casa?
-A una isla privada.
-¿De quién es?
-Mía.
-¿Tienes una isla?
-Como todos los grandes hombres de
negocios griegos -contestó Chris encogiéndose de hombros.
-¡Perdón si te resulto vulgar, pero a
mí me impresiona! -exclamó ella, un poco molesta.
La boda había ido a las mil maravillas,
nick había estado encantador y, ahora, de repente, estaba de mal humor. ¿Qué le
pasaba? ¿Se estaba dando cuenta de que se había casado de verdad? ¿No le hacía
gracia estar casado con ella? Sintió lágrimas en los ojos, pero apretó los
dientes, leyó una revista, disfrutó de la maravillosa comida y no volvió a abrir
la boca.
Aquella noche llegaron a la isla de
Isvos y nick la tomó en brazos para entrar en la casa, que era una gran
construcción de piedra y madera, con suelos de barro y muebles antiguos. Todas
las ventanas daban a la playa y el rumor del mar llenaba la casa entera.
-Me encanta -murmuró miley sonriendo-.
Qué paz.
-Mayra Morgan la decoró. miley lo miró sorprendida.
-Creí que era tu secretaria.
-Sí, y la amante de mi padre. miley se quedó con la boca abierta.
-Lo dejó antes de que Joe fuera lo
suficientemente mayor como para acordarse-y se fue a Inglaterra.
-¿Y nunca ha vuelto?
-No. A Mayra no le gusta revivir el
pasado -contestó nick apoyándose en la puerta del dormitorio-. A mí,
normalmente tampoco, pero creo que estarás de acuerdo en que nunca hemos
hablado de Joe en profundidad.
-¿De Joe? ¿Quieres que te hable de Joe?
-Deberíamos quitárnoslo de en medio.
-¡Perdona que te diga, pero no sabía
que estuviera en medio! -apuntó miley, molesta.
-No sé casi nada de tu relación con él.
-¿Quieres que, en nuestra noche de
bodas, me dedique a contarte recuerdos desagradables de otro hombre? ¡Vete a
paseo, nick!
-Sí, creo que es lo que voy a hacer. miley se enfureció.
-¿No te parece suficiente haberte
pasado todo el viaje sin hablarme? No aguanto a la gente que se enfada de
repente.
--------------------------------------------------
espero que les guste ya saben 6 coments para el sigueinte dedicado a my favoritha girl y a my swittinn las amoo chicas un besote muaacksote
v& s
a& c
Etiquetas:
sleeping with someone who hates me
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Amor de dioses-niley-capi-11
Sin apartar la mirada de ella, se reclinó en el barrote
detrás de él y cruzó los brazos sobre el pecho.
—Hay bastante que decirse. Acerca del beso.
Ella bostezó, palmeándose la hermosa boca. Una boca que
él quería por todo su cuerpo.
—Preferiría dormir.
Entonces. Todavía quería que él pensara que no le había
afectado. Parte de él lo creía. Una parte insegura de él que nunca había sabido
manejarla realmente, su igual en todo sentido. Sí, incluso en la fuerza, aunque
frecuentemente a él le gustara negarlo. La otra parte, la parte masculina,
sabía que le había gustado todo lo que él le había hecho. Ella había gritado su
nombre, por los dioses, y él ni siquiera la había hecho llegar al clímax.
—¿Estás diciendo que no me deseas? —le preguntó tan
sedosamente como lo había hecho ella.
—Ni siquiera un poco.
—¿En serio? —Él descansó los dedos en la cintura de los
pantalones, girando el botón, y los ojos de ella siguieron el movimiento. Su
polla estaba ya dura, ya tensa, elevándose sobre la cima. La humedad brillaba
allí—. ¿Ni siquiera un pequeño, poquitín?
Ella tragó.
—Nnno —la palabra fue un graznido—. Pero tú lo eres.
Pequeño, es decir.
Mentirosa. Ella lo hacía. Lo deseaba. Y él era enorme,
muchas gracias. El sentido de posesividad volvió, mucho más intenso porque
estaba unido a la satisfacción.
—Sin embargo, te tendré, miley. Eso te lo prometo.
—Sólo… vete —dijo, repentinamente sonando casi…
desanimada. Ella se desplazó hacia un lado, luego se giró de espaldas,
desviando la mirada de él—. Hemos terminado uno con el otro. ¿Recuerdas?
Movimiento equivocado. Viendo su espalda, incluso
cubierta por esa holgada túnica, le recordaba lo que le había hecho y eso
encendió nuevamente su sangre. Haría lo que tuviera que hacer, con tal de tener
a esta mujer.
—Supongo que lo descubriremos —le dijo ella antes de
irse.
nick empujó al pasar las puertas dobles que conducían a la
habitación del trono de Cronos. Guardias armados, guerreros
inmortales que el
mismo Cronos había creado, estaban dispuestos
a lo largo de las orillas de las
paredes. Cada uno sostenía una
lanza y
las espadas se columpiaban de las vainas
de sus cinturas. Estaban
atentos esperando por una orden o una amenaza.
Saltarían a la
acción por ambas.
Por supuesto, también había guerreros alineados a ambos
lados de la alfombra de lana de cordero púrpura que conducía al enjoyado
estrado, acompañando a nick en su avance. Le habían quitado las armas, pero no
se arriesgaban, vigilando cada movimiento con desconfianza.
Él se preguntaba si, cuando era una mujer libre, miley
había sido convocada alguna vez a esta habitación, aunque hubiese sido para
presentar sus respetos a Zeus, su rey. Y si lo había sido, ¿por una recompensa
o por un castigo?
Deja de pensar en ella. Concéntrate en Cronos. Él es astuto. El rey de los
dioses no era el mismo
hombre que había sido antes de su
encarcelamiento. Los miles de siglos dentro
del Tártaro lo habían
cambiado; era más duro, cruel. Totalmente inclemente.
Ante el
signo de cualquier debilidad, se abalanzaba sobre ella.
Hoy en día, Cronos se negaba a estar en los cielos sin un
ejército que lo escudara. Pero entonces, un hombre en guerra con su propia
esposa no podía ser demasiado descuidado. Especialmente cuando esa esposa era
una reina con habilidades poderosas y aliados propios. Una esposa que…
Mareado, le dio vueltas la cabeza, fragmentando sus
pensamientos, y él frunció el ceño. Frunció el ceño pero no se detuvo hasta que
alcanzó el final de la alfombra. Mantuvo su atención, ofuscado como estaba,
fija en Cronos.
El rey estaba sentado en el trono de oro sólido. Oscuras hebras atravesaban su cabello de
plata, y su barba se había reducido desde la última vez que nick lo había
visto. Algunas de las arrugas incluso habían desaparecido de sus curtidas
facciones. Vestía una larga toga blanca, parecida a la de los prisioneros del
Tártaro. ¿Por qué? Se preguntaba con frecuencia.
Sólo tenían sentido dos explicaciones. Había llevado la
prenda
durante siglos y ahora se sentía más cómodo en ella. O no querí
a olvidar
lo que una vez había sido, y podía ser de nuevo si no se
andaba con cuidado.
nick había estado más que feliz de
despojarse de su propia toga. ¿Haría lo
mismo miley, si alguna vez
ganaba su libertad? No es que pudiera.
----------------------------------------------------------------------
chikas ultimamente veo muy pokoz coments y la verdad me
entristesse esoo ya que como dice mi amante vale veo que otras
de las que me siguen comentan en otros blogs y poes eso me
entristes q por q en el mio no asi que de ahora ne adelante pedire
6 coments para esta nove y si no hay lo siento no subire y mari ya
estoy leyengo tu blog geneal y capi dedicaado a tii q lo pedistes
v & s
a & c
Etiquetas:
Amor de dioses
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



