domingo, 24 de abril de 2011

boda por contrato-cap 7

A la mañana siguiente, Miley se despertó con la cabeza pesada. Cuando llegó a casa la noche anterior, su madre ya se había acostado y ella permaneció mucho tiempo despierta, dándole vueltas a la cabeza. Lo cierto era que hacía diez años había caído en una trampa y su supuesta mejor amiga, Selena, había respaldado la versión de Joe de que ella había traicionado a Nick con él. Ella se había enfadado tanto al ver a Nick con esa hermosa modelo que había querido devolverle el golpe y vengarse. Pero ahora se daba cuenta de lo tonta que había sido al tratar de castigarlos. Aunque no sabía cómo podía demostrar su inocencia a la vista de las mentiras que se habían dicho, sabía que la actitud desafiante de ese día había ayudado a que la encontraran culpable. Y había dejado a Nick con un deseo de venganza que le había durado diez años.
Miró entonces el despertador y tragó saliva. ¿Por qué no la habría despertado su madre? Eran las diez y cuarto de la mañana. Salió de la cama y, cuando se dirigió al salón, oyó unas risas masculinas.
Se quedó boquiabierta al ver de quién se trataba. Alma Espinosa estaba tomándose un café con Nick, le apretaba la mano y, con la otra, se enjugaba las lágrimas. Unas lágrimas de alegría.
Nick estaba tan elegante como siempre y se le veía tan tranquilo, como si fuera un viejo amigo de la familia, con el que su madre hablaba en griego, mostrándose más animada de lo que Miley había visto desde hacía años.
—Sonríe, cariño —le dijo él al ver su cara—.
Me temo que, cuando vi que seguías en la cama, yo estaba demasiado impaciente como para esperar más a compartir con tu madre las buenas noticias.
—¿Buenas noticias?
Alma la miró entonces y dijo:
—Miley, ve a vestirte. Nick nos invita a almorzar.
Miley salió de allí mareada como una borracha y, una vez en su habitación, se dejó caer en la cama. Estaba claro que Nick había ido a decirle a su madre que se iban a casar.
Un momento después, su madre entró en el cuarto.
—Nick está reservando mesa y yo he de cambiarme.
Luego, se sentó en la cama al lado de su hija.
—Oh, Miley, estoy impresionada Pero tan contenta, que no te puedo reprochar el que no me ló hayas contado. ¡Vaya un joven maravilloso que vas a tener por marido!
Luego, la abrazó mientras ella se quedaba helada pensando en que Nick le había cortado toda escapatoria.
—¿Hace cuánto que está Nick aquí?
—Lleva toda la mañana. Te habría despertado, pero teníamos tanto de que hablar... Me ha invitado a que vaya a vivir con vosotros, pero yo le he dicho que no. Cuando sea mayor... ¿quién sabe?. Pero las parejas jóvenes necesitan intimidad y, si yo vuelvo a Grecia alguna vez, me gustaría que fuera porque mi padre me invitara. De momento, Londres es mi hogar.
- ¿Qué te ha dicho Nick?.
- Alma se aclaró la garganta.
- Me lo ha contado todo, Miley. Incluso me ha avergonzado con su sinceridad, pero te puedo decir que no me opongo en absoluto a que te cases con él.
- ¿De verdad?.
- Su madre suspiró.
- Sé lo muy dolida que te sentistes cuando lo vistes con otra chica.... Los dos erais muy jóvenes y el matrimonio no se iba a celebrar hasta que él terminara sus estudios. Un compromiso de dos años pondría en apuros hasta al joven más decente.
- Sólo estuvimos comprometidos dos meses.
- Sí pero también tuvo mucho que ver el alcohol. A veces, cuando eres joven es difícil mantener el control. ¿Quién lo puede saber mejor que yo misma? Los hombres tienen fuertes apetitos...
- Miley se mordió la lengua para no decir algo inapropiado.
- Tu abuelo le ha dicho a Nick que no debe haber ninguna intimidad entre vosotros antes del matrimonio –continuó su madre-. Después de lo que hice yo, tu abuelo no se quiere arriesgar a nada parecido. Por cierto, ¿Dónde está tu anillo?.
- Miley se levantó y sacó su anillo de un cajón.
- Le dije a Nick que habían entrado dos veces en la casa y él no quiere que pasemos una noche más aquí – dijo su madre con tono de admiración- Es como un cuento de hadas... Nick y tú...
- Diez minutos más tarde, Miley salió de su habitación vestida con unos pantalones negros y una blusa suelta. Nick estaba en el salón, hablando de nuevo en griego por el teléfono móvil. Miley lo miró enfadada. ¡Cómo un cuento de hadas!. Ahora no había vuelta atrás. Eso le rompería el corazón a su madre.
- Supongo que te crees muy listo – le dijo a Nick cuando él apagó el teléfono.
- Nick la miró y respondió:
- Alma es feliz.
- ¿Qué le has contado sobre nosotros?
Él se rió.
- El cuento requería a una pobre niña temerosa de contarle a su madre que estaba viéndose de nuevo con el hombre que , en su momento, creyó que le había sido infiel.
- No te voy a dar un hijo.
- No conseguirás el divorcio hasta que no lo hagas. Tú eliges.
Dulce se tapó la cara con las manos.
- Te odio.
- No enturbies las aguas con emociones, Miley. Hemos hecho un trato.
—Lo has hecho tú.
—Para conseguir lo que quiero, ¿por qué no? Ahora vuelve a tu habitación y ponte algo más alegre. Este es el día de tu madre, no el tuyo. Puedes dejar que sea yo quien hable, pero tú tienes que sonreír y fingir que eres feliz.
—¿Y si no lo hago?
Nick la miró impacientemente
—Lo harás. Por ella. Por cierto, anoche llamé a Enrique. No me preguntó nada, pero me dijo que le gustaba la idea y que creía que yo sería un marido excelente.
—¡Probablemente espera que me pegues todas las noches!
—Cuando tengamos el placer de anunciar tu primer embarazo, Enrique agradecerá que haya hecho algo mucho más agradable..
Almorzaron en uno de los restaurantes más caros de Londres y luego Nick las acompañó de vuelta a su casa, donde Alma se disculpó diciendo que se iba a echar un rato.
Una vez a solas, Nick le dijo a Miley:
—Llévala a un especialista antes de la boda. Nunca pensé que lo pudiera decir, pero tu abuelo es terco hasta la crueldad. ¿No sabe cómo ha estado viviendo tu madre?
—No le interesaba saber cómo ni dónde estábamos viendo. Ni nada de nosotras. Nick, escúchame, por favor. ¿Cómo vamos a poder vivir juntos sintiendo lo que sentimos el uno por el otro?
—¿,De dónde has sacado la idea de que vamos a hacer eso? —le preguntó él duramente. ¿De verdad te crees que yo voy a querer vivir con una mujer como tú?
—No entiendo...
Nick rio secamente.
—Yo tengo algo de orgullo. Compartiré mi cama contigo, ¡pero nada más!

boda por contrato-cap 6

-Tú no... se lo contarías a mi madre.
Nick se acercó a ella y le quitó la chaqueta de las manos.
—No sabes qué sabe mi madre —continuó ella.
—¿Qué te crees que he estado haciendo esta última semana? Algunas averiguaciones. Tu madre era muy amiga de vuestra vecina de la dirección anterior, y es una mujer muy charlatana.
—La señorita Baines no recordaría...
—Desafortunadamente para ti, ella recuerda muy bien, por la simple razón de que tu disgusto de ese verano de hace diez años fue una fuente inagotable de arrepentimiento para tu madre, y algo de lo que hablaron a menudo.
—No...
—Y tú ibas a su casa en busca de apoyo tomar el té, mentirosa. ¡Le mentiste acerca la razón por la que rompimos el compromiso!
—No todo fueron mentiras, solo algunas verdades a medias Yo no hice lo que crees que hice en ese aparcamiento así que, ¿para qué mencionarlo?.
Chris agitó la cabeza y suspiró.
—Te estás enfadando y, realmente, no es necesario.
- ¿No es necesario? ¿Después de lo que acabas...?
—Si haces lo que te he dicho, no tienes nada que temer. Me llevaré a la tumba tu pequeño y sórdido secreto. De corazón, no me gustaría nada molestar a tu madre.
-¡Entonces no lo hagas!
—Me temo que hay un pequeño problema
—¿Cuál?
-Que tengo una poderosa necesidad personal de venganza
—admitió él sin más ni más.
—¿Y eso?
—Hace diez años me deshonraste Philotimo.. ¿Sabes lo que significa eso?
Miley se puso pálida. Esa palabra no se podía traducir literalmente. Se refería a todos
atributos que hacen sentirse hombre a un hombre en Grecia Su orgullo, sinceridad, su respeto por sí mismo y los demás...
-Ya veo que tu madre te ha contado algunas de nuestra cultura —dijo él—. Quiero reparar mi honor. Tú me avergonzastes delante de mi familia y amigos.
- Chris, yo...
- —Yo Podría haber soportado saber que estabas viviendo en la miseria en cualquier parte del mundo siempre que no tuviera que verte o
pensar en ti. Pero entonces apareciste aquí y me preguntes si era un hombre o un ratón, asi que descubrí.... lo que tú también vas a descubrir cuando termine contigo.
—Me disculpé...
— Pero no lo hiciste en serio, Miley.
— ¡Ahora sí!
Nick se rio entonces
—No te estás tomando en serio nada de esto —dijo Miley.- Estás enfadado Conmigo y me lo estás haciendo pagar. Me gustaría no haber venido.
-Seguro que sí. ¡Pero acepta que tú te lo has buscado!
—Todo lo que hice...
—¿Todo lo que hiciste? ¿Te has atrevido a pensar que me podías comprar con tu supuesta inocencia?
-Yo...
—Y lo que es peor, te atreviste a sugerir que yo, Nick Jonas, se rebajaría al nivel de engañar a un anciano a quien respeto solo por el beneficio económico. Ese anciano es tu abuelo. ¿Es que no tienes ninguna decencia?
—No era así. Yo pensé...
—No me interesa lo que pensaste. Cada vez que abres la boca es para decir algo más ofensivo que lo anterior. ¡Así que mantenla cerrada!. Tienes deudas así que las vas a pagar a través de mí.
- ¿De qué me estas hablando?.
- Lo que hicistes hace diez años le costo a tu pobre madre cualquier esperanza de reconciliación con su padre. Lo que hicistes hace diez años enojó seriamente a tu abuelo. Y lo que me hicistes a mí ya lo verás.
- Lo que pasó no fue culpa mía. Fue un montaje... dijo ella y se le saltaron las lágrimas.
- Me avergüenzas – dijo Miley-. Las mentiras no te van a proteger.
- ¡Me estas asustando!
- Nick la tomó las manos y la hizo levantarse.
- No puedes decir en serio todo eso.
- Sí. Pero no me gusta ver llorar a una mujer. Aunque sean lágrimas de cocodrilo –dijo él acercándose.
- Nick, no...
- Nick, sí. Pero te lo voy a enseñar a decir en griego y será tu palabra favorita.
- De repente, él la besó ansiosamente.
Esa sensación la dejó anonadada por un segundo. Ella nunca antes había saboreado una pasión como aquella anteriormente. Todo su cuerpo se estremeció y se le escapó un leve gemido de respuesta. Luego, fue como si se derritiera y ansiara más. Le rodeó el cuello con los brazos y todos sus deseos reprimidos salieron a la luz con toda su fuerza.
Nick se apartó y le dijo:
- Estás ansiosa ¿verdad?:
Devastad por lo que acababa de pasar entre ellos, Miley lo fue a golpear pero Nick le agarró la muñeca
—Esta clase de juegos no me excitan —le dijo él.
Miley se apartó de él.
—Tú no se lo dirías a mi madre —dijo
—¿,Por qué correr ese riesgo? ¿ Y destruir lo único que tienes tú que yo puedo admirar?
—¿Y qué es eso?
—El amor por tu madre, tú no quieres que sepa cómo eres en realidad.
Miley sintió como él le ponía la chaqueta sobre los hombros.
-Tú no puedes querer casarte conmigo
-¿Por qué no? Así conseguiré el imperio de tu abuelo y un hijo y heredero. Enrique tendrá un nieto, un consuelo que se merece de verdad, yo tendré una esposa que sabe comportarse, que nunca me hará preguntas de acerca adónde voy o qué hago, porque tendremos un trato de negocios, no un matrimonio. Muchos hombres me podrían envidiar. Sobre todo porque yo porque yo no he tenido que hacer nada ya que ella se me ha presentado en bandeja.
—Te odio.... Nunca me casaré contigo ¿me oyes?
—No quiero que me hagas una escena miley. Me aburre.
—Canalla ¿Qué estás haciendo? —le preguntó ella Cuando él le tomó la mano y le separó los dedos.
—Aquí está tu anillo de compromiso No el de la familia que me tiraste a la cara hace diez
años. No te lo mereces.
Miley se quedó mirando el solitario que adornaba el anillo.
—Un toque romántico que tu madre agradecerá, aunque tú no lo hagas.
Luego Nick se dirigió a una puerta que daba a otra habitación.
- ¡No me puedes hacer esto, Nick!
—Damianos te está esperando en el coche abajo. Te llevará a casa. Que duermas bien. Te veré mañana.
Luego la metió en el ascensor.
Un vez sola en él, Miley se dio cuenta que le dolía la cabeza y que estaba agotada.
De repente, se vio a sí misma como un pescador que hubiera preparado su cebo y que, de repente se viera enfrentado a un enorme tiburón.

boda por contrato-cap 5

—Estás extrañada... me sorprendes —admitió él—. La semana pasada parecías muy confiada en poder conseguir que yo accediera
—Pues tú no me animaste mucho.
—Me he pensado mucho tu proposición Creo que he de advertirte que soy implacable Cuando negocio.
—Dime algo que no sepa.
—Tengo ciertas condiciones a las que vas a tener que acceder. Y aquí no hay posibilidad para ninguna negociación.
—Dime lo que quieres —dijo Miley.
—Firmarás un contrato prenupcial
—Por supuesto.
—Me pasarás todo a mí el día de la boda.
—Aparte de una pequeña...
—Todo. Yo te daré un sueldo.
—Pero eso no es lo que...
—Vas a tener que confiar en mí.
—Quiero comprarle una casa a mi madre.
—Naturalmente, yo no permitiré que tu madre sufra de ninguna manera. Si te casas conmigo, te prometo que vivirá con toda comodidad el resto de su vida. Yo la trataré como trataría a un miembro de mi propia familia.
Aquella era una oferta más que generosa y Miley se quedó impresionada.
—Tu abuelo nació hace setenta y cuatro años— continuó Nick como si supiera lo que ella estaba pensando- Es de una generación muy diferente. Tu nacimiento fuera del matrimonio fue una vergüenza enorme para él.
—Ya lo sé, pero...
—No, no lo sabes. Ni siquiera puedes empezar a entenderlo. Tu madre te trajo aquí y no intentó enseñarte lo que es ser griega. Permaneció muy apartada de la comunidad griega de Londres. No la estoy juzgando por eso, pero no me digas que entiendes nuestra cultura porque no es así. Los hombres griegos siempre han dado mucho valor a la virtud de la mujer...
—Nos estamos saliendo del tema —lo interrumpió ella—. ¿Qué decías acerca de que yo tengo que pasártelo todo a ti?
—Eso no es negociación. Lo tomas o lo dejas.
Miley respiró profundamente
—No me importa el dinero.
—Si no te importa, ¿por qué estás discutiendolo? ¿Crees que mantendría a mi esposa en la penuria?
—No.
Él miró su reloj y luego a ella.—Esto está progresando muy despacio, Miley ¿Puedo continuar?
Ella asintió.
—Tu creencia de que podemos casarnos y separamos inmediatamente después de la ceremonia es ridícula. Tu abuelo no aceptará una pantomima de esa naturaleza. Ni yo esto dispuesto a engañarlo así.
Ella se tensó.
—¿.Y qué me sugieres?
—Tú vas a tener que vivir en una de mis casas... Por lo menos durante un tiempo.
Ella pensó en su madre y asintió de nuevo.
—Y me darás un hijo y heredero.
Miley parpadeó y se quedó boquiabierta.
—Sí, ya lo has oído —insistió él—. Yo necesito un hijo y heredero y si tengo que casarme contigo, bien puedo aprovechar la oportunidad
—¡Estás de broma!
Nick enarcó una ceja.
—El hijo y heredero es también algo no negociable Y, a no ser que yo cambie de opinión en el futuro, una hija no será aceptable como sustituta. Lo siento si eso suena sexista, todavía hay un montón de mujeres por ahí que no quieren ocuparse de los negocios familiares.
Miley se sentó en un sillón y lo miró como si fuera un bicho raro.
—Tú me odias, así que no es posible que quieras...
—No te equivoques Miley soy un hombre muy práctico Y, aunque no te tengo nada de respeto, concebir un hijo contigo debe de ser divertido.
—¡Tendrías que violarme!.
—Oh, no lo creo. Más bien pienso que me suplicarás que me quede contigo, como han hecho todas las demás mujeres de mi vida. Créeme, soy muy buen amante Te lo pasarás bien.
Miley se levantó del sillón furiosa.
—Me has hecho venir para humillarme.
—Siéntate, Miley porque todavía no he terminado
—¡Vete a...!
Se acercó a la silla donde él había dejado su chaqueta y la tomó.
—Si yo fuera tú, no presionaría así -dijo él en voz baja—. Te tengo donde quiero.
—¡De eso nada!
—¿Sabe tu madre lo de ese sórdido encuentro en el aparcamiento de hace diez años?
Miley se quedó helada y muy pálida.
—Lección primera, Miley. Cuando yo te digo que te tengo donde quiero, ¡escucha!

boda por contrato-cap 4

Miley ignoró esa pregunta y le escribió el número de una vecina.
—Me marcho -dijo sabiendo que no le quedaba nada más que decir.
Nick se encogió de hombros.
Cuando salió del despacho, se cruzó con Damianos.
—No me ha comido viva —le dijo ella sonriendo débilmente, ya que ese hombre siempre le había caído bien.
—Lo hará. Pero eso no es asunto mío, señorita Espinosa.
Antes de entrar en su casa, se pasó por la de la vecina para decirle que Nick le iba a dejar un mensaje.
Pero tres días más tarde, él no la había llamado.Una semana más tarde, Miley estaba de vuelta del correo, donde había dejado otro montón de solicitudes de trabajo, cuando vio que la vecina la llamaba desde el otro lado de la calle.
Miley sonrió y cruzó la calle.
—Han llamado esta mañana.
—¿Qué?
—Me han dicho que vayas esta noche, a las ocho, a su despacho.
Miley tragó saliva.
—Gracias.
—¿Una entrevista de trabajo?
—Algo parecido.
—Bueno, yo me quedaré con tu madre. Sé que no le gusta estar sola después de anochecer.
Mientras se preparaba para la cita, Miley se preguntó si su ex novio repararía en su aspecto.
¡Un novio que, cuando lo había sido, ni siquiera había tratado de propasarse con ella!
Lo cierto era que, después de ese desastroso viaje a Grecia, ella había perdido toda su confianza en sí misma. Su madre le había enviado todos los años una tarjeta de felicitación a Enrique, incluyendo una foto de Miley, a la que había llamado así por su abuela. Su abuelo no había respondido nunca, pero siempre había sabido dónde estaban viviendo. Cuando Miley cumplió los dieciséis, llegaron noticias de Enrique. Una carta seca de tres líneas informándoles de la muerte del hermanastro de su madre, Gaston. La primavera siguiente, una carta igual de escueta invitaba a Miley a Grecia para que conociera a su abuelo.
Había aceptado aunque la invitación no incluía a su madre, ya que ambas habían creído que lo haría en su momento.
Miley no se había dado cuenta realmente de lo rico que era su abuelo hasta que la fue a recoger al aeropuerto una limusina con conductor para dejarla en una magnífica villa en las afueras de Atenas.
Nada más conocerse, Miley se dio cuenta del desagrado de su abuelo al encontrarse con una nieta que solo entendía algunas palabras de griego. Y, a pesar de que Enrique hablaba bien el inglés, había sido un extraño para ella, un extraño seco y desagradable que le había dicho que no mencionara a su madre en su presencia. Pocas horas después de su llegada, Miley estaba ansiosa por volverse a marchar.
Al día siguiente, Enrique la había mandado de compras con la esposa de uno de sus colegas de negocios.
A ella le dio la impresión de que su abuelo se avergonzaba de su aspecto, pero la compra de una gran cantidad de ropa nueva y cara le había resultado muy excitante, aunque toda fuera tan conservadora, que a ella le pareció que estaba siendo cuidadosamente preparada para dar una buena impresión. Al siguiente día, Enrique le dijo que había invitado a casa a algunos jóvenes por la tarde, para que pudiera hacer amigos de su edad. Mientras ella se preparaba en su habitación, llamaron a la puerta y una preciosa morena con enormes ojos castaños y expresión amigable asomó la cabeza.
-Soy Selena Puente. Mi tía te llevó de compras ayer —le dijo.
Pronto Miley se hizo amiga de ella y le agradeció los consejos sobre qué ponerse y cómo comportarse.
Recordar esos primeros días en Grecia y lo inocente que había sido la hizo estremecerse. Se había visto rodeada de lobos sonrientes. Cuando le ofrecieron su amistad, ella creyó que era de verdad. Entonces no había sabido que Enrique había planeado hacerla su heredera ni que la posibilidad de que se casara con Nick Jonas había sido hablada mucho antes siquiera de que lo conociera.., o de que los demás vieran en ello una amenaza y una fuente de celos. Un hombre de seguridad la introdujo en el edificio Jonas justo antes de las ocho esa tarde. -
Todo estaba muy vacío y ella estaba muy nerviosa.
Llamó a la puerta del despacho de Nick y abrió con mano temblorosa.
Solo estaba encendida la lámpara de la mesa y por los ventanales se veían las luces de la City por la noche. Nick salió entonces de la oscuridad, vestido muy elegantemente con un traje gris.
—Ya veo que esta noche eres puntual y educada -dijo él.
Miley se ruborizó. El equilibrio de poder había cambiado. Hacía una semana, ella había tenido la sorpresa de su lado y estaba suficientemente desesperada para hacerse oír. Pero ahora eso era el pasado. Estaba allí esa noche para oír la respuesta de Nick.
—¿Quieres tomar algo? —le preguntó él.
—Un zumo de naranja.
Nick e dirigió al mueble bar mientras eh admiraba sus gráciles movimientos.
—Siempre te gustó mirarme -dijo él sonriendo cuando le dio su zumo—. Como una lechuza. Cada vez que te pillaba mirándome, tú te ruborizabas y apartabas la mirada.
Avergonzada por ese recuerdo, Miley se encogió de hombros.
—Eso fue hace mucho tiempo.
Nick se sentó en el borde de su mesa, parecía completamente relajado y la saludó con el vaso.
—Eras una maestra de la actuación. Yo estaba completamente convencido de que eras virgen.
Ella se sintió incómoda. Lo que menos se hubiera esperado era que él se refiriera ahora a ese verano lejano.
—Bueno... —añadió él—. Solo tengo una pregunta que hacerte antes de que nos dediquemos a los negocios. Y tiene truco, Miley.
—Entonces, no la quiero oír.
—Pero la tienes que responder con completa, sinceridad. No te interesa mentir. Así que no me des la respuesta que crees que yo quiero oir porque puede que termines arrepintiéndote de ello.
Miley le dio un trago a su zumo, tenía la boca muy seca.
—Esa noche, en el club, puede que me vieras con otra chica... Espero que no te esté avergonzando con estos recuerdos adolescentes.
—¿Por qué me ibas a avergonzar?
—Entonces deja que llegue al fondo del asunto que provoca mi curiosidad incluso ahora.
-¿Te fuiste con Alfonso en mi coche porque estabas borracha y molesta por lo que pensabas haber visto y él se aprovechó entonces de tu estado? ¿O...? Miley miró fijamente la lámpara de mesa, llena de rabia y resentimiento Deseó tirarle el zumo a la cara y luego golpearlo lo más fuertemente que pudiera. Diez años de castigo por un pecado que no había cometido ¿Por qué iba a admitir las agonías por las que él la había hecho pasar esa noche? ¿Por qué humillarse más a sí misma con esa sinceridad? ¿Qué sacaba él haciéndole esas preguntas?. ¡Cuándo no se las había hecho en su momento¡. Ni había habido ninguna referencia a que ella lo pudiera haber visto con otra Chica
—¿,O qué? —dijo ella en voz baja.
—O... ¿Te fuiste con él en mi Coche porque pensaste que no te iban a ver o porque...?
—¡Me fui con él en tu coche porque me volvía loca! —exclamó ella desafiante
Él la miró fríamente
—¡Estás jugando conmigo para divertirte!
—continuó ella—. Me vas a decir que no, por supuesto. ¡Realmente no sé por qué me he molestado en venir hoy aquí!
—Porque estabas desesperada—le recordó él.
—Bueno, entonces ¿por qué no te has limitado a decirme que no? —afirmó ella perdiendo la paciencia y levantándose Nick se levantó también.
—No es necesario ponerse así, Miley. ¿Por que no dejas ese bolso y te vuelves a sentar?
Su acalorado rostro se acaloró más todavía.
Se estaba cociendo viva dentro de la chaqueta, pero cruzó los brazos.
Nick se rió, cosa que ella encontró más enervante todavía.
—¿Qué te parece tan divertido?
—Siempre parecías tan tranquila... Pero ahora estoy viendo a la verdadera Dulce
Espinosa airada, terca e implacable.
—Estas no son unas circunstancias normales No presumas de saber nada de mí, ¡porque no sabes nada!
—Pero si no aceptas la carta que te ha tocado jugar, yo voy a romper la baraja —dijo él suavemente.
Miley se dio cuenta entonces de que ella tampoco conocía a Nick Jonas. Él extendió una mano y ella se quitó por fin la chaqueta y se la arrojó.
—Te gusta poner toda la carne en el asador, ¿no? Debería haber recordado eso.
Nick no hizo caso de ese comentario y dejó la chaqueta en una silla.
—Ahora siéntate para que puedas oír mis condiciones para ese matrimonio.
Ella se quedó helada y con los ojos muy abiertos
—Sí. Lo que quieres está a tu alcance, pero puede que no quieras pagar el precio que te pido.
—¿,El precio?
—Todo lo bueno tiene un precio, ¿o es que todavía no lo sabes?
Anonadada por el hecho de que él fuera a aceptar, Miley no contestó enseguida.

boda por contrato-cap 3

Miley se dio cuenta de que se había pasado y Nick miró por encima de ella a su guardaespaldas con reproche.
—Lo siento -dijo ella.
—Damianos...
El hombre se dio cuenta de lo que le ordenaba su jefe y salió del despacho cerrando la puerta.
—¿Por qué te estás humillando de esta forma? —le preguntó Nick entonces.
—No lo he hecho.
—¿No? Si no fuera por el respeto que le tengo a tu abuelo, habría hecho que te echaran el primer día.
—Tengo una proposición para ti.
—No voy a escuchar ninguna proposición. ¿Cómo me puedes mirar a la cara?
—Es fácil, teniendo la conciencia limpia
— respondió ella desafiante.
—Eres una zorra.
Sin dejarse afectar por esa acusación, tan lejos de la verdad, Miley se sorprendió de que él siguiera necesitando castigarla tanto tiempo después de los hechos. Le pareció irónico el que al parecer hubiera causado más impresión en él con su aparente infidelidad que cuando se hicieron novios.
Ella se rió secamente.
—Llámame lo que quieras, pero de verdad que he venido aquí para ofrecerte un trato de negocios.
—Enrique Espinosa no te utilizará a ti como mensajera.
—Bueno... En este caso en particular, de los tres, parece que solo yo tengo el arrojo necesario para hacer esta aproximación tan directa. ¿Es que no puedes dejar de pensar en lo que pasó hace diez años para escucharme?
-No.
Miley frunció el ceño.
- ¿Por qué no?
Nick se limitó a mirarla fijamente.
—Mi abuelo sigue queriendo que tú te ocupes de sus empresas. Afrontémoslo... es lo que siempre ha querido él, lo mismo que tu padre. Yo solo era el nexo de unión. Yo no era nada importante, salvo como una especie de garantía.
—¿A qué viene todo esto ahora?
—Estoy dejando las cosas claras, ¿de acuerdo?
—No, no estoy de acuerdo. Sal de aquí.
—¡No me voy a marchar! —dijo ella apretando los puños—. Tú ya has tenido diez años de venganza.
—¿De qué me estás hablando?
—Si te casas conmigo, yo te lo cederé todo a ti.
Eso logró que él la mirara con atención.
—No me estoy refiriendo a un matrimonio normal —continuó ella—. Solo a uno que pueda satisfacer a mi abuelo. Yo no le importo tampoco lo más mínimo a él, así que no esperará mucho de ese matrimonio. Yo me quedaré aquí, en Gran Bretaña... lo único que necesito es algo con lo que vivir. A cambio, el imperio Espinosa será todo tuyo, sin tener siquiera que soportar que yo esté cerca.
Nick murmuró algo en griego.
—Nick, trata de entender que estoy desesperada, si no, no te estaría sugiriendo esto. Sé que tú crees...
—¿Cómo te atreves a venirme con semejante oferta?
-Yo...
Nick se acercó a ella y la agarró por los brazos.
—¿Estás loca? Debes de estarlo para venirme con esto. ¿Cómo puedes pensar por un momento que yo me casaría con una zorra avariciosa como tú?
—Tómatelo como un contrato de negocios, no como un matrimonio.
—¿Por parte de una mujer que fue a manosearse con uno de mis amigos como una prostituta callejera?
—No es que eso tenga importancia ahora, pero eso no sucedió, Nick...
Él la apartó asqueado.
—Te vieron. Me ofendes con esta oferta...
—¿Por qué? Si pudieras darle la espalda al pasado, te darías cuenta de que era esto lo que querías hace diez años, y más... ya que yo no voy a pretender ser tu esposa, vivir contigo o molestarte de alguna manera.
—Enrique te matará si sigues con esto...
Miley rió secamente.
—Oh, seguro que no le gustan mis métodos, pero hace tres días que él mismo me dijo que solo ganaría su perdón casándome contigo... Así que no me parece que tenga muchas más opciones, ¿verdad?
—Tú ya elegiste hace diez años en ese aparcamiento.
Miley pensó que aquello no tenía sentido. Bajó la mirada y entonces se dio cuenta de que se le había desabrochado un botón de la blusa, dejando a la vista la parte superior de sus senos. Con manos temblorosas, se lo abrochó. Miley bajó también la mirada.
-Me habría gustado tenerte antes... Si te hubiera tenido, tú no habrías estado tan desesperada como para ir a ese aparcamiento.
—No me hables así —murmuró ella.
—A ti te hablo como quiero. ¿O es que te crees que tienes la exclusiva de hacerlo directamente?
—No, pero...
—¿Crees que puedes venir aquí a pedirme que me case contigo y conseguir que te respete?
—Pensé que respetarías lo que valgo para ti económicamente.
—Estás jugando con fuego y no lo sabes. ¿Cómo estás de desesperada, Miley?
Las rodillas le estaban empezando a fallar a ella.
Se dio cuenta de que algo había cambiado en Nick, pero no sabía qué.
—Mi madre no está bien...
—Oh, no me vengas ahora con una historia triste, por favor. ¿Por qué clase de beep me tomas?
—Puede que ya me haya cansado de ser pobre, ¿qué te importa eso a ti?
—No me importa —respondió él—. Aun así, admito una cosa. Tienes más valor que cualquier otra mujer que haya conocido. Y debes estar realmente desesperada para venirme con esta proposición. Me lo pensaré.
La esperanza que ella sintió casi la hizo marearse.
—¿Pensabas que era imposible que rechazara tu proposición si me venía envuelta en el imperio Espinosa? —añadió él.
—Tú eres un hombre de negocios, como mi abuelo. No tienes nada que perder y mucho que ganar.
—Mucho... -dijo él recorriéndola con la mirada.
Pero ella se dio cuenta de que, realmente, no la estaba viendo a ella, sino al poder que estaba a punto de çonseguir.
—¿Cómo me puedo poner en contacto contigo? —le preguntó Nick.
Ella se tensó y lo que le quedaba de orgullo reacciono.
—Te daré un número de teléfono, pero no es el mío. Me puedes dejar allí cualquier mensaje.
—¿,A qué viene ese secretismo?

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uuff tenia muy abandonada esta nove pero
graxias a ninosca por recordarmela jejeje

sleeping with someone who hates me-cap-8

nick se metió en la ducha apretando los dientes y cerró el agua caliente. Complacido, la vio dar un respingo al sentir el agua helada. Lo malo fue que se tuvo que volver a meter para sacarla y se caló él también.
-¡Tengo frío! -exclamó miley.
-¡Yo también me estoy congelando! -contestó él con la ropa pegada al cuerpo.
Le estaba bien empleado. Aquella mujer era demasiado joven e inmadura para él. ¿En qué estaría pensando? Llevarla a su casa había sido un gran error y aprovecharse de una estúpida nunca había entrado en sus planes.
-Mucho... frío -se quejó miley.
-Menos mal que decías que no eras una cabeza de chorlito -le recordó nick en voz alta, mirándola. No tenía restos de maquillaje, pero sus ojos seguían siendo increíbles. No se podía creer que estuviera en la ducha con una mujer borracha. No le resultaba normal verse en situaciones así.
-No -dijo nick con inesperada fuerza, levantando el mentón.
Llamaron a la puerta y nick tuvo que soltarla. miley se deslizó hasta el suelo.
-No te muevas... -le dijo cerrando el grifo. Atravesó la habitación dejándolo todo mojado a su paso.
Abrió la puerta a un miembro del personal, que se quedó alucinado al verlo en semejante estado, y la volvió a cerrar de un puntapié antes de dejar la bandeja junto a la cama.
Cuando volvió al baño, se encontró a miley a gatas intentando salir de la ducha.
-¿Te encuentras mejor?
-¡Me encuentro fatal! -exclamó ella con los «dientes castañeteándole de frío-. ¡Te odio! -le dijo con ira.
Estaba patética. nick tomó una gran toalla de baño y se agachó para secarla. Ella se dejó y se acurrucó contra su cuerpo. nick la tomó en brazos y la llevó a la cama de nuevo para ir un momento al baño a quitarse la ropa mojada.
Aquello era como tener que cuidar a una niña pequeña. Apretó los dientes. No estaba acostumbrado a cuidar de nadie. Y él que había creído que iba a ser una noche de sexo y lujuria...
-Cierra la ventana... -suplicó miley pensando que estaba en manos de un completo sádico.
-Sí, ahora sí que se te está pasando la borrachera -dijo nick cruzando la habitación y vestido solo con unos vaqueros.
miley parpadeó y se quedó mirándolo. Los pantalones le sentaban de maravilla. Sonrojada, miró hacia otro lado. La ducha fría le había despejado la mente. nick la echó hacia delante, le colocó unos almohadones en la espalda y le sirvió el café.
-No me apetece café...
-Te lo vas a tomar -dijo él señalándole la bandeja de sandwiches-. Come.
-No tengo hambre.
-Tienes que comer para empapar el alcohol que te has tomado.
Avergonzada, miley alargó la mano para comer un sandwich.
-No me suelo emborrachar... no soy así... Es que he tenido un día de perros...
-¿Por eso has decidido darme a mí una noche de perros? -le espetó nick sin pizca de delicadeza-. Puedes dar gracias...
-¿Por qué? -dijo ella luchando para no llorar.
-Porque estás sana y salva. Te podrías haber ido con otro hombre y estar ahora en una situación completamente diferente.
miley se estremeció al comprender y tragó saliva. Le dio un mordisco al sandwich, que estaba delicioso. La verdad era que tenía hambre. Se bebió el café con esfuerzo porque lo solía tomar con leche.
nick observó cómo se comía todos los sandwiches y pensó que, para estar tan delgada, comía bastante.
-¿Cuánto hacía que no comías?
-Desde el desayuno -contestó ella recordando que solo había tomado una tostada. No había comido porque su padre la había llamado justo un poco antes para decirle que quería hablar con ella. Una vez en casa de vale, su amiga no le había ofrecido nada de cena, sino un vodka.
-No me extraña que te cayeras de bruces -apuntó nick rellenándole la taza de café. miley empalideció.
-No perdonas con facilidad, ¿en?
-No -contestó él sin disimulos-. ¿Por qué has tenido un día de perros?
miley, se pasó los dedos por el pelo con nerviosismo.
-Porque mi padre me ha dicho que me fuera de casa y me pusiera a trabajar.
-¿Sigues viviendo en casa de tus padres con veintidós años? ¿Estás estudiando? -preguntó nick, estupefacto.
-No -contestó miley sonrojándose-. Dejé de estudiar a los dieciocho. Mi padre no quería que me pusiera a trabajar, solo que me lo pasara bien. nick observó los pendientes y la pulsera de diamantes que llevaba y pensó que podían ser verdaderos. Sin embargo, aquella chica no hablaba como los miembros tontos de las clases altas inglesas. Debía de ser de una familia de dinero, pero sin pedigrí. Mayra, que daba mucha importancia a esas cosas, lo había enseñado a diferenciar a los ricos de siempre de los nuevos ricos de Londres.
-No, lo de pasármelo bien no iba por lo de esta noche -le aclaró ella a la defensiva-. ¡Ha sido una metedura de pata!
-Así que estabas muy disgustada porque tu padre quiere que te pongas a trabajar. ¿Por eso has accedido a venir a mi casa? -le preguntó oliéndose que, en realidad, aquella chica sabía perfectamente quién era.
Ofendida, miley tomó aire. Se le estaba pasando la borrachera y se había dado cuenta de que estaba en casa de un hombre que tenía más dinero que ella. Levantó el mentón.
-No, la verdad es que, ahora que me estoy recuperando, no tengo ni la más mínima idea de cómo he accedido a venir a tu casa, porque no me gustas ni un pelo.
nick sonrió desconcertándola. Dos ojos verdes lo miraban encendidos y su dueña estaba tiesa como una reina medieval. Era una pena que el estar enrollada en una toalla no la acompañara.
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la pregunta que me hizo ninosca
si si la voy a continuar de hecho ahora voy a subir
no te preocupes
ahora lo subooo :)

sleeping with someone who hates me-cap-7

Cuando él se desabrochó la camisa, sintió que se le ponía la carne de gallina y que la boca se le secaba. Aquel hombre era puro músculo, desde los hombros, perfectos, hasta los abdominales, bien marcados.
-Que eres muy sexy -confesó.
-Como tú... -dijo él yendo hacia la cama.
-¿Ah, sí? -dijo ella con el corazón martilleándole el pecho. Se sentía como una adolescente que ve por primera vez a su ídolo: mariposas en el estómago, cabeza en blanco y dientes casi castañeteando por los nervios. Pensó que iba a cometer un gran error y que debía salir de allí corriendo.
-Ne…
-¿No? -dijo miley, confusa.
-Ne quiere decir «sí» en griego -contestó tumbándose a su lado con una gran sonrisa.
-¿Eres griego?
-Al cien por cien -contestó él acariciándole el pelo-. Me encanta tu pelo... ¿Cómo te apellidas?
-Bewford -mintió miley dando el apellido de soltera de su madre por temor a que reconociera el suyo.
-Así no te perderás de mí.
-¿Te importaría? -dijo ella poniéndole la mano temblorosa en el brazo.
-Claro que sí, pethi mou -contestó nick pensando que quizá pudiera batir su récord.
Nunca había salido más de tres meses con una mujer. Incómodo por aquella idea, la besó.
miley respondió a su beso y deslizó sus dedos entre aquel pelo negro tan tentador. nick la tumbó sobre la almohada y siguió besándola por el cuello.
miley estaba como en una nube. miley encontró su pulso bajo la oreja y, entonces, ella sintió que todo el cuerpo estaba vivo, que no podía dejar de moverse. Ni siquiera oyó el ruido de los tirantes del top, solo percibió el aire fresco sobre el pecho, como un alivio. nick le quitó la falda y la dejó solo con las braguitas blancas de encaje.
-Eres perfecta -jadeó avanzando con la boca hacia aquellos pequeños montículos rosados que llevaba tiempo anhelando saborear.
miley gimió de placer y sintió espasmos por todo el cuerpo. Nunca había sentido algo así, era como un dolor placentero que la sorprendió hasta límites insospechados. Le costaba respirar y controlar su cuerpo. La excitación no la permitía pensar, sentía el corazón desbocado y un calor abrasador entre las piernas.
-Hablame... -dijo nick.
-No... puedo -contestó miley en un hilo de voz.
nick se quedó mirándola.
-Estás borracha...
miley se quedó de piedra ante aquella acusación y se incorporó.
-Estoy... -
-Como una cuba... ¡No es mi estilo! -apuntó él levantándose de la cama.
-¿Cómo?
nick la miró con desagrado mientras se preguntaba cómo había sido tan tonto de no darse cuenta del estado en el que se encontraba aquella mujer.
-Ya sabes que hay que dar el consentimiento -se burló-. ¡Nunca se me ocurriría acostarme con una mujer que está demasiado borracha como para saber lo que hace!
miley intentó levantarse de la cama y lo único que consiguió fue caer de bruces sobre la alfombra. Con gran esfuerzo, alzó la mirada hacia él. Aquella situación se le había ido de las manos y estaba resultando de lo más embarazosa.
-¿Crees que podrías conseguir que se me pasara la borrachera y luego seguimos? -susurró esperanzada.
nick la miró y se preguntó qué iba a hacer. Al fin y al cabo, tenía una responsabilidad hacia ella, ¿no? La había hecho beber y la había llevado a su casa. Tal y como estaba, no le parecía bien meterla en un taxi sola ni decirle a su conductor que se encargara de ella. Él también había bebido, así que no la podía llevar personalmente a su casa.
En mitad de aquel silencio sepulcral que la habría matado de vergüenza si hubiera estado sobria, miley se quedó mirando atentamente la alfombra. nick estaba arrodillado a su lado mirándola con frustración.
-Si quieres, puedo dormir aquí en el suelo -dijo ella.
nick se miró en aquellos enormes ojos verdes y vio que miley comenzaba a sonreír.
-La verdad es que... no me puedo levantar... no siento las piernas.
nick tuvo deseos de zarandearla para ver si recobraba el juicio. ¿No se había dado cuenta del peligro que corría en casa de un desconocido o de lo peligroso que era beber tanto porque era imposible defenderse? La idea de que se comportara así con otros hombres lo enfureció.
-¿Te sueles comportar así? -le preguntó seca mente.
A miley se le quitaron las ganas de reírse.
-No... solo contigo... perdón -contestó ella volviendo a mirar con atención la alfombra.
Nic se levantó y encargó café y sandwiches por teléfono. Se quedó contemplando a su .víctima con intensidad antes de ir a abrir la ventana para que entrara la brisa nocturna.
miley se estremeció al sentir el frío en la espalda. nick la miró sin remordimientos. Claro que, podía hacer que se le pasara la borrachera... y, luego, a casa. Tomó una sábana y se la puso por encima antes de agarrarla en brazos para llevarla al baño.
-Tengo sueño...
-Tienes que despertarte -la informó él sentándola en la ducha con dificultad.
-No -dijo ella con los ojos abiertos como platos al sentir el agua caerle por encima-. No me quiero mojar.
-Pues es lo que hay -contestó él poniéndose en medio para que no saliera.
En lugar de luchar, miley se dejó caer al suelo como a cámara lenta. Se hizo un ovillo, encantada de sentir el agua calentita.
-¡Levántate! -le ordenó nick. miley cerró los ojos.
-Tengo sueño -masculló-. Buenas... noches...

sleeping with someone who hates me-cap-6

Cuando sintió sus labios juguetones y expertos, se dio cuenta de que aquello no era para nada un sueño. Su cuerpo nunca había experimentado nada igual. Se apretó contra el cuerpo de él y lo abrazó con fuerza, emitiendo un gemido desde lo más hondo de su ser porque ya no aguantaba más.
nick reaccionó con furia incandescente. Le dio lo que miley tanto ansiaba sin ni siquiera saberlo. Al sentir su lengua dentro de su boca, el erotismo fue total, sintió como si todas las células de su cuerpo explotaran de pasión. Su propia excitación la asustó porque era la primera vez que sentía algo así en brazos de un hombre.
-Theos mou
-gimió nick levantando la cabeza-. Me estás poniendo a mil...
miley parpadeó confundida. Solo entonces se dio cuenta de que sus pezones competían por salirse del top y de las pulsaciones que sentía entre las piernas. La sorprendió el agradable dolor que le provocaban ambas sensaciones. Era como si su cuerpo hubiera dejado de ser suyo, no paraba de lanzar señales indicadoras de que el único lugar donde quería estar era pegado al cuerpo de nick.
nick la arqueó hacia atrás y observó la tentación de sus senos. miley se agitaba como si estuviera en mitad de una tormenta. Había un sofá muy cerca. nick no podía esperar. La quería poseer allí y ya, quería poseerla con fuerza para aplacar su deseo. De repente, consiguió controlarse y decidió que prefería llevarla a su casa y tomarse su tiempo porque ya sabía que con una vez no sería suficiente.
miley dejó de besarlo y tomó aire. Llegar hasta la mesa donde nick había dejado su copa fue todo un esfuerzo. Tomó la copa y se la llevó a los labios mientras intentaba dilucidar qué le estaba pasando. Quería saberlo todo de él, desde el mismísimo momento de su nacimiento. Quería conocerlo como nadie nunca lo hubiera conocido. Al mirarlo, sintió una loca felicidad.
-Nunca me he sentido así -rio.
-No quiero que me cuentes cómo te has sentido con otros -la advirtió él-. Vamos... -añadió tendiéndole la mano.
miley le dio la suya.
-¿Siempre eres así de mandón?
-¿Por qué lo dices? -susurró nick en tono de broma. La verdad era que miley había obedecido sin pensarlo. Como todas las demás, claro. En toda su vida, ninguna mujer lo había despreciado.
La condujo escaleras abajo, donde unas cuantas personas los miraron con curiosidad, hacia la salida. miley sentía las emociones a flor de piel. Al recordar la fuerza de sus manos sobre sus pechos, se sonrojó. Normalmente, no permitía a un hombre esas confianzas. ¿Qué estaba haciendo? ¿Dónde la llevaba? nick la encontraba guapa y quería estar con ella. Era la única persona en el mundo, de hecho, porque su padre y sus amigos la habían abandonado.
Una vez en la acera, el conductor de uniforme abrió un paraguas para protegerlos de la lluvia y les abrió la puerta de la limusina plateada. Miles decidió no pensar demasiado lo que estaba haciendo y miró a nick. El sentimiento de que estaba haciendo lo correcto la volvió a invadir.
-¿Dónde has nacido? -le preguntó.
-En una isla tan grande como un sello que está en el mar Egeo. ¿Y tú? -contestó nick sonriendo mientras la abrazaba.
-En Devon -contestó miley, encandilada con su sonrisa-. Mis padres se vinieron a vivir a Londres cuando yo era muy pequeña.
-Fascinante -bromeó él acariciándole el pelo y besándola. miley se dejó llevar por su olor y sabor. Echó la cabeza hacia atrás y dejó que nick le lamiera el cuello.
En algún momento, salieron del vehículo, subieron unas escaleras y atravesaron un vestíbulo. De repente, miley se encontró tropezándose en una escalera.
-¿Estás bien? -le preguntó nick sujetándola.
-Son estos zapatos... -contestó ella, mortificada, quitándose las sandalias de tacón allí mismo.
-¿Has bebido mucho? -le preguntó él con los ojos entornados.
-Casi nada -contestó miley haciendo un esfuerzo sobrehumano para que no se le trabara la lengua. De repente, sintió un terrible pánico. No quería que la rechazara como habían hecho todos los demás.
nick la condujo a un enorme dormitorio con una magnífica cama en el centro. miley se preguntó qué iba a hacer. No conocía a aquel hombre y era virgen. Nunca se había sentido sexualmente atraída por ningún hombre hasta que había conocido a Joe. Había querido que él fuera el primero. Al recordar el momento en el que se lo encontró en la cama con su madrastra, todos sus prejuicios y temores se evaporaron. Por culpa de esos mismos prejuicios, no se había dado cuenta de que la falta de apetito sexual de Joe era sospechosa. Claro, no tenía ninguna experiencia en el tema.
Se dio la vuelta y se quedó mirando a nick con sus enormes ojos verdes brillando en mitad de la oscuridad como dos esmeraldas. Aquel hombre era realmente guapo y aquella noche era suyo y solo suyo. Nunca había conocido a alguien como él. Era un hombre muy seguro de sí mismo que la atraía sin remedio, como si tuviera un imán. Miley echó la cabeza hacia atrás y sacudió su cabellera de color de canela.
-Puedes besarme otra vez —le dijo.
nick se rio y obedeció con tanta vehemencia, que la dejó sin aliento. La tomó en brazos y la depositó en la cama. ¿Qué tenía aquella mujer que la hacía diferente a todas las demás? De repente, se mostraba callada y misteriosa y, al minuto siguiente, era apasionada e incitante.
-¿Se te da todo lo demás tan bien como besar? Nick dejó la chaqueta en una silla, encantado por la pregunta.
-¿Tú qué crees?
miley no podía pensar.

sleeping with someone who hates me-cap-5

-¿Cuántos años tienes? -preguntó nick, un poco molesto por la mirada distante de sus ojos. No estaba acostumbrado a que una mujer no le prestara el cien por cien de su atención.
-Veintidós...
-¿Estás ocupada? -preguntó nick. Quizá estuviera con otro hombre. Aquello explicaría que no estuviera interesada en él.
La pista estaba llena de gente, pero, tras mirarlo a los ojos, miley solo oyó el frenético palpitar de su corazón y sintió el creciente deseo de su cuerpo.
-¿Ocupada?
-Da igual, vas a ser mía -contestó él abrazándola.
Con la misma seguridad y agarrándola de la cintura, nick la condujo escaleras arriba.
«Vas a ser mía». Los hombres no solían dirigirle semejantes comentarios y, si lo hubieran hecho, miley se habría muerto de risa. Se llevaba bien con los hombres, pero no la solían ver como un objeto de deseo. Sus amigos la trataban como a una hermana mayor. Probablemente porque era mucho más alta que la mayoría de ellos, era explosiva en vez de sutil, no se asustaba jamás y siempre era la primera en ofrecer su hombro para llorar.
Hasta que llegó Joe, sus relaciones habían sido muy normalitas, más de amistad que de otra cosa, y se habían terminado sin que ninguna de las dos partes sufriera demasiado… hasta que llegó Joe no supo lo que era que la trataran mal, no había conocido el dolor ni la humillación. miley se dijo que nick o como se apellidara, era lo que su ego necesitaba.
La llevó a una sala vip donde solo podía entrar gente de élite. Aquello no hizo sino convencerla todavía más de que era el dueño del local. miley observó el lujoso lugar con sofás de cuero y un bar en el rincón.
-Aquí arriba se oyen hasta los pensamientos del otro -comentó nick.
miley lo miró y se dio cuenta de lo bien vestido que iba con un maravilloso traje gris a medida.
-¿Este sitio es tuyo?
-No -contestó él, sorprendido.
-Entonces, ¿quién eres para que te presten tanta atención?
-¿No lo sabes? -preguntó él, divertido. Aquello de que no lo reconocieran era nuevo para él-. Soy empresario.
-No leo la sección de economía de los periódicos.
-Para qué, ¿verdad? miley se sonrojó.
-No soy una cabeza de chorlito.
Su padre, un hombre duro y hecho a sí mismo, no la había permitido meterse en la empresa constructora de la familia. miley le había dicho que quería estudiar empresariales para ayudarlo, pero Martin Dentón se había reído a carcajadas. Se solía enorgullecer de haber educado a su hija como a una señorita y de no dejarla trabajar. Eso había sido antes, claro.
-Eres muy guapa... sobre todo cuando te pones roja y se te notan todas las pecas -bromeó nick.
-Para... -contestó ella tapándose la cara.
nick le tendió un vaso y ella lo agarró fascinada por su cara. ¿De verdad le parecería guapa? Se moría por creerlo. Normalmente, le decían que era muy divertida y una gran deportista. Se llevó el vaso a la boca y se bebió el contenido aunque la cabeza le estaba dando ya vueltas.
-Muy guapa y muy callada.
-A los hombres os suele gustar que os dejen hablar... y yo sé escuchar -contestó miley -. ¿Qué ha sido lo más emocionante que te ha pasado esta semana?
-Una cosa que me dijo una persona después de un entierro.
miley abrió la boca, sorprendida, pero la volvió a cerrar.
-En el entierro de Joe Morgan... -añadió dejando el nombre en el aire. Vio cómo miley se tensaba y se ponía pálida-. ¿Lo conocías?
-Me temo que nunca llegué a conocerlo bien -contestó consiguiendo mantener la compostura.
Y era cierto. No se había molestado en rascar para ver qué había tras aquel hombre extrovertido, nunca pensó que la fuera a engañar sin el menor remordimiento.
-Yo tampoco... -comentó nick con gravedad. miley sintió un escalofrío en la columna vertebral.
-Prefiero no hablar de ello... -apuntó preguntándose si nick sabría los rumores que corrían por ahí.
nick sabía que debería estar intentando sonsacar a la castaña linda y voluminosa que había engañado a su hermano, pero no podía dejar de mirar a aquella belleza. Se fijó en su elegante cuello y fue bajando la mirada hasta encontrarse con dos delicados pechos. En aquel momento, toda su atención se concentró allí. Se dio cuenta de que los pezones intentaban asomar bajo la tela y la excitación que ya sentía se convirtió en dolorosa. Sin pensarlo, dejó el vaso y la agarró.
miley lo miró a los ojos y se sorprendió ante el deseo que vio en ellos. Tembló y sintió que se le aceleraba el corazón. Sorprendida, comprobó que lo deseaba y aquello la confundió. Tenía la boca seca, el pulso a mil por hora, las rodillas temblorosas. Sintió la mano de nick deslizarse hasta su trasero y apretarla contra su cuerpo. Al sentir la dureza de su miembro, se estremeció y, al comprobar que su cuerpo estaba igual de excitado, se avergonzó.
-Eso me gusta... -dijo él con voz grave. Estaba claro que se había dado cuenta de su estado, de su respiración acelerada y de cómo lo miraba.
-No te conozco -dijo miley, más para sí misma que para él. No le valió de nada. Estar tan cerca de él era como estar en una montaña rusa justo en el momento en el que el coche se va a precipitar por la cuesta más empinada. No quería perdérselo.
-Yo te enseñaré a conocerme... -dijo nick atravesándola con la mirada-. Te enseñaré todo lo que necesites saber.
-Me gusta ir despacio...
-A mí me gusta ir rápido -contestó él. Sin dudarlo, le acarició un mechón de pelo y le pasó el dedo por el labio inferior-. Tan rápido como para que te deje sin aliento y sigas pidiendo más.
A miley le temblaron los labios. Le costaba pensar. Sus hormonas se lo impedían. Lo único que quería era que la besara. Se tuvo que contener para no ser ella la que empezara. Nunca había sentido nada parecido. Era como estar soñando.