martes, 22 de mayo de 2012

To end Logan Y Tu-Capitulo 4


—Una aventura es una cosa, pero yo no quiero vivir con una doble moralidad ni estar con un hombre comprometido.
Logan se echó a reír, pensando en lo solitaria que había sido su vida últimamente.
—Te prometo que no estás invadiendo el territorio de nadie más.
Ella volvió a mirarlo a los ojos.
—¿Qué les pasa a las mujeres de…? ¿De dónde has dicho que eras?
—No te lo he dicho. Pero soy de California, y a las mujeres de allí no les pasa nada, salvo que casi todas están buscando un compromiso.
_______ apoyó el hombro contra la pared del ascensor.
—¿Y eso te asusta?
—No es que me asuste. Es que me gusta mi vida tal cual es. Soy piloto, por lo que siempre estoy viajando por todo el mundo —se encogió de hombros—. Estar confinado en un sitio no es lo mío. A menos que sea como ahora. Contigo —le acarició la mejilla y vio cómo sus pupilas se dilataban por el ligero roce.
Acercó los labios a los suyos. El deseo de probarla era muy fuerte, pero no tanto como la necesidad de saber más de ella. El zumbido del ascensor era como un metrónomo que acompañaba la ferviente pasión que latía en su interior. De un momento a otro llegarían a su destino… Se apartó y pulsó el botón de parada del ascensor.
Si ella se sorprendió, no lo demostró.
—Me alegra saber que no estás engañando a nadie —dijo, pasándose la lengua por el labio inferior.
Ya fuera un gesto inconsciente o deliberadamente provocador, el resultado fue el mismo… Una corriente eléctrica que se concentró en la ingle de Logan.
—Jamás haría algo tan despreciable —dijo, intentando diferenciarse a sí mismo no sólo de su ex novio, sino también de las tradiciones que habían marcado su pasado.
—No todos los hombres piensan como tú, y deberían hacerlo —afirmó ella, recalcando su declaración con un pisotón en el suelo. Volvió a hacer un gesto provocador con los labios, y Logan tuvo que contenerse para no besarla con pasión desenfrenada. No estaba preparado. El tiempo acuciaría aún más sus respectivos deseos y liaría que lo que pasara entre ellos fuera verdaderamente espectacular.
—¿Alguna vez te han dicho que exageras tu acento sureño cuando te enfadas?
Ella se puso colorada.
—Ésa es otra cosa que tengo que superar.
—Por mí no. Tu acento me excita todavía más —se acercó a ella hasta que sintió sus pezones endurecidos a través de la camisa de algodón.
—Eres tú quien me excita —dijo ella con el acento sureño más sensual que él había oído jamás. Le rodeó la cintura con los brazos al tiempo que dejaba escapar una prolongada exhalación, que acabó en un jadeo espeso y sofocante.
La erección de Logan amenazó con romper los vaqueros. Tuvo que apretar los dientes para contenerse, porque, por mucho que la deseara, un ascensor no era el lugar adecuado.
—¿Sabes otra cosa? —preguntó ella.
—¿Qué?
Ella le hundió los dedos en el pelo, acariciándole con las uñas la piel ultrasensible de la nuca y llevándolo a un límite insospechado de excitación. Mientras, deslizó la otra mano hasta su trasero y palpó sus glúteos con golpecitos suaves.
—Cuando te dije que necesitaba tener el control, lo decía en serio.
Sin previo aviso, se apartó de él y agitó la hoja blanca de la «sexcapada» frente a sus ojos, igual que él había hecho antes con ella. Y maldito fuera si eso no avivó aún más su deseo.
__________ entró en su apartamento. Cielos, estaba muerta de calor y no por el bochorno veraniego. Las reacciones que Logan podía provocar en su cuerpo con una simple mirada o una simple caricia desafiaban la lógica. Pero la lógica no tenía nada que ver con la química. Él no estaba comprometido ni se relacionaba con mujeres que quisieran algo más que sexo. Y sexo era lo único que ella deseaba de Logan Lerman, piloto de California, que saldría de su vida el domingo siguiente.
Un vistazo al reloj del vestíbulo mientras dejaba las llaves en el aparador le dijo que se acercaba la hora de cenar.
—¿Quieres comer o beber algo? —le preguntó. Se dio la vuelta y se quedó atónita al encontrárselo casi pegado a ella.
—Desde luego —respondió él en un susurro, colocando una mano sobre su cabeza y aprisionándola entre su cuerpo y la pared, igual que había hecho en el ascensor. Sólo que esa vez estaban en la intimidad de su apartamento. No había peligro de que nadie los interrumpiera.
Con la mano libre le levantó la barbilla y acercó la boca a sus labios.
—Llevo queriendo probarte desde que te vi.
—No veo nada que pueda detenerte ahora —susurró ella. Y entonces, por haberse prometido a sí misma que mantendría el control, le tomó el rostro en sus manos y tiró de él hacia su boca.
Para ser dos desconocidos encajaron a la perfección, pensó _______--. Él la besó con una intensidad que corroboraba sus palabras anteriores. Ella había deseado a un hombre cuyos ojos ardieran de lujuria solo por ella, cuyos besos la hicieran temblar y cuyo cuerpo se retorciera por el deseo que ella le inspirara. Y lo había encontrado a él.
Logan hacía del beso un arte. Sus labios eran de una textura exquisita y su lengua se desenvolvía a la perfección. Sabía a menta y seductora virilidad, y una corriente de calor se arremolinó en el interior de ___________-. Los pechos se le hincharon, los pezones se le endurecieron dolorosamente y un aluvión de humedad le empapó la entrepierna.
Llevó los dedos desde sus mejillas sin afeitar hasta la nuca, donde descubrió un punto especialmente sensible para hacerlo gemir y conseguir que la apretara aún más contra la pared, haciéndole sentir la dureza de su erección. Y también descubrió que cuando él le mordisqueaba y succionaba el labio inferior, la espalda se le arqueaba involuntariamente y los pechos se aplastaban contra su torso robusto.
No supo cuánto tiempo permaneció de pie, de espaldas contra la pared, perdida en el placer subliminal de un beso, pero las sensaciones eróticas siguieron creciendo en su interior como una espiral de fuego. Y cuando él interrumpió el beso, ya había llegado a la conclusión de que no era ella quien ejercería el control. Tendría que saltar sin paracaídas y esperar que el peligro potencial de aquel vuelo glorioso mereciera la pena.
Él apoyó la cabeza contra la suya, respirando entrecortadamente.
—Creo que me vendría bien una copa. Ella se obligó a llenarse los pulmones de aire.
—Por supuesto. Vamos a ver qué tengo.
Se escabulló por debajo de su brazo y se dirigió hacia la cocina. Abrió la nevera y examinó su escaso contenido. Teñía que ir a la compra.
—Puedo ofrecerte una copa de vino blanco. O… —se arrodilló para examinar la bandeja inferior—. Hay un pack de cervezas que dejó mi ex.
—Una cerveza estaría bien. Y no hace falta que me traigas un vaso. Vamos a pasar por alto las comodidades —dijo, dejando muy clara su doble intención.
Cuando se juntaban eran combustible puro, y no había la menor finura ni delicadeza en lo que pretendían. _________ se alegró. El corazón le latía con entusiasmo y quería demostrar con aquella experiencia la clase de mujer que podía ser.
—Ponte cómodo —le dijo mientras sacaba dos botellas. Le encantaba usar su acento sureño sin el menor escrúpulo, sabiendo que a Logan le gustaba.
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Un anuncio rapidin MALE ella tien problemitas y no podra publicar pero no piensen que nos ah avandonado NO pronto publicara de nuevo y ella les explicara bien

5 comentarios:

cecilia dijo...

ME FASINO, LO AME Y ME ENCANTO, OSEA ME ENCANTA QUE LOGAN ME ARRINCONE CONTRA DONDE SEA, CON TAL DE SENTIRLO CERCA ME ENCANTA, ESE BESO QUE ME DIO ME DEJO TOTALMENTE LOCA TANTO QUE EMPAPE MI ENTREPIERNA CON MIS PEZONES DUROS (COMO DICE AHI) :$$$ HAY MI SISTER ME RE GUSTO, ESPERO QUE SUBAS LA PARTE QUE SIGUE QUE QUIERO SABER QUE PASA, MIENTRAS ME QUEDO TOMANDO UNAS CEVEZAS CON MI LOGGIE HABLANDOLE DE FORMA SUREÑO??? JAJAJA ME ENCANTO QUIERO EL QUE SIGUE!! POR FIIIS MI SISTER. TE AMOO, BESOOTOOTES! ♥

sandii dijo...

ME FASINOO AHH LOGA LO AMOOOO

Anónimo dijo...

wao waooo waoo seguola prontoo fasinante

monse dijo...

amiix quue POR QUE LA DEJASTES AHII SUBE MAS MUJER NO SOLO VIVO DE UNOOOO SUUBEEE

amitha dijo...

lalala SIGUELA logan wao wao wao