sábado, 29 de septiembre de 2012

What A Feeling- Capitulo 9


Nick empezó a ordenar los libros de la mesita del salón como si fuera de vital importancia que todos los lomos estuvieran alineados.
—Es una fotografía increíble. Tu abuela está preciosa y tú estás tan dulce que te comería a besos. —Al ver la cara de Nick, Miley se dio cuenta de que lo había dicho en voz alta—. Quiero decir, que te comería a besos como a un niño pequeño, no que... bueno, ya me entiendes.
Estaba tan avergonzada que Nick sonrió y le respondió:
—Tranquila, lo entiendo. Ya sé que ahora no me comerías a besos.
«Aunque yo a ti sí», pensó él.
—¡Besos! Chicos, os dejo solos unos minutos y ya estáis hablando de besos.
Nana entró en el salón cargada con una bandeja en la que había una tetera, tres tazas y un pastel de limón. Miley la ayudó, y aceptó luego la taza de té que le sirvió la anciana.
—Gracias, señora Trevelyan. Tiene usted una casa preciosa.
—De nada, pero llámame Nana. Cuando oigo señora Trevelyan, tengo la sensación de que mi suegra va a aparecer en cualquier momento. La vieja bruja... Espero que esté en el cielo, pero a mí me hizo la vida bastante difícil, y me da terror pensar que alguien nos pueda confundir. Así que Nana está bien, ¿de acuerdo?
—De acuerdo, Nana. Gracias.
—Bueno, así que has venido a trabajar a Inglaterra. Y ¿dónde vives? ¿Desde cuándo conoces a mi nieto? ¿Cuánto tiempo vas a quedarte?
—¡Nana!, no seas cotilla, si no, no vendré más —respondió Nick antes de que Miley pudiera abrir la boca.
—Lo siento, pero no deberías enfadarte, tesoro, sólo lo pregunto porque me interesa. Es la primera vez que me presentas a una chica normal, y la verdad es que estoy muy intrigada.
Ante la astuta respuesta de Nana, Nick se sonrojó y empezó a recoger las tazas.
—¿Has terminado ya con el té, Agui? —le preguntó a la vez que le cogía la taza y el plato y se levantaba para llevarlo todo a la cocina—. Nana, recojo los trastos y nos vamos. Si quieres acabar con el tercer grado, te quedan cinco minutos. Quiero enseñarle a Miley las termas y luego, si te portas bien, iremos los tres a cenar —dijo, levantando una ceja hacia su abuela, que parecía imperturbable, y se fue.
—Bueno, al fin solas. —Nana sonrió y añadió—: Es la primera vez que veo al témpano de hielo de mi nieto sonrojarse. Si eres capaz de lograr eso en menos de un día, estoy impaciente por ver lo que habrás hecho con él dentro de unos meses.
—Creo que te equivocas, Nana. Si Nick se sonroja es porque tiene ganas de matarme por haberle fastidiado el fin de semana —respondió Miley incómoda.
—Tonterías, nadie puede alterar los planes de mi nieto si él no quiere. Créeme, lo he intentado. Además, eres la primera chica a la que invita a venir a mi casa, y eso será por algo.
—Bueno, supongo que lo hace por Guillermo, mi hermano.
—Entonces ¡tú eres «Agui», la hermana de Guillermo! Ahora lo entiendo todo. —Sonrió y añadió—: Pequeña, espera y verás.
Con estas enigmáticas palabras y con unos golpecitos en la mano de Miley, Nana se levantó y gritó para que desde la cocina su nieto pudiera oírla.
—¡Podrías haberme dicho que era «ella»!
Se oyó cómo se rompía una pieza de porcelana.
—Creo que eso ha sido una de mis tazas. Será mejor que vaya para allá antes de que me quede sin vajilla. Nos vemos luego para cenar. —La besó en la mejilla y se fue riéndose de un chiste que sólo ella parecía conocer.


Agui seguía sentada cuando apareció Nick y le dijo:
—Si quieres ir a visitar las termas, tenemos que irnos ya.
—¿Las termas? Ah, sí, los baños. De acuerdo, si a ti te parece bien, podemos ir. Nick, ¿qué ha querido decir tu abuela con lo de que yo soy «ella»?
—Nada. No ha querido decir nada, cosas de gente mayor. ¿Quieres ir o no?
Nick parecía tenso. Aquel hombre era capaz de hablarle con dulzura un instante y ponerse a dar órdenes al siguiente. «Y luego dirán que las mujeres somos complicadas», pensó ella.
—Está bien, lo siento, mi general.
Descolgó su abrigo, se despidió cariñosamente de Nana, que parecía ser la única que entendía por qué su nieto se había puesto de mal humor, y se fue de la casa mirando por última vez la fotografía de Nick soñando con los caballeros del rey Arturo.

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