viernes, 23 de marzo de 2012

the manual of the forbidden- capi- 45



-Venía a hablar contigo, pero le dije que tú no querías hablar con el –musitó.
-Eso lo escuché, pero ¿por qué le dijiste que yo no quería hablar con él?
-Pues, ¿no es obvio? miley, yo sé que te lastimaría más de lo que ya lo ha hecho. No quiero que te sientas culpable de nada, nick es el que tiene la culpa aquí y quiero que lo acepte. Además ya has llorado bastante.
-Pero…
-A menos de que quieras despedirte de él, yo no puedo impedirlo –se encogió de hombros.
-No –negué rotundamente-. Ni siquiera le diré que me voy.
-No digas que te vas, se siente horrible –musitó, bajando la mirada.
-Gracias por todo, Chaz. Por esto y por… todo –reí sintiendo de nuevo esas ganas de llorar.
-No te preocupes por mañana, yo te llevaré al aeropuerto y…
-No –me negué, amablemente -. Lo mismo que le dije a Ferni te digo a ti, no me gustan las despedidas y mucho menos si son largas. Gracias por ofrecerte pero… no.

Se me quedó mirando por unos segundos.

-Mañana imaginaré que sigues viviendo justo enfrente de mí –sonrió y el corazón se me oprimió, entristecido. Extrañaría a Chaz mucho más de lo que había imaginado. Me dio un último abrazo y luego me besó la mejilla-. Ya sé que van como tres veces que hacemos esto pero, no cuenta como una despedida, nos volveremos a ver algún día –aseguró y algo en su voz me hizo creerlo.

Sonreí.

-Entonces hasta pronto –dije, separándome de él.
-Hasta pronto –sonrió.

Entré al departamento y me esforcé por no dormir al principio. Tenía que volver a mi ritmo de vida de un día a otro; en California era de día cuando aquí era de noche. Antes de que viniera a Venecia, me había preparado con la diferencia de horas, hasta que logré controlar muy bien mi sueño y ajustarlo perfectamente al horario en Venecia. Pero para eso había tomado semanas, y ahora, tenía que hacerlo de un día a otro, aunque ese era el menor de mis problemas.

Logré quedarme despierta hasta las tres de la mañana, por que a pesar de que los ojos me ardían de sueño y de haber llorado tanto, estar despierta provocaba que los recuerdos nítidos vagaran en mi mente; así que mejor decidí cerrarle el paso a todo eso y cerrar los ojos para intentar dormir mi última noche.

Los ruidos sonoros del exterior me despertaron. Me revolví entre las sábanas y me estiré antes de bostezar. Hoy era un nuevo día. ¡Hoy era el día!

Me levanté como zombie de una tumba, incluso tenía el aspecto de uno. Miré el reloj, eran siete con treinta y cinco minutos. Los ruidos siguieron escuchándose fuera y lo único que mi mente produjo fue un pensamiento con nombre propio: selena.

La respiración se me entrecortó y el corazón me latía oprimido. No tenía cara siquiera para verla, sostenerle la mirada y tratar de sonreírle, sabía que no podría hacerlo. Respiré hondo varías veces, tratando de calmarme, llevaba puesta la misma ropa del día anterior, arrugada por haber dormido con ella; había dejado sólo un cambio para el viaje.

El viaje. Si selena entrara a mi habitación a despertarme vería las maletas y… esa no era una buena forma de enterarla de que me iría, yo tenía que sacar valor y hablar con ella, aun cuando no quisiera. Me levanté rápido de la cama y me cambié de ropa, guardando en una de las maletas la que antes me había quitado. Me sorprendí de lo rápido que lo hice y salí de mi habitación, con el corazón latiendo a mil por hora.

-¡Ey, hola! –la sonrisa de selena se expandió al verme, mientras luchaba con su pequeña maleta por que la cremallera no abría.

Corrió hasta mí y me abrazó, ella siempre hacía eso y me recordó al primer día que llegué a Venecia. Le correspondí tímidamente.

-¿Puedes creerlo? El señor Vittore quiere que trabaje hoy, aunque sea medio día. Tendré que irme a las dos –hizo un mohín.

Traté de hacer algo, un gesto o lo que sea, por que hablar no podía; repentinamente la voz se me había ido.

-¿Te pasa algo? –me miró.
-No, no… –tartamudeé- sí.
-¿Qué ocurre? –me preguntó.

Este era el momento, en poco más de tres horas me iría, y si no le decía ahora, quizá ya no encontraría el valor después.

-Regreso a California, selena –dije, con el nudo en mi garganta.

Los ojos de selena se abrieron más grandes de lo que ya eran.

-¡¿Qué?! Es broma, ¿no? –farfulló. Cuando me vio en silencio, sería y entristecida a la vez, entonces supo que no lo era- Pero, ¡¿por qué?! Pensé que te irías después de año nuevo, ¡apenas comenzó diciembre! –parloteó y los ojos se le pusieron rojos.
-Tengo que irme, sel –el temblor de mi voz dieron paso a las lágrimas, podía ver llorar a todo mundo, pero nadie movía tanto mi fuero interno como lo hacía sel, verla llorar a ella era distinto, desgarrador.
-¡¿Por qué?! –volvió a repetir.

Estaba consiente de que sel tenía que saberlo, pero de pronto, me volví cobarde y las piernas debajo de mi pantalón deportivo temblaron.

-Sólo… ya… Es que ya no tengo nada que hacer aquí, tengo que volver a América –murmuré.
-¿Cómo que no tienes nada que hacer aquí? ¿Yo estoy pintada? ¡Claro que tienes mucho qué hacer aquí! Se supone que viniste a pasar navidad conmigo, a estar juntas en año nuevo, ¿y dices que no tienes nada qué hacer aquí? –explotó, con todas esas lágrimas corriendo por su rostro.
-selena, discúlpame –supliqué-, pero entiéndeme, tengo que irme.
-¡Es que no te entiendo! No logro comprenderte, ¿por qué?

Verla así, derramando lágrimas por mí era devastador, pero aun cuando estuviera enojada y no encontrara explicación a mi huida, era preferible que verla con el corazón roto, sin novio ni mejor amiga.

Pero ella tenía derecho a saber. Las lágrimas se me atoraron en la garganta y la voz no salió del nudo de ella, sólo abrí la boca, pero no hubo sonido alguno.

Llamaron a la puerta y ninguna de las dos nos movimos, sólo mis ojos se dirigieron a la armazón de madera. Los golpes insistieron, selena se giró y fue a abrir dejándome colapsada por la persona que estaba del otro lado.

-selena, ¿por qué lloras? –nick la miró preocupado, el rostro de selena estaba enrojecido y sus ojos no paraban de llorar.

Ella se dio la vuelta sin contestarle y caminó de nuevo hasta mí, cuando nick me vio, llorando también, abrió sus ojos como platos y pensó lo peor.

-selena…

2 comentarios:

/v\ dijo...

hahahha que trsite no quiero ver la despedida, hahha Miley huuuyeee

Malena♥ dijo...

la culpa la tienen nick por ser tan inrresistiblee XD ame el capis