jueves, 9 de agosto de 2012

Lost Of Love - Capitulo 10


Capitulo 10
No se iba a dejar avasallar por esos ojos verdes que la miraban con suficiencia. No iba a dejarse atropellar por la furia de cabellos negros que tenía en frente. Fingiría. Eso es lo que haría. Pretender que ese momento para ella sólo era un trámite, cuando en realidad, se le partía el alma en dos. Pocos minutos faltaban para que ella pusiera la firma en ese papel y con ello, atarse a ese hombre tan desconocido como siniestro. ¡Merlín, como lo odiaba!!! Si hubiera podido, le clavaba la pluma con la que firmaría en el pecho, "De seguro se desintegraría como un vampiro… porque eso parece, un vampiro sin sangre, ni corazón…"
Nick estaba elegante. No se vistió para la ocasión, él siempre se vestía bien. Había adquirido el vicio de vestirse con los mejores diseñadores del mundo. Tenía un fino traje negro, a rayas, con una corbata gris, y camisa blanca. Zapatos italianos. Miley lo miró. Si no fuera por el odio que le tenía podría decirse que le gustó la visión del joven. Nick sonrió, pero su sonrisa era una mezcla de excitación, rabia y deseo de venganza. "Al fin te tengo donde quería..."
Miley estaba bien… no se vistió tan formal, ni elegante. No tenia ropa de diseñador como Nick, se vestía como las brujas modernas, con vestimentas muggles, pero sus ropas eran más modestas. A la derecha de Nick se encontraba Lupin, vestido también de traje, y a su izquierda Tonks, que sabiendo la verdad del matrimonio, miraba a Nick con reproche, claro que a él no le importaba.
Miley estaba flanqueada por sus hermanos, Joe  y Charlie, detrás se encontraban Bill, Fleur, Demiy los gemelos. Ninguno atinó a saludar a Nick. El tampoco lo haría. Demiera la única vestida para la ocasión, tenía un traje de falda y casaca color lavanda, con una capelina, atuendo característico de las mujeres inglesas. Nick la miró y sonrió. Ella hizo lo mismo, ya que sabía lo que estaba haciendo su amigo, convertir en realidad el sueño de su vida. Pero también se reprochó a sí misma por esa sonrisa, porque, también sabía, que la felicidad de Nick se construía sobre la desdicha de su cuñada.
Después que Remus leyera las partes del contrato y que con bastante parsimonia, Miley firmara, Nick le quitó la pluma y estampó su firma. "Ya es realidad", pensó ella, mirando la sonrisa de triunfo de su ahora futuro esposo, "¡he arruinado mi vida!"
"Ya es realidad", pensó mirándola Nick, "te haré pagar una a una las palabras que dijiste… te haré sufrir… y además, me divertiré contigo… cuando te deje, no serás mas que un ente…" Sonrió.
- Bueno… - dijo Remus mirándolos serio – desde este momento el contrato es mágico y vinculante… - Miley lo miró horrorizada – si alguno de los dos no lo cumple, se muere.
- ¿Perdón? – dijo nerviosa – nadie me dijo que era vinculante…
- ¿Pero, es que acaso no lo leíste? – dijo Nick.
- Pues claro, pero ahí no decía que era vinculante… ¡y que si no lo cumplía, moriría!!
- ¿acaso no piensas cumplirlo? – la miró retándola. Miley estaba decidida, así que le mantuvo la mirada.
- Por supuesto que lo cumpliré, sólo que no esperaba esos términos…
- ¿Piensas que soy un principiante en negocios? Por supuesto que tengo que cubrir mis inversiones… - la miró desde la totalidad de su altura. Miley bufó. - Pero no te preocupes, el vínculo mágico se romperá en un año. Pero hasta entonces…
- Bien… - lo cortó Remus. Un elfo conocido por todos acababa de entrar – Dobby¿ El ya llegó? – el elfo asintió.
- El empleado del ministerio que oficiará la ceremonia… - Miley se puso blanca como un papel y su cara denotaba pánico, cosa que pudo ver Nick, y acercándose a su oído le susurró unas palabras que los demás no escucharon.
- ¿Miedo, comadreja? – ella lo miró – esto que pasará ahora, no será nada, comparado a lo que vivirás en esta casa… solo espera y verás – Miley sintió que sus piernas flaqueaban. Tenía ganas de salir corriendo y desaparecer, pero ya había firmado el contrato. Ya todo estaba definido. Por la puerta del despacho de Nick, apreció un señor entrado en años, bajo de estatura y enorme bigote, que saludó a los presentes, y sin más preámbulos colocó un enorme libro sobre el escritorio. Después de blandir la varita, este se abrió en la última página y escribió unas palabras, después levantó la vista y los miró sonriente.
- ¿Están aquí por voluntad propia? – Nick miró a su futura esposa y sonrió malignamente.
- Será mi novia quien responda, señor… – El viejo asintió. Miley tragó saliva y no dijo nada.
- Bien, le preguntaré nuevamente. ¿Están aquí por voluntad propia?
- Si – dijo ella escuetamente.
- ¿Declaran su manifiesta aceptación a todo lo que la ley mágica requiere de un contrato matrimonial?
- Si, y… lo aceptamos – dijo Miley. Joe comenzó a tener las orejas coloradas. Los demás Cyrus se movieron en sus lugares nerviosos.
- Si la señorita es menor de edad, necesito el permiso de los padres…
- Soy mayor de edad.
- No lo parece – dijo sonriendo. Ella seria. - Bien, dígame su nombre, edad y domicilio.
- Miley Ray Cyrus, 23 años… vivo en Ottery Saint Chadpole.
- Ahora usted señor Jonas, aunque creo que ya todo el mundo sabe su nombre… - sonrió complaciente. Miley tenía ganas de matarlo.
- Nick Jerry Jonas, tengo 24 años y vivo en el número doce de Grimmauld Place, Londres.
- Perfecto… bien – terminó de anotar – Ahora, comenzaremos con la ceremonia. – Carraspeó – en el día de la fecha estamos reunidos para unir a este hombre y a esta mujer en matrimonio. Señor Nick Jerry Jonas¿acepta usted por esposa a la señorita Miley Ray Cyrus, como su legitima esposa, hasta el resto de sus días? – El la miró y le tomó la mano, pero la apretaba con fuerza, Miley quiso soltarse, pero no pudo. El levantó la mano y la besó.
- ¡Con todo mi corazón! – dijo sarcásticamente. El viejito rió.
- Vaya… bien, y usted señorita Miley Ray Cyrus, acepta usted al señor Nick Jerry Jonas como su legítimo esposo, hasta el resto de sus vidas. – Ella no contesto rápidamente. Por su mente pasaron fugazmente personas queridas, Liam y el amor que le tenía, pero mas que nada sus padres. Suspiró, "Ojala que tu vida Jonas, sea tan corta como espero… ¡te odio!!"
- Si, acepto – El señor sonrió.
- Entonces por el poder que me concede el ministerio, los declaro marido y mujer. Ahora si pueden firmar el acta, así están legalmente casados. Nick tomó el acta y firmó. Su trazo era firme y seguro. Luego acomodó el libro de actas para que firmara su reciente esposa. Ella tomó la pluma temblorosa, y estampó una rubrica, también firme.
- ¡Perfecto!! – dijo Nick sonriente.
- Ahora deben firmar los testigos de novio, y luego los de la novia – los testigos firmaron cada una de las actas y luego el señor firmó al final – entonces ya son oficialmente el señor y la señora Jonas, bien… - sonrió mirando a Nick con picardía –puede besar a la novia – Miley se sintió morir. Eso no lo hubiera pensado en siglos. Miró al secretario que la miraba sonriendo y luego a sus hermanos que no emitían palabra alguna, al rato sintió que un brazo la acercaba a Nick con vehemencia, y vio de cerca los ojos cafes  que tanto despreciaba.
- Bien, no debemos dejar con las ganas al secretario "mi amor" – y sin más le estampo un beso, cargado de furia. Miley sólo acertó poner sus manos en el pecho del joven tratando de defenderse, pero no tuvo que hacer mucho esfuerzo, Nick inmediatamente se separó, y la dejó ahí, pasmada, para ir a saludar a Remus.
- ¿Estás bien? – dijo acercándose Demi– Miley…
- Si… -dijo algo dubitativa. Tenía nauseas, quería vomitar y quitarse el asqueroso aroma a menta que Nick le había dejado en ese beso. Se limpió la boca ferozmente. Cuando el empleado del ministerio se marchó, el elfo entró con unas copas de Champaña, invitando a todos. Fleur, anonadada por el lujo medieval reinante en la casa, se acercó y saludó a Nick, chocando su copa con la del joven. Miley tuvo deseos de romperle la cara a esa idiota.
- Ven "amor" – le dijo Nick llamándola. Ella lo miró. El le mandó una mirada de rabia. Sabía que empezaría desde el principio, así que no tuvo más remedio que aceptar.
- No tienes que fingir delante de todos…– le espetó – ¡Ellos saben que te odio con toda mi alma!!
- Pues bien, el sentimiento es mutuo. – la miró – déjame decirte que tu vestuario me ha sorprendido – rió – creí que vendrías con ropa de cuarta – ella se puso roja.
- Pues no… a diferencia de otros que tienen trajes finos pero que son… asquerosos monstruos, yo me visto normal, siendo…
- ¡Una perfecta damita!! – dijo él chocando ferozmente la copa y haciéndola romper en pedazos, manchando la falda de Miley con el liquido – ¡Ups! creo que es el fervor del momento…
- Las bestias son bestias en todo momento, "cariño" – dijo ella con sarcasmo, y se alejo de él.
- Es lo que te mereces… – dijo Tonks.
- Ya es hora que se vayan – dijo serio – Tonks, y Remus… el lunes estaré en la oficina.
- ¿No habrá luna de miel? – preguntó burlona Tonks.
- Muérete Nimphadora – dijo con rabia. Y dejó que el matrimonio se marchara. Miley al alejarse de él fue a refugiarse en sus hermanos.
- Animo, él no es tan malo – dijo Bill.
- Si tu supieras que le tengo tanto asco… no soporto estar en el mismo ambiente que él.
- Tendrás que adaptarte… al menos tienes un año. Mira si a Nick se le ocurría poner el contrato vinculante de por vida… -dijo Joe .
- Ni lo menciones… - dijo ella.
- Eso te da la pauta de que no es malo… - dijo Demihaciendo una débil sonrisa.
- Sigue soñando amiga – dijo sonriendo.
- A pesar de todo, es buen negociante. ¡Y me ha dado el mejor de los trabajos!! – dijo sonriendo Joe .
- Te está comprando… al igual que me compró a mí. Solo será cuestión de tiempo para que te pida algo a cambio – le contestó a su hermano amargamente. Joe no atinó a encontrar algo para contestarle, así que optó por tomar un sorbo de champaña.
- Vamos Guinny – dijo Fleur – ¡no me diggas que no te paggece atgagtivo!! – dijo mirando a Nick, que se había quedado mirando el contrato fijamente, lejos de los Cyrus. - ¡No te seggá difícil la congvivengcia!!! – agregó divertida.
- Por que no callas a tu mujer Bill – dijo ella roja de la furia – ¡antes de que se quede sin cabello!! – De pronto una voz gélida se acercó a hablarles. Se dió vuelta y Nick los miraba con desprecio.
- Es hora que se vayan – sonrió – la velada ha sido de lo mas amena, pero entenderán que tengo ciertos puntos que aclarar con mi "Esposa".
- ¿Creo que todo quedo claro, no? – dijo ella.
- No – dijo secamente.
- ¿Y que podríamos tener que aclarar tu y yo? Ya firmé el maldito contrato, ya me casé contigo… ¡no hay nada que aclarar!! – dijo con rabia. El se quedó mirándola.
- Como les dije, todos afuera, mi esposa y yo debemos hablar. – Los hermanos se quedaron en el lugar como no creyendo su cambio de actitud. El los miró – ¿QUE NO OYERON¡LARGO!!!! - y moviendo la mano las puertas se abrieron violentamente, y los invitó amenamente a que se retiraran. Aun anonadados, los hermanos de Miley la saludaron y optaron por irse sin decir nada para no generar problemas a su hermana. Ella tuvo miedo ante semejante demostración de poder. Sabía por su amiga, que Nick habia adquirido habilidades mágicas extraordinarios, antes de su encuentro con Voldemort (La magia sin varita, era una de ellas). Ahora estaba segura, él la iba a despedazar, no físicamente, sino emocionalmente. Aunque de lo primero no estaba tan convencida. No sabía que tan agresivo se podía poner su ahora, esposo. Nick se acercó y la tomó de un brazo con fuerza y la apretó acercándola a su cara – ¡Jamás, y escúchame bien, para que no se te olvide! – la miró – ¡Nunca mas me vuelvas a hablar delante de nadie, menos de los imbéciles de tus hermanos en ese tono¿Entendiste, comadreja¡No eres nadie, maldita, para hablarme de esa manera!! Desde hoy me respetas… - la soltó. Ella se sobaba la parte del brazo que le había tomado – o me veré obligado a hacértelo entender por otros medios…
- ¿Que? – dijo ella incrédula.
- Ya me oíste… no me obligues a perderte el poco respeto que te tengo… ¡ahora siéntate!!
- Si no quieres que te hable así…. ¡Tu tampoco me hables en ese tono!
- ¡Aquí no estás para poner condiciones, maldita comadreja!! yo decido, yo dirijo, yo soy el que pongo las condiciones.
- ¿Así será? – dijo ella, con ganas de llorar.
- ¡Si¿Tienes algún problema en ello? porque ahora es tarde para llorar de arrepentida – la miró con altivez.- Ohhh ya no te escucho decirme asqueroso monstruo, asesino… - rió – ¿tienes algo que decir al respecto? – ella negó con la cabeza – bien… aprendes rápido. ¡Ahora, siéntate! – ella se sentó.
- ¿Qué quieres hablar conmigo? – dijo tratando de tragarse su orgullo.
- Bueno, ciertos puntos que no quedaron claros…
- ¿Cómo cuáles?– la miró.
- ¡No volverás, bajo ningún concepto a tener algún contacto con el hurón saltarín de Malfoy!!! – Golpeó la mesa – si llego a enterarme, te juro que no habrá nadie que te salve de mi furia… - Miley sintió un dolor fuerte en el pecho. Nunca más lo vería.
- Pero no puedes obligarme a que deje de quererlo… – esas palabras dolieron más que las veces en que ella lo culpó de lastimar a sus padres. Se puso blanco.
- Tienes razón, pero al menos, nadie me dirá en la cara que soy cornudo. Otra cosa, no saldrás de la casa a menos que yo te lo permita – ella levantó la cabeza para decirle unas cuantas, pero él la calló levantando la mano – no andarás de aquí para allá sin decirme a donde vas… quiero saber cada detalle de lo que haces…
- Voy a seguir trabajando… - dijo ella tratando al menos de conseguir algo a su favor.
- Eso es otra cuestión… ya no lo harás.
- ¡No te lo permitiré!! – dijo ella – ¡yo necesito trabajar!!
- Ya no, tengo suficiente dinero para mantenerte.
- Yo no soy una de tus perras, con las que te revuelcas por dinero, porque nunca lo harían de común acuerdo…
- ¿Qué te dije de respetarme?
- No dejaré que me mantengas… ¡te pelearé a muerte el seguir trabajando!! – lo miró.
- Está bien, si quieres continuar con ese trabajo de porquería, hazlo, pero mucho cuidado con andar utilizándolo para verte con ese inútil mortífago venido a menos!! – Miley prefirió callarse y no responderle.
- ¿Dónde dormiré?
- En una habitación que Dobby te ha preparado. Tiene baño privado. No desayunarás, almorzarás, ni cenarás en tu dormitorio… lo hacemos en el comedor. No te escaparás de mi tan fácilmente…
- Bien… al fin que sólo te veré en el desayuno o la cena.
- Puedes verlo de esta manera, mi presencia te arruinará la mañana y el buen dormir… - rió burlón.
- ¿Algo más?
- Lo más importante –se levantó y llamó a Dobby. Mientras el elfo venía, se acercó a Miley y le tomó el mentón. Ella intentó desviar la cara pero él la asió con fuerza – Desde hoy eres mi esposa, y exigiré los derechos que me da el contrato que firmaste.
- Qué quieres decir… - dijo con voz temblorosa.
- Que eres mi esposa, y tienes deberes conmigo, eres mi mujer… con todo lo que la palabra implica… - la miró con rabia.
- No te entiendo… - pero al final cayó - … estás insinuando que…. ¡Ni lo sueñes!!!
- Eso lo veremos… – dijo sin soltarla - ¿quieres a tus padres sanitos? Entonces¡debes cumplir el contrato!
- Pero yo… eso fue sólo un…
- ¡Ja¿pensaste que sólo firmarías un papel y vivirías conmigo así sin más? – rió más fuerte – que tontita eres comadreja. ¿Acaso no leíste la "letra chica"?
- ¿Qué?
- En todo contrato, hay cláusulas escritas en letras pequeñas… deberías haberlas leído antes de firmar – dijo burlón – ¡mal, muy mal, pequeña ratita!!- Le mostró el papel, ella lo leyó rápido y su cara se puso blanca como la cera.
- Aquí dice que… -lo miró y sus ojos se inundaron de lágrimas.
- Si… ahí dice que tendrás que cumplir con los "deberes de esposa", es decir… - se acercó casi al oído – tendrás que acostarte conmigo y consumar el matrimonio…
- ¿Por qué? – dijo abatida – si tú me odias…
- ¿Cuál es el problema? Oh… la pequeñita sólo se entrega por amor… ¡qué tierno¡Tanto, que da asco la ternura¿Así lo hiciste con Malfoy? – ella no contestó. Dobby entró y esperó la orden – ¿llevaste las cosas de la señora a su cuarto, Dobby?
- Si mi señor… como usted ordenó – hizo una reverencia.
- Bien… - se dirigió a ella – Ve con Dobby, él te enseñará donde dormirás. Por lo que acabamos de hablar, no te preocupes, no será hoy. Pero sólo para que lo sepas, yo decidiré cómo, cuándo, y dónde… ¿entendido? – ella no dijo nada. Sólo atinó a salir del despacho y seguir a Dobby. El la miraba irse. Bebió de una vez la copa de Champaña y luego se sirvió otra. Apuró el trago y se sirvió otra más, para luego hacer trizas la copa contra la chimenea. – Buena suerte en tu vida de casada, Miley Jonas… - levantó la botella y tomó un trago mas – te aseguro que vas a necesitarla.
Demiy Joe llegaban a la madriguera, apareciéndose en el jardín frente a la puerta principal, cuando al caminar hacia esta, vieron sentado en el porche de entrada a un joven de cabello platinado. Liam hacía horas que esperaba. Joe lo saludó apenas y entró a la casa. La relación entre ambos, si bien no era mala, nunca fue normal; sólo un intercambio breve de palabras, y por Miley. Liam saludó a Demique, nerviosa, le sonrió tímidamente.
- He venido lo más rápido posible… he dejado mi trabajo a medias,
viajé sin permiso. La carta tiene fecha de hace varios días, pero la maldita lechuza me la ha entregado esta mañana… no sabes lo que tuve que hacer para aparecerme aquí.
- ¿Liam, a qué has venido? – dijo ella al fin.
- ¡Demi… qué pregunta haces!! – dijo nervioso – Vengo a detener la locura que Miley está por cometer. Yo estoy dispuesto a ayudarla en lo que pueda¿pero casarse con un hombre al que ni siquiera conoce?
- ¿No te ha dicho quien es?
- No… pero tu puedes decírmelo.
- No te lo diré. Ella por alguna razón no quiere hacerlo, y respeto su decisión…
- Bien, no importa con quien… La carta decía que se casarían en una semana, al menos he llegado a tiempo… - Demilo miró y sus ojos se aguaron. El la miró.
- Liam… la verdad es que no sé a que has venido…
- ¡YA TE LO DIJE¡A IMPEDIR ESA LOCURA!! ELLA NO PUEDE CASARSE CON UN DESCONOCIDO, SOLO POR DINERO…
- Liam, sé que tienes razón, pero eso ya está…
- ¡No me digas que está decidido!! – dijo alterado – no puede, ya veras… yo la haré cambiar de opinión… ¡nos amamos!!
- Liam, lamento tanto esto, pero no puedes hacer nada… - él la miró, sus ojos grises acostumbrados a no llorar, tenían lagrimas a punto de salir – Ella se casó hace dos horas…
- ¿Qué? – dijo abatido, sentándose en la escalinata de la entrada – no puede ser… la boda sería en una…
- ...Semana… si, pero él la adelantó… lo siento – Liam, se secó las lágrimas, se levantó y sin siquiera saludarla, desapareció.

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