martes, 14 de agosto de 2012

Lost Of Love - Capitulo 27

Capitulo 26

¿Condenada al paraíso? Si, ese podría ser el titulo de la fantasiosa vida que llevaba después de esa noche. Y si bien trataba por todos los medios de no parecer tan condenadamente lujuriosa, Nick le hacía despertar sus bajos instintos, cada noche después de la "reconciliación". Sentada frente a su tocador, y mientras le daba los últimos toques a su maquillaje, no podía dejar de recordar todas y cada una de las noches que viviera en el edén, las veces que Nick irrumpía en su cuarto. Se convenció que debía dejar de divagar, porque en cualquier momento iba a meterse el delineador en el ojo… sonrió. Nick siempre la dejaba en ese estado de completa ensoñación y éxtasis.
Suspiró. Esa era su noche, la prueba de fuego. Era la noche de Navidad, y tendría alrededor de doscientas personas en su casa… Sonrió al recordar lo tonta que fue al pensar que todos iban a estar apiñados. A pesar de que el salón de baile era grande, era casi absolutamente imposible que tantas personas entraran en ese lugar. Claro, que había olvidado por completo que Paul era mago, y que gracias a un objeto alargado y de madera, que tenía el nombre de "varita", se podría realizar un hechizo y agrandar el lugar a gusto y placer… Rió. Esas habían sido las palabras exactas que utilizara Paul, cuando hizo la estúpida pregunta. Estaba contenta de tener un amigo, que además de serlo, fuera decorador y que le ayudara en eso de "aparentar" en la alta sociedad. Paul poseía un exquisito gusto por la ropa de diseñador, conocía todas las tendencias de la temporada; sabía de las nuevas líneas de zapatos, le había recomendado la maquilladora, y el peinador. Y ahora, mientras se retocaba el labial frente al espejo, se sentía en condiciones de enfrentar a las "fieras".
El maquillaje era fiel a ella, natural, casi imperceptible… una sombra marrón, y dorada, y un iluminador le aclaraban el castaño de sus ojos, y la fina línea de color chocolate del delineador, junto a la máscara para pestañas, los destacaban del rostro. El rubor era a tono, escondiendo las pecas, marcando sus pómulos, y el labial en un brillante cobre, le hacía una boca, demasiado apetitosa. El cabello, lo tenía levantado bien alto y tirante en una coleta, y lucía un recto flequillo. Este peinado tan simple, fue a pedido de su esposo. A parte que ella no tenía ganas de hacerse un peinado demasiado sofisticado que no fuera con su imágen. A pesar de que tenía que estar a la altura social de su esposo, no iba a dejar su personalidad.
Cuando Nick abrió la puerta de la habitación de su esposa, frunció el ceño. Ella aún tenía puesta una bata de toalla, y usaba en los pies sus cómodas pantuflas. Miley lo miró a través del espejo y suspiró extasiada. Nick no podía estar más apuesto. Siempre le pareció que el Smoking negro le quedaba bien, pero esa noche su esposo lucía espectacular. No dudó que en esa velada muchas mujeres la envidiarían. Nick caminó lentamente hasta llegar al tocador, y sin decir nada, se agachó para darle un suave beso en el cuello.
- Gracias – dijo mirándola fijamente.
- ¿Por qué? – preguntó en un suspiro.
- Por aceptar mi sugerencia… - ella lo miró sin entender - lo de tu peinado…
- Gracias a ti, por sugerirlo… – sonrió – tu no estás nada mal – él sonrió complacido.
- Y tú… - se calló un segundo. Mirando divertido lo que llevaba puesto – me pregunto si esa bata es el último grito de la moda… - rió.
- ¡Oh, no! – dijo ella – es que no quiero arruinar el vestido con el maquillaje… es demasiado bonito, y si saliera con un manchón en él, ¡seré la presa fácil de todo el mundo empresarial!
- Aprendes rápido ¿eh?
- Bueno, tu lo dijiste… hay que interpretar bien el papel…
- Bien… - la miró – te falta algo…
- ¿Qué?
- Joyas…
- Pero… - le mostró que en el cuello llevaba la gargantilla de diamantes, la única joya que poseía- Y después me pondré los aros...
- Error – dijo él quitándole la gargantilla – una de las reglas de las mujeres de alta sociedad, es: nunca repetir las mismas joyas, dos fiestas seguidas.
- ¡Pero no tengo nada que ponerme! – dijo contrariada - y quién se va a fijar en…
- Miley…- dijo dejando el collar en el tocador – Tu fuiste la sensación en Halloween… y lo serás ahora como anfitriona. ¿Crees que esas mujeres no sabrán que las joyas son las mismas? Viven para observar y criticar. No te olvides que no todas tienen un empleo como tu. – Ella lo miró – algunas hacen culto al que dirán… se preparan para no ser el blanco de las criticas y las miradas… y cuando ven a un tierno corderito como tu, son capaces de destrozarlas… socialmente hablando.
- Oh…
- Suerte que tienes un marido que sabe de esto – sacó de su bolsillo una cajita que con un movimiento de mano, se agrandó – Feliz Navidad – Ella lo miró sorprendida, y tomó el estuche. Cuando lo abrió hizo una suave exhalación. Dentro había un par de aros largos, donde un gran número de esmeraldas, aproximadamente de un centímetro de diámetro caían formando una cascada, asemejándose a un ramo de uvas. También había un enorme anillo con una gran esmeralda al centro, rodeada de pequeños diamantes y una pulsera haciendo juego.
- ¿No hay collar?- farfulló. él rió.
- ¿Quieres uno? – ella negó – mira, los aros son demasiado importantes… si te pones un collar, se vería todo exagerado, y no se lucirían, ni una cosa ni otra.
- Ah…
- Si.- dijo poniéndole el enorme anillo en su dedo anular de la mano derecha. Miley luego se puso los aros – ¿ves? – dijo acariciando su cuello – estás perfecta…
- Son hermosos – dijo asombrada, viendo como las esmeraldas caían desde su oreja, y casi rozaban la clavícula. Nick estaba entretenido poniéndole la pulsera, de diamantes y esmeraldas.
- Serás la sensación de la fiesta… - le besó el cuello otra vez - me muero por besarte en la boca, pero no quiero arruinar tu maquillaje – Miley estuvo a apunto de decirle que el maquillaje le importaba un cuerno y que tenía suficiente labial para retocarse cuantas veces él quisiera besarla, pero no dijo nada. Sonrió al ver que en su camisa tenía puestos los gemelos que le comprara. Eran de platino con la forma de una snitch, con sus alas desplegadas.
- Veo que te has puesto mi regalo – Nick sonrió.
- Me encantan… sólo que no pude ponerme el traba corbata – dijo señalando el moño – La gente nos está esperando… - dijo incorporándose. - Yo enfrentaré a los invitados primero… te veo en cinco minutos. – Ella asintió obediente- Cuando bajes la escalera, levanta los hombros, y mantente erguida…-ella lo miró por el espejo sin saber por qué le hacía esas recomendaciones – camina lentamente, cuenta hasta dos antes de dar un paso, cuida de no pisar el ruedo del vestido cuando bajes, sería desastroso que te cayeras… y no olvides siempre sonreír…
- Pero…
- Porque esta noche voy a presentarte como mi esposa… - Miley abrió los ojos y no pudo decir nada, porque Nick se marchó cerrando la puerta y dejándola sola, después de tirar semejante bomba. Se miró al espejo. El iba a presentarla como su esposa… no su prometida, su esposa. Maldijo por no tener ese peinado sofisticado, y haberse comprado ese vestido; aunque no dudaba que era bonito, le asaltó la duda de que quizás no era el apropiado para la ocasión. Quizás debería haber comprado uno, o haberlo mandado a hacer a Paris o Milán… No, con el poco tiempo que tuvo para buscar el adecuado, tuvo que contentarse con ese. Se quitó la bata, y se miró en otro espejo de cuerpo entero, y se calzó las delicadas sandalias. No estaba tan mal su elección. A pesar de sentirse insegura, se colocó unas gotas de su perfume favorito y, suspirando profundamente, fue al encuentro de las fieras, esperando no ser devoradas por ellas.
+-+-+-+-+
Nick caminó lentamente y se detuvo al pie de las escaleras. Debajo, en la sala, estaban reunidos sus más queridos amigos, familiares y socios. En total no había más de treinta personas apiñadas en diferentes lugares. Hizo un rápido paneo y pudo divisar a los hermanos de Miley con sus respectivas mujeres. Miró a Joe, que aun lo miraba con encono, aunque su mirada estaba un poco suavizada. Demi estaba a su lado, con un hermoso vestido azul eléctrico, y su cabello recogido elegantemente. Remus también estaba, con Tonks, quien llevaba un gracioso vestido de fiesta. El señor Bradsford y su esposa, Marian y unos cuantos empleados de confianza, al igual que su fiel secretaria. Los demás notaron su presencia, y él haciendo acopio de un temple de acero, sin mirar a nadie en especial, bajó los escalones y quedó en un descanso de la escalera, carraspeó haciendo que las voces se acallaran.
- ¡Buenas noches y Feliz Navidad! – Dijo en un tono algo entusiasta. Los demás le contestaron sonrientes – Es para mí un grato placer darles la bienvenida a esta, mi casa y compartir con ustedes, esta maravillosa velada – Miró a Joe, que aunque miraba hacia otro lado daba la sensación que lo escuchaba – Espero que disfruten tanto o mas de lo que yo pueda disfrutarlo. – los demás aplaudieron. El les hizo una seña y callaron el aplauso- se preguntarán por que les he pedido a algunos de los invitados que se reúnan aquí. Sé que hace algunos meses los sorprendí presentándoles a mi prometida – Varios asintieron – Bueno… - sonrió – hoy debo decirles que ya no tengo prometida – Marian levantó la mirada expectante y llena de esperanza. Nick pareció entender esa mirada, aunque como siempre no la tuvo en cuenta.- Esta noche, permítanme presentarles no a mi prometida… sino a mi esposa, Miley Jonas – un murmullo de asombro surgió de los presentes, que hizo a Nick girar la cabeza y mirar hacia el piso superior. Miley estaba allí, de pie, sonriente, altiva, espectacularmente hermosa… la sensación de verla lo mareó y agradeció tener la baranda donde se apoyó. Miley estaba sencillamente deslumbrante. El vestido era de una tela brillosa, verde esmeralda. Tenía un pronunciado escote al frente, que mostraba la palidez de su torso, e insinuaba la sensual curva de sus senos debajo de la tela. Todo el escote y debajo del busto, estaban marcados por un galón de color dorado, y se prendía al cuello dejando al descubierto su espalda y los delgados hombros. La tela caía con fluidez, y marcaba las curvas de la cintura y las caderas, bajando vaporosamente por sus piernas y rozando los tobillos. En sus pies, unas altas sandalias de tacón dorado que hacían juego con el detalle del vestido. El pelo castaño y tirante caía por la blanca espalda en una larga cola de caballo que le llegaba hasta la cintura. Miley bajó lentamente los escalones que la separaban de su marido. Le fue fácil, después de escucharlo. Se sintió en su elemento, y grácilmente se acercó, dejando que él la abrazara… se miraron un segundo y sin planearlo, le dió un corto y suave beso en los labios. Se miraron una vez mas, para sonreír y bajar juntos, entrelazados en un abrazo, para recibir las felicitaciones de cada uno de los presentes. Al llegar, los primeros en acercarse fueron los Bradsford, que aun no salían de su estupor. Miley y Nick recibieron las felicitaciones de la pareja.
- Si el que nos la hubieras presentado como tu prometida, nos dejó estupefactos… - dijo Sam palmeándole la espalda – ahora simplemente nos has dejado apabullados - tomó la mano de Miley y le dio una suave beso - realmente te felicito Nick, es la muchacha mas hermosa… - Miley sonrió, cuando Nick le acarició sensualmente, la desnuda espalda.
- ¡Miley, que estupendo juego de aros que llevas!! – dijo Mildred. Miley miró a Nick, quien le hizo una sugestiva mirada, diciéndole "¿Acaso no te lo advertí?", a lo que ella solo lanzó una risita cómplice.
- Nick me los regaló para Navidad…
- Sencillamente son perfectos para ti… - dijo la mujer mirando atentamente el juego de joyería y deteniéndose, en la enorme esmeralda que llevaba en su dedo. – ¿Colombianas, no?
- No… esmeraldas – Nick no pudo aguantar la risa, ante la cara de estupefacción de Mildred Bradsford - eh… - dijo ella, levantando la mirada y observando que Demi le hacia unas señas – si me disculpan, voy a saludar a mi familia… - le dio un beso a Nick y al llegar, se abrazo a su amiga, que estaba radiante. – ¡Demi! – dijo mirándola de arriba a abajo – simplemente estás...
- ¡Mira lo que me regalo Joe! – dijo mostrándole un delicado collar de zafiros y diamantes – Crees que mi atuendo es apropiado para la mujer del presidente de las Tiendas para artículos deportivos del Quidditch?
- Si… ¡estás increíble! – Demi dio una vueltecita y rieron – aparte tienes algo especial… no sé, algo distinto en tu mirada… - Su amiga se ruborizó.
- No es nada especial – miró a Joe – ¿Que tal el presidente? – Joe bufó – está algo molesto por venir… ¡y más porque tiene que usar traje! – le dio un beso – yo le dije que era la oportunidad de encontrar a otros empresarios y realizar contactos para seguir superándose en la empresa…
- ¿Vas a estar en el club, eh? – dijo Miley sonriendo.
- ¿Qué club? – Preguntó Demi.
- En el club de "esposas abandonadas por maridos ávidos por los negocios" – rió divertida ante la cara de estupor de su cuñada.- ¡Solo es una broma! – explicó – ¡De seguro es lo que te dirán estas mujeres cuanto te presente! Es la primera advertencia que me dieron cuando Nick me presentó en sociedad…
- ¿Y qué te pasa a ti que estás tan efusiva? – dijo su hermano, que la miraba ceñudo.
- Es Navidad Joe – dijo ella en un tono de voz triste.- Yo creo que hoy hay que dejar de lado todo lo que…
- ¿Navidad, eh? – dijo molesto – ¿Quieres fingir tener una Navidad feliz? – Miley se puso pálida - Parece que no te acordaras a quien tienes de esposo… ¿Acaso ya te olvidaste todo lo ocurrido hace unos días? Que poca memoria tienes hermanita… - le soltó casi sin mover los labios. Miley sintió el peso de las lágrimas en sus parpados cuando los cerró para evitar llorar.
- Joe – dijo una voz grave, detrás del pelinegro. Este se dio vuelta para ver de frente a Nick, que lo miraba sin pestañear y con el rostro serio. – ¿Podemos hablar, por favor?
- Yo no creo… - Miró a Miley que con sus enormes ojos aguados le suplicaba que aceptara.
- Solo será un momento… - Insistió Nick. Joe, no teniendo otra opción, asintió ante la mirada inquisidora de su mujer – si nos disculpan. – Nick se acercó y le dio un suave beso a Miley en la frente, haciéndola suspirar.- no nos tardaremos. ¿Podrías…?
- Si… yo creo que sería apropiado que guíe a los invitados al salón. – terció Miley.
- Buena idea… – dijo Nick sonriéndole - Me uniré contigo lo más pronto posible. - miró a su compañero de escuela - Joe, por favor – El pelinegro sólo frunció el labio superior y siguió a Nick hacia la biblioteca. Entró y sin pedir permiso se sentó en una butaca.- ¿Quieres algo de beber? – preguntó mas para romper el hielo, que para otra cosa.
- No suelo andar de borracho – dijo lacónico.
- Bien… - suspiró y se acercó hacia su sillón frente al escritorio – es hora de que vayas quitando esa cara de vinagre… - dijo serio. Joe se enderezó en el asiento, no creyendo lo que escuchaba. Miró a Nick, que tenía una expresión fría – no estoy dispuesto a que le digas a Miley nada que la incomode esta noche, ¿entendiste?
- Cómo te atreves… – dijo cerrando los puños.
- Escucha, Joe – dijo Nick endureciendo la voz – a mi puedes decirme lo que quieras… ¡pero no voy a permitirte que a Miley le reproches nada!
- ¡Es mi hermana! – dijo levantándose furioso.
- ¡Es mi mujer! – dijo él haciendo lo mismo – y no voy a permitir…
- Que malo que no lo recordaste cuando le apretaste el cuello… - dijo con desprecio – ¿ahora te haces el buen esposo?
- Sé que tienes toda la razón respecto a ese tema… - suspiró- no puedo negar la bajeza que cometí… y no se si algún día podré ser un buen esposo… el esposo ideal que toda mujer merece tener - dijo dando la vuelta y quedando frente a frente a su cuñado. Joe era mas alto que él, y seguramente mas fuerte, pero aun así, le hizo lo enfrentó - Pero si ella me da la oportunidad voy a serlo, ¡y mierda que voy a dejar que alguien le llene la cabeza para alejarla de mi! ¡Seas tú, o cualquier idiota que se interponga en mi camino! Espero que te quede bien en claro esto, en nuestro matrimonio no te inmiscuyas… se perfectamente que cuando el contrato termine, Miley será la que decida nuestro futuro, pero mientras ella esté casada conmigo, no te aconsejo que te metas en mi camino…
- ¿Y tienes el descaro, después de todo lo que hiciste y dijiste de mi hermana, de amenazarme? – dijo Joe que ya tenía su rostro tan cerca de Nick que podía ver el fondo de sus pupilas. Nick no pestañeo un segundo.
- No es una amenaza, es una advertencia… no voy a permitir que te metas donde no te importa…
- ¡Mi hermana me importa!
- ¡A mi también, y mucho mas de lo que te imaginas!- Rugió – y mientras sea mi mujer, no permitiré que nadie la aleje de mi…
- ¿Y qué pasará cuando seas tú quien la aleje de tu vida? – Nick lo miró no entendiendo sus palabras – ¿qué sucederá cuando logres tu objetivo; cuando logres verla rendida a tus pies y la abandones con el único propósito de hacerle pagar todas y cada una de las que te hizo hace años? – Nick bajó la mirada – ¡dímelo! – gritó Joe. – ¿Acaso no armaste esto del matrimonio con el único propósito de vengarte de ella?
- Yo… te dije que no iba a vengarme de ella… yo jure no vengarme de ella, por todo lo que pasó hace años… ¡te lo jure! – gritó. – tu sabes perfectamente lo que siento por ella…
- Y por qué diablos no se lo dices… - dijo Joe. Nick lo miró a los ojos, y el pelinegro vió en ellos miedo, angustia… dolor.
- Porque no voy a ser el mismo imbécil de hace años… no voy a ser el Nick bueno que se aguanta cada uno de los cachetazos que le da la vida… porque no quiero ser débil… - bajó la mirada - no quiero que ella vuelva a hacerme lo mismo… cuando me corrió de su casa. - se alejó de su amigo, para poder restregarse los ojos y secarse las lágrimas que amenazaban por salir, y se apoyó cerca de la chimenea – Yo… la amo demasiado para dejar que ella me arruine la vida una vez mas… - de pronto sintió una mano en su hombro. – no quiero que ella vuelva a matarme en vida, Joe. Si ella lo hiciera no sabría que hacer… Creo que como estamos, vamos bien… no voy a esperar nada mas, y estoy completamente seguro que ella no espera nada mas de mi… mas de lo que le doy…
- Nick, me parece que estás tomando la decisión mas tonta… al igual que la otra vez… - Nick se dio vuelta – te estás alejando de todo, finges algo que al final te matará… podrías dejar de ser el estúpido cojonudo que eres, para volver a ser Nick Jonas – bajó la mirada – mi amigo Nick…
- Joe… - dijo al ver la sonrisa triste de su amigo.
- Mira Nick – Joe suspiró – no puedo olvidar lo que le hiciste a mi hermana. Pero tampoco puedo olvidar que… nosotros fuimos demasiado duros contigo. Debí ser el amigo que esperabas y tratar por todos los medios de que Miley cambie de opinión, pero no. Me sumí en el dolor y dejé que los demás tomaran la decisión por mi… y a pesar de todo lo que ella te hizo y de todo lo que te quitó, tu defendiste su honor ante ese infeliz… hiciste lo que yo no hice…
- Joe…
- Espera… - dijo cerrando los ojos y respirando profundamente.- Yo… no puedo olvidar, pero tampoco puedo ser como tu… fingir un odio hacia ti que no tengo… me hiciste mucha falta en estos cuatro años amigo – Nick sonrió tímidamente - y sé que las cosas no volverán a ser lo mismo que antes… se que no será fácil, después de todo lo pasado… pero al menos podríamos intentarlo…
- Estás…
- Estoy diciéndote que por mi hermana y por Demi, voy a darte una oportunidad para que vuelvas a ser el mismo de antes.
- No puedo ser el mismo de antes, Joe… - dijo abatido - ya no puedo…
- Bien… nadie es el de antes… algunos maduramos – sonrieron – ¡Aunque a unos les sienta mejor la madurez que a otros! – dijo pasando su mano por el pelo.
- Si, claro…
- Será mejor que vayamos a esa dichosa fiesta… - dijo y estiró la mano – ¿amigos Jonas?
- ¡Siempre Cyrus! – dijo y le dio la mano, pero no pudiendo aguantar, lo abrazo – Tu también me hiciste mucha falta…
- Cyrus equivocado, Jonas – dijo riendo.
--
El salón estaba lleno de personas que en su vida había visto. Tenía la sensación de que todos los ojos estaban posados en ella. Si no hubiera sido por los ánimos que le brindara Demi, con ese simple apretón de manos, hubiera dado la vuelta y salido corriendo a buscar a Nick para que la salve de esa jauría… "Maldito Paul y su alegoría de la alta sociedad"Bajó los cuatro peldaños que la separaban y moviendo levemente la cabeza, fue saludando a los que salían a su paso. La mayoría de los invitados la miraban de arriba abajo, a ella y a Demi, que la tomaba del brazo con fuerza, denotando su nerviosismo. Fue hacia un rincón, donde estaban sus hermanos Fred y George y allí decidió esperar a Nick. La orquesta, ubicada al final del salón, tocaba una alegre melodía navideña. Conversó con los gemelos hasta que miró hacia la puerta de entrada del salón y lo vio entrar, con una radiante sonrisa acompañado de Joe. Sonrió inconscientemente al verlos juntos y Demi pareció pensar lo mismo, por el suave suspiro que emitió. Se acercó rápidamente y la tomó del brazo.
- Hola a todos y Feliz Navidad – dijo efusivo. Los demás lo saludaron – si me disculpan, tengo que llevarse a su hermana… hay varias personas que desean saludarnos.- Caminaron lentamente, Nick en el trayecto le pasó un brazo por la cintura y la acercó a su cuerpo.
- ¿Todo bien con Joe? – dijo ella sonriente.
- Si… - dijo él, moviendo la cabeza saludando a unos empresarios al parecer franceses – Creo que Fleur iría bien en ese grupo ¿no? – sonrieron – iremos un rato a charlar con los Bradsford.
- Ya hablamos con ellos…
- Pero solo estaremos unos segundos… también está Marcus…
- ¿Y su odiosa mujer?
- ¿Celosa? – dijo, deteniendo la marcha y mirándola a los ojos. Miley se ruborizó, pero Nick no lo notó debido al efecto de las luces del salón.
- No te exaltes… – El rió – ¿esa es la mujer que te tiraste la noche en que nos peleamos?
- No… - dijo y continuó la marcha – nunca estaría con esa mujer… me enferma su absoluta falta de escrúpulos..
- Y sin embargo te revuelcas con Nicole Anderson… - dijo ella despectivamente – que de escrúpulos no sabe ni el significado de la palabra… - él rió.
- Algún día me dirás por que la odias tanto – "Porque me aleja de ti," surgió en su mente, pero no dijo nada. Caminaron hasta un lugar, donde divisaron al matrimonio Bradsford. Junto a ellos estaban, el tal Marcus y su mujer, un par de personas de origen japonés a los cuales Miley no conocía, y Marian, quien charlaba animadamente con…
- Dime que no es cierto…- dijo Miley deteniéndose bruscamente. Nick la miró, y se preocupó al ver el semblante pálido de su esposa. Giró la cabeza para observar al grupo, y vió la causa de su indisposición momentánea. Junto al grupo de Bradsford, había otra persona, quien reía y prestaba atención a la única hija de su socio y amigo… Alli estaba nada más y nada menos que Liam Hemsworth , con el cinismo que lo caracterizaba y sonreía a Sam Bradsford como si lo que sucediera en la oficina de Nick nunca hubiera ocurrido.
- Maldito hijo de perra…- siseó Nick, y sus puños se cerraron de golpe.-
- Nick… por favor – dijo ella angustiada.
- Parece que no le bastó con la que le di… le dije que no se atreviera a estar cerca de ti...
- Nick…
- Déjame… ¡voy a reventarle el culo a patadas!
- ¡No! – dijo ella enérgica. Nick la miró con tanta rabia que ella retrocedió un paso.
- ¿No? – dijo acercándose – ¿no, qué?
- ¡No harás nada! – dijo ella. A pesar de que el verlo la había perturbado, se sorprendió de ser ella quien calmara a Nick y no al revés.
- Pero…
- Por favor Nick, no quiero que hagas nada de lo que puedas arrepentirte…
- Parece que no recuerdas lo que dijo de ti, e hizo ese maldito bastardo…- dijo entre dientes y sonriendo con cínicamente a un grupo de inversores que pasaba.
- Claro que lo sé… y déjame decirte que también lo sufrí, pero creo que no es el lugar para…
- No me pidas que no le rompa la cara… - ella lo tomó delicadamente del brazo.
- ¿Recuerdas con quién está? – dijo mirando hacia el grupo – Con tu socio... tu amigo – Nick miró a Sam - ¡Imagina el escándalo que armarás si te agarras a golpes con un simple empleado! – Nick la miró sorprendido de sus palabras.
- Miley…
- ¡Si! – dijo enérgica – tu me dijiste hace tiempo que debería aprender a interpretar bien mi rol en esta sociedad – dijo pasándose suavemente la mano por el vestido y alisando las inexistentes arrugas de la falda, solo para tener ocupadas las manos – Y te juro que yo misma tengo ganas de sacarle los ojos, pero no será hoy… ¡y no voy a dejar que arruines la fiesta que tanto trabajo me llevo organizar!
- Pero… - ella se acercó y le dio un beso en los labios.
- Interpreta bien tu papel… se lo mas cínico que puedas… y dale donde mas le duela – sonrió – ¡en su orgulloso trasero Slytherin! – él sonrió complacido de escucharla y le ofreció el brazo, al que ella entrelazó su delgado brazo, y caminaron resueltos hacia los invitados.
- Buenas noches a todos – dijo Nick sonriente. – ¿Están disfrutando el momento?
- Nick – dijo Mildred – ¡Que maravillosa casa que tienes! – dijo mirando alrededor – y la decoración es impresionante! Nada típico de Navidad… Marfil y dorado… con el verde de las flores y los colores calidos de los centros de mesa… - dijo sonriente – Helena y yo, creemos que es una casa magnifica!
- Esta casa perteneció a la noble y ancestral familia Black… - dijo Nick sonriendo.
- ¿Black? – dijo Helena, la mujer del tal Marcus – ¿tiene que ver con Sirius Black, el asesino?
- No... – dijo Miley sonriente – Tiene que ver con Sirius Black, el hombre que fue acusado injustamente de homicidio….y que era padrino de Nick… - El la miró y le dio delicadamente un beso en los nudillos – Sirius le dejó en herencia esta casa…
- Una casa ancestral… pero parece moderna.
- Eso, Mildred, es obra de mi esposa… - dijo Nick – Miley recientemente la redecoró y esta fiesta es obra únicamente de ella.
- Cariño, no olvides a Paul… - los demás los miraron sin entender – es mi decorador personal, y de las empresas de Nick.
- Hablando de decorar – Dijo Sam – Liam me ha dicho que aun no se han comunicado los representantes de la empresa local de decoración en el Caribe, Nick... – Nick miró al rubio que observaba obnubilado a Miley. Sonrió, viendo la oportunidad de seguir los consejos de su linda esposa.
- ¡ Hemsworth ! – dijo en un tono glacial – parece que no te he presentado a mi esposa.
- Oh, - dijo Miley – recuerda que ya nos conocemos cariño – dijo Miley – ¿como está señor  Hemsworth ?
- Bi… bien – dijo tratando de tomar su mano. Miley estiró la mano derecha mostrando el imponente anillo de esmeralda. Liam la miró a los ojos y ella sonrió. – ¿y tu?
- Nunca mejor… - dijo mirando a Nick y guiñándole un ojo.
- ¡Wow! – dijo Mildred tomando la mano de Miley – ¡Cada vez que la veo, me convenzo de que esa esmeralda es la mas impresionante que he visto en mi vida!!
- Todo lo que lleva Miley es impresionante – dijo Nick abrazando a su esposa y dándole un beso en los labios – ella sonrió – porque tiene que hacer juego con la impresionante mujer que tengo a mi lado… - Liam se puso rojo – ¿ Hemsworth , te sientes bien?
- Yo… si… de verdad estás linda Miley.
- Señora Jonas para ti,  Hemsworth – dijo sonriente Nick – que nunca se te olvide… - miró a Sam – ¿Y qué me decías de la decoración?
- La empresa del Caribe no me gusta…
- Disculpa, pero dijiste que la empresa de decoración era del Caribe?
- Si, Nick, pensé que… ¿No te lo había comentado? – él negó con la cabeza, y su semblante calido cambió rápidamente.
- ¿Quién la contrato? ¿Y con la autorización de quien?
- Eh… - dijo Sam.
- Sam, ya habíamos quedado en aprobar los bocetos de decoración que te mostré… ¿por qué cambiaste de opinión sin consultarme?
- Nick… de verdad, lo lamento, pero esta empresa cobraba mas barato, y como tenía mano de obra del lugar…
- Sam – dijo Nick serio – el resort caribeño no es un emprendimiento para tomarlo a la ligera… - suspiró – si tienes el plan de venderlo lo mejor que puedas y obtener las mayores ganancias, tienes que invertir en algo mas que en palos y palmeras… - Miley sonrió. – Esto no es un alocado sueño de adolescente. ¡Es algo que bien organizado como estaba, nos beneficiaria mas de lo pensado! ¡Y tú queriendo abaratar costos! Sabes perfectamente que lo barato sale caro… ¿Que opinión tomaste en cuenta para cambiar nuestro trato?
- Fui yo quien le sugirió al señor Bradsford el cambio, y también fui yo quien se tomó la atribución de contratarla… - dijo Liam envalentonado – porque pensé que sería lo más provechoso para el grupo…
- Cuando hables de grupo, - dijo Nick mirándolo con asco – trata de no referirte a mi… Un  Hemsworth nunca cuidaría de algo que me pertenece como Yo lo haría. – acaricio la mejilla de Miley.
- Nick – dijo Sam, para bajar los ánimos, pero no lo logró.
- Dime  Hemsworth , ¿quien eres tú para tomarte esas atribuciones que no te corresponden? – dijo alterado.- Si mal no recuerdo, tu no eres mas que el que administra la obra… un simple empleado, alguien que no tiene atribuciones de jefe para tomar decisiones sin consultar a sus superiores – le dijo sin asco. Miley lo miró burlona.
- Pensé que el señor Bradsford, estaría de acuerdo con la decisión, porque eso nos abarataría costos de traslado, infraestructura, alojamiento de los empleados… en fin los números eran altamente favorables para... – Nick levantó la mano y Liam dejó de farfullar.
- Muy mal… - dijo Nick – Sam, estas son las consecuencias de dejarle el trabajo a gente incompetente – Liam se puso rojo – no dudo que  Hemsworth tenga aptitudes para algunas cosas, pero se ve que para lo único que sirve en el Caribe, es para correr detrás de la arquitecta… - Miley rió divertida.
- ¡Que ocurrente eres, cariño! - dijo
- Yo no… - trató de defenderse Hemsworth
- Ahora que lo recuerdo… no sé que haces tu en esta fiesta – dijo serio – sólo invité a gente importante, y tu – lo miró de arriba abajo – no creo que califiques para esa denominación… - Liam se puso serio y frunció el labio.
- El señor Bradsford me invito… - dijo a punto de estallar.
- Si, veras Nick, el chico estaba solo…
- Ay, Sam, tu y tus obras de caridad… - dijo palmeándolo en la espalda – con respecto a la decoración, yo te dije que tenía a los indicados. Y creo que si mi estupenda esposa, lo invitó, está en esta fiesta el responsable de la renovación de mi casa, y que, seguramente, es el que nos salve de este desastre…
- Claro… - dijo Miley sonriente – ¡y estará encantado de colaborar en semejante emprendimiento! Tu sabes que trabaja para Jacobs y asociados – Nick asintió – pero tiene ganas de comenzar su propia empresa de decoración.
- Bien, asunto solucionado – Dijo abrazando a Miley – Ahora, si nos disculpan, mi esposa y yo queremos disfrutar un rato de esta agradable noche… y Sam, no te preocupes… mañana iré a tu casa a arreglar este pequeño inconveniente. – dejaron al grupo y cuando estuvieron seguros de que estaban lejos, comenzaron a reír.- ¡Merlín, que grandísimo de idiota!
- Creo que se te fue la mano… - dijo ella, tratando de controlar la risa.
- Pero – dijo sorprendido – ¿quien dijo que le diera en su precioso y orgulloso trasero Slytherin?
- Yo sólo dije orgulloso – dijo Miley riendo – ¡no dije nada de hermoso trasero!
- Bueno… - dijo acercándose a la mesa de la familia – creo que por ahora, dejaremos los saludos…
- ¡Al fin! – resopló – ya estaba cansada de escuchar lo bonitos que son mis aros, lo precioso de mi vestido… de negocios… ¡tengo un hambre que me muero! – A medida que avanzaban hacia la mesa de la familia, Miley observó algo que la incomodó. Sentada a la derecha de Fleur se encontraba su odiosa y muy francesa hermana, a quien Miley solo había cruzado en alguna fiesta familiar en casa de su hermano Bill. Gabrielle Delacour, sin duda había heredado la belleza de su abuela veela. Era alta, rubia casi platinada y llevaba puesto un estupendo vestido color rosa claro, que delineaba su perfecta figura. Miley observó luego a Nick, que miraba hacia donde estaba la inesperada visita. Ella desplegando su larga cabellera, (en clara posición de seducción) se levantó rápidamente y se acercó a ellos con una sonrisa tan asquerosamente cautivante que a Miley le revolvió el estómago.
- ¡Buenas noches, Haggy!! – dijo en una vocecita, melosa y apartando a Miley, abrazó a un sorprendido Nick.
- Gabrielle – dijo soltando el aire, - que... sorpresa- y miró de reojo a Miley, que se quedó mirándolos con la boca abierta.
- Te dije que volveríamos a vernos pronto… - respondió con ese asqueroso acento, y cambiando la r, por la g.
- Ah… ¿si? – preguntó Miley arqueando una ceja y mirando a Nick. Este solo sonrió y se encogió de hombros - ¿Y se puede saber dónde le dijiste eso a "mi marido"? - agregó marcando territorio.
- Bueno… - dijo Gabrielle haciendo una ensayada sonrisa de complicidad – cuando nos encontramos en Paris… hace unos días.
- Paris… - murmuró Miley, con rabia y sintiéndose una estúpida por creer en la palabra de Nick, de que había ido a ese viaje solo.
- Si… veras cariño - dijo Nick tomándola de la mano- me encontré con Gabrielle, por casualidad en un restaurante de Paris. Yo no soy muy bueno con el idioma y ella me ayudó bastante…
- Así es… - dijo una sonriente Gabrielle – y es por eso que, desde ese día, decidimos hacernos mutuamente compañía – Miley lo miró con ganas de matarlo y Nick, conociéndola, cerró los ojos viéndose venir el huracán mas terrible.
- Me imagino lo bien que se acompañaron… – dijo soltándose del brazo de su esposo, y sentándose entre Joe y Demi. Nick se quedó mirándola un instante y luego miró a Joe, quien sin esperar el pedido, y guiñándole un ojo, se levantó de su asiento, y ocupó el lugar al otro lado de su esposa, dejándole el sitio a su recientemente recuperado amigo. Nick le sonrió y se sentó al lado de la castaña , evadiendo a una muy exaltada Gabrielle que hacía lo imposible por captar su atención. Miley no volvió a dirigirle la palabra en toda la cena y hasta evitó cruzar una mirada con él. Nick al principio estuvo un tanto molesto, mas que nada por las burlas de los gemelos, acerca de "las doce maneras de domar a un Cyrus", aunque la actitud celosa de su esposa le pareció divertida; y a pesar de que tenía ganas de seguir arengando sus "celos", se dijo que era prudente no jugar con el malhumor de la señora Jonas. "Tonta", pensó "Gabrielle ni siquiera puede competir contigo…. Tu estás en las ligas mayores…"
- Miley … - dijo acercándose para que solo ella lo escuchara.
- ¿Si? – dijo ella indiferente. No lo miraba y jugueteaba con la ensalada de camarones.
- ¿Te dije que eras la mujer más hermosa de la fiesta? – ella dejó caer el camarón del tenedor y lo miró. Nick pudo notar entonces el leve sonrojo de sus mejillas.
- No – respondió tímidamente.
- Lo siento… – y luego agregó susurrándole al oído, y causando en ella un leve cosquilleo que le recorrió el cuerpo – Eres la mujer mas hermosa de la fiesta – Sonrió – no hay nadie mas hermosa que tu… nadie mas que tú.
- Si… seguro – dijo ella, con sarcasmo – ¿a cuantas más le dijiste eso?
- ¿no acabo de decirte que a nadie mas?
- Claro… - miró a Gabrielle - por qué no me dijiste que…
- Porque para mi no fue importante… encontrarme con esa niña, no fue tan interesante como para comentártelo… no valía la pena ni si quiera el comentario.
- Si, seguro – dijo chasqueando la lengua. – pero podrías al menos habérmelo dicho…
- No ahora, ¿si? – ella abrió la boca para discutir, pero el la cerro de un beso – después hablaremos… pero ahora, por favor, estamos con tus hermanos.
- Si, - dijo una vez que le paso el calor de la acción pasada - luego hablaremos…
Pero la actitud de Nick, de absoluta atención para con ella, la hizo olvidar de cualquier reproche que pudiera tener sobre su encuentro con Gabrielle. A pesar de que compartían conversación y risas con todos los de la mesa, Nick estaba mas que pendiente de todo lo que necesitara Miley; desde servirle los mejores manjares, ver que no le faltara vino a su copa, y sobre todo, compartir una secreta conversación, que la hacia reír y en algunas ocasiones ruborizarse, mas cuando Nick terminaba una frase, con un beso en el lóbulo de la oreja. A Miley le daba algo de vergüenza ese tipo de demostraciones entre ellos, estando frente a sus hermanos, pero una sola sonrisa de Nick, la hacía olvidar que estaban rodeados por cientos de personas…
La velada, mas entrada la noche, permitió a casi todos los presentes levantarse de sus mesas y entablar conversaciones a lo largo del salón. Nick y Miley no fueron la excepción, así que disculpándose con todos los Cyrus, se dispusieron a saludar a aquellos a quienes no habían tenido la oportunidad de ver, al principio de la velada. Uno de ellos era socio de Nick de uno de sus tantos hoteles. El señor Hellmand, era un hombre de aproximadamente cincuenta años, algo pasado de peso, y con una incipiente calva. Estaba acompañado por una mujer, de cabello negro y hermosa figura, que estaba de espaldas, y que a juzgar por sus movimientos y ademanes, se le había ido la mano con la bebida. Cuando esta se dio vuelta al oír el saludo de Nick hacia su socio, Miley sintió que hasta ese momento, su hermoso mundo encantado caía a pedazos. Frente a ella estaba Nicole Anderson, con su cara de zorra, vestido de zorra, maquillaje y peinado haciendo juego. Toda una perfecta zorra que la miraba con sorna y se dirigía luego a Nick, quien sostenía la mirada a su ex-amante, mientras ella se acercaba contoneándose y lo abrazaba dándole un beso muy cerca del labio, dejándole la zona color carmín. El señor Hellmand, solo se quedó allí observando la escena, sin decir nada.
- ¡Feliz Navidad! – dijo la mujer, alargando las silabas.
- ¿Quién diablos te invitó? – solo pudo decir Miley, apretando los dientes.
- ¿Quien me invitó? – rió – Nick… ¿quien más? – Miley lo miró, sintiendo sus lágrimas salir, completamente desilusionada. Nick tensó el labio y le apretó la mano, cuando adivinó que ella iba a soltarlo.
- Eso es mentira – dijo serio - ¿Quién te invito?
- Tu… - dijo acercándose – niégalo – Miley se soltó al fin, y se alejó de ellos, mientras Nicole lanzaba una carcajada, y se abrazaba a Nick. – Parece que a tu mujercita no le ha agradado mi sorpresa de Navidad… - Nick miró a su socio, que no podía estar mas desubicado.
- Discúlpame Tom, pero tu acompañante y yo, debemos aclarar una situación.
- ¿Se conocen? – preguntó el señor Hellmand.
- Oh… si – dijo ella en tono de lujuria.
- Desafortunadamente… - dijo Nick – Ven conmigo – Nick se alejó siendo seguido muy de cerca por Nicole. Casi al final del salón, la tomó fuertemente del brazo y la dirigió hacia una antesala que estaba vacía. Nicole sonrió y quiso abalanzarse al cuello de Nick.
- ¿Vamos a hacerlo aquí, corazón? – e intentó besarlo. Nick se apartó con asco.
- ¿Que demonios haces en mi casa?
- Pensé que te alegraría verme… - Nick hizo rechinar los dientes.
- Te lo advierto…
- ¡No me amenaces! - Chilló – tengo que soportar a ese viejo asqueroso solo por verte, y tu…
- Entiendelo bien – se acercó – ¡lo nuestro se termino! – dijo serio - Te lo dije bien, Miley es mi única mujer ahora y ya no necesito a una puta como tu para satisfacerme.
- Claro – dijo dolida – ¿tu puta oficial lo hace bien, no?
- No mi puta… ¡Mi esposa! – rugió – La denominación de puta solo le cabe a mujeres como tu.
- Maldito…
- ¿Te molesta la verdad? -Sonrió - ella nunca se compararía a ti… ella es una mujer decente... ¡mi mujer!
- Pero se casó contigo por tu dinero…
- Si… pero cumple con su palabra y me es fiel.
- Seguro – dijo con sarcasmo y acariciándole la cara. Nick alcanzó a esquivarla cuando una de sus uñas intentó clavarse en su mejilla. – ¿acaso tu fiel mujercita no invitó a Liam  Hemsworth ? – Nick se puso rojo de la rabia – Creo haberlo visto en tu casa, ¡babeándose por ella!
- Lo que ese bastardo haga, me importa poco. – siseó – Sé que Miley es mía – le apretó el brazo – ¡Deja de estar tratando de fastidiarme la noche!
- ¡Suéltame animal! – dijo histérica.
- Mira – se acercó – no puedo hacer nada porque Hellmand te trajo, pero será mejor que te comportes y no molestes a Miley – se acercó mas a su cara – porque será lo ultimo que hagas…
- ¿Es una amenaza?
- Tómalo como quieras – la soltó – no te acerques a ella – dejándola apoyada contra la pared se alejó. Ella viendo la oportunidad que estaba buscando, tomó aire y lo llamó.
- Nick… si no quieres que la moleste – Nick se dio vuelta– vuelve conmigo – Nick la miró de arriba abajo como quien ve una bolsa de basura en estado de descomposición, y luego sonrió burlonamente.
- ¿Crees que estando en el paraíso con ella, volvería al basurero que tú me ofreces? – rió – ¡olvídalo!
- Yo soy más mujer que ella…
- El que asegure eso, es un maldito mentiroso… Yo doy fé de que no es cierto. – Nicole, lo miro con rabia.
- Volverás a mi – sentenció.
- Solo si perdiera la razón…
- Ella sabrá de lo que soy capaz… - dijo en un tono amenazante- El se detuvo y volvió sobre sus pasos, con una sonrisa cínica.
- Dime Nicole… ¿te gusta donde vives, los exquisitos platos que comes, la ropa que vistes? – ella lo miró alarmada.
- Nick – dijo temerosa.
- Si, claro que te gusta… te encanta la vida que llevas, y harías cualquier cosa por no perder tu status económico… - dijo tocándole las joyas que tenía en su cuerpo – solo déjame darte un pequeño consejo: haz lo que te digo si quieres continuar así… De lo contrario, debajo de uno de los tantos puentes de Londres será tu próxima morada. ¡No me jodas, ni la jodas, porque tu sabes que te haré la vida miserable si te entrometes en mi vida o en la de mi esposa. He sido demasiado bueno contigo… te he seguido manteniendo, porque de verdad me das lástima; pero te aconsejo que no juegues con tu suerte… podrías salir mal parada – se alejó caminando rápidamente, para llegar al salón y tratar de arreglar las cosas con Miley. A lo lejos divisó a Demi, que cuando lo vió acercarse a ella, adquirió una expresión sombría que le dio a Nick la certeza de que ella sabia donde encontrar a la castaña.
- Demi…
- No me hables – dijo duramente.
- Pues… lo haré – Ella bufó – ¿Y Joe?
- Está por allá, hablando con un directivo de la marca Saeta de fuego porque no sé que convenio quiere realizar con las escobas… - resopló – muy aburrido para mí.
- ¿Y Miley? – agregó como no dándole importancia a lo que Demi le acabara de decir.
- No sé… – dijo ella dura.
- Vamos Demi, dime si la viste…
- Puede que la haya visto por ahí – lo miró – ¿Vas a humillarla con la presencia de otra de "tus conquistas"?
- Nunca tuve la intención de hacerlo…
- No lo parece…
- Y bien, ¿la viste?
- Está en la terraza – lo miró – pero yo que tu, no me acercaría… a menos que debajo de ese Smoking tengas una muy gruesa y protectora armadura….
- Muy graciosa – dijo bufando – ¿está muy enojada? – agregó algo afligido.
- Pues… ella siente que tú trajiste a esa zorra de Nicole con el único objetivo de humillarla en frente de todos tus nuevos amigos.
- ¡Pero si yo estaba igualmente sorprendido y molesto de verla! – se excusó con malhumor. – aparte no sé por qué se molesta.
- Si, ahora hazte el ofendido… - dijo ella casi burlona- Si tu no sabías de la presencia de esa mujer en tu casa, será mejor que busques las palabras correctas para explicárselo a Miley. Sabes que ella a veces no es la mas comprensiva, cuando está segura de que lo que piensa es lo que es
- Si, lo sé – resopló. Ella sonrió con ternura, pero luego le dió un suave golpe en el brazo.
- Y por favor, Nick… cuando la veas, no seas tan…
- No voy a ser violento…
- Iba a decir cabeza dura, e intolerante… – dijo ella – nunca pensé que lo fueras – él le sonrió.
- Solo quiero que entienda que yo… - dijo en un tono de voz apagada.
- ¿Quieres seguir teniendo los beneficios que el estar casado con ella te confiere, no? –preguntó con picardía – Nick no aguantó y sonrió.
- Siempre fuiste demasiado inteligente Demi…
- Querrás decir que te conozco lo suficiente – y con una sonrisa en los labios, la dejó.
--
Quizás si hubiera estado en el mismísimo polo norte, el frío de la noche podría haber calmado el calor que la rabia y el dolor de ver a esa mujer en su casa. Pero no, estaba en la terraza que daba al salón, en frente de un inmenso jardín nevado. No podía quedarse quieta… Nick habia cometido la osadía de traerla a su casa. "Maldito mentiroso", decía mientras iba de un lado al otro de la terraza. Desde el gran ventanal los demás invitados se divertían… las risas se escuchaban amortiguadas, lejanas a esa desazón que le provocaba la actitud de Nick… Traerla refregársela en su propia nariz, y con eso humillarla… Presentarla como su esposa y toda esa pantomima surgida después, fue parte de un plan… un simple ardid, para dejarla en el mejor de los ridículos; ella sabía que aunque la presentara como la mismísima reina de Inglaterra, para él no era más que una de sus tontas mujeres… "su puta oficial".La selecta lista podría simplificarse en ese momento en Nicole, esa mujer casada con la que pasara una noche y quien sabe cuantas noches mas; se agregaba a su harén la reciente adquisición francesa, la estúpida de Gabrielle y por supuesto ella tenía que contarse en la lista. Si, señores… Miley Cyrus, la más estupida de todas, y la mas crédula. Esa lista paseaba por su mente y se preguntaba con angustia cuántas mujeres mas habría, que ella desconociera.
El ruido del ventanal al cerrarse la hizo mirar de reojo. Nick estaba parado, erguido en toda su estatura y dándose calor en las manos, refregándolas entre si. La imágen que tuvo de Miley en esa terraza, podría asemejarse a un pequeño animal salvaje enjaulado, y sabiendo lo que podría esperarle, se acercó lentamente deteniéndose a una distancia prudencial. Vio el brillo de sus ojos, y las esmeraldas centellaron, cuando Miley giró la cabeza y lo miró a los ojos. Nick solo pudo abrir la boca, pero no pudo decir nada porque la pequeña mano de su esposa se estampó con fuerza en su mejilla, dándole vuelta la cara.
- Que demo… - Trató de hablar pero Miley lo interrumpió mostrándole el puño cerrado.
- No te atrevas a decir ni una sola palabra – El la miró a los ojos - ¿Cómo pudiste traer a esa zorra a mi casa? – chilló furiosa.
- Pero…
- ¡Pero qué, grandísimo imbecil!
- Yo no sabía que…
- No me vengas con esa mentira de que no lo sabías, porque no te creo nada, maldito…- El le tomó la mano antes de que lo golpeara otra vez.
- ¿Puedes dejar que te explique?
- ¿Explicarme qué? – dijo soltándose – ¿Ya tuviste tiempo de inventar una excusa, no?
- Miley por favor… - dijo suspirando.
- ¿Y encima te la llevaste para hablar en privado?
- Creo que…
- le echaste un polvo demasiado rápido, por lo que veo… - expresó dolida. Nick solo pudo mirarla sorprendido y acto seguido comenzó a reír – ¿te parece gracioso?
- Si… - dijo y la abrazó- porque me encanta cuando te pones tan furiosa… te hace ver más sexy… - agregó casi acercándose al oído. Miley sintió una llamarada de rabia, porque creía que él trataba de seducirla para evitar el escándalo… pero lo que mas rabia le daba es que él, con esa sola acción, tan simple y tonta, estaba logrando su cometido. Antes de sucumbir, se dió valor y se soltó.
- ¡No me toques! – lo miró – si estás acostumbrado a hacer lo que quieras con tus locas amantes, ya te lo dije hace tiempo… ¡yo no soy una mas de tus perras! – Nick bufó.
- Yo no la invite, ¿ok? – dijo exasperado.
- ¡Mentiroso! – Gritó, y le dio otra bofetada, que al parecer fue mas fuerte que la anterior porque le hizo a Nick crujir los dientes.
- ¡Deja de pegarme! - Rugió- ¡no es divertido después del tercer golpe!
- ¿Lo dices por experiencia? – preguntó con sarcasmo. El bajó la mirada, aun sobándose la cara.
- Eso fue un golpe bajo…
- ¡Claro! – dijo – ¿e invitar a Nicole, que es?
- ¡Ya te dije que yo no la invité! – dijo bajando la voz – ella solo lo dijo para molestarte, e hicieras un escándalo… y por lo que veo ha logrado su cometido- Miley se dio vuelta para no mirarlo, se apoyó en el barandal de piedra, abrazándose a si misma. De pronto fue conciente del frío que hacía allí en la terraza, y ella estaba cubierta sólo por su vestido. No lo miró. Tenía los ojos aguados y las lágrimas estaban a punto de salir. Pero no iba a darle el gusto de que la viera herida. Nick se acercó, y le colocó su chaqueta sobre los hombros, abrazándola desde atrás por la cintura, y apoyando su mentón sobre el hombro de su mujer. – lamento que…
- No digas que lo lamentas… - dijo con una voz casi nasal - te divierte demasiado que ellas me refrieguen su relación contigo. – suspiró – Nicole, Gabrielle… ¿quien mas de la lista de tus conquistas aparecerá esta noche?
- Nadie mas… nunca me vinculaba con gente con la que interactuaba – le dio un cálido beso en el cuello, que hizo a Miley erizar su piel – Gabrielle… - la abrazó mas fuerte – en realidad a ella la encontré de casualidad – ella resopló incrédula. El sonrió – si, la encontré de casualidad y no me la pude quitar de encima desde que la encontré, en ese restorante de "Los campos Eliseos"…
- Si claro… - dijo todavía reacia a creer una sola palabra que le dijera.
- Es la pura verdad… - dijo tratando de poner su mejor voz de inocente - ¿Por que crees que regrese antes de tiempo? – ella se dio vuelta – una hora hablando con ella, está bien – sonrió – dos, es un completo fastidio.
- Se perfectamente que tu no te acercarías a una chica como Gabrielle para "conversar" – dijo seria. Nick sonrió de lado, de la manera más sexy que Miley podría recordar, y haciéndola olvidar momentáneamente de su intención por soltarse.
- En otra ocasión, puede ser… - la miró a los ojos – pero ahora…
- No trates de congraciarte conmigo, porque te aseguro que no lograras nada! – gritó – ¡si bien puedo creerte lo de Gabrielle, lo de esa puta de Nicole, no te lo perdonaré jamás!
- ¿Por qué te molesta que Nicole…
- No… es… - lo miró – tu faltaste a tu palabra – bufó – te dije muy claramente que no la quería cerca de ti y tu…
- Te juro que es la primera vez que la veo desde que fue a la oficina y… - pero Miley hizo como si él no hubiera hablado.
- … ¡Y la invitaste!
- No – terció – yo no la invité… Tú sabes perfectamente que me he mantenido al margen de todo esto de la fiesta de Navidad. - la tomó por los hombros – tu y Rowling, mi secretaria, fueron las únicas que se encargarían de hacer las invitaciones y entregarlas a sus destinatarios. ¿Tú agregaste a Nicole a la lista de invitados? – ella lo miro airada.
- Por supuesto que no, pero…
- Y no creo que lo haya hecho mi secretaria… ella sabe perfectamente que Nicole nunca estaría en mi casa, por mi expreso pedido.
- Si, pero… -él le puso un dedo en su boca para interrumpirla
- Pero, de seguro los de seguridad, tienen en sus manos la lista de invitados que entrarían esgrimiendo tu invitación… - la miró sonriente – lista que por supuesto, tu y mi secretaria confeccionaron meticulosamente… ¿la viste agregada ahí? – ella negó con la cabeza – bien… si crees aun que alguien mas tocaría esa lista, podríamos llamar al jefe de seguridad, para que estés tranquila.
- Pero eso no quita que ella este aquí – dijo con voz pausada.
- Mira… hable con ella – Miley resoplo - la trajo ese tonto de Hellmand, de seguro que ella lo engatusó para...
- Si, claro, engatusar a un pobre hombre… - dijo – una excusa muy pobre pero muy buena para estas ocasiones, ¿no?
- Merlín, mujer, que molesta te pones…. ¿Por que Nicole no es santo de tu devoción?
- ¿Por que? Porque la odio… me enferma y me enfermas tú que quieres sacar provecho de todo esto… Dando vuelta las cosas a tu antojo con el firme propósito de salirte con la tuya.
- ¿Yo? – dijo haciéndose el inocente
- si, tu… - lo miro – quien me asegura que tu no le has pedido a ese tal hell… como se llame, que la trajera, pero fingiendo que era su pareja?- Nick por primera vez desde que salió a la terraza la miró fríamente. Tanto que Miley se estremeció.
- Me parece que estás haciendo una tormenta en un vaso de agua – Sentenció – Creo que debes terminar con esta tonta actitud… - dijo serio, y en tono imperativo - Será mejor que te serenes, arréglate el maquillaje, y después volveremos a la fiesta como si no hubiera pasado nada… - a ella le pareció que Nick estaba mandando a su perrito que dejara de molestarlo, y la rabia la cegó. – ¿Está claro?
- ¡Y una mierda que voy a volver a la fiesta como si no hubiera pasado nada! – gritó – te lo dije muy claramente… ¡no voy a tolerar que me des órdenes y hagas conmigo tu voluntad! ¡Eso de que me mandonees y me obligues a hacer lo que se te antoje se acabó!
- Mira… - trató de decir, moviendo el dedo índice de su mano derecha.
- ¡Baja ese dedo antes de que te lo arranque de una mordida! – Rugió. Nick abrió los ojos sorprendido - Me importa muy poco que quieras amenazarme con no pagar la recuperación de mis padres – dijo envalentonada – al fin y al cabo, con lo que hay en la cámara que tu me asignaste para mis gastos personales, me alcanza y sobra para….
- ¿Veo que ya no eres tan tonta, eh?- Dijo divertido – Así que piensas hacer uso de tu derecho legal como esposa…
- asi es... Ya no soy la tonta que vas a manipular a tu antojo – dijo apretando los dientes – pero no soy tan basura como piensas – suspiró - di mi palabra y pienso cumplirla… Solo que no voy a dejar que seas tu el que decida mi fortuna o mi desgracia...
- ¿Y que pretendes entonces? – dijo
- Sé que firmé un contrato donde acepto que tú tienes el poder en este matrimonio… - lo miró segura de sus palabras – pero quiero de ahora en más, tener también el poder de decidir que hacer…
- Bien, Hablemos entonces de modificar las clausulas de nuestro contrato matrimonial ¿que quieres?
- No te preocupes, no es mucho lo que quiero - respiró profundamente antes de seguir. - Quiero que se me consulte con todo aquello que me concierna en esta la casa y en el matrimonio, y lo más importante, en mi vida…
- Bien… creo que ya te he dado esa libertad…
- No cuando veo a esa perra paseándose por mí casa.
- Yo veo a Liam y no digo nada – dijo sereno.
- ¡Por mi puedes romperle la cabeza a ese idiota que no me molestaría en lo absoluto! – aulló – mándalo de una patada al mismo infierno si quieres, y te aseguro que yo puliré el zapato con el que le des una patada en el….
- Buen punto – rió – y creo que entendí el mensaje…
- Solo te detuve, porque lo trajo Bradsford, tu amigo…
- Está bien... entonces, tu tomarás el control de todo lo que concierna a la casa y tu vida… siempre y cuando me consultes antes de hacerlo.
- Dije que…
- Mira, acepto estos aires de independencia, pero darte libertad, no significa que lo conviertas en libertinaje… Al menos avísame lo que quieras hacer – ella asintió - ¿Algo mas?
- Yo… - se puso colorada de repente y se apretó las manos para darse valor. Nick la miró tratando de adivinar que es lo que se le ocurriría ahora. – yo también quiero tener poder de decisión en cuanto…. – el color de la cara se intensificó – en cuanto… al sexo – agregó en un tono muy bajo que Nick no escuchó.
- Disculpa, no escuché lo último que dijiste….
- Si, lo escuchaste – dijo terca.
- No, no lo hice – dijo mas terco.
- El sexo…
- ¿El sexo de quien? – dijo perdido en la conversación.
- ¡Nuestro! – dijo exasperada
- ¿Que tiene "nuestro sexo"? – dijo divertido. Ella resopló resignada. Si ya habia tenido el valor de decirle lo anterior, podía hacer un esfuerzo mas y decirle todo lo que quería… aunque eso significara que se muriera de vergüenza al decirlo.
- Que yo quiero decidir también… - lo miró – que yo quiero decidir también, cuando, donde, como y cuantas veces… hacerlo… no quiero que sea solo tu decisión – Nick sonrió aun mas y sin decir nada, la abrazó, mirándola a los ojos; se acercó y la beso con dulzura. Miley suspiró y olvidando la vergüenza pasada, lo abrazó con fuerza e intensificó el beso, introduciendo su inquieta lengua en la boca de Nick, que lo hizo gemir. Rápidamente ella se separó, pero él aun la mantenía apretada a su cuerpo.
- Estoy… muy de acuerdo con eso – dijo entusiasmado.
- Pero si yo no quiero hacerlo, tú tienes que aceptar mi negativa.
- Bien… pero… - la besó en el cuello – exijo el derecho de seducirte, y con ello hacerte cambiar de actitud.
- Bien – dijo ella apoyando sus manos en los anchos y masculinos hombros, en un intento de separarlo, aunque fue en vano.
- ¿Algo más? – le susurró sensualmente. – o quieres que sellemos nuestro nuevo contrato de otra manera… - la invitación era excitante, pero Miley no se iba a dejar arrastrar por la lujuria, y aunque hubiera asentido entusiastamente, se obligó a seguir con esa actitud, de "Harás todo lo que yo te diga esta noche, o te daré calabazas"
- Si – se separó bruscamente – quiero que en este momento, saques a patadas a esa zorra de Nicole Anderson de mi casa y de tu vida...
- Miley… - dijo suspirando.
- No hay ninguna concesión sobre ese punto – se abrazo a él y acercó sus labios a los de Nick, pero no le besó – te lo dije bien claro – lo miró – no quiero ser tu perra favorita.
- No lo… - dijo
- Cállate- él la miró y sus ojos cafes , adquirieron un tono oscuro, debido a su excitación – No quiero ser tu perra favorita… – le dio un beso brusco y caliente, que lo desestabilizó, antes de separarse, lo mordió delicadamente en su labio inferior, como marcándolo. Nick sintió en ese momento que perdía toda la racionalidad – quiero ser tu única perra. – y volvió a besarlo, para que no le quedaran dudas, de lo que decía. - ¿Está claro?
- Okay – dijo ciego de deseo. – claro... como el cristal…
- Bien… - le acarició la nariz con la suya, y luego ronroneó - si quieres que la cláusula pequeña del contrato se cumpla esta noche, serás mejor que te apresures en hacer lo que te exijo – él la miro sin entender - Te daré cinco minutos, de los cuales utilizarás los dos primeros para correr a esa puta, y yo utilizaré los minutos restantes para tranquilizarme y volver a la fiesta, como tu quieres… - lo besó fugazmente - como si aquí no hubiera pasado nada – El se quedó mirándola un segundo – el tiempo corre…. Y ya te quedan cuatro minutos y medio… - sonrió – yo que tu no los desperdiciaría en quedarte como un estupido mirándome – Le devolvió la chaqueta, se dio vuelta, y se apoyó en la baranda – a menos que no quieras terminar la noche en mi cuarto. – el sonido amortiguado de la música en el salón fue lo único que se escuchó en los siguientes diez segundos. Luego Nick se acercó a su oído con la respiración entrecortada.
- Solo dame un minuto… - Miley no dijo nada, y escuchó el fuerte ruido de la puerta al cerrarse. Sonrió satisfecha. Al menos esa noche, iba a salirse con la suya. Exactamente un minuto y medio después de que Nick se marchara, Miley vio que por el jardín, una muy ofuscada Nicole se marchaba, amablemente acompañada por dos guardias de seguridad que le cerraron las rejas en su nariz. Dos minutos después, Demi la encontró aun en la terraza con una gran sonrisa en los labios.
- ¿Todo bien? – pregunto Demi.
- Si… - la miró- ahora está todo en orden.
- ¿Y antes?
- Antes… - sonrió - solo tuve que poner algunos puntos sobre las ies – rió...
- Veo que ya se te pasó el enojo… - dijo divertida.
- No era enojo – dijo tomándola del brazo – solo es darme mi lugar – miró hacia la puerta– ¿has visto a Nick?
- Bueno… luego de discutir, discretamente con tu amiga… - rieron - dejó que los guardias la escoltaran a la salida y segundos después, se unió al grupo de "peces gordos".
- ¿Peces gordos?
- Si… tu sabes, los socios del resort – bufó – Joe estaba charlando con ellos porque cree que es una buena idea invertir algo de lo que gana como presidente de la tienda de artículos de calidad para el Quidditch.
- No es tan tonto entonces… ¿eh?
- Pero yo le he dicho que tiene que analizarlo con calma… no es poco el dinero que quiere arriesgar…
- Nick, ha invertido la mitad de su fortuna y si él piensa que será una excelente inversión, que rendirá frutos, no deberías poner objeciones con el dinero – Demi la miró sorprendida.
- Parece que confías mucho en Nick últimamente. – dijo suspicaz.
- Bien – dijo al abrir la puerta el calor y la música del salón las abrazó – digamos que últimamente Nick está más que dispuesto a cumplir su palabra – sonrió con picardía y luego la miró. Hacía tiempo que su cuñada tenía una actitud diferente, se veía mas femenina, mas relajada respecto a la vida - ¿Vas a decirme por que estas tan distinta últimamente?
- ¿Por qué lo dices? – dijo Demi sin entender.
- No lo se – respondió dando una fugaz mirada al salón – tienes la piel mas suave, la mirada brillante – sonrió- tu pelo esta tan enmarañado… ¿que tienes para decirme?
- Nada… aun – susurró para si, pero aun con la música y las risas, Miley pudo escucharla.
- ¿Pero hay algo para decirme? – Preguntó preocupada – ¿Es Joe?
- Está todo bien entre tu hermano y yo, no tienes nada de que preocuparte – Continuaron caminando, charlando y riendo como en los viejos tiempos en Hogwarts, donde era todo alegría y despreocupación, cuando encontró lo que en principio estaba buscando desde que entró al salón. Nick estaba acompañado de un grupo de empresarios cuando lo divisó a los lejos. Sonrió. Le encantaba verlo discutir sobre negocios. Era imposible de creer que ese niño tímido y escuálido, que no quería ser el centro de atención en el pasado, se hubiera convertido en el hombre que estaba frente a ella; tan extrovertido, vehemente y completamente seguro de si mismo. Tan avasallante y sexy cuando gesticulaba, movía las manos… segundos después se acomodaba los lentes y sonreía… ¡Merlín, esa sonrisa…! Miley estaba convencida que con esa sonrisa podía detener la guerra, hacer desaparecer el hambre y curar el hombre. La manera en que sus labios se tensaban y sus mejillas se contraían… suspiró. Lo amaba tanto, que estaba segura que besaría al mismísimo demonio y aceptaría de vivir en el más sofocante infierno si él se acercaba sonriente y se lo pedía. Se arrimó cautelosamente, y sin importarle que Nick estuviera rodeado de hombres de negocios, le pasó la mano suavemente por la espalda. Ese efímero contacto hizo a Nick tensarse por completo y cuando giro para encontrarse con ella, y esa mirada que eclipsaba hasta el mismísimo sol; se aproximó a su rostro y le dio un suave beso en los labios. Nick se sorprendió al principio por la actitud de su mujer, pero al instante la atrapó por la cintura, acercándola a su cuerpo e intensificó el beso. Se separaron y se miraron a los ojos fijamente.
- ¿Entonces... tenemos ahora otro trato? – dijo perdido en esa mirada azul. Ella sonrió y le dio corto beso.
Si… ahora tenemos otr contrato... – se abrazaron quedándose así por un largo rato, hasta que un carraspeo los hizo separarse y recordar que no estaban solos. Miley sonrió mirando a los allí presentes.
- Espero que estén pasando una agradable velada, caballeros – dijo aun abrazada a su esposo.
- Cariño – dijo Nick acariciando su espalda desnuda – tu sabes como somos… – rieron.
- Cuando hablamos de negocios - dijo Bradsford- siempre pasamos una velada agradable.
- Pues… creo que eso no está bien señores – dijo en tono de reproche. Ellos la miraron sin entender –Pienso que no es de caballeros dejar en una velada tan importante a sus mujeres solas... – sonrió – yo, por ejemplo, tengo muchísimas ganas de bailar, y mi querido esposo, que siempre me da con todos los gustos… - le acarició la mejilla con la punta de su pecosa nariz, que hizo a Nick reír.
- Miley… - dijo divertido – estamos hablando de algo importante – ella se puso seria - es sobre el negocio que tenemos en el Caribe...
- No dudo que sea importante, como todo lo que haces... – él sonrió - pero creo que tienen demasiados días en el año para hablar de trabajo… dudo que los negocios fracasen por divertirse al menos uno o dos días…- suspiró - vamos caballeros, hoy es Navidad… y yo quiero bailar.
- Miley … - dijo Nick serio.
- Nick… por favor…
- No puedo complacerte en este momento – le acarició el rostro – estamos a punto de llegar a un acuerdo muy importante y..
- Pero… - rezongo ella.
- Si me disculpan…. – dijo una voz siseante y gélida que los hizo girar abruptamente hacia donde estaba parado Liam – Como bien lo dijo el señor Jonas, yo soy un simple empleado que no tiene que tomar decisiones con respecto al tema del que están hablando – Miró a Miley - Seria un honor para mi, si la señora aceptara bailar conmigo… - miró a Nick desafiante y con la cara tensa – Claro… si su esposo me lo permite… - Nick sintió que todo el odio del mundo se concentraba en su puño derecho y lo obligaba a romperle la cara a ese idiota.
- Yo creo que…
- Por supuesto que acepto, señor  Hemsworth – dijo Miley sonriente – Mi esposo no pondrá ninguna objeción – lo miró – ¿Verdad, cariño? – si hubiera podido, Nick habría chillado como un niño caprichoso negándose rotundamente, y jurándole que en el momento que ese hurón moviera un pie, le cortaría con sus dientes, la garganta, pero solo pudo asentir.
- Solo una pieza musical… - dijo cortante. Ella lo besó en la mejilla.
- Solo hasta que tu decidas que esta noche la diversión es mas importante que el trabajo. – Liam lo miró sobradoramente y Nick cerró los puños dispuesto a comérselo vivo en cuanto hiciera algo indebido en frente de todos, con su mujer. Bradsford pareció adivinar lo que Nick pensaba, porque tomó abruptamente del brazo a Liam y este lo miró interrogante.
- Mucho cuidado, muchacho… - Liam arqueó una ceja – No saldrás vivo de esta casa, si te pasas de la raya – Liam sonrió.
- No se preocupe – dijo y Bradsford lo soltó – y tendré en cuenta su consejo – Y, haciéndole una breve reverencia a Miley, le indicó el camino hacia la pista, dispuesto a jugarse con ella la ultima carta.

No hay comentarios: