jueves, 9 de agosto de 2012

Lost Of Love - Capitulo 15


Capitulo 15
Los días en Inglaterra eran fríos… Miley pasaba la mayor parte del tiempo trabajando, y como si fuera un ritual al que estaba acostumbrada, siempre llegaba a Grimmauld Place antes de las seis. Aunque a veces se negaba a hacerlo, se veía todos los días renegando porque cuando el reloj daba las seis, ella le entregaba el abrigo a Dobby. La casa se sentía tan extraña. Algunas veces pasaba por ahí Demi… Joe nunca quiso entrar. Sus otros hermanos, se mostraban reticentes a querer visitarla. Se sentía sola… La casa era demasiado grande para ella. "Si al menos me hubiera dado permiso para redecorarla es tan fría, y oscura…" Solía pensar cada vez que se quedaba sola en la sala. Y si contamos las personas que la habitaban en ese momento, dos elfos y una mujer joven, la casa parecía desierta. Si por ella fuera, hubiera tirado todo a la basura y comenzado a decorarla a su gusto. Lo primero que se le vino a la cabeza fue cambiar esas pesadas y enmohecidas cortinas, por unas de géneros livianos y colores más claros, de una tela vaporosa, como el voile. Sacaría todos los cuadros de magos que dudaba que Nick conociera y pondría pinturas de naturaleza, con predominio de colores cálidos y pintaría las paredes de blanco. Eso haría que fuera mas luminosa, y no la tétrica morada de un vampiro, como ella solía llamarla. Y los muebles… Merlín, eran de la época de la prehistoria. Nick, con todo su conocimiento del mundo sofisticado, no había querido cambiar esos muebles que parecían lápidas, frías y llenas de muerte. Todo había pertenecido a los Black. Si, a esa casa le hacía falta un toque femenino, y muchos galeones de inversión. Nick, de seguro, no le daría dinero para que ella se entretuviese, y con su escaso sueldo, le resultaría casi imposible, emprender una tarea como la que pensaba. Y además faltaba otro pequeño detalle, que a veces la frenaba en su entusiasmo de querer cambiarlo todo: la casa no era suya. "Pero soy su mujer… así que la mitad de esta casa me pertenece…" Y esa frase retumbó en su cabeza y la hizo estremecer… "su mujer" y recordó sus labios en aquella zona tan íntima femenina…
Un golpe seco proveniente del despacho de Nick la sobresaltó, e hizo que su corazón palpitara con fuerza, una de esas tardes en que solía llegar de su trabajo. Una extraña sensación, mezcla de ilusión y excitación comenzó a inundarle el cuerpo, sensaciones que hicieron que se desplazara hasta el despacho casi corriendo y abriera la puerta. Si había ruido en ese lugar, suponía Miley, era porque Nick había regresado. Pero no era Nick… Sentado, al teléfono, estaba Remus Lupin, que al verla sonrió. Pero Miley solo fue capaz de hacer una mueca, la desilusión le ganaba.
- Está bien, Nick. Si, todo lo que me pediste está en mis manos… - se notaba que alguien hablaba del otro lado y Remus movía los papeles que estaban desparramados en el escritorio. Como no podía encontrarlos, Miley se acercó lentamente – ¿Dónde dices? Ah, en la carpeta azul –Remus la miró y ella instintivamente buscó la carpeta y se la dió – Gracias linda… Si, acabo de encontrarla.
- ¿Es Nick? – dijo ella. La persona del otro lado parecía hablar más fuerte, pero ella no podía escuchar. Remus asintió – ¿Puedo hablar con él, cuando termines? –
- Espera Miley… ¿Qué dices Nick? – Remus la miró mientras escuchaba –aha… bien… eh… ¿Nick? Miley está aquí. Quiere hablar contigo... bien – le dió el teléfono. Miley pausó sus movimientos y se sentó en la butaca, respiró lentamente y posó el auricular en su oreja.
- ¿Hola? – dijo y su voz tembló.
- ¿Qué quieres comadreja? – dijo Nick.
- Yo… quería saber… si está todo bien – silencio – ¿hola?
- Todo bien¿algo más?
- Eh… - jugaba nerviosamente con el cable del teléfono - estaba pensando, digo, si tú me dieras permiso…
- Ya fuiste a casa de tus padres… - contestó secamente.
- No – dijo – no es eso… ya estoy aquí ¿sabes? – mas silencio – yo quería sa… en realidad yo… eh… quisiera…
- ¿Por qué me estás haciendo perder tiempo? – estalló Nick – Merlín¿crees que tengo el tiempo suficiente para escucharte tartamudear¿Qué quieres? – Miley sintió un pelotón de lágrimas agolparse en sus ojos. Remus la miraba.
- Yo… quisiera que me dieras permiso para redecorar esta casa.
- ¿Qué¿Quieres redecorar mi casa?
- Si – dijo en un suspiro, y luego agregó - Bueno… es que está algo deteriorada… y yo pensé que…
- ¿Quieres decorar mi casa?
- Bueno…
- ¿Con qué derecho? – dijo interrumpiéndola.
- Yo… - tomó aire – soy tu mujer, por lo tanto es mi casa también – Nick se quedó mudo un instante – ¿Y, me darás el permiso?
- ¿Tienes dinero, ratita? Porque ese caprichito no saldría barato.
- Pensé que podías facilitarlo tú… yo…
- Hablaremos cuando llegue…
- ¿Cuándo…?
- Cuando llegue. Dame con Remus – Miley se levantó y le dio el auricular a Remus, que la miraba con ternura. Miley salió de allí.
- ¿Eres un idiota sabes? – le dijo serio- La has hecho llorar.
- No me importa… – dijo Nick, en un tono apagado.
- Si, y yo…
- ¿Viste con lo que salio? "Es mi casa también… soy tu mujer!!" – bufó – La dejo sola y ya se toma atribuciones…
- Te encanta que piense en esta casa como suya. Puedo adivinarlo por el tono de tu voz…
- Patrañas… las de su clase hacen siempre eso, se hacen las mosquitas muertas para obtener todo lo que quieren. ¡las odio!
- Bien, entonces no te interesa saber que ella le ha estado preguntando a Dobby, si tu llamas y preguntas por ella… – silencio
- ¿Ella pregunta por mi? –dijo en un tono agudo.
- No te diré, si no te van las mosquitas…
- ¡Remus!!
- Bien… siempre pregunta si llamaste, cuando vuelves, etc.… ¿qué le has hecho?
- Solo follamos antes de venirme para acá...
- ¡Vaya que surtió efecto! – dijo riendo.
- No le digas que estaré allí en dos días… quiero caerle de sorpresa…
- No te imaginas lo hermosa que está…
- ¿Lo haces a propósito?
- ¡Muérete!! –sonrió – Adiós Nick y procura no despartirte cuando regreses. Piensa el lugar donde quieres aparecerte y no que harás con tus partes…
- ¡Vete al diablo!! – y cortó.
- Muchacho idiota… - dijo sonriendo. Salió del despacho con un montón de papeles. Mientras los acomodaba en un lujoso maletín, llegó a la sala donde estaba esperándolo Miley. Tenía los ojos rojos. Remus le sonrió. – Miley… eh… debo irme.
- ¿Tan rápido? – dijo triste – pensé que te quedarías a cenar…
- Yo… Nimph me espera… tu sabes, las mujeres embarazadas – Ella caminó nerviosamente hacia la chimenea – ¿Miley te sucede algo?
- No – dijo rápidamente – es que… bueno, odio cenar sola… y esta casa es tan… - se tomó los brazos – fría…
- Sirius tenía la misma sensación cuando vivía aquí… la odiaba.
- Yo no la odio… sólo que… se necesitarían… unos cambios para hacerla mas acogedora – lo miró.
- Hablaré con él – dijo con una sonrisa - ¿Tienes alguna idea de qué hacer con esta cueva? – rieron.
- Si, pero cuesta un montón de dinero… y yo no dispongo…
- Pero tienes el dinero de tu marido. – dijo Remus tranquilo.
- No lo quiero. Yo trabajo y me gano mi sueldo… quizás si él me da permiso, yo pueda ir haciéndolo de a poco pero con mi dinero.
- No querrá. Nick es demasiado orgulloso. No dejará que su mujer pague los gastos de la casa – suspiró – Me voy…- se acercó a la chimenea- … ¡Ey, Puedes venir a cenar con nosotros!
- No creo… - dijo y sus ojos estaban iluminados – no quisiera molestar…
- ¡Claro que no¡Ven a casa!! Nimph te tiene mucho aprecio… -Ella asintió sonriente.
- Está bien…- Remus tomó un poco de polvos Flú y cuando iba a decir su dirección ella le tomó la mano. La miró curioso – ¿Nick… no dijo cuando vendría? – él sonrió y negó con la cabeza. Hizo el ademán de tomar mas polvos pero ella insistió – ¿es… estaba con esa Nicole? – Remus la miró perplejo. No sabiendo qué responder – ¿no me interesa, verdad? – bajó la mirada y las lágrimas otra vez pugnaban por salir – bien… tomaré mi abrigo y te veré en quince minutos¿si?
- Miley… él….
- Nos vemos luego – dijo terminando la conversación. Remus entendió, lanzó los polvos en la chimenea diciendo la dirección y desapareció.
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La mañana parecía perfecta para regresar. Nick tenía mas ganas que nunca de volver a Inglaterra. Ella lo esperaba. Su voz lo gritaba, el temblor al hablar, las pausas… Merlín, como deseaba tenerla ahí, bajo ese clima tan caliente… los dos, juntos, bajo una palmera, disfrutando del sexo sin ningún pudor. Recordaba el sabor de su piel, su lengua ávida recorrer cada parte de su cuerpo virgen, para luego llenar su interior con él… con su esencia. Era toda suya, y estaría dispuesto a voltear el mundo para que eso nunca cambiara. Recordó la manera en que lo besaba, la electricidad que causaba la pequeña lengua en su pecho mientras la follaba. Todavía guardaba en su espalda las marcas de la pasión, sus uñas se habían enterrado delicadamente cuando tuvo su segundo orgasmo… y recordó el primero… y sus caricias desordenando la oscura cabellera, lo hacían querer devorarla… suspiró excitado… definitivamente regresaría a Inglaterra esa misma tarde. Si tenía suerte, podía quitarse las ganas esa noche. Sonrió con lascivia. Es que iba a follarla si, o si.
- Odio el calor – dijo Nicole sentándose en la silla de al lado.
- No me interesa… yo me voy esta tarde. Tu, te regresarás por vía muggle.
- ¡No! – protestó – ¡No quiero quedarme un día más aquí!
- Mira, no te estoy preguntando, te irás por avión, o tendrás que trabajar de mesera un año para poder irte…
- Está bien – dijo cansada – tu te irás por…
- Traslador – la miró – ¿tienes algo que decirme a cerca de mi amigo Malfoy?
- Es un tipo que sabe como satisfacer una mujer, aunque borracho…bueno… no eres tu.
- Se que soy irreemplazable… - sonrió – pero cuéntame.
- La Cyrus lo dejó por uno con plata… al parecer es una puta cualquiera…
- No le digas así a… - se detuvo – continúa, pero puedes obviar los comentarios hacia ella, después de todo, esa Cyrus no me interesa en lo absoluto - mintió.
- Bien, El hecho es que lo calentó por casi siete años, y no le hizo ni una mamada… - Nick sonrió satisfecho – así que él… la engañaba.
- ¿Qué? – dijo acomodándose en la silla – repite eso, por favor.
- Que tenía, bueno, algunos encuentros secretos. Mientras estaban en Hogwarts, por ejemplo… - rió – se tiró a casi todas las chicas Slytherin disponibles, pero como era un condenado hijo de puta, les borraba la memoria y nadie nunca supo de eso.
- Maldito desgraciado…
- Y fuera de la escuela, Merlín sabe que trató de follarse a la castaña , pero ella le venía con la cantaleta de una estúpida promesa a sus padres de no usarla hasta que se casara – rió asquerosamente. – Como Liam no pudo con ella, bueno, se acostaba con cualquier mujer muggle.
- ¡Así que Hemsworth saciaba sus apetitos sexuales sin que su adorada noviecita lo supiera! – tomó un sorbo de jugo- ilusa… tonta e ilusa…
- No tanto, si se casó por un tío que le pagó para sacar de la estupidez a sus padres…
- ¿Algo más? – La miró.
- Aquí se acuesta con la arquitecta… y bueno hemos follado algo
- ¿Sólo algo? – rió.
- Te dije que es bueno… no tanto como tu tesoro, pero es algo molesto acostarte con un tipo borracho que se la pasa diciendo el nombre de otra, mientras te empalma. – bufó.
- Zorra… - dijo sacando la billetera y pagando las bebidas…- Hiciste bien tu trabajo… habrá un aumento este mes para tu mensualidad. Pero sólo como un bono adicional.
- Preferiría que vinieras a casa más seguido. – lo miró esperanzada – como antes…
- Te dije que me estaba cansando de ti – le dijo acercándose y dándole y beso seco en los labios – me conseguí otra, y me encanta revolcarme con ella.
- No mientas… - dijo ella con un tono angustiante.
- ¡No miento! – dijo riendo – ella me hizo sentir un hombre nuevamente – suspiró – folla como ninguna.
- ¿No me dejarás… verdad?
- Te lo dije, te advertí que te buscaras alguien que te mantuviera porque yo me cansaría de ti… no te dejaré desamparada por ahora… pero yo que tu, comenzaría a buscar empleo. Considera este viajecito un regalo de despedida. – Salió lentamente del bar. Dejando a Nicole, sin palabras. Tenía una sonrisa en el rostro que nadie le había visto en años. No sabía como ella iba a esperarlo, pero iba a hacer todo lo posible para que lo ocurrido aquella noche inolvidable, se repitiera.
Estaba prevenido. El cambio de clima sería brusco. Pasar del calor del trópico, al frío ingles, podría haber dejado de cama a muchos, pero no a Nick Jonas. Los otros viajeros lo miraron raro, cuando lo vieron llegar al sitio de trasladores internacionales, con un grueso abrigo de piel negro. Algunos se mofaban de él. Todos estaban en camisas veraniegas, y otros con bermudas y sandalias. El no dijo nada. Tocó el traslador a la hora indicada y cerró los ojos. La sensación que le causaba en el estómago, no la soportaba. Cuando abrió los ojos, vio a los demás tratando de abrigarse con las manos. Ahora él era quien reía. Solo se acomodó el abrigo y aun con el equipaje reducido, se apareció en Grimmauld Place. Eran las 4:30 pm. En la casa ella no estaba. Agrandó la enorme valija y llamó al elfo. Dobby al escuchar la voz de su amo, se apareció de inmediato haciendo una reverencia. Nick le entregó el abrigo y le pidió que llevara el equipaje a su cuarto. Después preguntó por Miley. Como era de suponer, estaba en el trabajo.
- ¿Llega tarde? – dijo quitándose los guantes de cuero.
- No, mi señor – dijo Dobby – siempre antes de las seis – Nick sonrió –luego cena en la cocina y se va a dormir, no sin antes preguntar por el amo.
- Bueno… - dijo tratando de contener la euforia que sentía al escuchar a su elfo – me voy a descansar… el traslador me enferma.
- Bien, señor… ¿lo despierto para la cena?
- No – dijo sereno. "Antes quiero comer mi postre favorito" pensó – y no le digas a mi esposa que regresé, quiero darle una sorpresa. – subió los escalones que lo llevaban a su cuarto. Se quitó el traje y se puso el pijama. Necesitaba bañarse, pero no tuvo ganas. Se bañaría cuando se despertase. Rápidamente se acostó – descansa Jonas – dijo sonriendo – tendrás una ardua tarea esta noche… una ardua y apasionante tarea – Movió la mano al descuido y la habitación quedó a oscuras.
Miley aun peleaba con algunos dependientes en su oficina. Habían tenido problemas con una remesa de remeras, con logos de Londres, que al descuidado muggle que se las ponía, se apretaban a su cuerpo al punto de asfixiarlo. Esto les había causado una increíble catarata de informes que llenar, y quería dejar todo en orden. Después de toda una tarde sentada en su escritorio, discutiendo con el último joven que quedaba, miró el reloj… eran las 5:50 pm… faltaban cinco minutos para las seis. Rápidamente tomó su bolso y su abrigo y sin saludar a nadie, salió de la oficina. Se cruzó en uno de los pasillos con Penélope Clearwater, la antigua novia de Percy. Miley la miró para saludarla pero ella ni siquiera la miró. Encogiendo sus hombros siguió su camino, hasta la zona de desaparición. Vio a Demi, que la saludaba desde lejos… miró su reloj, las 5:55. Solo la saludó con la mano y desapareció. Nunca se aparecía dentro de la casa porque estaba protegida por hechizos antiaparición y solo Nick sabía como sortearlos. Ella elegía un parque cercano y caminaba unos metros. La casa había cambiado mucho. Ya no la protegía el encantamiento fidelius… así que podía verse el amplio frente, bien reconstruido y el parque donde generalmente estaba el BMW plateado de Nick. Si hubiera tenido las llaves… sonrió. Desde que lo vió, quedó hipnotizada por ese auto. Abrió la puerta de entrada y un extraño aroma, que no alcanzaba a distinguir bien, la envolvió. Dejó el abrigo en el armario y llamó a Dobby. El elfo llegó y la dirigió hacia el comedor… Habia colocado la mesa para dos. Ella se extrañó de ver la mesa dispuesta de esa manera, pero no dijo nada. Cenó sola y cuando se iba a su cuarto, le pidió al elfo que mas tarde le llevara una taza de chocolate caliente. El elfo asintió levemente y desapareció.
Llegó a su cuarto y se puso su pijama. No tenía mucho sueño. Tomó un libro muggle, que había comprado en una librería de Londres, una novela de misterio. Comenzó a leerlo sin ganas. Se trataba de un multimillonario que había sido misteriosamente asesinado y todas las pistas dejaban como único sospechoso, a su esposa… "Típico" Pensó Miley "Se muere un viejo ricachón, casado, y en quien piensan como asesina? En la joven y escultural esposa". Siguió leyendo. A medida que leía se le hacía imposible dejarlo… la trama se ponía mas interesante… cuando el asesino estaba a punto de matar a la joven viuda, el golpe de la puerta le hizo dar un pequeño gritito y sobresaltarse. Miró el reloj. Eran las 8. La puerta volvió a golpearse y ella se acomodó en la cama para seguir leyendo. Se había acurrucado en la cabecera, sentada y con las piernas apretadas a su estómago. El pijama que vestía era de frisa, con florcitas, y sus adoradas pantuflas en los pies. Sin mirar a la puerta, siguió leyendo. La puerta volvió a ser golpeada.
- Pasa Dobby – dijo al descuido, sin mirar. La puerta se abrió – deja el chocolate en la mesa de luz. Gracias, y puedes irte a dormir si quieres…
- ¿Y si no quiero…? - dijo una voz masculina, demasiado diferente a la voz chillona del elfo. Miley cerró los ojos. No podía… su mente no podía jugarle una mala pasada. Lentamente los abrió y se encontró con que no era el producto de su imaginación. Estaba ahí, era corpóreo, más excitante que nunca. Tenía puesto una robe de terciopelo y unos pijamas largos de color azul marino. Parecía una pantera acechando a su presa. Ella se encogió más, con el libro apretado entre su pecho y sus piernas, y no dejaba de mirarlo. Nick había entrado a la habitación dispuesto a insultarla de la peor manera, a tomarla por la fuerza y a hacerla sufrir. Pero al verla… Suspiró. No podía entender como podía desearla tanto. Se acercó sereno, aunque por dentro quería tirársele encima, arrancarle ese infantil pijama y… - ¿Cómo estás comadreja?
- Nick… - dijo ella en un suave susurro, mezcla de desconcierto y sorpresa – yo… hola.
- Hola – dijo sonriendo y se sentó en la cama. Al hacerlo la bata se abrió un poco, y Miley pudo notar que no tenía puesta la parte superior del pijama. Para peor, su pelo estaba mojado, dándole un aspecto mas rebelde, mas varonil… y excitante.
- Tanto tiempo – dijo y acarició sus pantuflas rosadas – me preguntaba cómo has estado – los dedos acariciaron la piel de los tobillos y ella sintió la misma sensación de ser tocada por fuego. Todos los músculos se tensaron.
- Bi.. bien – dijo tragando saliva – ¿y tu?
- Nunca mejor… - la miró a los ojos – ¿Qué hacías?
- Leía… -dijo. El se acercó más. Ella se corrió hacia el medio de la cama.
- ¡Ey… no voy a morderte!! – dijo divertido. Disfrutaba de ese juego previo. Sabia que ella se hacía de rogar, para luego… - solo quiero saber qué lees.
- Es… una novela muggle – dijo. El estiró la mano, hacia donde estaba el libro.
- ¿Puedo ver? – ella aflojó un poco las piernas y él tomó el libro, pero en el trayecto se detuvo unos instantes a rozar sutilmente la zona de los pechos. Miley aspiró profundamente y cerró los ojos tratando de contenerse. El la observó un instante. "Merlín… Contrólate un poco, tienes toda la noche" Se decía a si mismo. Tomó el libro. Ella abrió los ojos, la respiración estaba algo agitada, pero no quería mostrarse ante él de esa manera, tenía que controlarse… no debía demostrarle que él le despertaba esas sensaciones.Nick no debía saber que el solo roce de sus dedos en sus pechos le había hecho mojar sus bragas – Ah… si, ya lo he leído. Es un libro interesante – Tiró el libro a un costado. Y se acercó a su cara – pero según puedo ver, ya se te pasó el interés por la lectura.
- Yo…- pero no la dejó continuar. Se abalanzó rápido y su cara quedó a centímetros de la castaña . Ella se había quedado de piedra.
- ¿Me extrañaste? – dijo, y volvió a acariciar, pero esta vez mas vehemente sus pechos por encima del pijama. Ella exhaló aire de golpe. El, no conforme con eso, se acercó y le dio un beso brusco, atrapando con sus dientes suavemente el labio inferior. La miró. Ella estaba petrificada. Su corazón funcionaba a mil, la sangre bombeaba la zona cerebral furiosamente y todos sus músculos no reaccionaban. – Vamos ratita¿no quieres decirme nada?
- No… - solo atinó a decir, cuando él comenzó a desabotonar la parte de arriba del pijama y metió la mano buscando el pezón. Miley gimió suavemente al contacto de sus manos en la piel. El sonrió.
- ¿No, qué? – dijo y en su voz ya podía notarse la excitación.
- No… no te detengas – Nick la miro y ella también, fue un instante y sus bocas estaban unidas. Se deseaban de una manera inexplicable. Las manos de Nick abandonaron sus pechos para tomar sus piernas y recostarla en la cama. Ella pasó sus manos por el cuello y perdió sus dedos en la espesura de su negro cabello. Sus besos eran más húmedos. Sus lenguas libraban una batalla para saber quien permanecía en la boca del otro por más tiempo. Las manos de Miley abandonaron súbitamente el cabello y fueron a parar al lazo de la bata. Nick jadeó. Sabía que significaba ese movimiento. Ella lo desató rápidamente e introdujo sus manos debajo de esta, recorriendo el abdomen plano y provocando que cada centímetro de la piel de Nick se erizara. Ella se sentó bruscamente y comenzó a besar su pecho. El levantó instintivamente su cabeza. Había pensado que sería más difícil follarla, pero ella estaba más dispuesta que él. Sonrió. Y sin miramiento terminó de arrancar los botones de la camisa y la dejó con el torso desnudo. Ella lo miró. Nick pudo ver sus ojos azules encendidos… estaba plenamente entregada a él. Miley sin dejar de mirarlo, recorrió con sus dedos la piel de Nick hasta los hombros y deslizó la bata, dejándolo en igualdad. Los dos entendían perfectamente que el tiempo de juego ya había terminado. Nick sonrió al quitarle las pantuflas rosadas. Luego el pantalón… de las bragas se ocuparía en unos minutos. Verla casi desnuda…. jadeó.
- Joder, estás como quieres… - dijo antes de abalanzarse contra el cuerpo y besarla con mas ansiedad… bajó al cuello. Miley entrelazaba sus piernas a su cintura y sus manos suavemente le bajaban la ropa interior. Nick gimió. – diablos… ¿eres una zorra sabias? – ella le tomó la cara y lo besó con vehemencia. No le importaba que pudiera decirle… solo quería sentirlo, ser su mujer. Le arrancó las bragas con violencia, pero la penetró suavemente… Ella arqueó levemente su espalda, mostrándole cuanto placer le provocaba cada movimiento. Él, comenzó un vaivén suave y lento, que fue aumentando a media que ella gemía. La miró y comprobó cuánto estaba disfrutando. se abalanzo sobre su cuerpo para dedicarse al cuello. Le encantaba besarla ahí. Pasaba sensualmente la lengua donde podía observarse la vena yugular de Miley… Mordisqueó su oreja, de manera sensual… luego sus labios. Ella arañaba su espalda, volviéndolo mas loco. Fueron unos largos treinta minutos… pero para ellos podrían haber pasado siglos… Fue entonces, que sin control, se corrió dentro de ella… Nick trató de controlar la respiración. Habia sido una muy buena sesión de sexo… una de las mejores, y eso que había tenido muchas. Después de un rato de mantener los ojos cerrados para volver a la calma, la miró. Ella estaba tapada con la sábana hasta el cuello, y miraba al techo. Pudo también, vislumbrar unas lágrimas que caían de sus ojos. Abrió la boca con la intención de herirla, pero no pudo decirle nada.
- Lo siento… -dijo al fin, y él volvió a mirarla sin entender.
- ¿Por qué me dices eso? – preguntó algo cortado.
- Yo… tienes lastimada la espalda – él se levanto rápidamente y se miró en un espejo de pie. Toda la espalda estaba roja, y en algunos puntos se veían las huellas de las uñas clavadas. A pesar de que se veían feo, le encantaron. Eran la prueba de que ella lo había pasado muy bien, al igual que él.
- No te disculpes… - dijo volviendo a la cama y tapándose con la sábana hasta la cintura – yo te mordí el cuello… creo que te quedará una marca – sonrió – ¿Estabas necesitada de una sesión de jaleo, no? – la miró y vio sus mejillas rojas.
- Lo siento…
- ¿Que es lo que lamentas? – dijo exasperado – ¿el follar conmigo, o el demostrarme que te encanta que te eche un polvo?
- Yo…
- Mírate… me da gracia tu actitud – ella lo miró – Ahora estás ahí, toda tapada… sintiendo vergüenza – se acercó – ¿de qué tienes vergüenza eh? – le arrancó la sábana dejándola desnuda – ¿De mostrarme tu cuerpo? Vamos, hace un instante estabas a punto de arrancarme la ropa con los dientes… - ella sintió que sus lágrimas brotaban – mírate, a punto de llorar… y hace instantes gemías como perra en celo. Por Merlín, casi haces correrme de sólo verte excitada. No necesité mucho para que estuvieras lista ¿ahora tienes ganas de llorar?
- Por favor, cállate…
- ¡No! Tienes ganas de llorar… ¿sabes por que? Porque te descubrí. ¡Detrás de esa imagen de niña buena, está esa zorra a quien le encanta que se la tiren!!– la cachetada fue fuerte… Miley trató de salir de la cama, pero Nick la detuvo rápidamente y la apretó con su cuerpo – mírate estás temblando…
- ¡Déjame!! - luchaba.
- ¿Por qué te mientes a ti misma? - la besó – sé lo que quieres… lo quisiste la otra noche… y lo quieres ahora – ella lo miró – quieres hacerlo otra vez…
- ¡Déjame!! – chilló ella – no tienes idea de…
- ¿Te provoco asco? –comenzó a pasarle la lengua por el cuello. Miley sintió nuevamente esa llamarada que la envolvía – ¿dime esto te provoca asco Miley? - Ella no respondió – te mueres porque te eche otro polv…. – lo besó, tomó su cara y lo beso, de la manera mas furiosa. Nick tenía razón, no le importaba que le dijera, quería hacerlo otra vez… y a juzgar por ciertas partes del cuerpo de Nick que despertaban, él también quería hacerlo. – ¿Sabes que tu amado Liam se revolcó con Nicole en el Caribe? – ella parecía no escuchar, se dedicaba a besar el sudoroso torso, mientras Nick hacia un esfuerzo por herirla, pero se le estaba haciendo difícil, cuando la lengua de Miley recorría su pecho – ¿y sabes que mas? El te engañaba… - la penetró con violencia. Ella gimió y cerró los ojos – mientras era tu novio y te juraba fidelidad, se revolcaba con cuanta tipa se le cruzaba – los movimientos eran violentos. Quería herirla, quería humillarla. Como ella lo había herido hace años con esas palabras, con esa mirada de odio. Pero al mismo tiempo sentía la necesidad de entregarse como el Nick de aquellos años, tierno, apasionado, y esa sensación no le gustaba para nada, porque hacía tambalear esa personalidad fría y siniestra que se habia creado, para no sufrir.
- Basta… -dijo ella entre susurros, y embriagada por el sabor del cuerpo de ese hombre, que tenía en sus labios.
- ¿Te hiere que te diga, lo buen novio que era Liam? – preguntó sarcásticamente.
- No… no quiero hablar de Liam ahora… - Tiró de su cuello y lo besó. – ni nunca… – pasó sensualmente la lengua por los labios de Nick… él levantó la cabeza, porque estaba a punto de correrse, fue cuando ella le besó el cuello tan violentamente que le dejó una marca…
Miley se levantó apenas el sol se asomó entre las cortinas de su cuarto. Miró el reloj… eran las ocho y treinta. La cama estaba completamente revuelta y él no estaba. Suspiró. Había pasado una noche increíble, y deseaba seguir teniendo muchas más de ese tenor. Se levantó sin ganas, pero tenía plena conciencia de que debía trabajar. De buena gana se hubiera quedado a dormir hasta tarde, pero era viernes. Se dio una larga ducha, fijándose que Nick había dejado pequeños moretones en la parte interna de sus muslos, y su cuello tenia un enorme hematoma. Definitivamente Nick era un tipo que sabia como complacer a una mujer. Sonrió… lo habia pasado magnifico. Cuando terminó de vestirse Winky, la elfina, estaba arreglando la cama. Miley se ruborizó al principio, pero luego, totalmente resignada, se sentó en su tocador y se arreglo el pelo. Se había puesto un suéter, color negro con el cuello bastante alto para tapar la marca. Se maquilló los ojos, pues tenía ojeras, producto de casi no dormir. Se ruborizo al recordar las veces que lo hicieron. Parecía que querían recuperar los días que no se vieron. "Cuatro veces… una mejor que la otra" Pensó mientras se peinaba. Se sentía una niña tonta, recordando cada uno de los momentos que lo hicieron, el sabor de su sudor, sus besos húmedos, su lengua… Cada minuto que pasaba se daba cuenta de que se habia casado con un hombre, demasiado viril… y al cual se le hacia difícil odiarlo. Con cuanto ahínco deseó que abriera la puerta en ese instante, y le dijera que no fuera a trabajar, que quería disfrutar más de su cuerpo… pero no podía. Nick tenía el poder de decisión en cuanto al sexo… solo él. Si ella se lo pidiera… Sacudió su cabeza y miró a Winky que ya había cambiado las sábanas…
- Winky – la elfina la miró – eh… ¿ya está listo el desayuno?
- Si señora – ella sonrió.
- ¿El señor ya se levantó? – dijo al descuido.
- Si señora – dijo recogiendo la ropa de cama – el señor mandó a decir que desayunará cuando usted lo haga… estaba en su despacho cuando yo subí.
- Bien – dijo levantándose rápidamente – tengo mucha hambre… - Bajó la escalera rápidamente, tratando de no parecer deseosa de verlo. Llegó al comedor y ya estaba sentado a la mesa. Tenía un suéter de cuello alto color crudo, y jeans negros. Se quedó parada en seco, tratando de serenarse. No podía evitar sentirse atraída hacia él. Nick distraídamente leía el diario. Ella se sentó en la mesa. Estaban cerca. El levantó la vista levemente y la miró por sobre el diario. Ella sintió esa mirada y casi rompe la tetera.
- Buenos días comadreja… - dijo– ¿dormiste bien anoche?
- Eh… si – dijo ella mirando hacia el centro de mesa, sintiendo sus mejillas calientes. Pero no quiso parecer estupida, así que levantó la mirada y lo vio, y no supo de donde sacó valor para hablar – ¿y tu?
- Ahh – sonrió – ¡nada que una buena revolcada no logre! Te lo dije, cada vez lo haces mejor… - ella se apenó tanto que no dijo nada. – ¿Vas a trabajar?
- Si.
- Bien, sabes que vuelve a regir el toque de queda. Te quiero en la casa a las seis – ella asintió.
- Y… ¿no hay nada nuevo en el diario? – él la miró y negó tirando el diario a un costado.
- No me comentaste nada sobre lo que te dije anoche – ella lo miró – sobre la infidelidad de tu amado hurón – ella tomó un sorbo de té - Creo que es mi deber de esposo, informarte que tu adorado Liam… ¡te ponía los cuernos como loco! – rió – y eso no es todo – mordió una tostada - luego, para que su inmaculada novia nunca se enterase – lo miró mas seria – les borraba la memoria- golpeo la mesa - a mi nunca se me hubiera ocurrido. Pero claro, viniendo de un sucio mortífago…. – ella siguió tomando el té – no me comentaste nada anoche…
- Te has dado cuenta de que te gusta hablar mientras… - lo miró
- ¿Eh? – dijo sin entender.
- Bueno, - dijo ella dejando tranquilamente la taza en la mesa - lo cierto es que… me hubiera dolido enterarme mientras teníamos una relación, pero ahora…
- ¡Una cornuda resignada!! – dijo mofándose.
- Llámalo como quieras…
- ¿Esto aplaca tu conciencia, no? – dijo atrapando su mano con fuerza. – El saber que te engañaba, y que aun hoy está dándole al sexo sin asco…
- No sé por qué lo dices… - comió un bollo y lo miró. – ¿puedes explicarte mejor?
- Bueno, tu no eres nada santa… - sonrió – ¿Acaso le juraste que jamás estarías con otro hombre en tu "dolida" carta de despedida?
- Mis cosas personales… - dijo soltándose bruscamente de su mano - antes de firmar el contrato no te interesan.
- Bien – dijo algo molesto – Creo que esto aplaca tu conciencia – ella lo miró – De la forma en que te dejas follar, bueno… te descontrolas totalmente. ¿Te morías porque llegara y asaltara tu cama, no es así? – ella sintió sus mejillas sonrosarse…
- ¿Me darás el permiso? – preguntó tratando de desviar la conversación.
- ¿Para qué? – lo habia logrado. Nick la miró tratando de saber que quería.
- Para decorar la casa… ¿Recuerdas? Te dije que….
- ¿Así que lo de anoche fue estrictamente comercial?
- ¿Que?
- Que te acostaste conmigo para tener la aprobación, y decorar la casa…
- Eres un… no. Anoche ni me acorde de la casa – él sonrió – pero solo quiero que me des la aprobación, no quiero tu dinero…
- ¿Y qué tienes pensado hacer?
- Eh… - se limpió la boca con la servilleta- cambiar las cortinas, los muebles, pintar las paredes, cambiar los cuadros por algunos mas… cálidos.
- ¿Hacer de esto, un hogar? – Dijo riendo – ¿Y cómo piensas pagar todo eso¿Con tu salario? – ella asintió, y él lanzó una carcajada.
- ¿Por qué te ríes?
- Porque harás de esta casa, una cueva de comadrejas… - ella sintió un nudo en la garganta. Tenía ganas de abalanzarse y caerle a golpes, no toleraría mucho tiempo esos constantes insultos.
- Peor es que parezca la guarida de un espíritu insatisfecho con la vida… - él se puso serio.
- No te pases ratita… Puedes hacer los cambios que quieras, pero no te daré el dinero.
- Ya te dije…
- Tampoco quiero que gastes tu preciado salario. Contrataré a una empresa.
- Pero no es lo mismo… yo quería…
- Contrataré una empresa que se ocupe de hacer la decoración. Trabajo con ellos desde siempre. Ellos se encargan de la decoración de todos mis hoteles internacionales, así que no tendrás problemas. – dijo para terminar el tema.
- Pero yo había pensado…
- Tu darás las indicaciones. También puedes decorar tu cuarto si quieres – ella lo miró – Y luego ellos me dirán cuanto saldrá tu nuevo caprichito.
- ¡No es un capricho! – dijo bufando – Es solo tratar de no aborrecer esta casa.
- Anoche no la aborrecías para nada… Tanto la disfrutabas que no dijiste nada de todo lo que te dije de tu gran amor – dijo apretando los labios – Ahora me dices no te importa, pero yo se que te mueres de dolor. No debe ser para nada agradable enterarte, mientras estás con un tío, que tu amor te ha puesto los cuernos. Anoche te lo dije¿recuerdas¿Por qué no me contestaste eso anoche¿Por qué no me dijiste que no te importaba que tu amado Liam te engañara, mientras lo hacíamos? – dijo golpeando la mesa.
- Si a ti te gusta hablar como loro mientras follas, hazlo… - se levantó dejándolo con la boca abierta – Yo, como te habrás dado cuenta no hablo… disfruto. – y se fue dejándolo sin palabras.

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